miércoles, 23 de marzo de 2011

Guillerme (VII): El lavadero

Con aquella fiesta privada donde pululaban por el aire todo tipo de partículas de testosterona de unos jóvenes en la pubertad, con aquel despertar travieso de cigarrillos a escondidas y copas de coñac a pelo dábamos paso a lo que sería una nueva etapa en el grupo. Ser los más rebeldes del lugar a nuestra edad, la pandilla más dura, los más temidos y admirados por las generaciones futuras.

Fumábamos a escondidas en los áticos de los edificios, o en algunos portales. César siempre con el miedo de que nos descubriesen, de que le dijesen algo en su casa, siempre amenazando que él se iba si fumábamos un cigarrillo pero quedándose finalmente para fumarlo haciendo responsable a cualquiera del grupo de cualquier imprevisto que ocurriese. Y ocurrió que a los pocos días los padres de César se enteraron de que éramos los más duros, y comenzó una caza de brujas dentro del grupo. A César le cayó una pena de no salir un par de fines de semana y sin paga, lógicamente. Sus padres interconectados castigaron también a Lois pero su castigo no fue tan duro, ni que decir tiene que los padres de Guillerme se rieron un montón pero no le castigaron. El resto salimos indemnes de la situación. Pero pensamos que teníamos que ser más precavidos, y un día me enseñaron un lugar secreto que tenían, donde haríamos varias reuniones de domingos por la tarde.

En un solar, donde hoy en día hay una carretera, un centro médico, un campo de fútbol y varios edificios con sus respectivos negocios, entrando por una tapia medio derruida, atravesando un mar de cañas y alguna que otra zarza, y bajando otra tapia más pequeña, se encontraba un paraíso juvenil. Un antiguo lavadero de una finca privada, una caseta de un pozo y una especie de tendedero semi cubierto o semi derruido, según se mire. Era el lugar perfecto para comprar entre todos una cajetilla de tabaco rubio, una litrona y pasar allí la tarde. Por supuesto, el lugar no estaba reservado para las chicas, que no podrían acceder por aquellos muros tan altos, o eso supusimos nosotros, y mucho menos, teníamos la intención de llevarlas para otros menesteres más sexuales o afectivos. Ahí podríamos estar tranquilos, lejos de miradas amenazadoras que diesen el chivatazo a nuestros padres de nuestros delitos de infancia.

Tampoco teníamos mucho más que hacer allí que beber y filosofar, pero de lo que filosofábamos los jóvenes de aquella, hablábamos de música, de la que nos gustaba, que si Madonna, que si La Unión, que si Loquillo, incluso nos atrevíamos a cantar, hablábamos mucho de otras pandillas que habían, y que por supuesto no eran ni de lejos tan duras como nosotros, nadie nos caía bien, pero a quienes admirábamos, era a los mayores, los de un curso o dos mayores que nosotros, todos ya con motocicletas, pero estaban a una velocidad por encima. También teníamos escondido en el muro un par de revistas pornográficas, por si sentíamos cualquier tipo de tensión masturbatoria. Disfrutábamos viéndolas, y yo disfrutaba imaginándomelos burros.

El lavadero no duró mucho tiempo, pronto lo sustituimos por "El Garaje" y "El Palomar", uno situado al lado del otro, el garaje era algo más golfo, y el palomar ya para gente con cierto nivel, para aquellos jóvenes más respetados, era una escala de éxito o no. Todos soñábamos con El Garaje. César comenzaba a aburrirme por aquello de estar todo el día con sus miedos, su tartamudeo cada vez que "hacíamos algo incorrecto" y a él le daba auténtico pánico dar el paso a "El Garaje".

14 comentarios:

  1. No se por que, pero uno cuando es adolescente o los primeros años de juventud, todo lo vive con mas intensidad, todo es novedad y resulta apasionante...fumar, bailar, ligar y encontrar un garaje donde reunirte con los amigos.

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  2. Nosotros sólo tuvimos dos antros de reunión. "El Navío" y la "Casa". Si esas paredes hablasen... Lo que nunca tuvimos fueron revistas porno. A ver cómo avanza la historia y qué ocurre con el bueno de Guillerme.

    Un beso!!

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  3. JFL, si, cuando empecé a escribir esto solo pensé en mi, y en la ilusión que me hacía todo por aquel entonces, quizá, si pensase en las tonterías que eran todas estas cosas, no habría escrito ahora nada... Temps era Temps

    Erbitxin, allí donde el teatro no?? Algo me suena haber leído. Ni revistas porno ni barajas porno?? jajajaja

    Bicos Ricos

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  4. boh, así que nada de carnaza. Y yo pensando que en el garaje y el palomar os habriais desplumado... bueno, bueno, todo se andará, jajaja.

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  5. Psss, carnaza poca, yo en mi juventud he tenido más bien poca carne, lo cual no quiere decir que ya no estuviera entrado en carnes... no sé si mentiendes, aunque, alguna cosilla si ha habido, pero desde luego, por mi parte, en el lavadero... si, pero no lo voy a contar aquí.

    bicos Ricos

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  6. Habría que veros jajajajaja, ahí fumando y mirando de vez en cuando no sea que hubiese alguien espiando con un catalejo. Por cierto, como cuando suelo tirarme muchos días sin postear me "regañas" te informo de que hoy habemus post.

    Biquiños con mel.

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  7. había que ser bueno, había que comportarse, había que ser educado, el niño que nunca protestaba, que siempre cumplia, el bueno, el responsable, el puntual... que cansado estaba a veces de todo aquello.

    Un beso

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  8. Pues la historia continúa, yo estos grupitos los vi de fuera, también tuve mis grupos de amistades, que duran hasta hoy, pero no éramos muy de aventuras, o yo por lo menos, que tenía mi forma de ver la vida y nadie me sacaba de ella, S y V podían ir a todos lados, pero si a mí no me apetecía, no lo hacía!. Cariños Pimpf.

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  9. Pobre de Cesar;pero igual en todos los grupos siempre existe un timorato, je je je.

    Abrazos.

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  10. Christian, como era un sitio tan oculto, allí dentro estábamos totalmente seguros de que nadie nos vigilaría, la única presencia humana que tuvimos fue un señor haciendo sus deposiciones a unos 50 metros.

    Kotei, habían unas normas, jejee, era bueno cumplirlas, más que nada eso lo ves a día de hoy... Tú serías César.

    G-boy, a que desde fuera seguro que éramos temibles... desde dentro unos buenazos, rebeldes pero buenazos.

    Antony, César siempre siempre tenía miedo...

    Bicos Ricos

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  11. Cuando se es joven a veces solo vives llevado por las hormonas. he pasado cosas interesantes, que crei no pasar. Algunas fueron fuera de lugar. Pero es la juventud :) SALUDOS !

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  12. =O!

    Te los imaginabas mientras veas las revista porno?

    Jajaja, me imagino tu cara de enfermo!

    Saludos!

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  13. jaja cari, la verdad es que tu escondite me hacr recordar la de sitios peligrosos que se frecuentaban de chaval. No había mas desgracias pq dios no lo quiso, mira que se hacían burradas, subir a árboles, bajar acantilados, meterse por el monte, y como tu cuentas, entrar en casas abandonadas, con los suelos comidos de la carcoma, jaaj Que terrible.

    Bezos.

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  14. Gus, bienvenido otra vez, te has cambiado el apellido, por lo que veo. En nombre de la juventud hacemos miles de cosas y es que nos mueve un afán de rebeldía, que por suerte, se nos va con los años.

    Wesley, no es que yo pusiera caras de enfermo, tenías que ver sus caras de enfermos mientras veían las revistas.

    Thiago, y eso que estos sitios eran medianamente "normales", el día que cuente mi infancia... ahí si, que teníamos una casa de cuatro pisos en auténtica ruina... quizá cuente como vi por primera vez una polla de verdad...

    bicos Ricos

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