jueves, 22 de julio de 2010

Xacobeo 2004. CP. (II) Redondela-Pontevedra

Amanece el segundo día de camino, un buen día de otoño con el cielo despejado y un dolor de piernas y pies indescriptible, pero uno por empecinamiento decide continuar la ruta, y así, nuestros cuatro peregrinos desayunaron en las proximidades del albergue con todo su atuendo de caminantes encima ante lo que se presuponía, una segunda etapa, sencilla y la más corta de todas. Efectivamente, fue la más corta de aproximadamente unos 21 kilómetros, no por ello sencilla.

Dejando atrás la vía de tren a su paso por Redondela y tras la Capilla de Las Angustias nos adentramos en un camino sombrío y húmedo, rodeado de árboles por todos lados, dejábamos Redondela y nos acercábamos a Arcade, más conocido en el mundo entero por sus ostras. Aunque los quince primeros minutos, mientras tu cuerpo no entra en calor son horribles, terminas poniéndote a punto, claro que las lesiones del día anterior pasan factura, y a nuestro paso por Arcade decidimos parar en un centro médico, para ver el dedo lesionado de mi amiga. Un vendaje en condiciones y un antiinflamatorio y le permitieron continuar el camino, bajo su responsabilidad. Pensamos que abandonaría, pero cuando uno se mete en una aventura de este estilo, por cabezonería termina continuando, por que, para tres días que quedan, se intenta.

Y allí, justo al terminar Arcade pasas por Ponte Sampaio, un lugar precioso con un puente de piedra sobre el río Verdugo, un lugar de los que identifican a Galicia y del que nunca te cansas de pasar por él, donde se libró una de las batallas más impresionantes contra los franceses.

Y después de Ponte Sampaio, abandonando ya la Ría de Vigo te adentras en A Canicouva, en lo que podríamos considerar la parte más bonita del Camino Portugués y también la más dura, una subida a un monte por un camino empedrado, con mucha vegetación por todos lados y riegos de agua sin control, atravesando pequeños troncos y peleando con los insectos en una mañana de lo más caluroso que se recuerde para estar a finales de noviembre. Las vistas son impresionantes hacia la ría de Vigo y una vez arriba te encuentras con la tía Josefina, su sobrina y su marido, que ya te llevaban unos cuantos kilómetros de ventaja, por aquello de ser todavía más madrugadores que nosotros. Y allí los adelantamos, y allí nos encontramos con más peregrinos que se dirigían a Santiago, pero a distinto ritmo. Y bajando llegas, a riesgo de perderte por la extraña señalización a un llano, a falta de no muchos kilómetros ya para Pontevedra, la capital de la provincia.

Esta etapa la hicimos según nuestro estado de salud, a un kilómetro o dos por delante iban mi Angelines y mi amiga F., las más enteras, en la cola yo, con los pies muy destrozados, y los gemelos y las canillas, y mi prima, con su dedo fastidiado, su mala uva y un cansancio de mil pares.

En el medio de la llanura, un par de cruceros y la capilla de Santa Marta, donde paramos a coger fuerzas, en medio de grandes dudas sobre si terminaríamos esa etapa. Y cuando menos te lo esperas, una llamada de teléfono, ellas han llegado a Pontevedra, y nos esperan antes de entrar en el albergue, al lado de la estación de autobuses y tren. Te llenas de esperanza y abordas el final de etapa, que quizá en tiempo record alcanzamos a la hora de comer.

El albergue esperándonos, y claro, también a Tía Josefina y cía con quien volveríamos a compartir noche y ronquidos. Lo primero que hicimos fue llamar al novio de F. para que nos guiase por Pontevedra, para comer y relajarnos un poco. Nos acercó en coche a la universidad para tomar un modesto menú que nos reconfortó el alma a un precio de estudiante. Y después de comer, cuando íbamos ya a dormir una siesta, los dolores de mis piernas se hicieron insorportables, así como los de mis ampollas. Y paramos en un centro de urgencias, por que lo de mis piernas parecía más grave. Allí, tras tratarme las ampollas y hacerme una placa, concluyeron que todo se debía a inflamación por no estar preparado de antemano para el camino, pero que con antiinflamatorio podría continuar, y así fue como conocimos el Neobrufen 600mg, a la espera de que llegase el nuevo día, y la nueva etapa. Ducha en el albergue, cura de pies por voluntarios de la Cruz Roja y a disfrutar del fútbol en su enorme salón, partido de Champions, el de martes, jugaba el Barcelona y perdía contra unos rusos.

Y a descansar, a falta de 60 kilómetros para llegar a Santiago.

10 comentarios:

  1. Supongo que además de los dolores de pies por los tacones, tuviste experiencias gratas conociendo gente que peregrinaba igual que vosotros.
    Creo que es muy emotivo vivir con otros las experiencias que van surgiendo atravez de los caminos tan bellos que se recorren.

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  2. Es que la gente se tira a andar sin estar preparado ni llevar el calzado adecuado ni nada... y una cosa es dar un paseíto cuando vas de rebajas y otra tirarte por lo montes de Galicia arriba...

    Buenas ostras, tienes razón, para el que le gusten que a mi me parecen chochos como el de tu angelines (y no lo digo por señalar, jajaaj).

    bonita foto del embarcadero con unas escaleras que le gustarían a Stulti. Voy con la brocha a ver...

    Bezos.

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  3. Bell, pues si, ya dije ayer, que exceptuando al señor que nos llamó vagos y malincuentes y tuvimos que decirle que se callase que nosotros le estábamos pagando ahora su pensión, el resto fue gente adorable de principio a fin, bueno... sobre el fin... el día que termine de contar esto del camino.

    Thiago, jejeje, si que llevaba calzado bueno, y estaba preparado para caminar, el problema, es que mis pies son muy frágiles, como la piel de mi glande... y hay que tratarlo bien. Ostras, puajjj, no las soporto, vamos entiendo tu comparación con un chocho... pero me quedo con lo segundo, y que tiene más sabor a bacalao. Y sobre la foto... weno... ni me había fijao.

    Bicos Ricos

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  4. A ver como acaba este Camino de Santiago. Coincido en lo de la fragilidad de los pies (en lo del glande no, el mío es más todoterreno) y es que como no me ponga calcetines me salen unas rozaduras y llagas que ni te cuento.

    Biquiños con mel y botas de trekking.

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  5. Te ha faltado la foto del puente k es chulisimo! beso

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  6. Christian, glande todo terreno?? bueno, voy anotando, por si luego dicen que tengo los dientes afilaos.

    Sergio... es que en las fotos del puente... salimos Angelines y yo... jejeje y no es plan.

    Bicos Ricos

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  7. Nos vamos hacer el camino???? jajaj que bien.... yo quiero hacerlo, pero a ver quien se viene conmigo.... Tu te vendrías? ufff, andando y con los pies doloridos, es lo peor de este mundo

    Un beso cielo

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  8. Ufff, imagino que vale la pena tanto dolor, a mí se me han quitado las ganas con lo que cuentas, es que caminar no es lo mío y tampoco tengo muy buena salud. La única vez que he caminado mucho, fueron sobre las montañas en la cordillera en busca de unas huellas petrificadas de dinosaurios, en el verano del 2008. Saludos Pimpf!

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  9. Alex, pues si te apuntas, yo encantado, que me prometí a mi mismo hacerlo, aunque me encantaría hacer el francés...

    G-boy, vale la pena por que te lo pasas muy bien, lo que se dice el dolor y los pies destrozados, son la parte negativa.

    Bicos Ricos

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  10. Hola! Me gusta un montón tu blog. Te escribo desde xacobeo porque estamos organizando un concurso para personas que escriben sobre el camino de Santiago y creo que puede ser interesarte.
    http://camino.xacobeo.es/es/comunidad-peregrinos/concurso-xacoblogs
    El premio para el ganador es un Ipad ;-)
    Espero que sea de tu interés

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