miércoles, 10 de febrero de 2010

LA PERSECUCIÓN

Dicen que el mundo está lleno de casualidades, y que Madrid es como un pueblo hecho a base de pueblos más pequeños, una ciudad de barrio. En estas estoy enfrascado.


Hace cuestión de unos meses descubrí que tengo un perseguidor. Cuando iba a mi academia para preparar mi oposición coincidí en clase con un chico que solamente venía a clase de informática, el ojito derecho del profesor, y se notaba a leguas. Nunca cruzamos palabra.


Llegaron los exámenes, los aprobados, y finalmente los destinos. Elegí el mío, con buen criterio por lo que en estos momentos podeis leerme, no habría sido de otra forma. Mi primer viaje a Madrid para buscar piso y demás tuvo la casualidad de que coincidí en el autobús con el chico este, al que llamaremos Javier, entre otras cosas porque así es su nombre. La vuelta, a los cuatro días fue igual, coincidiendo con Javier en el bus.


Pasó el fin de semana, y coincidimos en el bus. Pasaron los meses y volvimos a coincidir no solo en el autobús, si no en asientos contiguos. Apenas cruzamos un par de palabras, trivialidades. Javier, ese chico pequeño de estatura era ya un experto en viajes a Galicia.


Cercanas ya las navidades ocurrió otra casualidad. Saliendo yo de mi despacho me lo encuentro por los pasillos junto con otro trabajador que le enseñaba las instalaciones. Mi sorpresa fue mayúscula teniendo en cuenta que donde yo estaba destinado había solamente una plaza vacante.


Y pasaron los días, y en una comida de todos los trabajadores me lo crucé de nuevo. Rodeado de sus compañeros. Mi compañera me recomendaba que hablase con él, yo en mi estado natural de seta no lo hice todavía.


Y llegó la navidad, y volvimos a coincidir en el autobús, pero no solo en ese autobús, incluso en el que nos acercaba al pueblo. Conclusión, nuestro querido Javier no solo trabaja en el mismo lugar que yo, es también paisano mío, del mismo pueblo. Y las coincidencias continuaron, de copas por los mismos lugares, entre ellos, lugares recónditos en los que yo soy asiduo.


Toda la semana pasada me lo he encontrado cuando entro a trabajar, y él a su café. Ni que decir tiene que seguimos sin cruzarnos palabra.


Solo se que, es todo pura coincidencia.

3 comentarios:

  1. ¿Tu crees en las meras coincidencias? yo estaría de los nervios.

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  2. jaj Qué tonto, cari....

    Estás enfadado contigo mismo? Yo tambien me encuentro mucho con un Thiago pero, sin embargo, hablo mucho con él y él conmigo... vamos, no paramos de hablar ...

    Sabes al principio pensé que era yo, pue si tienes un buen culo, yo a veces sigo a algún tio por la calle, pero si dices que se llama javier, ya me di cuenta que no soy jaja


    bzos

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  3. Joder, un super comentario que he dejao y no me lo ha subido, uno en el que terminaba ofreciendo mi culo en pompa a Thiago.

    Bell: Es todo pura coincidencia, pero un hecho basado en la realidad, como que lo he visto esta mañana, yo no me preocupo, que soy más grande que él, y más guapo, jajajaja

    Thiago: Donde has notado que estoy enfadado conmigo mismo? pq algo de eso hay, pero no en este post, creo, el caso es que lo de este chico es cierto... pero no, no eres tú, es más mayor, si fueses tu... y me persiguieses... ye habría puesto ya el culo en pompa. jajajja

    Bicos ricos

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