martes, 18 de enero de 2011

El Túnez de Gustavo de Arístegui

Hace aproximadamente un par de meses criticaba yo a Gustavo de Arístegui en un post sobre la "neutralidad activa" que pedía para el conflicto del Sáhara. Si bien, no tardó en aparecer el típico comentarista Anónimo para defenderlo y criticar mi falta de rigor a la hora de postear sobre un asunto en el que yo, obviamente no estoy lo suficientemente dotado para opinar, aunque si dotado para otras cosas, para agitar. Obviamente, yo no he trabajado nunca en ninguna embajada, no tengo cargo político alguno y mucho menos, soy diputado en el Congreso.

Si bien, en su día tuvo mi respuesta, y sigo opinando que la neutralidad activa es imposible, y sigo considerándola como un desbarajuste al menos dialéctico. Pero polémicas aparte, el post de hoy, aunque no es político, como bien sabeis porque yo no hablo en mi blog ni de política ni de mi vida privada, es un post sobre Túnez otra vez. No es que sea yo un apasionado tampoco de Túnez, aunque en mi visita turística me haya gustado, ni un gran conocedor de su política o historia. Hoy tengo que felicitar a Gustavo de Arístegui por su artículo en El Mundo "¿La sorpresa tunecina?", si, es que era el único periódico que me quedaba libre ayer en la cafetería.

Arístegui demuestra conocer Túnez, la historia de Ben Alí, el depuesto presidente, la historia de su segunda esposa y el desequilibrio social de este país del Magreb. Habla también temeroso de la incertidumbre de la situación actual, de cuales deben ser los pasos a seguir, o por lo menos, los pasos soñados por todos los demócratas. Analiza la caída de este régimen autocrático que al parecer solo ha buscado la tranquilidad económica de los suyos olvidando de largo a su pais, y menciona la posibilidad de un efecto dominó, o de contagio en la zona, por las inestabilidades marroquís, o egipcias. Si bien, la solución al conflicto la tienen solo los tunecinos, y así debería ser. No puedo dejar de felicitar a Arístegui por este artículo y reconocer que quizá con este artículo me ha demostrado su capacidad para ver un conflicto internacional desde un punto de vista totalmente imparcial y una valía, que yo nunca he cuestionado, quizá haya cuestionado en su momento, la forma de defender de forma obstinada una posición de partido en un conflicto donde no estaba el horno para bollos.

Queda por resolver, por lo tanto, un período apasionante en la historia de Tunez donde se puede dar un paso hacia adelante en la democracia del Magreb o que se sigan cometiendo errores como ha ocurrido recientemente en Haití, donde parece ser, no hay interés alguno de progresar de ninguna de las maneras, pero este es tema de otro post.

2 comentarios:

  1. Estas entradas que remiten a otras entradas son como huevos de pascua, sabes cuando empiezas a leer pero nunca cuando acabas jajaja

    Me he leído el artículo de Arístegui y me ha parecido un poco "políticamente correcto". No se moja ni vaticina. No analiza en profundidad ni toca aspectos fuera de los obvios. Me ha dado la impresión de ser un refrito de muchos artículos que he leído últimamente sobre Túnez. Para ser un "experto" me ha parecido muy temeroso de opinar. Ser imparcial es muy fácil cundo uno no se moja.

    Un beso (mojado)

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  2. Si, da la opinión políticamente correcta, que supongo, ante situaciones de caos como esta es quizá lo más coherente, hombre, se puede decir más alto y más claro que está bien que se derroque una dictadura y que se espera un proceso democrático en el futuro. Yo la verdad, lo prefiero así a que ataque al gobierno a saber por lo que, o que pida "neutralidad activa". claro, a día de hoy ya me he puesto más al día con el tema de Túnez por que he leído un poco más en la prensa. En fin... el post importante de hoy es el que pondré por la tarde, jajaajaj

    bicos Ricos

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