sábado, 24 de julio de 2010

Xacobeo 2004. CP. (IV) Caldas-Teo

El cuarto día de camino nos levantamos más frescos, sobre todo yo, que me había duchado en casa, aunque ellas estaban también más despejadas por haber descansado gran parte de la tarde en Caldas de Reis. Recogimos los petates y en la puerta del albergue nos esperaba el novio de mi amiga F. con su coche, para acercarnos al punto de partida de la cuarta jornada, Caldas.

Recién comenzado el día desayunamos en el centro de la ciudad de los balnearios y el río con dirección a Padrón, que sería nuestra penúltima jornada, de aproximadamente 23 kilómetros en lo que era una jornada tranquila, disfrutando del buen tiempo y ya en la provincia de A Coruña, fuera de nuestros dominios pontevedreses. Y la etapa discurrió muy tranquila, por zonas de subidas y bajadas, entre aldeas y bosques, atravesando en varias ocasiones la vía del tren.


Pasada ya la media mañana llegamos a Pontecesures, indicándonos esto que nos quedaba poco para llegar a Padrón donde descansaríamos, un par de fotos al río Ulla en el Puente de Cesures que da nombre al pueblo y continuamos esperando buscar pronto donde comer, mientras decidiríamos que hacer con el resto del día.




Y con mejor salud todos llegamos a Padrón, donde comimos un menú del día, el básico, pero con vino y gaseosa, como mandan los cánones, y luego pedimos otra botella más de vino, como buenos peregrinos, y con el alegrón que llevábamos ya decidimos que ese día no se terminaba ahí nuestra jornada maratoniana, continuaríamos 13 kilómetros más, hasta Teo, y así nos desharíamos por fin de Tía Josefina y cía, con los que nos habíamos encontrado ya varias veces ese mismo día, y pensábamos que esos trece kilómetros nos permitirían ganarles ya lo que sería La Carrera de Santiago.


Padrón recibe su nombre por la piedra donde supuestamente descansó la barca que trajo el cadaver del Apostol Santiago, decapitado por los romanos en Jerusalén, y es conocido por ser el lugar de nacimiento de Rosalía de Castro y Camilo José Cela, en concreto, en la Parroquia de Iria Flavia. De este último se puede visitar su tumba en un bonito cementerio muy bien cuidado.


Y saliendo de este pequeño pueblecillo nos adentramos en zonas de bosque y más aldeas, pasando por A Escravitude, lugar próximo ya a Santiago de Compostela y comenzando a anochecer, que es uno de los inconvenientes de hacer el Camino de Santiago en estas fechas.

Y por fin nos acercamos a Teo, donde descansaríamos a falta de tan solo 12 kilómetros para llegar a nuestra meta. Paramos en un albergue de la red de albergues y que regentaba un tal Carlos. Hicimos una pequeña compra en el único bar que había en kilómetros para unos bocatas y algo de beber y nuestra sorpresa, al volver al albergue no fue otra que encontrarnos con Tía Josefina y cía. Descubrimos que el encargado del albergue no era tan simpático como sugerían las cartas que allí dejaban los antiguos peregrinos.

Al término del cuarto día yo me encontraba totalmente recuperado, solamente algo cansado y con los pies como zodiacs por las ampollas, mi amiga F. continuaba igual que siempre, también cansada, mi amiga M. continuaba con el dedo mal y muchos dolores en las piernas y sus ampollas, mi Angelines tenía algunas ampollas y comenzaba a cojear bastante, le había dado un tirón en la ingle del que no se recuperaría hasta pasados varios días, la consecuencia, una mala hostia que no venía demasiado a cuento.


5 comentarios:

  1. Jo, que envidia que me dan todos estos post, que son un relato de algo que viviste de verdad y es de lo mejor de este mundo, hacer el Camino.. Un día, un día lo tengo que hacer... Te vendrás conmigo???

    Un beso cielo

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  2. Es una experiencia que se disfruta mientras se hace y cuando se recuerda. Y en este caso la disfrutamos nosotros también. Contigo.

    Un beso (y unas tiritas)

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  3. Alex, pues... de envidia nada, todo es pillar unos días tirando más hacia otoño, y a poder ser que no sea en año santo..., aunque se puede hacer en varios fines de semana, no es lo mismo... pero vale igual

    Parmenio, ay, yo ya te digo, por eso lo recomiendo, y eso que no pasé más que penurias por aquellos pies doloridos y llenos de ampollas...

    Bicos Ricos

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  4. ¡aish que nervios ya casi llegamos!!

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  5. Cada vez menos, que recorrido más fasciante de leer, ya me imagino de vivi!...que afortunado Pimpf!!!

    Saludos.

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