martes, 9 de marzo de 2010

¿SÍNDROME DEL AMOR?

Que cursi suena el título del post de hoy, y hortera, seamos francos y espero que no hayan demasiadas risitas. Pero tras un largo fin de semana de fiesta en el pueblo, y la jornada de reflexión de ayer, sigo pensando lo mismo que el domingo noche, cuando me alcanzó la soledad de la noche, solo en mi cama. Y esos escasos minutos que transcurrieron desde que me acosté hasta que quedé dormido mientras pensaba, fueron suficientes para que me durmiese con una sonrisa en mi cara.


Supongo que a estas alturas nadie duda ya de que fue lo que tuvo y me tiene con cara de alelado (que no es la habitual) durante estos días. Efectivamente, estuve con mi Billy Sive. Lo encontré más delgado, y él a mi mucho más, y incluso le obligué a tocarme los pellejillos que de mi reciente dieta me han salido, solo por ver su cara de asco. Y lo vi a él también con cara de alelado cuando fui a recogerlo a su casa, y mientras me daba la paliza durante todo el viaje, y teníamos miles de cosas de que hablar, pese a estar en contacto todos los días. Estuvimos en la fiesta del pueblo, con mis amigos y él con el radar gayer puesto, por esto de que los que estamos en el lado oscuro (y nos encanta) tenemos un sexto sentido capta-gays, si, vemos pequeños detalles que otra gente no ve. He comentado lo de mis amigos, por que es un gran paso adelante para alguien que está a estas alturas de la vida "dentro de", y eso que nunca le he dado a D., a Billy hace tiempo que se lo he concedido.

Y con el cuerpo molido de tanta fiesta y tanto ajetreo, el viaje de vuelta a casa. Esta vez él no puso su mano en mi entrepierna, ni me dijo en ese instante "lo que tu quieras que sea, será". Llegué a la puerta de su casa, aparqué, y más y más charla, casi dos horas allí dentro de mi coche. Tratando temas serios y personales, importantes, cuestiones de ese soñado futuro en común, aunque éstas sin ser afrontadas directamente, con bastante prudencia.



El cuerpo pedía otras cosas, dormir, y llegó la hora de la despedida. Me agarró la mano con fuerza, apretándola contra su pierna, y la despedida que duró casi otra hora más. Me desabrochó el cinturón de seguridad y me dijo "¿estás esperando un abrazo? Por que yo si" (y hay que ser tonto para no suponer que yo no esperaba solamente un abrazo) y nos fundimos en un largo y apretado abrazo, en el que se me escapó más de un beso a su cuello, y luego no pude evitar estar todo el rato tocándole su calva, sus orejas, su cara. La despedida continuó, mientras quedábamos para vernos el próximo puente de San José, entre sus gestos de chico nervioso, rascándose la cara, la espalda, cambiando de postura, hasta el punto que le tuve que preguntar si le ponía nervioso o si estaba incómodo. Y es que, a mi modo de ver las cosas, lo que está en juego es importante, al punto que parecíamos dos desconocidos por momentos, temerosos de dar rienda suelta a aquello que llevamos un año esperando. Por último, otro largo abrazo y me recliné sobre su pecho otro rato, escuchando sus latidos acelerados.



Luego he pensado que soy algo tonto, por no habérmelo llevado a ningún picadero en lugar de despedirme de él en la puerta de su casa. ¿Se puede decir que estoy bajo el síndrome del amor? Y mientras, D. esperando un mensaje mío tranquilizador, por que había presumido siempre de ser una pareja moderna, pero al día siguiente, me comentó que había sentido algo que antes no le había pasado en su vida, celos.



Bicos ricos

5 comentarios:

  1. umm así que ahora te debates entre dos amores... o deberíamos decir entre dos lealtades?

    No sé yo, -calvito, dices que es?, jaja-, bueno este tiene el inconveniente de verlo solo de fiesta en fiesta, no? No sé si D. es celoso (auqneu parece claro que ha tenido motivos esta vez, jaaj) pero lo eres tú? pq vas de craneo, con un novio que anda por ahí con el rádar y a 600 km. jajaja


    Bezos.

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  2. Ay cari, que no te ha llegado bien la historia, que no la he expresado como debiera quizá. Tampoco es que haya pasado nada. Calvito, bueno, está en ello, como otros tantos de mi edad, entre ellos D., solo que éste lo lleva con más elegancia. Pero no tenía el rádar puesto, lo tenía yo advertido de que íba a quedar con Billy Sive. Pero no es que a Billy lo vea de fiesta en fiesta, ojalá... con Billy hemos coincidido en el pueblo, pero, que se me viene a vivir para Madrid pronto... jajaja

    Bicos ricos

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  3. bueno, pues si parece que te mueves entre dos personas, (unos tanto y otros tan poco, en fin). A lo que iba. Debe ser complicada esta situación para ti, y no saber a que acogerte. No se que será el que no quisieras pasar la noche con el, no se, a lo mejor D. se te vino a la cabeza, ¿no? Que complicadito todo...

    Un beso cielo

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  4. hace tiempo que nadie hablaba de radares, ya lo tenia olvidado y el mio dormido y es que cuando de amor y gestos nervioso se trata prefiro no hacerle caso :(

    besos!

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  5. alex, el tema es complicado, siempre lo he dicho, aunque tengo algo muy claro, y yo se bien a quien quiero.

    Human Robot, el rádar hay que llevarlo siempre puesto, por si acaso.

    Bicos ricos

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