miércoles, 4 de agosto de 2010

HISTORIAS DE PLAYA. EL NEGRITO

Hoy no vengo con ninguna historia picantona de mis rocas de pensar, ni de como va apoderándose de mi el moreno, hasta en el culillo. No voy a contar como me coloqué en la playa en un sitio mágico, al lado de la parejita joven con la chica  morenísima de pechos blancos y el chico bajito con unas piernazas y su cuerpo perfectamente definido sobre todo en la cadera. No voy a relatar como me coloqué de forma que frente a mi tuviese los cojones del socorrista joven con su camiseta naranja, con solo colocarme de forma estratégica para que la abertura de su bañador me mostrase todo su esplendor peludo. Hoy traigo la historia de un matrimonio vasco de vacaciones en mi pueblo.

Me fui esta mañana a una playa céntrica del pueblo, para aprovechar el rato y unos rayos de sol antes de comer, por su proximidad, su bandera azul y por alegrar un poco la vista, y allí me coloqué, como dije antes, de forma estratégica. Al lado tenía una familia formada por el aita, la ama, la abuela y los tres niños, Koldo, Iker y Leire, de los que se el nombre por que la madre no paraba de regañarles, sobre todo a Leire. Y llegó por allí el vendedor ambulante de la playa.

Mamadou, que así dijo llamarse pasó por mi, y ante mi mirada de indiferencia continuó su paso hasta llegar a la familia vecina. Les ofreció un bañador horrible por seis euros. Y la ama pronto se interesó por el bañador, aunque no por el bañador en si, y le pidió que le enseñase más bañadores, le ofrecieron sentarse en una de sus tumbonas y le ofrecieron agua fresca que Mamadou aceptó, mientras la madre escogía prendas. Al final se quedó con un bañador del mismo diseño pero de un color más bonito, y dos calzoncillos alegres, la compra les salió por 10 euros. No intentaron regatear, Mamadou fijó los precios. Y comenzaron a hacerle preguntas, se llamaba Mamadou, venía de Senegal donde había dejado a tres hijos para progresar,  llevaba tres años en España, y decía que él era de Vigo. Tenía 27 años, y era muy oscuro de piel, con una perilla y los ojos rojizos, unos ojos que son precisamente en aquellos que yo no me fijo en los negritos, me suelen llamar la atención cuanto más blancos son, los ojos. De cuerpo atlético y con una camiseta de la selección senegalesa, y un pantalón de pinzas y unas zapatillas de deporte.

La abuela ni se movió de la silla en la que estaba, ni se quitó las gafas de sol, mientras, la madre preguntaba más cosas a Mamadou, le comentó que había otra playa a escasos metros de aquella donde podría intentar vender, le dijo también que ese mismo fin de semana habría fiestas en el pueblo y que habría más posibilidades de vender algo. Mamadou le decía que los bañadores eran bonitos, ellos, sonreían y le contestaban "claro, que vas a decir, tú", y tras pagarle, le comentaron "hoy por ti, y mañana por mi, que menuda vida más dura que os pasais". Mamadou se lo agradeció con su mezcla de acento francés y español, el que solo los vendedores ambulantes tienen, y el buen humor que suelen gastar también. Le ofrecieron patatas fritas y tortilla de patata, que también agradeció de buen grado pero no aceptó, se volvió a poner la visera que se había sacado para secarse el sudor y continuó su mañana de ventas. Nadie más vió a la cara de Mamadou, todos continuaron con su gesto de indiferencia.

Cuando Mamadou se iba, llegaba Rosa, una yonki del pueblo, pero eso es quizá otra historia, para otro momento.

Bicos Ricos

7 comentarios:

  1. Que grato leerte Pimpf, cuando acá en la ciudad se estima que la máxima será de 15°...pero ya verás que cuando el frío se apodere de ustedes, nosotros tendremos todo ese calor que tanta falta nos hace!...Saludos :)

    ResponderEliminar
  2. Causa cierta pena, pero al final todos volteamos la cabeza, no queremos verlo.... ufff, hace calor por allí?... Así que te gustan blanquitos.. eh?? jajajaj

    Un beso cielo

    ResponderEliminar
  3. Aquí también tenemos de color y marroquíes vendiendo en las playas, también vienen chicos argentinos hippies que venden artesanía.

    ResponderEliminar
  4. Los negros que venden pelis y bolsos en la calle Real de coruña hoy en día son los que visten más modernos de la ciudad, jaja

    bezos.

    ResponderEliminar
  5. G-boy, son mis primeros posts de vacaciones... con menos tiempo del que pensaba para dedicarle a la blogosfera.

    Alex, no me gustan blanquitos, me gustan morenos, muy morenos, pero me encanta que tengan los ojos muy blancos, y no rojos, como Mamadou.

    Bell, hombre, es que vendedores hay en todos lados, pero gente tan maja como esta que le compró a Mamadou... poca.

    Thiago, el de hoy no era muy moderno que se diga vistiendo, pero tenía una figura estilizada, eso si, luego vino uno con gafas de sol que estaba mucho mejor que él.

    Bicos Ricos

    ResponderEliminar
  6. Oye, tu amiga la yonki es de las que luego dicen que tienen la cara demacrada por la diabetes? Es sólo mera curiosidad...

    Biquiños con mel.

    PD: Eso de llamarse Mamadou me parece ir provocando, no es por nada.

    ResponderEliminar
  7. En la playa mediterránea donde he estado también venden bolsos (y lo que quieras). De vez en cuando aparece una pareja de policías y ellos se esconden entre la gente camuflándose entre los bañistas. Me gusta ver como la gente los ayuda poniéndoles toallas y sombreros para camuflarlos.

    Un beso (a todos los Mamadou)

    ResponderEliminar