miércoles, 20 de abril de 2011

Guillerme (XI): La Sombra

Tras aquella frustrada sesión de Ouija de la última vez, donde nos habíamos dedicado a inventarnos un mensaje para asustar a los no presentes, todo volvió al punto en el que estábamos. Un grupo más o menos grande, y también más o menos dividido. Miguel y yo muy unidos, y con un Guillerme más rebelde y apartado de la realidad que nunca. Lois y César enzarzados cada dos por tres en conflictos entre ellos, sus padres, y Guillerme. Un Dámaso al que yo evitaba lo más que podía, pero que había ganado muchos puntos con Guillerme.

Dámaso y Guillerme estaban unidos en algo que el resto del grupo veíamos mal. Cuando tienes una edad temprana y te crees el rey del mundo, eres consciente de que muchas cosas las haces por pura rebeldía. Hoy por ejemplo, si lo sé, no volvería a fumar. Claro que fumar, todo el mundo fumaba, incluso los que te decían que no fumases, no era una ilegalidad manifiesta. El salto cualitativo entre el bien y el mal era fumarse un porro. Algo que hoy veo desde otra perspectiva, y me río un poco. En casa siempre te decían que cuidado con los porros, que estos te llevaban al mundo de las drogas. Se me permitía fumar, pero sin llegar a eso de los porros. Habían momentos que el discurso de "el día de mañana" se mezclaba con el de "no fumes porros, hijo". Yo, como buen hijo, había decidido que no fumaría marihuana. Guillerme, como chico rebelde los fumaba desde hacía tiempo, y Dámaso también. El resto preferíamos no acercarnos a ese abismo. Los debates se sucedían en el grupo por ese tema, y el que los fumaba, lo hacía muy a escondidas.

Pronto, Miguel y yo comenzamos a darnos cuenta del cambio en el comportamiento de Guillerme, y le dimos nuestros consejos de chicos buenos "cuidado con los porros que te abren la puerta a las drogas duras". Dámaso nos la traía un poco floja, pero a Guillerme le queríamos mucho. No tardó en llegarnos la noticia fiable y confirmada de que, alguna que otra vez se había metido alguna raya. Volvimos a darle la paliza con el tema, unas cuantas veces, y él comenzó a hartarse de nuestra "mojigatería", él era lo suficientemente responsable para saber lo que estaba haciendo, pensaba. Dejaron de ser unas cuantas rayas, eran muchas más. Y ya a la vuelta de las navidades apenas nos veíamos más que de vez en cuando. Guillerme siempre terminaba dejándonos para hacer otras cosas. Seguían yendo a El Garaje, donde muchos terminaron con muchas ilusiones frustradas, donde lo único que en aquellos comienzos de los años 90, la droga circulaba ya con más facilidad de la que pensábamos. Asi emprendimos un poco nuestro camino Miguel y yo, alejados un poco del grupo que comenzaba a descomponerse de forma vertiginosa, a apestar por todos lados.

El problema real vino a los pocos meses, pues, en nuestra ignorancia juvenil, pensábamos que en temas de cocaína no había una dependencia, y con lo de moda que estaba en Galicia, y la facilidad para conseguirla. El problema fue realmente la heroína. No tardó Guillerme en acercarse a ese abismo, a ser una sombra de si mismo, a ser un conocido lejano que te pide dinero, y al que por cariño, terminas dándole algunas monedas. Dámaso continuaba con él, ambos seguían el mismo camino. Los dos empezaron a ser unos ojos saltones en un cuerpo cuasi esquelético con los carrillos ocultos. Aunque eso no ocurrió en un par de meses o tres, en los años siguientes. El siguiente en caer sería Louis, también tiempo después, pero eso es ya historia del último post sobre Guillerme.

11 comentarios:

  1. Si escribes un testimonio verdadero, que supongo que será así, fuiste inteligente en no caer en las redes de la droga, aunque tendría que ser muy duro ver el deterioro de tus compañeros y amigos... siempre me he preguntado ¿cómo afrontas el asistir a la autodestrucción (da igual que sea por drogas, cualquier otra dependencia, depresión, etc, etc...) de alguien que quieres? ¿Cómo se obra, qué se hace....?

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  2. Vaya, se va torciendo la historia. Yo que esperaba un final feliz, ahora ya me voy temiendo lo peor, pero aún así deseo que llegue el último post sobre el tema, que me tienes enganchado a la historia.

    Un beso!!

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  3. Observatorio, ¿sabes como lo afrontas? Escapando, alejándote y no queriendo saber nada, a fin de cuentas, cada uno entra con libertad ahí, otra cosa es como salen y si lo hacen.

    Erbitxin, pues ya queda solo el último capítulo, que por fin ¿no?

    bicos Ricos

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  4. Ah, vaya... no me imaginaba un final así... Como me ha crecido la pandilla en tan poco tiempo, que yo todavía os veía como unos críos y ya están hechos todos unos "pollitos" como dicen las viejas.

    Ahora ya no se ve eso tanto, no? drogas si que existene, pero eso de los que "caen en las drogas" como dices que pasaba en esa época y que parecían esqueletos vivientes. Como parece que ya no hay tantos jovenes que se casen de penalty como cuentan que era antes.. Y es que diran lo que quieran , pero los jovenes ahora no somos tan tontos, jaja

    Bezos.

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  5. Tela, tela, tela.
    El mundo de las drogas es un mundo maldito.
    Hasta yo, en mi internado, tuve ocasión de ver cómo había compañeros que tonteaban con ellas de forma muy muy peligrosa.
    Veremos en qué queda la historia.
    Besos, Pimfito!

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  6. Pues la marihuana es la más inofensiva y aparte natural, pero en algunas personas sí puede generar dependencia y abrir puertas a otras drogas. Es curioso, yo también de pequeño satanizaba, pero ahora, bueh...en dos oportunidades he probado. Tu post me recordó curiosamente a Sombra, un personaje del blog del que hablo muy poco, una vieja amistad de villa conejos que también estaba en el mundillo de las drogas. CARIÑOS PIMPF.

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  7. me he dado cuenta qe mi blog no se actualiza en los listines d los dmas :( ains.

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  8. Un amigo mío estaba enganchado a las drogas (aunque siempre lo ha negado). La de broncas que hemos tenido por ese tema...

    Biquiños con mel.

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  9. Me has dejado con un nudo en la garganta, Pimpf, del altivo y orgulloso Guillerme quedando poca cosa por culpa de las drogas pesadas. Con eso no se juega, todos creemos que basta con probarla y seremos lo suficiente fuerte para salir; pero mira: son pocos quienes logran escapar. No me quiero imaginar el resto de la historia de Guillerme, amigo, y por lo que vaticinas es muy malo.

    Abrazos.

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  10. Thiago, bueno, de esto hace ya veinte años más o menos, si que hemos crecido mucho... ay!! si casi habeis crecido con Guillerme. Los jóvenes ahora no son más listos, al contrario, más descerebrados, eso si, la heroína está mucho más alejada de todos, por suerte, es la única diferencia.

    Angel, ay!! que no te vea yo tontear con esas cosas!!

    G-boy, si ya lo he comentado, ahora me río un poco de eso de la marihuana, pero el mensaje de los padres no estaba exento de cierta verdad.

    Brekiaz, puede ser, que desde hace unos días no sabemos nada de tu bló.

    Christian, ¿y a que eres el amigo coñazo cuando intentas que pasen de ello?

    Antony, creo que estaba claro, esa altivez tenía que tener alguna contrapartida... se creía muy fuerte para todo...

    Bicos Ricos

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  11. Yo que soy un poco mayor que tu (pero poco jejeje) si que he visto a muchos que cayeron en la heroína. Y todos acabaron siendo como zombies mendicantes. Delgados y con los ojos hundidos y la mirada perdida. Aún hoy un antiguo vecino sigue por ahí y me lo encuentro. No me reconoce. Es otro Guillerme.

    Un beso (de un ex-fumador)

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