martes, 18 de mayo de 2010

LA CASERA JUSTICIERA

Llevaba días sin contar las penurias de un pobre funcionario en Madrid, de la nueva hornada, de los que son poco más que mileuristas en una ciudad donde te cobran por alquiler para vivienda gran parte de tu presupuesto, más la sangre, más la salud, todo en un lote. Pero han habido movimientos en mi piso compartido con unos bárbaros, seguimos los mismos, más uno, pero todo con trajín.

El pasado lunes, desperté de mi siesta por unas voces que escuchaba en el pasillo, en la cocina, en el baño, y una voz era conocida, la de mi casera. Luego, por fin, su visita, que tengo que admitir que odiaba verla por allí, pero ayer, su voz me pareció angelical y mi lado bicha se reveló.

Mientras me preparaba el café de la merienda, mi casera me preguntó mi número de cuenta para ingresarme la fianza, me preguntó también si había encontrado piso, y me preguntó que que tal la convivencia. Ahí se me iluminó el ojo derecho al igual que Transfer, el malo de Willy Fogg, y comencé mi monólogo del mal rollo solo interrumpido algunas veces por exclamaciones de mi casera y lamentos varios:

"¿Qué que tal la convivencia?

Estoy deseando irme señora, esto no es convivencia, en mi vida lo he pasado peor, compartiendo con estas fieras piso, que ganas, no me da llegado el día 1.

Mire, mire que cocina - señalando yo los litros de aceite esparcidos por encimera y cocina y la sartén que llevaba allí dos días- ¿usted se cree que se puede convivir con gente así? A mi esto me parece una porquería, y me da asco.

Me comenta que algunos de ellos también se quejan de lo mismo, pues, que no se quejen tanto y a ver si averigua usted cual es el más cerdo de mis otros tres compañeros, que yo lo que no pienso hacer es limpiar la porquería de nadie.

Tampoco voy a preocuparme, para las dos semanas que me quedan aquí de comprar un fluorescente para la barra del baño, que ya bastante he hecho con cambiar la del aseo para el baño grande, que otros, todo el día tirados en el sofá ni se les había ocurrido, pues quería yo verlos ducharse con luz intermitente.

Aunque se lo dije ya hace unos días, lo de los gastos comunes siguen sin saber que son ya que han gastado todo el papel higiénico y continuan sin reponerlo, lo mismo que han hecho con el detergente, suavizante, papel de cocina y demás.

Ahh, y por favor, deje ahí en la nevera, el cartel que he puesto yo, si, este que dice "Por favor, no poner la nevera al máximo para enfriar vuestras cervezas, que a los demás se nos estropean los alimentos, gracias", que quisiera ver yo la factura que va a pagar usted de luz y agua, por que sobre el agua también tela, con la cisterna, toda la noche el agua discurriendo por no arreglar la cisterna, y la luz del pasillo, yo que siempre me he quejado de que me entraba la luz de pasillo a través de las rendijas de la puerta, pues, no hay noche que no se las hayan dejado encendidas.


No la quiero aburrir con mis quejas, pero si usted no toma medidas las voy a tomar yo y la próxima vez que haya fiesta un miércoles por la noche con gente que yo no conozca, llamo a la policía.

Ah, y no quisiera ser malo, pero solo por dar pistas, ¿ve estos pedazos de judías, zanahorias y guisantes secos en el microondas? ¿Ve aquí en la nevera quien tiene ensaladilla? Pues a lo mejor le da una pista de quien es el más guarro de los cuatro. Ahh, y cuando limpien algo, que por favor no se dediquen a pasarle un agua, que las sartenes no se cuelgan hasta que chorree el aceite que tienen hasta el suelo, que hay que limpiarlas"

Y mi discurso continuó rato largo. Sé que la oratoria no es uno de mis fuertes, a veces, me pongo nervioso y es casi como si tartamudease (que no lo llego a hacer) o me atropello ante la velocidad que pueden tener mis palabras. El lunes mi discurso fue impecable, habría convencido a miles de amas de casa limpias, al señor de Don Limpio, hasta a la mismísima Pantoja de imitación del anuncio de Dixiclin. Mi casera solo acertaba a confirmar cada una de las cosas que yo le decía, a lamentarse por sus futuras facturas, y su temor, el no poder alquilar mi habitación cuando yo me vaya...

Y es que, entre tú y yo, casera mía, has convertido su piso en "una casa de señoritas" como decía un compañero mío de la facultad al que le faltaban dos hervores y tres veranos, justo lo que en su día le dijimos que ocurriría si usted se salía con la suya, y nosotros decidíamos abandonar el piso. Así pues, y aún con el futuro incierto... mi primera etapa en Madrid, en mi Tribunal concluirá en breve, deseando que llegue el día 31.
Bicos ricos

8 comentarios:

  1. ¡¡Encannaaaa! ¡las cocletaaaa!
    ¡¡¡¡M A R U J O N A U N I V E R S I T A R I A!!

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  2. Que putada, no? No quisiera yo verme en una situación así porque es ciertamente una putada y no se si seria capaz de aguantarlo. Y donde te vas? Espero que te vaya muy bien y que al menos encuentres un lugar mucho mas tranquilo.

    Lo que si fuistes es bastante contundente con tu casera. Hay gente que no se da cuenta de la gentuza que mete en su casa y pasan olímpicamente por el dinero que reciben.

    Un beso cielo

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  3. Si pudieras verme me verías secándome las lágrimas por la emoción, y es que menudo repasito que le diste a la casera, claro que bien merecido le está también... Menos mal que te queda poco allí.

    Besos.

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  4. Nadie dijo que convivir fuera fácil. Simplemente cuando me voy de vacaciones con amigos, al cabo de 15 días estoy deseando librarme de ellos. La gente es muy cerda. En fin. ¿Y eso de que te vas de Madrid?
    Un abrazo

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  5. Bell, que de universitarios nada, que seguro que éstos se comportarían mejor.

    Alex, como diría mi D., de esas aguas vienen estos lodos, los problemas han comenzado el día que mi casera quiso alguilar una habitación más... así pues... ahora tiene un poco lo que se merece, aunque esté pagando yo las consecuencias.

    Chirri, pues, a mi se me vuelve a complicar mi futuro... jopeta!! aunque esto es harina de otro post.

    JFL, hombre, la convivencia puede ser complicada y podemos hacerla, si queremos más complicada. Pero no me voy de Madrid, solo termina mi primera Etapa aquí, la de mi primer alquiler en mi Tribu... continúo, por suerte y por desgracia.

    Bicos ricos

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  6. Pobre casera, creo que te has pasado, seguro que ahora ya está ingresada en algún asilo o sentada en un diván de un psiquiatra... te has pasado, cari. Y no está bien ponerlos tan verde a tus compis cuando te vas a marchar, queda como rencoroso, jajaaj. Y qué haces vas de tu cuarto al baño con el rollo en el bolsillo? No entiendo como si es una casa de señoritas son tan guarras, cari, jaja

    Y a todo esto a dónde te vas? O se me escapó algo o no sabía que te cambiabas a final de mes.

    Bezos.

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  7. Mmmm, pero se lo dije todo de buen rollito, leído aquí parece algo más exagerado, le he dicho lo que pone ahí, pero ella también comentaba alguna cosilla de por medio, y ha sido "todo por su bien", y vamos... es que tengo ya el siguiente cartelillo a colocar encima del WC "Por favor, al terminar de utilizar, tirar de la cisterna, procurad que ésta no se desconecte por evitar despilfarrar agua, ahh, y las gotitas en la tapa... sobran. Gracias"

    Espero mudarme a final de mes... a donde? no se, en Madrid tendrá que ser... Desgraciaos, que me estais casi obligando a que haga un post sobre la búsqueda del piso ideal.

    Bicos ricos

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  8. Llevas toda la razón... hay que reconocer que todas las caseras son unas latrocinosas, angustiosas y abusonas... Y le está bien merecido... A ver cómo le dejan la vivienda las furias que tiene allí.
    Y... ¿tú te nos vas? Niño! Eso merece un panel más extenso... jajaj

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