martes, 30 de marzo de 2010

UN AÑO EN MADRID

Hace exactamente un año que llegué a Madrid, a vivir a Madrid y disfrutar de Madrid, de uno y cada uno de sus lugares y gentes, y de una vida nueva, con gente nueva y dinámicas distintas a las del pueblo en Galicia.

El 30 de marzo de 2009, a estas horas caminaba ya por las calles de la capital, yendo a mi centro de trabajo, a conocer el lugar y a presentarme donde no tenían ni la más remota idea de que iban a tener un compañero nuevo. Un desolador paseo por el centro, en una mañana de lunes lluviosa, guiándome todavía con los mapas del metro, acogido en casa de un amigo mientras no encontrase piso. Y las primeras horas fueron tremendas anímicamente, de gran desgaste emocional.


Llegué solo, muy dolido por todo lo que me había ocurrido ese mismo mes con Billy Sive, y sin apartarlo de mi mente cada minuto. Un café a media mañana y a buscar piso, a concertar citas para ver habitaciones, cada cual más deprimente. ¿Para esto había yo estudiado durante más de dos años? Comí en el centro también, solo, algo que no acostumbraba a hacer, mientras, en aquella comida, repasaba mentalmente los abrazos recibidos dos días antes en aquella emotiva cena de despedida que me regalaron mis amigos, y sus regalos, miles de pares de calcetines y un albornoz. Y sobre todo, el montaje de fotos que me hicieron, haciendo un repaso a toda nuestra trayectoria de golferío en el pueblo, y un titular "Se nos va" al ritmo de El Barrio con su clásico "Nos vamos pa Madrid".

Llega la noche, vuelta a casa de mi amigo, que me espera, comprensivo con mi situación y me da ánimos para continuar al día siguiente, y me pide que me tome todo con calma. Y llega un segundo día, con mañana de papeleos y tarde para ver más habitaciones, y al final del día, aparece una habitación, en un piso grande, en el centro, barata y a dos pasos de mi trabajo. ¿Un cambio en mi suerte? Se suceden las llamadas preguntándome que tal me va, desde la familia a los amigos, preocupados, pero ya en su ritmo habitual del pueblo, a otras cosas, con otras preocupaciones.

El tercer día lo dediqué a más papeleos, a descansar y pasear, y a prepararle algo de cenar a mi amigo que me había acogido, y esa misma noche, me trasladé a mi piso, ninguno de mis nuevos compañeros estaban por allí, tardé días en conocerlos. Mi primera noche en mi nueva casa fue también triste, y volvió a mi mente mi Billy Sive, y su Mini-Pimpf, y yo lejos, sin poder hacer nada al respecto. Y fue una noche fría, que dormí con unas sábanas recién compradas en los chinos, una colcha que venía de serie en la habitación y muerto de frío, con mi cazadora puesta.

Un despropósito, un inicio para olvidar, pero con la satisfacción de volver ese mismo día ya, para Galicia, antes de lo que se esperaba nadie. Pero ilusionado, con todas las incógnitas que se me abrían de cara al futuro.

Y a partir de ahí, Madrid me ha dado de todo un poco, me ha mostrado todas sus caras, sus gentes, sus lugares y sus esquinas para recordar, he visto putas y chaperos, he paseado entre indigentes y ejecutivos, modernos, gays, góticos y monjas.

He conocido sus días soleados y los de lluvia o nieve, he descubierto cañas y tapas, y he aprendido que la economía aquí va a otro ritmo, y la gente también.

He estado en centros comerciales, parques de atracciones, conciertos, exposiciones y museos. Las noches blancas y las manifestaciones de casi cualquier cosa.

He estado con mis amigos de Galicia que viven aquí, y sigo estando con ellos, con los que no viven aquí que me han visitado.

He salido por Chueca, Tribunal, Huertas o Lavapiés, y he visto como se diferencian las culturas por barrios, me he enamorado de Chamberí y he visto famoseo a diario.

Me he enamorado, y he conocido a la persona más influyente en mi vida en los últimos... cinco años, y con él he llorado y he reido, he cocinado para él, y me ha presentado más gente. Hemos ido de viaje.


Hasta ahora, solo puedo decir a esta ciudad "Gracias".

4 comentarios:

  1. Madrid es lo que tiene, que sin ser de aquí, a los tres dias te sientes mejor que si hubieras nacido en Cascorro, que dice así una canción muy chulapa. jejejej.. Es norma que te sintieras así, pues los inicios siempre son muy malos y te sientes solo y triste, pero luego todo se va haciendo más amable, más tranquilo, conoces gente y al poco hasta irás perdiendo el acento gallego para decir... egggqueeeee, jejejejej y el famoso... de Aquí de Madrid,... estes donde estes.

    Un besote cielo

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  2. Buenoooo, solo comentar que yo acento gallego nunca he tenido, que no soy el Thiago, que con la de tiempo que lleva fuera parece como si acabase de llegar de allí, solo en algunas expresiones contadas, pero lo del ejque... me parece imposible, yo para eso soy un pureta de la utilización del castellano.

    Bicos ricos rey...

    PD.: Tú no estabas ya fuera o camino de??

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  3. Muy bonita tu entrada de hoy. Madrid es una ciudad acogedora, te sientes parte de ella enseguida que llegas y te instalas.

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  4. Pues en esas estamos otra vez, buscando nuevo techo, tengo los nervios, nerviosos hoy, menudos días de actividad y actividades.

    Bicos ricos

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