martes, 26 de octubre de 2010

UNA EXPERIENCIA CUASI RELIGIOSA

No eran ni tan siquiera las ocho de la tarde cuando enseguida llamé a D. y nada más descolgar su teléfono le dije "acabo de vivir una experiencia cuasi religiosa" y enseguida me dijo "a ver, cuéntame, que seguro que te has dado cuenta que es maravilloso levantarte un día de semana con tu cari, desayunar juntos e irnos juntos a trabajar", y tuve que bajarle a la realidad "no, algo mejor que eso, me he ido a cortar el pelo a un chino". Y comencé a relatarle lo que me había ocurrido.

Ir a cortar el pelo a un chino es una experiencia, cuasi religiosa, o por lo menos, una experiencia que uno debe probar alguna vez en la vida. A mi me tocaba ya cortarme las melenas, bueno, melenas, cortarme eso que me queda ahí arriba y que crece ya más hacia los lados que otra cosa. Tras esperar muchas veces para cortar el pelo en Galicia (esta vez me ha sido técnicamente imposible) y tras probar distintas peluquerías, unas más caras, otras más baratas con resultados diversos, tras probar en una peluquería de pruebas, esta vez tocaba rizar el rizo, nunca mejor dicho, bueno, que tampoco hay pelo para rizar ya, esta vez tocaba un chino.

Entré con un miedo que no me lo saqué hasta que me fui. La peluquería, céntrica, llena de sillas y con varios chinos dentro. Una señora china con una coleta, su hijo con algo similar a un uniforme militar, y una niña pequeña, todos chinos. Otro chino cortándose el pelo y tres peluqueros, o tres chinos más por allí, no sabía muy bien si era gente esperando o que era. Pero nada más entrar te das cuenta de que los chinos se van a comer el mundo, por eficientes. Y fue entrar y preguntarme enseguida "¿laval y coltal?" Respondí de forma afirmativa  y me invitaron al momento a sentarme en una butaca de cortar el pelo. Allí vino un chino alto, con un peinado bonito, aunque chino, muy moderno, un chino guapo, de los que podrían protagonizar una película china sin problemas, y con unas manos grandísimas. Me colocó la toalla en la espalda, sujetada al cuello y cogió un bote de Champú Fructis, aunque yo al principio pensaba que era alguna mascarilla, no, era champú, y lo vertió en mi cabeza seca, y comenzó a esparcirlo, y cuando tenía ya el pelo lleno de espuma comenzó un masaje capilar, un masaje que a mi inicialmente no me relajaba, pues no paraba de pensar en el precio, hasta que llegó un punto en el que no pude más, y sucumbí al placer que estaba sintiendo en mi cuero cabelludo. Me relajé cuanto pude y como yo era el único español allí, comencé a imaginar cosas mientras el chino imponente me masajeaba la cabeza, pensé que me tocaría algún nervio que me dejaría KO, me meterían en una sala interior y me abrirían en canal para extraer mis órganos, incluso pensé que me lavarían el cerebro, me estirarían los ojos y me pondrían a vender cerveza en las esquinas. Pese a mis imaginaciones me relajé.

Cuando terminó me invitó cuidadosamente a ir al lavabo, donde se aclara el pelo. Claro, pero es que los chinos son diferentes hasta en eso. Los lavabos aquí son más bajos que en una peluquería normal, y las butacas están estiradas, de forma que estás tendido boca arriba, mientras el chino te continúa masajeando la cabeza con el mando de la ducha y con las manos. Me relajé hasta el punto de dejarme llevar, y pensé que al menor descuido, alguna leve erección podría ocurrir. Mi subconsciente me contuvo. 

Me invitó nuevamente a otra butaca, donde empezó a masajearme la espalda. Mientras escuchaba hablar chino, la señora china ni se inmutaba, y yo no sabía ya si eran figurantes o que hacían realmente allí. Pero no noté nada raro. De fondo, sonaba música disco china. Supuse que era china por los extraños sonidos y el idioma en que cantaban de vez en cuando. No era una radio, era un cd. Y cuando el chino de las manos grandes terminó con mi espalda, me anunció que otro chino, de los que allí estaban me cortaría el pelo. Me preguntó como lo quería, le dije que al uno por los lados y tijera arriba, y las patillas que me las dejase con la forma con que las llevaba. Raudo y veloz cogió la maquinilla y solamente con ella y el peine, comenzó a cortar, muy cortito, a lo mejor menos que al uno, pero me gustaba el resultado. Ahí me tranquilicé definitivamente ya, cuando llegó una chica española con una larga melena para "laval y coltal las puntas" y después entró una señora española también para "laval, coltal y laval", anda que no son listas las señoras. Con mucha maña se desenvolvía el chino, que no pasó ningún detalle por alto, atento a todos los detalles, y las patillas, perfectas. Me dedicó buen tiempo y el resultado más que óptimo, luego me llevó otra vez a donde el lavabo de pelo, me quitó todos los restos y me invitó a la butaca otra vez. Me preguntó si quería gomina, pero como me lo había dejado tan corto le dije que no, entonces me dió con el secador en el pelo. ¿Qué más se puede pedir?

Asustado, fui a pagar, temiendome una factura del quince. Pues, 8 eulos me cobraron. Ocho euros por un buen corte de pelo con un masaje incluido. ¿Alguien da más? Yo desde luego me quedo con mi peluquería de Galicia, por costumbre, pero vamos, que enseguida me pasaré al corte chino, que visto lo visto, no me extraña que estos se coman el mundo, si es que todo lo hacen bien, no siendo la comida china, que es un poco infumable, y hablar castellano, que no se les da nada bien, aunque lo aprenden rápido.

11 comentarios:

  1. Nos vas a tener que dar la dirección a todos, jajaj. Bueno, en la mia me cobran 8,50 y me dan un masajito en la cabeza tbm, muy apañada y te quedas muy relajado, no hay cosa que más me guste que me toquen la cabeza.

    Y anda que tu tbm un pelin exagerado, no. jajaja

    Un beso cielo

    ResponderEliminar
  2. Exagerado?? Pero si esta gente come perro... y ni contar lo de las mafias chinas... yo no me fiaba un pelo, nunca mejor dicho, peo mira, encantao con el resultado, y no un masajito al lavarte la cabeza, que eso me lo hacen también en galicia, un señor masaje que incluye parte del cuello y espalda, tranquilamente, entre unas cosas y otras, un lavado de cerca de un cuarto de hora o quizá algo más...

    Bicos ricos

    ResponderEliminar
  3. Cari, ojalá que no te quedes calvo.... Desde luego conmigo no cuenten. Yo me lo corto en Severino, que me corta el pelo y me da una taza de vino....

    Y es que no me fio de los chinos y no pienso darles ganancias solo faltaría. Tu has oido la gente que ha cogido cosas por usar algo que han comprado en los chinos? Esto no es que lo haya oído, eh... es que lo he visto: una profa amiga de mi madre tiene los pies desechos de una erupción por comprarse unas chanclas en los chinos. Y no te digo nada de aquello que descubrieron de las pastas de dientes que estaban llenas de productos cancerígenos...

    El champú Fructis te lo abrieron delante de ti? Igual el agua de lavarte el pelo es de la Casa de Campo, donde dicen que van a pescar por las noches los pecees que luego la gente se come en sus restaurantes..

    No, no, yo no les voy a dar mi dienero, aun encima, esperaré sentado a que vengan a invandirnos.

    y tú no des ideas de que se van a comer el mundo con su eficacia. Eso es lo que queiren los empresarios de aqui: que trabajamos como chinos por un sueldo similar al suyo: "la competitividad" le llaman a eso... Ojito, jaajaj

    Mirate al espejo a ver si te han puesto el pelo amalllo, jajaj

    Bezos.

    ResponderEliminar
  4. Thiago, he ido al peluquero chino sobre seguro... al haber ya poco pelo pues poco pelo hay que perder, otra cosa es que se me caiga, lo poco que queda a mechones... entonces si me preocuparía. Pero vamos, a mi me han encantado, y la verdad, me ha dejado el cuello como nuevo, o eso, o que hoy he dormido bien en general.

    Bicos Ricos

    ResponderEliminar
  5. Pues en moneda de ustedes, mi corte de pelo costaría unos 3,6 euros, también con lavado capilar. Ultimamente sólo me corto el cabello en la peluquería que M me sugirió y donde él se corta el cabello desde hace años, pronto iré a visitarla también. Parece que los blogueros nos pusimos de acuerdo con nuestros cortes. Cariños Pimpf.

    ResponderEliminar
  6. hahahahahahahaha
    solo tu podias escribir un post enteramente dedicado a menos de 45min de corte de pelo!
    xD eso si... MUY barato! :O

    ResponderEliminar
  7. Yo al revés, el otro día me corté el pelo pero como mi peluquería habitual estaba cerrada fui a otra y me cobraron 14 eurazos...

    Biquiños con mel.

    ResponderEliminar
  8. ahaha los chinos no m gustan, son todos iguales! no les encuentro gracia jajaja
    y yo a peliqria voi en caso de q la plancha de pelo se malogre XD
    sino no xD

    bsos grandeeees!!
    ando perdida lo se uu.
    muaaaaaaaaak
    spero q ayas pasado un cumple xtraordinario!

    ResponderEliminar
  9. aqui tenemos una comunidad china bastante importante y llamame chauvinista pero ofende un poquito llamarlos los chinos, o leer el comentario de Thiago, claro q no se como es q seran allá "los chinos".
    Pero aquí tienen una bien ganada fama de emprendedores.
    Es que no sé, pero aquí en Perú tenemos muchas razas mezcladas y la cultura china y japonesa a tenido muchos aportes.
    Recuerden que teniamos un presidente de origen nipón.
    Y puede q no sea con la intención pero tiene un tufillo medio xenófobo, ahora no vaya ser q alguien por ahi pida q los saquen como a los gitanos en Francia (era Francia el país, o me equiveco)

    ResponderEliminar
  10. G-boy, anda, que barato es ahí, pero seguro que el masaje no es como el de mis chinos, y parece que si, que todos de acuerdo, será la época.

    Jimbissimo, jaja, quien si no, el bloguero de los pequeños detalles y anécdotas sin más, el que hace un post de un encuentro en un ascensor sin palabras...

    Christian, en Madrid ya he pagado ese tipo de cantidades ingentes... pero tú tienes pelo, podría ser su excusa, yo, ni eso.

    Brekiaz, bueno, este chino era atractivo, o yo lo vi así, ¿y las puntas?

    Bicos Ricos

    ResponderEliminar
  11. Josenrique, hoy merecías una contestación aparte. Claro que a los chinos en España los vemos como distintos, podría maquillar el post y decir la comunidad china, un eufemismo para llamarlos "los chinos", pero si hubiese una comunidad de suecos, los llamaría "los suecos". Es cierto que en España, aunque digan que somos un pais abierto, para esto de las culturas extranjeras somos bastante cerrados, si hay alguna cultura con la que nos sentimos más integrados es con la iberoamericana, y ni aún así, que sobre ellos ha crecido muchísimo la xenofobia. Yo cuando hice mi post sobre "los putos extranjeros" un poco era por tantear que opinaba la gente, y ya has visto lo que decían. Yo no soy para nada racista, pero también tengo mis favoritos, los nórdicos, por aquello de ser blancuzcos, guapísimos y altísimos los tenemos muy bien valorados, aparte está su situación económica, siempre muy buena en general. Claro que yo admiro también a los caribeños, sean del país que sean, los veo guapísimos (en general), pero hay en ellos, en su cultura, cosas que yo no veo claras, y aún así las respeto.

    Sobre los chinos en si, pues yo he hecho algún post sobre ellos, está claro que son muy emprendedores, muy trabajadores, en exceso para lo que somos los españoles y con eso es difícil competir, son extremadamente educados lo cual no les quita ser también un poco puerquecitos cuando por ejemplo escupen en la calle sin pudor alguno... cuestión de culturas, también tienen esa fama, por lo de los perros, por lo de las mafias chinas, y es que a veces, tienes que ver en qué condiciones viven, lo poco que disfrutan de la vida, los pocos descansos que tienen, que es también algo a tener en cuenta, aquí y en China.

    Yo desde luego, el post no lo he hecho estigmatizándolos, si no, resaltando todo aquello de distinto que su cultura tiene con respecto a la nuestra, y es que son muy distintos en un montón de cosas, y en España no hay tantos lazos que nos unan a ellos, aunque estamos llenos por que se reproducen como chinos... jajaja. Quizá, invitando a los blogueros a una peluquiería china, podrían entender que, te pueden hacer un buen corte de pelo, de una forma distinta.

    bicos Ricos

    ResponderEliminar