miércoles, 30 de noviembre de 2011

Miguel (II): Con la iglesia en los talones

Siempre me he confesado ante mis lectores católico, pero un católico extraño, con mis peros y mis reparos hacia muchas de las normas que la iglesia establece. Con Miguel descubrí otra iglesia, la iglesia desde dentro, pero no me refiero a la jerarquía católica y esas cosas, me refiero a aspectos más tangibles, a los interiores de la iglesia de mi pueblo.

Miguel llevaba muchos años siendo un chico modélico en una familia modélica, de padre trabajador en cadena de una fábrica y madre ama de casa como solo podía ser en aquella época en las familias tradicionales católicas de pueblo, él lo llevaba por educación y terminó haciéndose monaguillo, pero no un monaguillo travieso como cabría esperar. No, Miguel era un monaguillo modélico también. Él me insistió en varias ocasiones para que le echase una mano y me hiciese monaguillo yo. Por mucho que me apeteciese pasar largo rato con Miguel no pude más que decirle que no, que yo aunque católico no estaba preparado para ir a tanta misa seguida, que me aburría soberanamente y que conmigo no contase. Sin embargo, sus buenas intenciones, que no intenciones católicas eran que pasásemos tiempo juntos. Consiguió convencerme en aquella temprana semana santa para que echase una mano ante unos días de muchísima importancia religiosa, las misas más concurridas y más solemnes del pueblo y alrededores.

Mi ayuda era una ayuda interesada, y no por dinero, que no nos pagaba nadie, ya se sabe un poco como es la iglesia, que el cepillo lo pasan pero de repartir luego olvídate, ni aunque les echases una mano. Me pagaron con fiesta, pero de ello se encargaba Leo, el jefe de los monaguillos, un monaguillo con cierta vocación que organizaba a 12 rufianes unos días antes de estas misas solemnes, junto con 6 monaguillos que ayudarían en las celebraciones. Los 12 rufianes representábamos el papel de apóstoles y estábamos un poco de paripé, de adorno, y nuestro punto culminante por el que ensayábamos durante unas cuantas horas al día era el lavatorio de pies. El sacerdote nos lavaba uno a uno los pies y los besaba. Pues bien, el grupo de rufianes eran conocidos del colegio todos, los mayores elementos que no parábamos de hacer trastadas por toda la iglesia, desde los bancos, a la sacristía pasando por el trastero. El muro de detrás de la iglesia era nuestro espacio dedicado a fumar a escondidas, lugar de reuniones y lugar donde al finalizar todos los eventos varios tendríamos varias fiestas, una por la noche con globos de agua en la que nos dedicábamos exclusivamente a empaparnos unos a otros y la última, ya después de todos los aleluyas de la pascua de resurrección, una fiesta con bebida y comida que decorábamos rodeando todo de cirios encendidos. Eramos el terror de las conocidas como "santas del pueblo" o de las "beatas", grupos de religiosas y demás panda de allegados al Opus que colaboraban con el párroco esos días. Nosotros solo estábamos allí para divertirnos.

De esos 12 rufianes famosos, había que destacar el primer año que fui a Guillerme, Lois y César, y también la recuperación de alguien a quien yo hacía muchos años que no veía, otro de los personajes fijos de este blog, R., también conocido como Rui, y con el que años después chocaría políticamente, el mismo. Se había convertido en un chico muy guapo y popular, y era, o había sido mi mejor amigo de la infancia. Volvimos muchos años por aquella iglesia a hacer lo mismo, y más cosas, claro que quizá surja contar algún día. Leo, el jefe de todos estaba orgulloso del grupo de monaguillos y ayudantes que había conseguido juntar, Miguel contento de estar más horas con nosotros.

7 comentarios:

  1. Menudo golfo eres y has tenido que ser jajajajaja.

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  2. Hola!
    Paso a invitarte a participar al BloggerAmigoSecreto de este Year. :)
    Las inscripciones están en mi blog

    Un abrazo!!!

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  3. Nunca me ofrecieron ser monaguillo que yo recuerde. Igual es que era demasiado bueno en esa época y lo que buscaban eran "más diablillos" jejeje

    Un beso (de angelote)

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  4. Christian, yo creo que soy mucho más golfo ahora, jajaja

    Brekiaz, me pasaré, a ver si entro a tiempo.

    Parmenio, no sé no sé, yo era de los más buenos...

    Bicos Ricos

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  5. Ya sabes lo que dice el refrán "Si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo"... pero bueno, como dices, ahora estás mucho peor... jejejeje, y algo se te debió quedar, y es que, no te equivoques, frente a Dios todos somos cristianos modélicos, entre nosotros, todos somos hermanos en el bautismo, y delante de los obispos, todos somos "cristianos raros" (menos ellos, claro...)

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  6. ¡Ya te veía yo con sotana y todo! Tocando campanas y con el badajo -que pasece ser que es contundente- bien contento... jajajaj!
    Ahora mismo, te copia la foto y te copio todo para un panel... jajajaj!
    ¡Ay mi Pimfito! Qué rebonico vestido de monaguillo... ¡ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!!
    Besos, guapo!

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  7. Observatorio, ya, si pillo siempre he sido, pero muchas veces un pillo bueno... y eso es rarísimo.

    Angelillo, no, a tanto no me ha llegado mi fe, o mi vocación, nada más que católico practicante, que a mi lo de las sotanas en general no me gusta nada.

    Bicos Ricos

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