lunes, 5 de abril de 2010

COMO EN GRAN HERMANO

Si alguien ha visto alguna vez Gran Hermano sabrá como me siento, como un concursante inteligente (aunque suene incongruente y prepotente) de este reallity. Anoche he tenido esta sensación de primer programa de la XII edición, por suerte, sin Mercedes Milá por ninguna parte.


He llegado a Madrid cerca de las doce de la noche, con las calles de Madrid todavía solitarias, cargado con mi mochila de gimnasio reutilizada para maletita de viaje, y ya en la calle veo lucecita en el salón de mi casa. Pensé que estaba por allí mi casera. Esta vez hubo suerte y no estaba.


Abro la puerta de casa y un extraño olor a curry o algún otro tipo de especia sale de la cocina, mientras, para mis adentros me hago el interesante imaginándome frunciendo el ceño, pero no lo hago, y recuerdo a otros concursantes de Gran Hermano, entrando en la casa, haciéndose sorprendidos por casi cualquier cosa. La puerta arrimada de la cocina me permite ver una melena y un cuerpo de chico alto. Bien, vuelvo a pensar en GH, no soy el primer concursante en entrar en la casa de Malasaña, ni mi entrada en el piso será antológica. Intento hacerme el majo, aunque en mi cabeza solo hay dos cosas, ir al wc y probar a conectar la Wifi nueva que había instalado la casera.


Con una mano atendiendo la sartén, se gira hacia mi, un chico que, sinceramente no podría adivinar su edad, ni nada, se presenta, y me ofrece su mano izquierda, yo cargado como una mula con mi bolsa de deportes Nike. Su nombre no podría recordarlo todavía, Pablo, David, Sergio, Dani, no lo recuerdo, él me hizo repetirle el mío un par de veces, Pimpf, Pimpf.

Me comenta que lleva en la casa desde el pasado viernes y que hasta ese momento estuvo solo, mientras pienso, que ha tenido el tiempo suficiente de hacer que la cocina apeste a curry. Ah, y lo último es que está en la habitación del fondo. Pues muy bien, compañero nuevo de piso. Pasaré a la historia como el primer concursante de esta XII edición, por mi frívola entrada. ¿Paso siguiente? No se, pero solo se me ocurrió dejar mi bolsa en la habitación e ir a perfumar el aseo, como hacen los perrillos, por marcar territorio, pues yo lo mismo. Y ya, me volví a la habitación.


Una hora más tarde, por pura curiosidad, ante el silencio imperante en el piso, me dispuse a cotillear, por saber concretamente si aquella especia era curry o que, y abrí las despensas. Ah, que cotilla soy, allí no había rastro de nada. Volví para cama con la mosca detrás de la oreja, sin saber a ciencia cierta donde estaba la cámara que me grababa las 24 horas del día. Pensando que quizá había sido todo producto de mi imaginación y realmente no había nadie en la cocina a mi llegada. Sin embargo, habían dos cosas que me hacían pensar que de fantasmas nada, y mucho menos, producto de mi imaginación: pelos largos en el lavabo (la vamos a llevar clara con lo que odio los pelos por ahí sueltos, teniendo en cuenta que yo, los pelos más largos que tengo en mi cuerpo están en las axilas) y el olor a curry que me había ya revuelto el estómago.

No se si mi entrada en Malasaña ha sido digna de concursante de GH, no se si lo que se vive dentro de esa casa se magnifica, y yo he más que magnificado la historia esta por rellenar blog, solo se que seré el primero en abandonar antes de dos meses o uno, y que, seguramente, falten por entrar todavía, los concursantes más fuertes, que uno, ya puestos a pedir, pues que me pongan compañeros hombretones, ah, y sin melenas, a poder ser, ah, y por dios, que no utilicen curry.
Bicos ricos

6 comentarios:

  1. jaja eres un repunante (que los gallegos no pronunciamos la g antes de p jaj) cari. Una melena es una melena, y total por un olor de curry de nada y unos cuantos pelos en el baño... que rallante! jajaj Tu vas a tener que buscarte una cueva para ti solo, jajaj. En vez de estar contento con un nuevo compañero que parece tan interesante. Un hombre que lleva melena hoy seguro que tiene mucho que contar y no es de los que se dejan llevar por las modas imperantes... ¡a ver si al final te enamoras!

    si es que no haces otra cosa que protestar, cari, ya ves que hasta la casera te pone wifi, mirala ella que apañá...

    Bezos.

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  2. Jajajaja, bueno, a lo mejor, antes de que me expulsen le pillo cariño, pero en los dos meses como máximo que pretendo estar ahí, espero que no. Odio los pelos largos por todos lados, ya tuve un compañero melenas y vi la luz el día que se cortó la coleta.

    Lo de la g y la P es por lo de repugnante?? o por lo de Egpe??

    Bicos ricos

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  3. Chiqui; dale una tregua al muchachote, no lo has dejado expresarse, seguro que es apañaete el colega ¿no crees?

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  4. No siendo por el detalle de los pelos... si, tenía la cocina recogida, y eso es admirable, y hasta la despensa, que no tenía nada. Pero si, le daremos oportunidad, que tampoco soy un ogro. Todo imagen, en mi caso, mala imagen. Si hasta me ha dado para pensar si la tendría grande o no... jajajaja

    Bicos ricos

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  5. jajajaj, vaya... pues si que tiene que ser una sorpresa encontrarte con alguien en casa cuando no lo esperas.. ummm, yo para las nuevas compañías son un poco así como tu, que no las soporto al principio, es como si me quitaran parte del territorio y eso me jode un monto, pero vamos, dale tiempo y si te deja los pelos en el baño, diseño antes de poder el grito en el cielo

    Un besote cielo

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  6. No, soy muy protestón por lo bajinis, pero no suelo montar pollos. Es más, aunque llevo parte del día fuera de casa, solo se que ha pasado por aquí porque lleva poniendo la calefacción todo el día. Que la factura, cuando llegue será de piquito... Aunque yo, cuando llegué al piso, lo que hice el primer día fue dejarme por descuido unos calzones tirados en el baño, que mi anterior compañero de piso tuvo que apartar con el palo de la escoba.

    Bicos ricos

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