lunes, 9 de agosto de 2010

UN MUNDO HOMOSEXUAL

Nunca pensé que una cuestión sexual llegase a ser de tanta importancia y sin embargo aquel día, todo cambió.
Cuando me levanté aquel día, pese a la confusión inicial, entendí que aquellos sueños eróticos con hombres de la noche anterior no eran producto de ningún calentón, me levanté y supe que era homosexual, ni bisexual ni gay reprimido, completamente homosexual. Ese día tuve la necesidad de llamar a mi mejor amiga para contárselo, me armé de valor, y cuando se lo dije ella me sorprendió con su respuesta "yo también". Pensé que se estaba solidarizando conmigo, pero no era así, me dijo que se levantó con deseos de estar con una mujer.

Pero llegué a casa y a la hora de comer mi madre me comentó que se separaría de mi padre, que ya no le gustaban los hombres, y que no tenía entonces mucho sentido su relación de treinta y pico años, y lo que era peor, había descubierto también que mi padre era homosexual. Así pues, algo extraño estaba ocurriendo, por que mi entorno cercano no era el único que se había visto en una similar. En las noticias no se paraba de hablar de otra cosa, políticos de altura se declaraban homosexuales, y un comunicado desde el Vaticano anunciaba que el Papa era también homosexual, lo había vendido como que aplicaba las palabras de Jesucristo que decían "amaos los unos a los otros como yo os he amado".

Pasaron los días, y yo no me sentí ni mejor ni peor, solamente habían dejado de gustarme las mujeres, los que más se sorprendían eran aquellos a los que les habían gustado siempre las personas del sexo opuesto. Los primeros días se sucedían en la prensa las noticias de mucha gente que se había suicidado, aquellos que no habían comprendido su nueva situación. Pero el asunto trajo más cola. Una marea de separaciones de matrimonios, la mayoría de la humanidad, no siendo algunos casos en que por cariño habían decidido continuar casados, y los matrimonios entre personas de un mismo sexo también aumentó de forma desorbitada. La iglesia católica continuó sin aprobar la homosexualidad, tan solo convivían con ella, y es que no solamente la cabeza visible de Dios en la tierra había salido del armario, el clero en masa había salido también. Las matronas se fueron al paro y tuvieron que reconvertirse en otro tipo de sanitarias, y muchos negocios se fueron al garete, sobre todo aquellos que vendían papillas de bebés, y productos para neonatos. La natalidad se frenó en seco. El famoso fin del mundo.

Yo me casé con un periodista y cuando nos propusimos adoptar un niño nos lo denegaron, por que había muy pocos, y nos compramos un perrito en una tienda de animales del centro de Madrid, muy a regañadientes por mi pareja que no era muy dado a los animales. Pronto le cogió cariño. Pensábamos irnos en un principio a vivir a Chueca, pero había dejado de ser un referente del mundo homosexual, era un barrio cualquiera, si eso era considerado por muchos como el pionero barrio de la homosexualidad, pero ahora las parejas gays se iban a vivir al barrio de Salamanca. Las vacaciones en Sitges o Maspalomas habían dejado de ser destinos preferentes, y decidimos irnos todos los años a mi pueblo, por aquello de la mar, e íbamos tranquilamente por la calle de la mano, recuerdo todavía aquel verano en que estuvimos cenando en una terraza con mi amiga, ya casada con una chica muy guapa que había conocido semanas después de que todos soñásemos con personas de nuestro mismo sexo.

La ONU cambió su bandera y el laurel y el mapamundi ondeaban sobre un fondo arco iris cuando comenzaron a plantearse aquellas convenciones mundiales sobre el problema demográfico. La gente envejecía y no habían nuevos nacimientos. Pronto, a los pocos años el mundo comenzó a estar cada vez más desierto, solamente aumentaban los animales y las plantas, y los humanos éramos pocos, los más jóvenes nos íbamos haciendo mayores, y comenzaron a despoblarse algunas zonas. Yo me quedé viudo, y en mi pueblo que en otra época habían sido cerca de los 15.000 habitantes, quedábamos tan solo 300 personas. Y conocí por Internet a un chico 20 años más joven que yo, de Santander. Al principio nos veíamos, bien en su ciudad o bien en la mía. Pero el servicio de trenes desapareció, y los aviones, ya no quedaban ni controladores aéreos ni pilotos. Tan solo algunos servicios de autobús. Pero pasaron los años, y no nos decidíamos en nuestra relación, y yo me puse enfermo, fue cuestión de meses, y no volví a Santander, mi chico vino un par de veces, y se planteó venirse a vivir a mi pueblo, pero era ya tarde, solo le quedaba venirse en coche, y mi nueva pareja estaba ya muy mayor para viajes largos. Yo dejé de existir en otoño, en mi pueblo quedaban tan solo 70 personas. Mi última pareja hizo su último viaje tres años después.

Y en el planeta no quedó nadie, La Tierra continuó dando vueltas alrededor del sol y sobre su propio eje, las plantas invadieron casi todo y los animales, algunos que otrora habían estado en extinción se habían repoblado. La humanidad había desaparecido, pero la vida había continuado.

Conclusión a éste homenaje al Ensayo sobre la Ceguera de Saramago, pues, ¿qué pasa si el mundo se acaba como vaticinan muchos si cada día somos más los homosexuales? Nada, sencillamente nada, por que al final, todos nos iremos, tarde o temprano.

Bicos Ricos

15 comentarios:

  1. Wow, que para eso está la clonación y tanta cosa rara Pimpf, no nos preocupemos. Somos los que somos y aunque "minoría nos digan" estoy seguró que habrá casi un 50% jajaja. Excelente relato. Cariños.

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  2. jaaj esto parece esa serie en que todos se quedan dormidos unos segundos y... bueno y eso, ajaja

    Efectivamente no pasaría nada, pues todo se va a acabar antes o después, sobre todo que el Mundo no se acabaría, se acabaría la Humanidad, que no es más que una especie un poco más avanzada que el resto de los animales y que se encarga de joder toda la naturaleza...

    Pero bueno, tu visión es genial, eso si, que el Papa es gay no hace falta que lo anuncie nadie, jajaj

    bezos.

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  3. Lo que mas me ha gustao del cuento, el cual me parece maravilloso. Es que te casas con periodista, ja ja ja, y adoptáis un perro, un chihuahua, seguro que el periodista en quien pensabas es el que escribe arriba mio.

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  4. G-boy, aunque parezca catastrofista... a mi me la trae un poco floja que el mundo sea homo y desaparezca la humanidad.. yo se que me voy a ir

    Thiago, cierto es lo de la Humanidad, y lo del papa... bueno, es un papa que le gusta la moda, pero lo importante es el impacto de decir lo de que es gay, él mismo en un comunicado...

    Bell, equivocado estás, estaba pensando en mi D., que es periodista y el joven de Santander es totalmente ficticio, por que que yo recuerde, no conozco a nadie de Santander.

    Bicos Ricos

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  5. Me ha encantado tener que ponerme las gafas de pasta (aquellas que sólo me pongo en casa, pues las gafas de vista me quedan de puta pena) para poder leer el post. Una gran reflexión y un gran homenaje a Saramago.

    Biquiños con mel.

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  6. Que tragico todo.. Yo no quiero un mundo homosexual, sino un mundo de personas... de todas formas, con los avances que hay, seguro que inventarían algo para poder tener hijos sin necesitad de meter la colita por el agujerito delanterio de una chica.. aaauuuu, jajajaj

    Un beso cielo

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  7. claro, a la mente se me venia Saramago cuando te leia, y si pues, esa onda tiene tu post. Pero solo una cosa, quizás no fue intencional pero te quedo un pelín crítica, bien puede ser una ficción de un fanático religioso, que no es q diga q lo seas.

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  8. Pimpf, me provoca asombro y risa la imagen tan errónea que tienes de mi, ¿porque no puedo escuchar Eminem?

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  9. Christian, me ha quedao una gafapastada?? jajaja una frikez?? A mi, que la literatura no se me da nada bien.

    Alex, pues no se, chuli, pero yo no me veo que me hagan un bombo, que bastante ya con el que tengo, el natural.

    Damian, bueno, es que el tema daba para mucho, lógicamente yo no voy a hacer una crítica al mundillo homo, del que de una forma u otra formo parte, en una de sus vertientes menos aceptadas. Quizá en una saga me habría quedado más bonito y se vería menos... crítico?

    Bell, hombre, claro que puedes escuchar Eminem, que la música es libre (con permiso de la SGAE), pero vamos, no te hacía yo escuchando Eminem, como otra mucha música... pero luego, a la hora de dedicar canciones ya ves, nunca acierto.

    Bicos Ricos

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  10. Yo soy un chico muy abierto, menos de patas, muy abierto nene. Tu si aciertas conmigo loco, sino no seguiría visitándote cada día tontín.

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  11. Bueno... creo que el mundo se nos acaba cuando nos acabamos nosotros mismos. Todas las preocupaciones por la Humanidad terminan cuando termina nuestra humanidad.
    No obstante... algún viciosillo siempre quedaría para meter por aquí y por allá... jajaj! A si es que, no es cuestión de preocuparse por el fin de la especie humana.
    En todo caso... ¿el periodista con el que te casas no será uno que se llama Thiago? jajaj!!!
    Besos... mente pensadora!

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  12. Angelillo!! tú también?? Pues anda que no hay periodistas, y gays!! no tiene pq ser Thiago, de hecho, cuando lo escribí pensé en D.

    Bicos Ricos

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  13. ¡Anda Ya! ¡O sea, que D. también es del gremio de periodistas....! jajajaj!
    ¡fíjate qué cosas!!!!!
    Besos, guapo -y no pienses tanto en D. y sí en esas rocas!-

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  14. Siempre queda el recurso a la fecundación in vitro. El placer por un lado,(agujero) la fecundación por otro.
    Besos

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  15. Estoy de acuerdo contigo Pimpf... no tengo sensación de especie. Ni tengo la necesidad de perpetuarla. Cuido el mundo porque hay más a mi alrededor que vivirán y creo que deben disfrutar el mundo como yo lo he hecho, pero si dijeran que una generación nos extinguimos no derramaría ni una lágrima.

    Un beso (extincionista)

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