domingo, 27 de junio de 2010

MUSTANG DEL 66

Johnny Malone era el rey de la carretera en el tramo que cruzaba por su pueblecillo, Eikhart, en el estado de Illinois, y la ciudad de Springfield, en aquel año 1966, el año que estrenaba a su vez su Mustang del 66. Un precioso Mustang descapotable de color rojo que hacía temblar los corazones de cualquier chica de Illinois por la que se cruzaba.


Eikhart, al igual que el resto del estado, aquel verano estaba todavía en estado de shock por la masacre en Chicago de Richard Speck a ocho estudiantes de enfermería, las chicas estaban apesadumbradas por el fallecimiento días atrás de Montgomery Clift, y las noticias que llegaban desde Vietnam no eran ni lo suficientemente claras ni positivas como para alegrar aquel verano, el verano que Johnny llevaría a Catherine Connery a un concierto de unos chicos que resultaban ser más modernos incluso que los Beach Boys, unos ingleses que se hacían llamar "Los Escarabajos" con un tal McCartney y su flequillo que le volvía loca, los chicos de las fotografías de la carpeta.


Johnny era joven, rondando los 21 años, con aspecto de chico duro, y el pelo rubio siempre mojado peinado hacia atrás, se consideraba el único heredero del rock and roll, sus botas siempre relucientes y un cigarrillo asomando siempre en sus labios. Las chicas que tenían vestidos rojos y lucían diademas del mismo color le piropeaban cada vez que Johnny pinchaba en aquella gramola la tecla D5, y comenzaba a sonar Get Away de Georgie & The Blue Flames, en el Vega's Dinner, aquel bar de carretera al pie de la ruta 66 justo en la salida de Eikhart que era concurrido tanto por camioneros voluminosos, policías hambrientos en mitad de la noche, los jóvenes a su salida del instituto o mujeres de dudosa fama que fumaban cigarrillos finos.


La cuadrilla de Johnny era tan peculiar como él, solían estar siempre juntos, y a excepción del pobre Alec Wildford, las chicas también suspiraban por ellos. Alec era el tímido del grupo, su padre había sido alcohólico desde que él tenía uso de razón, motivo por el cual su madre había tenido que sacarlos adelante a él y a sus cuatro hermanos pequeños, ahora, a sus 20 años tenía ya que contribuir en casa con un trabajo en un taller. Todo el dinero que conseguía se lo guardaba su madre, y a sus expensas, su padre se lo robaba para beberse el mundo en el Vega's. Benny O'Bryan no era guapo, pero tenía mucho éxito con las chicas, su origen irlandés le marcaba su aspecto físico, delgaducho y pelirrojo, pero su gracia innata y su sentido del humor socarrón le hacían ganarse el respeto de las chicas que antes no habían suspirado por Johnny y por supuesto, por Danny Spark, el deportista del grupo, el que aspiraba a jugar en el equipo de beisbol de la universidad de Chicago, siempre con su visera, siempre luciendo brazo, no había repetido nunca en la fiesta de final de curso del instituto con ninguna chica y cada año le llovían sugerencias de las chicas más guapas, y de las no tan guapas.


Aquel viernes, a mediados de agosto de 1966, Johnny planeaba ir a buscar a Catherine para llevarla al autocine, al estreno de Un Hombre Para la Eternidad. Catherine esperaba en su casa ansiosa, su padre malhumorado no paraba de dar vueltas en la habitación, esperando conocer al chico del que tanto le había hablado su Cathy, y que le había robado a esta el corazón.


Las diez, las diez y media, las once, Johnny no llegaba y Catherine nerviosa se había ya quitado su diadema roja. Sonó el timbre. Y Cathy corrió nerviosa a abrir la puerta. En la puerta dos agentes de policía con caras largas. El semblante de Cathy cambió de repente.


- ¿Es usted Catherine Connery?- preguntó el agente de pelo canoso.

- Si, la misma. ¿ocurre algo señor agente? - respondió asustada Cathy.

- Hemos encontrado este ramo de rosas con su nombre en el cruce de la 66 con el camino de Hurburt Township. Estaba cerca del mustang del 66 que hemos retirado de la carretera y que ha aparecido en llamas empotrado contra el muro de la estafeta de correos. Hemos recuperado cuatro cadáveres que todavía están por reconocer. ¿Tiene usted alguna idea de quien pudieran ser los ocupantes del mustang, señorita?

8 comentarios:

  1. Jo, pobre Catherine. Es una putada que le haya pasado eso, yo una vez cuando todavía vivía en Málaga volvía a casa desde el trabajo, serían las 9 y cuarto de la noche un frio día de octubre y ví como un taxista que se creía Fernando Alonso atropellaba a un motorista...

    Biquiños con mel.

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  2. ¡Qué dramón!, pero de lo más interesante, ¿la historia tiene continuación?...saludos Pimpf.

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  3. joder, y esto???? madre mía, que drama con mayúsculas...

    Un beso cielo

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  4. Ahm, la intención es darle continuación, a partir de ahí, o hacia adelante, o explicando lo pasado... que no es plan de que todo sea un dramón...

    Bicos Ricos

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  5. Ufff... que susto. Por un momento he pensado que era algo real... y es que después de esa introducción a lo American Grafitti nos sueltas esa bomba para terminar... Hacia tiempo que no veía un Cliffhanger igual jajaja

    Un beso (intrigado)

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  6. si parecia el argumento de un film, yo juraba q nos contabas una peli que habias visto, veremos en q va la segunda parte

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  7. Ya, cuando decida que camino debe tomar esto, si para adelante o para atrás...

    Bicos ricos

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  8. joder, menos mal que no fueraon aquellos "Los escarabajos"...!

    Cari tu poste está genial, muy bueno. Siempre me ha llamado la atención eso de las pelis de yanquis, que llega la poli y pregunta y "qué coche ere" y siempre el chico dice, "un chevrolet del 78" o "un mustang del 69" como si fuera tan fácil. Yo no distingo un golf del 2009 de uno del 2007 no sé, o en america son todos muy listos, jajaja

    Y siempre tuve ganas de pillar una moto y recorrer la mítica autopista 66 jajaj Es uno de mis sueños, claro que con estos ya no me encontraré, no solo pq se estrellaron sino pq yo en el 66 faltaban todavía 22 años para que yo naciera, jaaj

    Bezos.

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