domingo, 19 de septiembre de 2010

SOLDADITOS DE PLOMO

Sonaba aquella mañana de junio de 1937 en la Plaza de la Paja, en pleno barrio de La Latina de Madrid el ¡Ay, Carmela!, la música provenía del balcón de la Señora Carmen, una viuda loca que tenía un gramófono que había comprado su difunto marido en unos conocidos almacenes de la Calle Preciados, los Almacenes Galerías. La mañana era soleada aunque se divisaban a lo lejos unas nubes verticales provenientes de la sierra augurando una tarde de tormenta. La Señora Carmen había sacado su canario al balcón con aquella jaula dorada de la que pendía un pedazo de lechuga mientras tarareaba aquello de:

El furor de los traidores,
rumba la rumba la rumba ba
lo descarga su aviación,
lo descarga su aviación.
¡ay Carmela! ¡Ay Carmela!

A la Señora Carmen le preocupaba muy poco que la tachasen de comunista o de cualquier cosa peor, ella vivía por y para su pequeño pájaro cantor, y todas las mañanas le ponía aquel disco con las marchas republicanas más conocidas en el momento, y era tan despreocupada que ponía el volumen a toda pastilla para que los vecinos se enterasen.
 
Mientras tanto, en la plaza se podían ver dos pequeñas barricadas hechas con arcilla y un par de sacos malolientes llenos de tierra, situadas una frente a la otra, a tan solo cinco metros de distancia. E intrigada, la Señora Carmen bajó el volumen del tocadiscos, agudizó su oído y pudo escuchar aquello que la estremeció durante unos minutos y que daría paso a un suspiro a su finalización.
 
- ¡Ehh, tú, rojo de mierda sal de ahí o te enviaremos un tanque para que abandones la trinchera!
- Ni hablar del peluquín, sal tú primero Popular rebelde!! Volveremos a reponer la República cueste lo que cueste. - Se escuchó de una voz que salía de la otra trinchera.
- Pues si no sales de ahí os enviaremos a las tropas nazis y a 100 aviones de la Luftwaffe cargados con bombas para destruir Madrid. - Respondió cada vez más iracundo el de la primera trinchera.
 
Al momento se escuchó un pequeño impacto sobre uno de los sacos de tierra, una cabeza con un pequeño cubo se asomó y furiosa lanzó otro proyectil a la trinchera de enfrente. En la segunda trinchera solo se escuchaban gritos de "Cuerpo a tierra, nos atacan las Brigadas Internacionales!!!". El lance de proyectiles duró aproximadamente cinco minutos, tras los cuales se escuchó "Os rendís?? Dejais tranquila la ciudad de Madrid?? Mirad que no queremos que sufrais más víctimas mortales, solo queremos Madrid libre de golpistas!!
 
La Señora Carmen se agachó asustada por primera vez en su vida ante las atrocidades que estaba escuchando. Apenas podía distinguir a nadie en tremenda polvareda que se había levantado en aquella plaza en cuesta en la que vivía y que meses atrás estaba llena de arcilla por todos lados.
 
- Pues no nos rendiremos, no, asediaremos la capital, ejecutaremos a Negrín si no nos devolveis Cuatro Vientos. - Dijo muy segura de si misma aquella voz del bando nacional.
- ¿A Negrín habeis hecho prisionero? Jamás rendiremos la ciudad por un político, pero os ofrecemos al General Mola a cambio de Negrín.
 
Volvieron a sonar impactos sobre los sacos y sobre aquellos montones de tierra que hacían las veces de trincheras. La Señora Carmen cerró de repente su balcón, y hacía gestos a su vecina de enfrente, Doña Alicia, que salía a la ventana muy airosa con su moño recogido con una pequeña peineta.
 
- Manolito!! A comer!! Que tienes las lentejas que se te van a enfriar!! - Dijo Doña Alicia a grito pelado llamando a su hijo Manolito que estaba detrás de la trinchera republicana.
 
Doña Carmen volvió a abrir el balcón, y ahora si, respiró aliviada:
 
- Estos niños!! Son como demonios, si no he pensado que de una bomba se iban a cargar a mi Silver, mi pequeño Silver, que de un susto van a hacer que no vuelva a silbar jamás.
 
- Déjelos Doña Carmen - respondió comprensiva Doña Alicia - en el fondo son niños, y no saben lo que ahí fuera está sucediendo, para ellos no es más que una película de esas en blanco y negro que ponen a veces en el cine Roma.

8 comentarios:

  1. Que relato más bueno te ha quedado jajaja. Al principio me imaginaba que serían niños jugando pero luego se me ha ocurrido que podría ser algún rodaje de algo.

    Biquiños con mel.

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  2. Jajajaja buenísimo relato, me tuviste en ascuas hasta ese sorpresivo final. Felicidades Pimp, me ha gustado mucho.

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  3. es como el guion de un pequeño corto,

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  4. Es un guiño a aquellas otras historias de la Guerra Civil Española de 1936. No es más que producto de mi escaso coco, pero vamos, que me inspiró a hacerlo la escena inicial con que empieza la película Las Bicicletas Son Para el Verano, con aquella lucha entre el jovencísimo Gabino Diego y su amigo, probablemente por la zona de La Latina, a disparo limpio días antes de comenzar lo más crudo de la Guerra Civil.

    Bicos Ricos

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  5. jaja muy curioso, cari, aunque el dialog de trincheras casi pareciera mas de gila, jaaj Cambiar a negrín por General Mola? ni hablar que la calle General Mola valía más en el "Monopoly" y el pobre y bueno de Negrín nunca llegó a tener una calle..

    En fin, cari, ¡A las trincheras, que son pocos y cobardes y les manda Rajoy! jajaj


    Bezos.

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  6. Qué ignorantes de la realidad viven los niños en medio de la guerra y que fácil se evaden a su mundo de juegos. Si los adultos hicieran lo mismo cuantas guerras se evitarían.

    Al leerlo me ha recordado un libro que leí de niño "Los muchachos de la calle Pal". También había guerras... y muertos.

    Un beso (a tu imaginación)

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  7. Thiago, en eso del dialogo de Gila está la clave, que tampoco se les puede pedir a los niños que en su batalla sean más duchos en la dialéctica que nuestro líder de la oposición ¿no? Y normal que a Negrín no lo cambiasen... (aunque no lo cogieron) pero vamos.. que no tenía mucho valor como presidente, por aquello del alzamiento... tú sabes...

    Parmenio, casi que como lo de Thiago, a lo mejor muchos conflictos mundiales se solucionaban hablándolos como hacía Gila, no??

    Bicos Ricos

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  8. No parece muy lejano a lo que podía pasar en aquellos momentos. Los niños juegan y no se dan cuenta de la realidad de las cosas que pasan a su alrededor, por fortuna claro está, porque así no se percataban de lo que podía pasarles a ellos o a sus padres en las miles de Checas repartidas por Madrid.

    Un beso cielo

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