miércoles, 23 de noviembre de 2011

Miguel (I): Y apareció Miguel

Un buen día apareció Miguel, un chico moreno, tímido que vivía en el centro del pueblo, todos en el grupo conocían a Miguel pues, años antes habían compartido ya bien parte de su infancia o algún curso. El único que no conocía a Miguel era yo, y aún así, me sonaba, de vista, no estaba seguro. Su propuesta como nuevo miembro del grupo, no exenta de polémica me ilusionó.
Guillerme hizo las presentaciones formales en alguna de aquellas aventuras que teníamos, a finales de aquel verano inolvidable que ya he relatado, y quedó visto para votación en pleno su inclusión en el grupo, junto con las candidaturas de Leo y Bruno. En el grupo había ciertas reticencias a que entrase más gente, ¿y si van por ahí contando que fumamos? Comentaba César. Lois decía "es que Leo es medio primo mío, a mi no sé que me da". Dámaso era de los más críticos "a mi Leo no me cae bien, a Miguel le dimos su oportunidad en su momento y nos dejó tirados y Bruno, bueno, Bruno puede pasar, pero sin Leo no va a ningún lado". Yo por mi parte opinaba que "por qué no gente nueva, no sé que tienen de malo, yo conozco a Leo y Bruno desde hace muchos años, tienen mi visto bueno, y Miguel me ha parecido buen chico". Marcos decía que por él no había problema ninguno. Guillerme decidió "Entran, porque lo digo yo, y son mis amigos". Y con este empate, no cabía más que el doble valor del voto de Guillerme, y este había sentenciado ya.

Yo pronto encontré en Miguel un apoyo, alguien a quien veía todos los días en el colegio, y con quien me iba nada más terminar las clases de aquel último curso de la EGB, bien a su casa, bien a pasear, o si estaba el resto de gente del grupo, a junto ellos. Nos habíamos adaptado el uno al otro de maravilla. Miguel pronto comenzó a confiar en mi más que en ninguno otro. Sus secretos, sus pensamientos, confiaba en mi como nunca había hecho nadie, ni incluso el propio Guillerme. Había encontrado un amigo de los de verdad.

Pese a ello, pronto comenzaron a surgir los primeros síntomas de descomposición del grupo, y el deterioro de Guillerme. Siempre estábamos con él, apoyándolo en lo que hacía falta, y también dándole la murga con nuestros consejos morales de lo que se debía hacer y lo que no estaba bien hacer. Guillerme comenzó a cansarse de nosotros. Tampoco nos afectaba demasiado, al menos, nos teníamos el uno al otro. Miguel y yo compartíamos algo, y era que ambos no aguantábamos demasiado tiempo a Dámaso. Dámaso seguía muy pesado conmigo, y se veía también su poco cariño hacia Miguel. Por unas cosas o por otras lo evitábamos.

A Miguel no le gustaba para nada El Garaje, y es que, como ya comenté una vez, al lado de El Garaje estaba El Palomar, en El Palomar, una antigua casa abandonada con un palomar en el jardín y era donde se reunían los mayores, era el paso siguiente a El Garaje. Por El Palomar estaba siempre el hermano de Miguel, y eso a ambos les ponía nerviosos, así que, Miguel evitaba El Garaje en cuanto podía, así comenzamos a dejar de ir por allí y a distanciarnos un poco más de los chicos del grupo, o de lo que quedaba de los chicos del grupo.

Cuando nos enteramos de lo que hacía realmente Guillerme en El Garaje, decidimos que no queríamos saber nada de aquello. Hablamos una tarde con él para que nos confirmase aquello que nos habían contado. Lo negó varias veces, y finalmente, cansado de nosotros terminó dándonos la razón. Miguel y yo decidimos que no queríamos saber nada de aquello, ni aproximarnos a aquel mundillo, ni que se nos relacionase, y así dejamos, casi definitivamente a su deriva a Guillerme.

Yo no sé que habría ocurrido de no estar Miguel por allí, tampoco sé si yo tiraba de Miguel o si, Miguel tiraba de mi. Lo único que tenía claro es que a mi, aunque Miguel me parecía muy mono, no me atraía para nada, esta vez, estaba seguro de que aquella atracción no tenía nada que ver con lo afectivo o lo sexual, era simplemente una amistad, me parecía correcto, y me dejé llevar por él.

13 comentarios:

  1. No puedo evitar preguntarte si seguís en contacto Miguel y tú, al parecer ha sido alguien muy especial para tí y no hay que perder nunca el contacto con ese tipo de gente.

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  2. Si, seguimos en contacto, por ahí lo tengo en el facebook, ha estado siempre de una u otra forma cerca de mi vida, aunque no de aquella forma.

    Bicos Ricos

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  3. Hay amistades predistinadas a cumplir una función en nuestro ciclo vital. Las respuestas vienen después, pero Miguel cumplió su cometido alejándote de aquello que podría haber sido el "Efecto bola de nieve" de una vida a la deriva. Todos hemos tenido a un Miguel "grillo" pululando por ahí... Al menos una vez. Besotes.

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  4. Pues si no recuerdo mal, de lo leído en "capítulos anteriores" MIGUEL te alejó definitivamente de la droga... eso fue bueno, en un momento crucial de tu adolescencia, es normal que le tengas un altar en ese lugar doméstico de nuestros lares, panes y manes particulares....

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  5. Pues Miguel pinta muy bien... Claro que sí!
    ¡Ay Pimfito, Pimfito, Pimfito!... ¡cuántos panes ácimos necesitabas en aquellos días! jajajajaj! Si yo me hubiera enterado.... te hubiera repartido varios... ... jajaj! y mira que me tuviste todo aquel verano en la misma puerta de tu casa.... es que... desde luego.... ¡qué poco valoras la amistad! jajajajaj!

    Besos, chuchi de los chuchis!!!!!

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  6. Melvin, quizá Miguel estuvo ahí justamente en esa época para eso simplemente, y sin darnos cuenta ambos.

    Observatorio, que quien te lea va a pensar que yo estuve ahí con un pie en la droga, jajaja, no hombre, él me ayudó a no acercarme, aunque tampoco se me había pasado por la cabeza.

    Bicos Ricos

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  7. Angelito, que ya te digo que tú por aquella época no estabas ni formado todavía. Vamos, mi pueblo ni de lejos lo conocías, super chuchi!

    Bicos Ricos

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  8. Debo reconocer que me tienen fascinado estas historias tuyas de tu adolescencia. Cada personaje del que nos relatas algo cambia la percepción de lo anterior y aporta complejidad a la historia. Es como ver Rashomon... pero en gallego ;)

    Un beso (embobado)

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  9. Quizás ese amigo fue tu salvación y lo mejor que pudo sucederte en ese momento de tu vida, Pimpf, al menos yo me alegro de quien eres ahora( a saber como abrías sido de seguir otro camino), aunque no te conozca mas que lo que nos dejas ver aquí, pero lo que veo me agrada.

    Bsos

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  10. ¡Ahhhh! Desde luego, con Miguelitos como el de la foto... joer!... ¿quién no se va a las rocas de pensar?... Por favor!... Impresionado me dejas! jajajaj!

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  11. Mola Miguel. Yo también tuve muchos Miguel, en un barrio donde habia muchos Guillerme. Mi hermano si que fue al Garaje. Y ahí sigue. Con cuarenta años.

    Joder.

    Me gustas mucho cuando no hablas de tu vida privada.

    Besos y agur

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  12. Parmenio, me he tenido que poner a buscar eso de Rashomon, no lo conocía.

    Xas, en ese momento efectivamente fue lo mejor que me podía haber pasado, lejos de todo lo ideal del mundo.

    Damian, Guillerme era muy buen muchacho pero terminó metido en ciertas adicciones...

    Angel, que lo sepas, nuestro Miguel tiene un airecillo con ese chico, pero más escuchimizado.

    Zowi, tú sabes que esto son relatos... donde pueden haber ciertos parecidos con la realidad de mi vida privada, pero vamos... solo parecidos.

    Bicos Ricos

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