viernes, 2 de abril de 2010

RECUERDOS ECCE HOMO DE SEMANA SANTA

No es la primera vez que digo por aquí que soy católico y practicante, aunque debo admitir que cada vez soy menos practicante por falta de tiempo, que no por otra cosa. Pero la Semana Santa siempre ha sido y será para mi algo importante, unas fechas distintas, de recogimiento, pero también, unas fechas tremendamente homos.

Y son muchos los recuerdos de estas festividades que me lo recuerdan, esperándolas ansiadamente cada año. Bien, os diré por qué. Los chicos, pero adentrándonos más, gracias a la Iglesia.
Todos los años, colaborabamos un grupo de amigos como "apóstoles" en la eucaristía del Jueves Santo, eramos puramente decorativos, con ropones blancos, como monaguillos, y llegado el momento, el sacerdote nos lavaba los pies y nos los besaba. Básicamente era eso, pasar el cepillo y acompañar al cura en la liturgia.



Claro, esto requería sincronización, y los 12 elegidos por el jefe de los monaguillos para ello teníamos que ensayar días antes, y los mejores éramos seleccionados para participar en las procesiones, llevando los ciriales y un crucifijo en la cabecera, los peores, acompañaban en la cola de la procesion al cura. Pero claro, entre los 12 elegidos, habían tremendos elementos, y uno se volvía loco ensayando todo ese ritual, los chicos más guapos del pueblo pasaban por ese trance, y yo, año tras año, disfrutando conviviendo una semana con ellos. El último día, el sábado de madrugada, tras la misa del gallo, se celebraba una pequeña fiesta.

Cada día tras los ensayos, nos relajábamos fumando a escondidas en la tapia de la iglesia, conociéndonos y contando chistes, con un radio cassette escuchando rock español, del que escuchaban los chicos malos.

Entre ellos, durante varios años, coincidí con R.. R. había sido mi mejor amigo en mi primera infancia, y pasados los años se convirtió en un chico bajito muy guapo, con tremendo éxito entre las mujeres, y por el que babeábamos en silencio los gays del planeta de mi pueblo. Distintas cuestiones geográficas y económicas de la vida nos separaron, y fuimos perdiendo la amistad, y cada año, sabía que lo iba a encontrar allí, y que recuperaríamos tiempo perdido, y cada año que nos juntábamos en Semana Santa recordábamos, aquella época en que éramos uña y carne, y no se por qué, pero casualidades de la vida, siempre lo ponían de pareja conmigo como apostol.

Pero no todo era R., también estaba D.F. (que se me acaban las iniciales). D.F. no era apostol, ni nunca lo fue, teníamos un amigo en común, pero nada más. El año que vi por primera vez a D.F. éste acompañaba a nuestro amigo en común, que también era apostol ese año. Un chico dos años más joven que yo, muy moreno, muy bajito y allí estuvo en nuestra reunión tras los ensayos, si, las reuniones de los cigarritos. Y comenzó la procesión del Jueves Santo, y allí estaba D.F., con la banda de música, y yo, embobado viendo la procesión, y cada año, se repetía el ritual, y en todas las procesiones, con su clarinete reluciente, tenía en mi un fan. Hoy, D.F. es curiosamente uno de mis mejores amigos, y también está aquí en Madrid. He pensado en las vueltas que da la vida, aunque la historia de D.F. también merece algún que otro post. Pero hablando con él, recordaba aquellas procesiones, y me mencionaba a una amiga que tenemos en común, y decía que ella siempre estaba en todas las procesiones, persiguiéndolo y acosándolo y también se mofaba de lo religioso que yo soy. Yo, para mis adentros pensaba.... "rey, si tu supieras, la fe que tenía yo..., acudiendo a todas las procesiones solo por verte....".

Hoy ya no tengo esa necesidad de antaño, y sigo yendo (si no me voy fuera) a ver las procesiones de mi pueblo, pero es que las generaciones van cambiando, eso si, los últimos años, hay un par de portadores de tronos... que ufff, me quitan un poco el sentido, y yo sigo allí, con mi fe intacta.

3 comentarios:

  1. Hombre, hay algo más de lo que se explica en este post, pero bueno, estas eran las alegrías que tenía la Semana Santa

    Bicos ricos

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  2. La Fe es algo que no se puede explicar, y yo ya no me pongo hacerlo, la verdad, al que no lo entienda lo único que le pido es respeto, pero bueno. Mi relación con la Semana Santa se ha ido incrementando tras el paso de los años, y ahora no sería capaz de pasar una sin procesionar, o al menos venir. Eso si, yo tbm he visto más de uno llevando los ciriales y incensarios, ufffff, que ozu, para levantarles los faldones, jajajajaj

    Un beso cielo

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