miércoles, 27 de enero de 2010

SAL A LA VIDA

Anoche escribía un post que se pretendía titular "Cosas que nunca te dije", con la tarde complicada que tuve ayer sentía necesidad de contar esas cosas a ese amor imposible que se han quedado en el tintero.


La velocidad de los acontecimientos, mi cambio de humor, y las ganas de salir del atolladero han hecho que cambie mi post totalmente, por este de "Sal a la Vida". La anécdota del día, la graciosa. Aunque con mi amiga Diana siempre puede sucederte algo similar en cualquier momento.

Sus nervios siempre a flor de piel, o mejor dicho, de pulso quedaron patentes otra vez. Café Vintage, en Tribunal, Madrid, tarde donde ambos estábamos agobiados, ella con ganas de contarme todo, yo con la necesidad de hacerlo, pero sin el valor suficiente. Entre café y té con tetera innovadora, que según palabras suyas "si, la tetera muy moderna todo lo que tu quieras, pero incómoda... como ella sola", mientras con pulso tembloroso apoyaba la tetera en la mesa, y prosiguió con su historia.

Mientras charlábamos, fue pasando el tiempo, el té consumiéndose, y fue rellenada la taza varias veces. Una de ellas, casi de las últimas, cogió de la mesa el "azucarero" y salerosamente le dió tres manotazos, con esos pequeños cuadrados blancos cayendo sobre el tentempié inglés por excelencia. Un sorbo y una cara rara, y casi gritando dice "Coño, que mal sabe esto". Efectivamente, aquellos granos blancos eran sal, y su recipiente el salero. Y el té... el té se acabó al instante.

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