martes, 16 de febrero de 2010

ATURDIDO

Debo reconocer una vez más que mi estabilidad emocional o más bien, mi inestabilidad emocional me tiene totalmente agarrotado. No estoy inspirado.

Se supone que cuando uno está de bajón es en ese momento cuando tiene su mayor lucidez personal. Yo, en otros momentos era un gran poeta de penas y tristezas, un gran poeta de amor y sabía llegar a la gente. Hoy veo que algo extraño me está sucediendo, y es que no me sale nada.

Hace unos días, en medio de una reconciliación amorosa pude permitirme el lujo de estar más inspirado que nunca, en una mañana me curré no se cuantos post que a los pocos días iba subiendo al blog, totalmente programados, y algunos corregidos. Y se que podría ponerme a escribir sobre mi impresión sobre los Goya, sobre la convivencia entre el gallego y el castellano por parte de los que somos gallegoparlantes, sobre la masculinidad de Guti, o sobre la mala prensa que en Madrid tiene el F.C. Barcelona, podría comentar algo sobre mis planes para Semana Santa, o comentar el tipo de chico que me gusta, hablar de mis extravagancias a la hora de vestir o del poco pudor que tengo a veces para llevar ropa puesta que no solo está ya pasada de moda y a veces un poco gastada. Pero nada, no aparece esa inspiración necesaria.

En mi mente solo aparece cómo sacarme este marronazo de encima, dejar de estar enamorado o agobiado por alguien que no me corresponde, y pensar en que me deparará el futuro, dejando de ver el mañana con el miedo con que lo hago ahora.

Un día publicaré mis post inconclusos, para que, como la moda bloguera manda, le hagan un final que de momento nunca han tenido, publicaré mis poesías sobre el absurdo que se terminan en medio de versos sin apenas sentido, pero con mucho sentimiento. Un día comenzaré una saga que se titule "Autobiografía de alguien que no tiene nada que contar", donde desmenuzaré aquellos capítulos del pasado que han marcado mi existencia, aquellos que me han hecho reir, aquellos que con nostalgia todavía recuerdo, de otros tiempos, de épocas remotas, de gente que ha pasado por mi vida y ha desaparecido, y de momentos de lágrimas y reencuentros, de relaciones tortuosas o apasionadas, de sexo, episodios absurdos de un chico que no deja de ser economista y rural.

Bicos ricos

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