domingo, 7 de agosto de 2011

PLATONIC LOVE (IV y final) ERES MÍO, SOLO MÍO

Darío formaba ya parte de mi vida desde hacía un tiempo, tras compartir un montón de actividades juntos, nos quedaban todavía grandes momentos por vivir. Para mi, uno muy especial fue un viaje a Lisboa, que ha sido de los pocos que hemos tenido. Eso si, con un grupo nutrido de amigos, ocho en total, y por aquellas cuestiones de amiguismos, tuve que compartir habitación con él, habitación y cama.

Aquella noche lisboeta, Darío tenía un tremendo constipado, con fiebre gran parte del día que hizo temer a todos su viaje a la capital portuguesa. Quien si no Pimpfito, el ideal para cuidar de su amor platónico toda la noche. Eso si, que noche me dió el desgraciado, y no precisamente como yo me esperaba, y es que el estar acatarrado y con fiebre hizo que no parase quieto en toda la noche, que respirase con dificultad, al punto que pensaba por momentos que se me estaba muriendo por que dejaba de respirar. Ese era el momento que yo aprovechaba para echarle la mano encima y preguntarle si estaba bien. Claro que estaba bien. Cuando despertó se había recuperado casi del todo, y se había levantado con una ligera erección, ante mi sorpresa y mi correspondiente enrojecimiento de mejillas. Bromas no faltaron toda la noche, ese tipo de bromas de "pareja" que a alguien que está en cama con su amor platónico no pueden más que encantarle.

Al poco conseguí mi trabajo actual. Tenía que elegir un destino, y yo tenía claro que mi destino sería Madrid, por que él estaba aquí. Aunque en su mente estaba pasar un año aquí y volver a Galicia, el destino hizo que se quedase, por el momento, sin fecha de vuelta. Se echó una novia, una chica guapa y maja, compañera suya de trabajo. A mi me encanta para él, aunque tampoco puedo dejar de pensar que me encanto yo más a mi mismo para él que su propia novia. Nada más llegar a Madrid conté con su apoyo desde el primer día, apoyo, compañía y ánimos los primeros días, que son los más complicados, cuando uno no conoce apenas a nadie. Aquellos primeros meses estábamos muy en contacto, íbamos a correr todas las tardes. Después de comer me hacía mi mochila, iba a su casa, nos cambiábamos, corríamos unos cuantos kilómetros y volvíamos sudados y extasiados. El ritual era casi siempre igual. Llegar a casa, hacer algunos ejercicios, estirar y ponernos en gallumbos y a la ducha. Algo normal entre amigos, supongo, pero mi visión en este sentido está totalmente nublada. Claro que no ayudaba hacer "prácticas de defensa personal" en gayumbos, y menos que me tratase como un vulgar delincuente mientras, él, armado con una porra se "defendía" de mis "ataques". Pues estos juegos, en calzones. Una auténtica tortura, un sufrimiento de alguien enamorado en silencio. ¿y de las erecciones? Pues mejor no hablamos, que no hacía más que encoger los dedos de los pies y poner la mente totalmente en blanco...

A día de hoy quedamos mucho menos, yo me paso gran parte del tiempo con mi D., y él ha estado muchas temporadas fuera, por trabajo también, lo cual me descoloca un poco. Estar con él y su novia está muy bien, pero un rato, mucho rato cansa. Que cada vez que vuelve por Madrid al primero al que llame se a mi, después de su novia es más que motivo de alegría para mi. No se cual será el siguiente paso en nuestra relación. Sé que siempre seguirá siendo mi amor platónico, siempre en la sombra y siempre estaré enamorado de él, pase lo que pase.

4 comentarios:

  1. Los amores platónicos son eso... inalcanzables... y esos jueguecitos de macho men en gayumbos, en plan amiguetes, haciendo el tonto, sin mariconerías -te lo digo yo- son insufribles para el que quiere hacer todo espo, pero con mariconerías... te comprendo perfectamente...

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  2. Awww, me hiciste recordar unas cosillas, aunque la única diferencia es que ya me desenamoré de mi amor platónico cuando conocí a M. Cariños Pimpf.

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  3. A mí Lisboa sólo me suena a trabajo. La verdad es que tengo que ir bastante a menudo y cada vez que voy, no tengo tiempo nada más que para ir del hotel al curro y vuelta al hotel.

    A ver si alguna vez puedo ir por placer y perderme sin prisas por sus calles.

    Un beso!!

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  4. Observatorio, mariconadas las justas, no? Bueno, yo casi que lo prefiero platónico para siempre, es algo más bonito, quizá si fuese real dejaría de impresionarme.

    G-boy, pero es que el platónico es platónico siempre, por mucho que haya un amor real... aunque sea el amor de tu vida.

    Erbitxín, yo de Lisboa solo tengo buenos recuerdos, bien esta excursioncilla, bien un viaje romanticón con Billy... yo que sé, pero vale mucho la pena.

    Bicos Ricos

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