miércoles, 2 de junio de 2010

VIAJAR A GALICIA EN AUTOBÚS (III): Todavía puede ser peor

Ya lo decía Murphy en sus leyes, o en un corolario o postulado sobre algunas de las mismas, "si algo va mal, siempre puede ir a peor", y estoy de acuerdo con esa máxima. Demostrable. Por ello, tras contar hace unos meses mis peripecias en los autobuses camino a Galicia, hoy os traigo el penúltimo capítulo de uno de mis "viajes especiales", ocurrió en agosto del año pasado, a mi vuelta de Galicia.
Tras mi paso por el pueblo, donde todo está igual que siempre, por suerte, a excepción de las múltiples obras que hay, también por suerte, tuve inevitablemente que volver a Madrid. Y como es habitual, voy en el último autobús, para aprovechar al máximo mi estancia en Galicia, y así de paso, volverme cansado de domingo y durmiendo todo el trayecto. Pero aquel día, algo me decía que ese viaje no iba a ser igual. Y de hecho, no lo fue.

Tras partir con unos minutos de retraso, nada de importancia, hice una llamada para avisar que salía en esos momentos, no hubo respuesta, y tu, en un momento tan duro como es la partida siempre piensas, vaya. Pero no pasa nada. A tu lado una chica que no ocupa poco te ve de reojo, no saluda, y parece un mueble, y piensas, vaya, pobre chica, y pobre yo. Esperas cambiar de asiento en breve, pero el bus va casi lleno, y falta una parada donde sube todavía gente. Tienes fe.

Parada, sube gente, primeros contratiempos, tres personas suben, en asientos con gente, todo el mundo con sus billetes en regla. Overbooking. Piensas, vaya, menos mal que no le ha tocado a nadie en mi asiento. Y no le toca, pero el bus se llena, y te quedas en tu sitio, con tu acompañante mueble que ya ha desplegado su almohada hinchable. Todo hinchable.

Es el momento de la película, se enciende el monitor, ves el menú del DVD pero no sabes si es que no hay película, o si el DVD no funciona. Piensas que es lo segundo. El ayudante del conductor durante cerca de una hora intenta solucionarlo. Vuelves a tener fe. Se te acaba la fe. Decides dormir mientras. Pero imposible, no hay forma, comienza aquí la niña de 10 asientos más atrás a gritar, a llorar a pulmón tendido, y piensas, ojalá de mayor sea fumadora, por esto del pulmón. Los gritos duran más de una hora, y piensas, vaya, hasta que escuchas a la madre "tengo que darle una pastilla para dormir". Vuelves a tener fe.

Atravesamos un enorme bache, impropio de una autovía, y piensas, vaya, si estoy en Galicia todavía, aquí no tienes fe, por que conoces Galicia. Pasan los kilómetros, cerca de treinta, y escuchas a la gente de fondo, mientras la niña sigue llorando, todos asustados. Ves que el autobús hace ruidos extraños, piensas, vaya, será la carretera y sus muescas para la nieve o sus bandas rugosas para el sueño (que a ti no te llega a entrar). Más ruidos extraños, y olor a quemado. Piensas, vaya, un pinchazo, habrá que avisar al conductor. Se le avisa, reduce velocidad, se le vuelve a avisar con malos modos, para casi que de inmediato en un tercer carril. Piensas, vaya, ojalá tuviera fe. Te advierten, que mínimo dos horas en arreglar. Y se ponen manos a la obra, sin poder salir, sin información, sin nada más que tu fe.


Y de repente, ves la luz, una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico y sus sirenas, agentes que cuentan a la gente, piden el taquímetro (o como se diga), traen a la niña que llora un colacao. Y piensas, vaya, realmente están para servir al ciudadano ¿le habrán dado la pastilla para dormir? Pasa el tiempo, los recuentos, las luces, el calor, ligero mareo. Te dan una buena noticia, en media hora llega el bus para cambiarnos. Piensas, vaya, vaya. Sigues sin fe. Pasa media hora, el bus no llega, clamas pidiendo fe, y te informan que les queda otra media hora. A última hora, te dicen "el bus llega próximamente" y ahí dices, "por primera vez me están diciendo la verdad". Y así es, al minuto, llega el bus, y tras un dispositivo increíble, nos cambiamos de bus (subiendo en fila india para no ser atropellados), y piensas ¿acaso no salgo por el lado derecho y entro otra vez por el derecho?, ahí es cuando te acuerdas de Murphy y piensas otra vez "si, pero un loco puede entrar por el arcén y llevarte por delante, improbable, pero mira, la niña en silencio, y con eso no contabas".

Ya en el nuevo bus, se te ilumina la cara, dos asientos solo para ti, y tu compañera, que no había parado de verte de reojo las tres o cuatro horas anteriores está en el asiento de atrás. Y recuperas la fe, y piensas en un final maravilloso. Pero Murphy nos había avisado, tu compañera se había equivocado de asiento, y vuelve a tu lado, y piensas, vaya, tendremos que aguantarnos hasta el final del viaje, y nos queda más del doble, unas cuantas horas. Concilias un poco el sueño.

Tras siete horas de viaje, toca el cambio de conductor, pequeña parada para un mini café hirviendo y un cigarro. Vuelves a tu asiento, y si pensabas que Murphy era cruel, la realidad te demuestra que todo puede ser peor todavía. Descubres, asombrado, ya con plena luz del día, que tu fiel compañera de viaje tiene bigote. Y piensas, vaya, ¿que ha sido de mi fe? ¿Podrá empeorar algo más? Si, era de esperar, te da la espalda y te pone sus michelines encima tuya, y piensas, vaya, vaya.

Llegada a Madrid, mucho calor, llegando tarde al trabajo, solo salva todo esto el tener a gente agnóstica cerca que te alegren la mañana. Por fin te vuelve la fe.

Claro que yo, en esta ocasión, y por variar, he ido a Galicia en tren.

13 comentarios:

  1. Odio los viajes en Autobús. Los evito a toda costa precisamente por lo que tu cuentas. Se me hacen eternos. Me da pánico volar, pero lo sobrellevo nada mas que por no viajar en autobús.
    Vaya viaje el tuyo, y con lo lejos que esta tu tierra...
    Un abrazo

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  2. jejeje, por eso esta vez me fui en tren... que digo, si me fui en tren por que no habían billetes de bus, jajajaja, es que le tengo tomada la medida a los asientos para dormir y hoy me costó horrores hacerlo en el tren.

    Bicos ricos

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  3. Cari, este post no te lo ha pagado la Oficina Gallega de Turismo, no? Pienso, vaya, ya no voy a ir a Galicia nunca, jaja Pienso, vaya, Galicia está en el culo del mundo y no hay medios modernos para viajar. Pienso, vaya, como te pille Feijoo te corta los huevos, jajaa


    Pienso, vaya..., jaaj


    Bezos.

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  4. Luego, existes Thiago, jejeje, no me mentes a Feijoó, que estos días ha dicho "el Pp de Galicia y la corrupción son incompatibles", incompatibles pero en Pontevedra van precisamente de la mano... ufff, ya me he politizado otra vez. Que digo yo, es que cuando los gallegos hablamos de deuda histórica y vemos como en Madrid hay metros, cercanías, lejanías y demás y demás... pues nos da un poco de... vamos, que nos ponemos de muy mala hostia.

    Bicos ricos

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  5. Joer... es que Galiza está en el otro mundo! jajajaj! Eso sí! No te permito que digas que las carreteras gallegas son malas... porque si dices eso, es que no has venido a la Castilla Profunda... jajajaj!
    Pimfito... yo creo que tu compañera se enamoró de tí de repente... jajajaj! Y estaba buscando el momento para meterte el diente... yo no hubiera podido soportar la tentación, claro está... jajaj! así es que, tienes que agradecerle su proposito de contención.
    En todo caso... ¿cómo se te ocurre irte a Galiza un fin de semana? ¡eso no tiene nombre!
    Vamos a ver... ¡alma en pena! ¡con el movimiento y festejos que había en tu piso y te vas a Galiza! ¡Pues no me extraña que te roben las picantonas....! jajajajaj!!!
    ¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!

    Besos, anda! Que no he conocido Gallego que no tenga morriña! ¡por dios! Tuve una compañera Gallega con la cual tardamos siete meses para quitarle ese apego tan profundo... jajajajaj!!!!!

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  6. Thiago... ¡con Feijoo no te matas!
    Que yo... por Feijoó... ¡ma-to! jajajajajaj!
    Y no es cierto el mito pimfiano: Galiza tiene muy buenas carreteras... que ya se ocupó Fraga de modernizaros... ¡en todos los sentidos! jajajaj!!!!

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  7. A cualquiera le puede pasar, crean que solo ocurre en Galicia. también pasa en Alemania.

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  8. Odio en autobús porque aparte de que me agobio un montón siempre acaba pasando: o el niño pestiño del asiento de delante te tira el batido encima por no saber abrirlo correctamente (en ese momento te dan ganas de decapitar al niño con una bandeja) o hay un accidente y nos quedamos cerca de 4 horas esperando a que todo vuelva a la normalidad...

    Por eso le tengo tanto cariño al tren.

    Biquiños con mel.

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  9. Pimpfito, como no puedo comunicarme contigo de otra manera, te comunico que esta noche a las doce como cenicienta seras la luz de mi blog. pásate Nenito, besos

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  10. A mi las vacaciones van a acabar conmigo... que poquito tiempo para bloguear... y aún así sacaremos fuerzas para hacer un post para mañana.... de Corpus Christie?? jejeje

    Angel, solo decir, que Galicia está más cerca de Madrid que Cádiz...., cinco horitas en coche, que en bus son siete y que en tren son nueve.... solo añadir que el PP gobernó siempre en Galicia, y también estuvo Aznar, y en su día el bipartito y González y Zp, pero que el AVE sigue sin llegar a Galicia, que las carreteras dan pena en general, claro que la orografía no ayuda.. en fins.

    Bell, si, los pinchazos de autobuses pasan en todos lados... pero vamos, los viajes accidentados todos me tocan a mi.

    Christian, y a la madre del crio no le harías nada?? Yo solo se que el tren es caro para lo que tarda en llegar a Galicia.

    Bicos Ricos

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  11. Y porque te miraba tanto la chica? ummm, no será que quería algo más y tu no le diste. jajajaj. vAya putada de viaje, no? así no se puede, así no se va a gusto a ningun lado. uufff, yo es que odio los autobuses, no puedo con ellos...

    Un beso cielo

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  12. Tengo que conseguir un billete en el autobus ese a Galicia... ¿quien quiere un viaje exótico de aventura teniendo una ruta tan llena de emociones? Solo le falta un lema, algo así como "Ven a Galicia, lo importante no es llegar sino el Camino"

    Un beso (viajante)

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  13. Todo inchable jajajaj, qué marrdad, mencanta ;) No sabía yo que la guardia civil te trajera un colacao calentito; snif :), qué mono sería: "oiga, ¿me puede usted mojar el churro?" jajaja

    My man tiene una cantidad tremenda de amigos militares, policías, guardia civiles y me ha reconciliado con el cuerpo; jajajaaj, "my man me ha reconciliado con el cuerpo", ¡en todos los sentidos! jajaja

    Pues yo supongo que con el cambio de bus sería peor; me refiero a que en el primero estarías en el asiento de fuera, con la chica todo inflable; pero luego, estarías en el interior... ahhh, difícil erección jajajaaj.... interior con ventana (pero taponado con michelines), o exterior con pasillo, ays; yo no sé qué le costará a la gente decir "hola", decir "gracias", decir "adiós"; y es que algunas, incluso trabajando en el "de cara al público", se lo saltan; cual animales; y es horrible esa mirada de refilón.... en fins; que en tren que se va mejó

    besos

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