miércoles, 27 de abril de 2011

Guillerme (XII y final): El desenlace

Hoy recuerdo aquellos años dorados con cierta melancolía, el paso del tiempo te permite ver con todo lo que ahora sabes, los pasos que has dado.

César se casó años más tarde, no lo veo mucho, no sé si vive en el pueblo, aunque lo recuerdo con un carrito de bebé. La última vez que lo saludé tenía sus pestañas kilométricas como siempre, y a su mujer al lado, pero le he perdido totalmente la pista.

Lois fue uno de los caídos en batalla, siguiendo aunque tiempo después los pasos de Dámaso y Guillerme. Siempre pensé que a Lois le faltaban un par de veranos, como de hecho demostró. Se ha metido en su cuerpo cualquier tipo de sustancia que le han mermado, si cabe aún más, sus escasas capacidades mentales. Tiene un año menos que yo, y a estas alturas de la vida, el que más o el que menos tiene una idea de por donde seguirá el rumbo de su vida. Él todavía no. Ignoro si ha dejado ese turbio mundillo, no lo creo, solo sé que se dedica a tocar la guitarra de vez en cuando y que está en estado de gracia, como si le visitase todos los días el espíritu santo.

Marcos sigue siendo el grande bonachón que fue siempre, alejado de cualquier problema. Con él he estado un par de veces, y con sus grandes manos me ha recibido siempre con un abrazo. El tiempo le ha hecho borrar de su mente mi nombre, no todo lo demás, e incluso hemos rememorado alguna que otra batallita en algún encuentro casual en la animada noche de mi pueblo. Se ha casado con una vecina mía, tiene una o dos niñas, y unos cuantos kilos de más, aunque se le sigue viendo la misma cara de pillo de aquella.

A Miguel lo dejaremos para más adelante, quizá en algunos capítulos sobre este chico que como ya he dicho, de una forma o de otra me ha acompañado durante muchos años.

Dámaso siguió cayendo en el abismo, y lo vi en alguna que otra ocasión muy perjudicado física y mentalmente. Todo un ejemplo de lo que no se debe hacer, y de que hay algunas cosas con las que mejor no tontear. Desde aquella época me he mantenido siempre muy distante con él, siempre he considerado que arrastraba a Guillerme con él, sin embargo, dándole vueltas, quizá el que era arrastrado era él. Se embarcó durante un tiempo, por aquello de conseguir dinero, y a la vuelta de cada campaña volvía a verlo hecho un desastre. Se echó una novia, gordita y mona. A la que creí terminaría arrastrando. Tuvieron un crío, y pronto comenzó a alejarse de aquel mundo. Apenas hemos vuelto a hablar, pero sé que ha abandonado todo aquello.

Guillerme ha sido una preocupación mía a lo largo del tiempo, una espina clavada por creer que lo había abandonado en un momento complicado para él, aunque yo sabía que no podía hacer nada por él, menos cuando él no quería. Siempre le he tenido mucho cariño y aún hoy sigo admirándolo. Pasó uno y mil calvarios con sus adicciones, sus padres intentaron lo imposible con él, y se le consideraba un caso perdido. La última vez que tuvimos tiempo para dedicarnos el uno al otro y charlar de nuestras cosas fue el 22 de octubre de 2006. Aquella madrugada caía lo que nunca ha caído de lluvia en mi pueblo, una inundación espantosa, yo salía de la discoteca de última hora y coincidí con él en la puerta, lo llevé a casa. Ambos habíamos bebido, y teníamos la lengua floja, y yo ganas de saber de él. Paré el coche a unos metros de su casa, pero era tal la fuerza de la lluvia que a ambos nos dió miedo que se bajase del coche. Ahí estuvimos más de una hora charlando. Me contó que estaba ya bien, que hacía tiempo no tenía ninguna recaída, me habló de muchas de sus experiencias para salir, recordamos anécdotas de viejos tiempos. Le comenté que yo tenía por aquel entonces uan novia, Angelines, pero que yo no le veía futuro a la relación, él había estado con una chica durante bastante tiempo, pero lo dió también por perdido, y que trabajaba para en una subcontrata haciendo carreteras. Estaba contento, estaba bien, pero yo tenía mis dudas. Hace unos meses, cuando creí verlo muy demacrado en el metro de Madrid pensé en una recaída suya. Pronto me enteré de que, había salido definitivamente, tenía novia y vivía en Vigo. Él fue el que acompañó a la Tía Lola en sus últimos momentos. Me siento muy orgulloso de él.

P.D.: Si os habeis quedado descolgados en algún capítulo, aquí teneis los enlaces:
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11

9 comentarios:

  1. Lo verdaderamente admirable, te lo digo de verdad, de esta serie sobre tu pandilla de adolescencia y juventud, que he seguido desde el capítulo ni me acuerdo es que, con todo, tú te supieras sustraer también de las malas tentaciones en relación con la droga, de todas formas eso forma parte de uno, el dejarse arrastrar o no por la presión de "grupo" o de amigos, con todo me alegro de que, en cierta medida, la mayoría hayan escapado bien de esos momentos de oscuridad y pérdida adolescente y, aprovecho de paso, no en este episodio que es más recopilatorio y personal, también escribes bastante bien... haciéndolo más extenso, tío, te sale una novela juvenil (con moraleja y valores, eso que tanto gusta a las editoriales), como siempre, con todo mi cariño, desde Granada, Andrés (OGG)

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  2. Bueno, terrible melancolía este repaso de tu panda infantil... y muy en la onda de lo que pasó en Galicia en esos años, con la droga. Lo demás, ya sabemos que los cambios: mujeres, niños, barriguita son casi inevitables...salvo los gays que nos vamos librando, jajaa

    Y si sigo castigado en tu chollo, como me has leído hoy, cari? te dejó el ordenata Romanescu? jaja


    bezos.

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  3. Y saca ya la corona de espinas, cari, que ya terminó la semana santa, y esta blogosfera es laica, jajaja

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  4. Es una pena la cantidad de gente que se dejó echar a perder por los vicios. Yo también tengo un primo que se enredó en el tema, aunque ahora parece que lo va superando.

    Me uno a la admiración de Observatorio, por el hecho de no haber sucumbido a la tentación que parece que tenías tan cerca.

    Un beso!!

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  5. Con enlaces y todo, fenomenal, me ha inspirado y a lo mejor hago algo similar con algún personaje interesante que crean que merece ser abordado en extenso. Las vueltas de la vida, cariños Pimpf.

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  6. Me uno a las felicitaciones por no haber caído en ese abismo aunque he de decirte que viendo como era el anterior capítulo me esperaba un desenlace mucho peor. Me alegro de que no haya sido así.

    Biquiños con mel.

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  7. Que cosas, la cantidad de gente que vamos dejando por el camino, ¿verdad? vete tu a saber que es de sus vidas, y muchas veces, personas con las que tuvimos mucho trato, sin saber como, se van de nuestro lado. pero la vida continua, y en unos años la gente cambia y da unas vueltas impresionantes. Por suerte, tu conseguiste salir hacía delante.

    Un beso

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  8. ¡¡Uff!,pensé que ene ste post final nos saldrías que algo malo le pasó a Quillerme, termina uno tomándole cariño de tanto leer sobre su vida; menos mal salió de ese abismo de las drogas; que por cierto llegué a creer que no. Al menos, si no nos mientes, je je je, no tropezaste tú, amigo.

    Abrazos.

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  9. La verdad es que el tono de las anteriores narraciones hacían pensar en un final más oscuro y la verdad es que todos tienen sus vidas. Mejor o peor pero cada uno ha tomado su rumbo.

    Y no digas que es el último capítulo. Si acaso de esta temporada, que los actores siguen ahí y a lo mejor se escriben nuevos guiones.

    Un beso (pandillero)

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