miércoles, 8 de diciembre de 2010

LA PREGUNTA DEL MILLÓN (DE EUROS)

Mi última noche en Galicia discurrió por derroteros extraños, cuanto menos, curiosos. Con un grupo de amigos dispersos que habían quedado expresamente conmigo y a los que vi más tarde de lo que ellos mismos se esperaban. El teléfono fue lo que acaparó mi atención las primeras horas de la noche, pero las últimas, las últimas quien tuvo ese protagonismo fue, la pregunta del millón (de euros).

Tras varias horas de copas continuadas, y cuando yo más seguro estaba de mi mismo, en plan chulito power. Una de mis amigas, mi mejor amiga en concreto, A. me abordó. Ella llevaba varias copas encima, portaba en sus entrañas una bolsa con un regalo para mi, un regalo para que yo llevase en el bus, de vuelta a Madrid. Pero las copas, ¡ay, las copas! Las copas hicieron que se soltase, aunque a ella no le hagan falta. Decidió liarse con un amigo común, con el que no era la primera vez que se liaba. Pero ella no estaba convencida, y cuando me pilló cinco minutos a solas me abordó. Me comentó que se liaba por que ella era muy abierta (en general), pero que esa relación no le convencía, desde hacía doce años. A este chico, amigo común del grupo lo veía como un amigo. Otros este fin de semana lo habrán visto de otra forma en Chueca, que por allí estuvo el fin de semana. Ella me comentaba que con él se sentía como si se liase con alguien que no es hombre del todo, porque ella, consideraba que tenía que llevar la iniciativa en todo momento, que ni tan siquiera la hacía reir, hasta en lo sexual, y precisamente eso era lo que no le convencía. Así que me dijo que necesitaba un abrazo de un hombre de verdad. Yo le correspondí.

A los cinco minutos, cuando estábamos allí un grupito de unas cinco personas hablando temas serios de puros cotilleos, mi amiga me espetó la pregunta del millón (de euros). "Pimpf, ¿Tú eres gay? Por que hay alguna gente que lo dice". No sé si puse cara de poker, y debo ser buen jugador, y eso que ella no es la primera vez que me hace la pregunta del millón (de euros) aunque en situación similar, rodeados de más gente. Le respondí que no, que eso es que no me conocen. Pasó el rato, la cosa se calmó. Y cinco minutos después, tras haberme calentado un rato (aunque esto es algo habitual pues ella es asín, y yo, siempre me dejo llevar por ella), volvió a preguntármelo,  y aunque esta vez a solas, le aseguré que no. Ella insistió un poco más, y me preguntó "¿pero no te han gustado nunca los hombres? ¿no has probado nunca con ninguno?" Le dije, sin más "no, no sé de donde sacas esas cosas", mientras, yo pensaba "si tú supieras, reina".

Hasta ahí los hechos. Ahora los pensamientos. Cuando me lo preguntó no sé si se me quedaron los ojos en blanco, intenté recolocarlos, por si acaso, y disimular mejor. Pero mi mente empezó a dar cien mil vueltas al asunto. Moría de ganas, una vez más por decírselo, y concretamente a ella, aunque mi intuición me dijo que no era el mejor momento, pues ni ella estaba fresca, ni esto de estar rodeados, o semi rodeados me ayudaba con un tema tan importante. Al momento me vino a la mente D.. Obviamente, aunque se me pasó por la cabeza Angelines, Billy Sive. Pero pensé en D., pensé que lo haría feliz si le dijese a mi amiga la verdad. Pensé contarle que me había ocurrido estos dos últimos años en Madrid, pensé comentarle mi actual crisis sentimental Pensé contarle que aquel chico que conoció una vez en Madrid era mi pareja, pensé también en contarle que el chico al que había llevado múltiples veces al pueblo, lo había insertado en el grupo, mi Billy, había estado dos años conmigo y por cobarde no lo había presentado como es debido. Pensé contarle todas las penas que he sufrido, lo solo que me he sentido y todo por qué me gustan los chicos. Claro, luego pensé, que las chicas también me gustan, me imaginaba excusándome diciéndole que estaba perdidamente enamorado de Angelines, pero esa parte no se la iba a creer, y menos en su estado, y decidí negar la mayor, pese a engañarla a ella, y sobre todo, a mi mismo. Luego, finalmente pensé "tú y yo, cuando estés más fresca, quizá estas navidades, los dos en la intimidad, te cuento lo que haga falta, por que me hará falta serenidad y muchas lágrimas que derramar. Aquí no se acaba el mundo".

Bicos Ricos

8 comentarios:

  1. No soy yo la mejor persona para aconsejarte sobre este tema ni para juzgarte por no atreverte. Ya sabes como soy y lo mal que lo paso cuando tengo que hablar con otras personas por primera vez, pero creo que habría aprovechado la oportunidad. Siempre he tenido yo que dar el paso y encima sorprender a los demás. Si te lo preguntan ya tienes medio trabajo hecho porque algo sospechan. Y la sensación después de soltarlo es liberadora. De verdad.

    Un beso (hagas lo que hagas)

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  2. Claro que no se acaba el mundo, y en estas cosas es mejor que seas tú quien tenga ganas de decirlo y no los demás, por tener ganas de poner a alguien al borde del precipicio o por puro cotilleo.

    Y ya puestos te pido disculpas, que te dije que te iba a llamar el fin de semana y aún no lo he hecho pero es que tampoco quiero llamarte con prisas así que en cuanto tenga un ratito llamada al canto.

    Biquiños con mel.

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  3. Lo que está claro ya cari, es que tú lo confieses o no, ya estás catalogado. Si está chica lo pregunta así de sopetón -y no es la primera vez que te lo pregunta según dices-, es que está más que convencida de que lo eres. Creo que te está invitando a confesarte, aunque a mi me pone malo que la gente quiera sacarte del armario a la fuerza... Yo creo que tú deberías tener preparado un contrataque... Por ejemplo: Pues yo he oído que tu eres frígida? Lo eres? Para que sepan que una persona no tiene pq hablar de su sexualidad si no quiere.

    Eres tú el que debes elegir el momento, y a quién contarlo si es que quieres y si no, pues nada. Yo encuentro que es una manía lo de catalogar a la gente, una necesidad absurda.También hay mucha gente que lo dice por sentirse mejor consigo mismo en plan exhibicionista, pq yo no conozco a nadie que vaya diciedno, hola, me llamo antonio y me gustan menores, o me gusta follar por detrás... o soy zoofílico...

    En resumen, entiendo al que se siente mejor diciendolo, pero tampoco entiendo mucho la necesidad de ir soltándolo a los cuatro vientos. Pero desde luego, decirlo por que te lo pregunta una impertinente, pues no, jaaja

    Bezos.

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  4. Pues en tu lugar le hubiese dicho, pero claro, si la chica presiona se entiende la cautela. Como tu bien dices, mejor en otro momento y tará!... me hiciste pensar quién pudo ser la última persona que me preguntó aquello...y creo que fue Brekiaz, en nuestra primera charla de Msn jajaja. Cariños Pimpf.

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  5. Esas prteguntas. Me has hecho pensar en todos y todas las que se quedan con la boca abierta cada vez que yo "confieso".
    Creo que no es necesariamente algo que debemos ahcer, colgarnos un cartel al cuello. Decirlo a quien queremos solamente.
    Abrazos

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  6. No soporto a la gente que puedan hacer ese tipo de preguntas.
    Para mí, la amistad no da derecho a preguntar eso.
    Sólo las personas que yo quiera y a las que yo permita, pudieran o pudiesen hacer esas preguntas.
    Mientras tanto... Nadie tiene el derecho de preguntar eso.
    Y... mi radicalidad llevaría a ignorar a alguien que así se metiera en mi vida privada.
    Lo siento... yo hubiera llamado la atención muy seriamente a esa persona... además de no responderle absolutamente nada de lo preguntado. Le hubiera dicho algo así: "¿Con qué derecho te crees para preguntar eso? ¿Acaso yo te he permitido alguna vez ese tipo de preguntas? Contrólese señorita... controle esa bocaza. Y no pregunte lo que no le importa."

    Besos, Pimfito!

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  7. Completamente de acuerdo con Thiago.

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  8. Pues a mi estas cosas nunca me han gustado, la verdad, pues aunque lo sepan a nadie le importa, y más cuando eres tu quien debe decirlo. Cuando yo se lo conté a mi mejor amiga, me dijo que en el grupo de amigos ya se comentaba y que ella insistia mucho en que me dejaran tiempo. Creo que es lo mejor, es tu vida y tu sabes el como, el cuando y a quien.

    Eso si, que se dice ya lo tienes claro, ¿no?

    un beso cielo

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