viernes, 23 de julio de 2010

Xacobeo 2004. CP. (III) Pontevedra - Caldas de Reis

Tercer día de camino, con la salud bastante quebrada para todo lo que nos esperaba, dos de nosotros escasos de fuerzas, el resto más o menos bien, y preparándonos unos vasos de neobrufen 600mg de primer desayuno. Amanece con niebla en Pontevedra, y nuestros compañeros de viaje, Tía Josefina y cía ya no se encontraban en el albuergue, nuevamente habían salido antes que nosotros y nos enfrentamos a una etapa de 22 kilómetros, en terreno todavía por explorar.

En la estación de autobuses decidimos desayunar y coger fuerzas, y continuamos atravesando el centro de la ciudad del Teucro, la antigua Pontus Veteris, pasando por su casco antiguo, auténtica maravilla en una ciudad que tiene la capitalidad de provincia pero no el desarrollo de Vigo, pero un casco histórico precioso. Está abriendo el día, a nuestro paso por la Peregrina, la catedral de Pontevedra, cuya planta tiene forma de vieira, de peregrino. Yo nunca había entrado en ella, había pasado alguna que otra vez por fuera, pero impresiona, y un miércoles a primera hora de la mañana tenía ya a sus fieles rezándole, y a cuatro peregrinos, pidiéndole fuerzas para terminar la etapa, pese a que parte del contingente no era católico, pero una vez en el camino, te envuelves y empapas. En todos los sentidos.


Dejando atrás el río Lérez por su puente antiguo vas al otro lado de la ciudad, próximo ya a abandonarla, cerca de la universidad y donde se realizan las oposiciones, y llegas a un punto donde comienza una cuesta arriba y hay una fuente, que parece preparada para los peregrinos. Descanso, nos quitamos la ropa de invierno y continuamos, ya fuera de Pontevedra, adentrándonos en el Concello de Barro, un concello que no tiene prácticamente nada. Y tras varios kilómetros de caminata entre senderos paralelos a la carretera que une Pontevedra con Vilagarcía de Arousa suena mi teléfono móvil, es mi padre, y tiene algo urgente que decirme. Habían llamado a mi casa, del plan Labora, un plan de inserción en el mundo laboral para recién licenciados, algo que llevaba año y pico esperando, y justo me llaman cuando estoy fuera. Esa misma tarde tenía una entrevista, en el pueblo al lado del mío, a casi setenta kilómetros de donde estábamos. Me invaden los nervios, por tener que abandonar el camino, y dejar a las chicas sin la protección del macho. Y me comía por dentro por no terminar el camino. Paramos a comer, en Barro, en una hamburguesería perdida en medio del monte, y nos tomamos unos bocatas que nos reconstituyeron el alma, mientras yo pensé la solución a mi entrevista de trabajo. Llamé a mi padre, le pedí que fuese a buscarme a Caldas, el final de nuestra etapa en un par de horas, iría a hacer la entrevista y volvería ese mismo día, sin perder la etapa. Y tras comer muy temprano comenzamos la segunda parte de la tercera etapa, a un ritmo vertiginoso, totalmente recuperado de dolores y posibles lesiones, más que caminar volaba, cogí la cabeza del grupo, todos apuramos, y llegó un punto en que mi Angelines y mi amiga M. se quedaron atrás, tan solo me seguía mi amiga F., charlando y preguntándome por mi relación con Angelines, y finalmente, la dejé atrás, tenía que llegar como fuese a Caldas de Reis, entre más bosques, vías de tren, veredas húmedas y sombrías y extensos campos verdes.

Llegué a Caldas y el resto tardó más de media hora en alcanzarme, mientras yo me tomaba un café. Les dejaba el petate con todo, para que buscasen el albergue y mi padre apareción a la hora convenida. Final de etapa en tiempo record. Vuelta al pueblo muy nervioso, y al llegar a casa un baño largo relajante.


Al llegar a la entrevista, mi sorpresa fue mayúscula, competía con uno de mis mejores amigos por el mismo puesto. Es obvio que lo escogieron a él, es más resuelto en los directos y las entrevistas, más inteligente y no tenía la cara de cadáver con ojeras hasta los pómulos que tenía yo, ni caminaba casi arrastrándose como yo. Había que intentarlo. Me volví al pueblo, donde me tomé un cafelín con mi amiga C. y esta me acercó a la estación de trenes de Pontevedra. Pero habían más sorpresas. Las chicas habían decidido volverse a Pontevedra a dormir ese día, mi amiga, la que tenía novio dormiría en casa de éste, y mi Angelines y mi amiga M. esperaban en el albergue. La razón de esta vuelta atrás se debía al albergue de Caldas de Reis, era en la casa del cura, bajo un estricto control horario para entrar y salir. Así pues, tras haber finalizado la etapa en Caldas, habíamos dado un paso atrás, y conseguiríamos dormir sin los ronquidos de Tía Josefina y cía.

Y otra noche de fútbol, esta vez el Real Madrid, que ganaba, para mi "gozo".

4 comentarios:

  1. jaj cari, yo me meo contigo... ¿Pero no iban tres chicas y tú? Entonces qué es eso de que se "quedaran sin el macho"? jajaj Cari, o mucho te cambiaron las aguas del balneario de Caldas o mucho macho no me eras ya de aquella, jajaaj.

    Qué bonita la iglesia de la Peregrina, pero ¿es catedral? La Catedral de Pontevedra? nunca la he oído llamar así, como catedral? claro que ya sabes que yo soy más de las Rias Altas, jaja

    Bezos.

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  2. Que ganas hay de ver como acabas el Camino, que aunque veo que fue un poco accidentado al final lo conseguisteis no?

    Biquiños con mel.

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  3. Eres todo un forofo del fútbol. Oye cuéntame ¿a que hora rezabais el rosario?

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  4. Thiago, sobre lo de catedral, es cierto, es una iglesia, grande pero iglesia, la catedral está en otro lao, que también la hay, y si, mira tú, el super macho... ¿hay dudas?

    Christian, ahm, bueno, es que si descubrimos, no sabemos si terminamos todos ni esas cosas... con competición incluida...

    Bell, pues imagina, que de lo cansados que estábamos, los únicos que podíamos echar un rosario por la noche y no lo hacíamos.... jejeje, obviamente... rezar allí nadie rezaba.

    Bicos Ricos

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