lunes, 13 de septiembre de 2010

EL VIAJE DE PIMPF

El viernes devoré "El Viaje de Marco" como hacía tiempo que no me ocurría con ningún otro libro, suelo ser muy vago leyendo, pero en esta ocasión me sumergí por completo en la historia que Marco contaba.

A las 13.40 salía el autobús que me llevaría a mi Galicia, con diez minutos de retraso sobre la hora establecida, me senté en el asiento 19, el que había elegido por internet y a mi lado una boliviana, que después descubrí que era boliviano, al poco de acomodarme abrí "El Viaje de Marco", iba ya por la página 50, tras haber estado un rato la noche anterior ensimismado en la lectura. 

Recordé las palabras de D. que me decían que no había parado de llorar cuando terminó de leerlo en un viaje en tren entre Barcelona y Valencia, mientras, su acompañante le pasaba los cleenex sin decir palabra; y también recuerdo las palabras de Billy, que contaba que cuando lo leyó, su chico por aquel entonces se enfadó con él mientras leía en cama y no paraba de llorar y de secarse con el edredón, cuando era todavía feliz con su primera pareja. Así que, decidí sumergirme de lleno en ese viaje que Marcos hizo a Molinos Viejos en la antigua Castilla La Nueva, para volver a ver a su abuela, a su prima, al amor de su vida, Alex y recordar aquel verano de 1970 que le marcó por completo su existencia.

Avanzadas ya unas páginas decidí sentarme solo en unos asientos más atrás, y compartir con el protagonista su visión de aquel verano en Castilla. En mi viaje no habían molinos de viento como los manchegos, pero si inmensidad de campos totalmente secos por el achicharrante calor, y algún que otro pueblo perdido con su plaza del ayuntamiento con fuente y demás. Me teletransporté a los paisajes que describía Óscar Hernández y me puse cómodo, preparándome para una llorera que no terminó de llegar. Apoyado sobre el cristal del bus me imaginaba la alegría de Marcos y su gemelo Gus disfrutando de sus vacaciones en el pueblecito, me vi a mi mismo con diecinueve años saliendo de copas en mi pueblo, sentí su temor por "Los Hijos del General" a nuestro paso por un control de tráfico, me imaginé el oasis al que se escaparon Alex y Marcos en aquella tarde calurosa a nuestro paso por algún vergel perdido en las llanuras de Castilla León, y cuando me di cuenta no me quedaba mucho para terminar el libro. El viaje se me hizo más liviano, pero aún así decidí darme un descanso y reposar en mi mente todo lo que había leído. 

En mi sueño volví a recordar a D. diciéndome que me evocaría a muchas cosas de mi pasado, a mis miedos, a mi imagen del pueblo, que más que el mío, me recordó al suyo, y soñé con él en el tren llorando. Pasada hora y pico de mi siesta retomé el libro con más ansias, con ganas de terminarlo en ese mismo viaje. Cuando me di cuenta, comenzaba a oscurecer, no me quedaba apenas nada para terminarlo, y pronto me di cuenta que el libro no me iba a sorprender, estaba sobreavisado, y el autor dió demasiadas pistas de lo que sucedería en las páginas finales, aunque me esperaba algún giro que hiciese que el libro me supiese a más. El giro no llegó, el que llegó fue el autobús a la estación de Vigo. Allí me recogería Billy, vi mi teléfono y tenía una llamada suya, se la devolví y me dijo que tardaría un poco más en venir a buscarme. Y pensé que no había mejor momento para terminar el libro que en la estación de autobuses. Cuando yo llegué a Vigo, Marco había llegado ya a Molinos Viejos, se habían desencadenado varias tormentas, físicas y morales en el libro. Los hechos se habían destado en unas pocas páginas, y yo me anticipaba a todo lo que iba a ocurrir muchas páginas antes. Así, sin sorpresas llegué al desenlace final, a la hora de atar cabos, Marcos tuvo sus respuestas sobre que había ocurrido con Alex durante aquellos 25 años en que se ausentó del pueblo y que había mantenido con su esperanza de recuperar al amor de su vida. Yo cerré la tapa del libro, tras dar un pequeño suspiro al leer su último renglón, vi por la ventanilla y en ese momento un monovolumen blanco paró delante de la cafetería en la que había decidido esperar, no era el Quijote, era un bar algo más moderno, pero, allí estaba Billy, para acercarme a casa, y darme a entender que, a veces, el no tomar decisiones correctas en los momentos precisos, te lleva a situaciones que, jamás te las perdones nunca, pero que las historias, todas deben tener una continuidad en el tiempo para ser realmente bonitas.

12 comentarios:

  1. veo que hemos tenido experiencias similares con el libro. En mi caso Thalassa se quedó una tarde/noche leyendolo y recuerdo que sus sollozos me despertaron a eso de las tres de la mañana (y eso que no suele llorar con libros peliculas etc)... como consecuencia yo tb iba buscando esas pistas a lo largo del libro y la verdad es que aunque me emocionó no tuvo el mismo efecto traumático ya que iba "advertido" y con cautela :-)
    No obstante me pareció un libro maravilloso, y tu manera de vivirlo en ese viaje tuyo debió de ser único.
    Me encantó como lo cuentas.

    Siguiente lectura interesante tragicomediante permiteme sugerir Yestergay. No es que me pareciera una obra maestra pero es una lectura fácil, divertida y aceptable en su genero.

    Besos de viaje

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  2. Gracias Adrianos, pues si que lo hemos vivido de forma similar, y ambos fuimos advertidos de como lo íbamos a terminar. Pero yo busqué que mi lectura tuviese ciertos paralelismos también con el libro, que podía haber escogido cualquier otro viaje para leerlo... pero no, tuvo que ser así.

    Yestergay, lo anotaré, cuando dejen de decirme que me he pasado a la literatura truca, que también hay que leer un poquillo de todo, y a la segunda parte de Pilares le tenía muchas ganas, pero me lo tenían pillado en mi familia...

    bicos Ricos

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  3. ¿Te puedes creer que es la primera vez que escucho hablar del libro? De todas formas nunca he llorado ni leyendo un libro ni viendo una película.

    Biquiños con mel.

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  4. A mi algo me habían comentado sobre el libro... pero vamos, que no llorar leyendo.... yo creo que me emocioné hasta con Los Pilares de la Tierra, jajaja, y con El Corredor de Fondo... casi, y weno.. con películas... es más raro... pero con Los Puentes de Madison.... Insensible!!

    bicos Ricos

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  5. Pero cari, llorar, llorar de tristeza o de emoción? Yo si es de llorar no quiero, eh. Lo he visto muchas veces este libro en las librerias de Pelayo y anunciado en la revista Odisea, pero no me tira. Y si dices que se llora tanto menos, ¡qué lloren otros!. Será que todavía no lloro por los años y las oportunidades perdidad, aunque tenga, claro, mis recuerdos de infancia.

    Bezos.

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  6. Tranquilo cari, yo no he llorado... me ha gustado pero no he llorado ni una lágrima, claro que con Algún Día te Escribiré Esto tampoco me he calentao... soy un insensible ya... Lloras... quizá por eso de las oportunidades perdidas... que se yo, tampoco te quiero descubrir más, por si cae en tus manos.

    Bicos Ricos

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  7. Entonces me voy a poner a llorar como un niño pequeño...??? ummm no se si ahora es lo que más me conviene, así que pensandolo mejor, voy a dejar el libro para más adelante, no sea que me remueva demasiado las entrañas y la liemos.

    Un beso cielo

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  8. Pues no Alex, no hay por qué dejarlo para más adelante, unas lagrimillas por una historia ficticia no tienen nada de malo, imagínate que vas al cine a ver Shrek y de repente va nuestro ogro y muere de un colapso nervioso... llorarías igual y no te remueve nada...

    Bicos Ricos

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  9. Curiosamente yo lo he leído hace un mes más o menos. Ha sido mi primer libro de temática "gay" (salvo clásicos) y la verdad es que me ha dejado totalmente frío. Más aún, diría que no me ha gustado nada. Igual soy un insensible, pero teniendo en cuenta como estoy últimamente debería haber sido al revés. No se. Ultimamente ni yo me entiendo.

    Un beso (lector)

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  10. Me había faltado leer esto, no sé si consiga pillar el libro por acá, pero si lo leo...me acordaré de tí y te contaré que tal!

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  11. Parmenio, pues yo como tú, o parecido. Si que me ha gustado, de hecho para que me lo lea del tirón tiene que ser por algo, pero quizá me esperaba más de él. La historia es bonita, pero ya digo, previsible desde el principio.

    G-boy, anímate con la literatura trucha española, yo creo que el siguiente que me lea será el que me ha recomendado Adrianos y que lo tiene en su biblioteca "Yestergay".

    Bicos Ricos

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  12. Uff ay omááá que se me están juntando todos los libros jajaja si es que es imposible...no tengo tiempo para leer..:( ¿dónde quedaron esos tiempos (no tan lejanos) en que deboraba libros como el que más?snifsnif...

    Y es que sí que es cierto que antes como viajaba mucho a mis tierras pues claro no había viaje que no me acompañara un libro y entre los viajes y alguna noche me los terminaba en un parpadeo xD Pero ahora con eso de que viajo menos,que tengo una vida un tanto más ocupada,que bajar a Madrid no me lleva tanto tiempo como para empezar a sumergirme en un libro etc etc...

    ¡tengo que volver!tengo MONOOOO llevo ya unos días pensándolo y ya he sacado unos cuantos a ver con cual empiezo (: No obstante cuando termine unos 2 que tengo que leer empezaré con éste :P tomo nota y ya te contaré a ver si me produce lo mismo que a Billy,que a ti..o algo totalmente diferente...

    Un besote grande!

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