miércoles, 14 de diciembre de 2011

Miguel (IV): El estratégico

Y parecía tonto cuando lo compramos. No sabía muy bien por qué Miguel tenía la misma aficción por los chicos con más fama del pueblo, los más populares, los más guapos. Los conocía a casi todos y a casi todos intentaba atraer, acercarlos al grupo.

Miguel se había convertido en un estratega, alguien con unas intenciones ocultas y muchas ganas de desarrollar ciertos planes que no atinaba a imaginar. ¿Sería homosexual? Todo en Miguel eran dudas para mi. Pronto advertí que después de dar por perdido a Guillerme, la fijación de Miguel había sido Rui. Rui, mi Rui, mi mejor amigo de infancia. Miguel buscaba esos puntos de unión con cualquier persona con el fin de coincidir y agradar. Las grandes pasiones de Rui por aquella época eran su vespino con la que se acercaba al centro del pueblo y presumía, el baile regional en el que participaba siendo el favorito del profesor y el fútbol. Tanto Miguel como yo, si había algo en lo que no destacábamos era jugando al fútbol, no podía haber aproximación alguna a Rui por el deporte, pero por el baile, lo del baile regional era ya otra cosa. Yo no tenía ganas de bailar, pero Miguel se anotó en la asociación de baile regional, y con la escasez de chicos, pronto incluyeron a Miguel en el grupo de baile de Rui. Lo había conseguido, se lo había metido en el bolsillo bailando. No pude evitar sentir una rabia interna, unos celos disimulados por haber conseguido en un par de meses lo que yo llevaba años ansiando. Con el grupo de baile llegaron las excursiones, las actuaciones en distintos lugares, pueblos, otras provincias, estancias en hoteles, yo me lo estaba perdiendo todo, me daba cuenta de que poco a poco, volvía a estar en una época de vacas flacas. Miguel cada vez tenía menos tiempo para mi. Me sentía como un amigo de transición.

Pero Miguel no me había olvidado, no era tan mal amigo como yo pensaba. Compartió muchos momentos conmigo, seguía necesitándome para impresionar a Moli, su amor platónico a quien yo conocía muy bien. Así, yo esperaba ansioso a que llegasen los viernes. Ensayo de baile y una hora antes nos reuníamos en las cercanías del centro cultural Miguel, Moli y yo. Miguel encantado con tener a Moli allí, yo nervioso esperando escuchar el sonido de aquel vespino, el vespino de mi Rui con el que compartiría los mejores momentos de la semana. Miguel lo había conseguido nuevamente, me había utilizado muy bien para atraer a Moli. ¿Estrategia? ¿Casualidad? ¿Oportunismo?

Han pasado los años, muchos años ya, y con todo lo raro que ha sido siempre Miguel no ha dejado de sorprenderme esta estrategia de vida, por eso nos hemos cruzado muchas veces en nuestros caminos a lo largo del tiempo, bien gracias a los amigos o bien por las chicas, y en esas estamos, no os penséis que ha cambiado. En aquella época, y sin saberlo, sin llevar esas intenciones habíamos hecho un binomio perfecto en el que uno necesitaba del otro y cada uno con un interés distinto ¿o no tan distinto? El caso es que tanto él como yo nos parecíamos más de lo que nos hubiera gustado parecernos.

4 comentarios:

  1. Vamos, lo que en biología se llama mutualismo. Además siendo los dos de un pueblo pequeño es normal que en cierto modo sigáis en contacto.

    Ya estoy de vuelta otra vez.

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  2. Eso de coger un punto de unión con alguien y explotarlo, no creo que sea una estrategia, sino una forma de ser social en este mundo de cabrones... a mí me pasa igual, que puedo ser amigo de cualquiera, con tal de que no me jodan... suelo ser muy social, pero no estratega, la estrategia es cuando te haces pasar por bueno para joder a los demás o conseguir solo tus propios intereses, usando a las personas cual KLEENEX de usar y tirar...

    ¡Y vaya rollo he esoltado en un par de teclas...!

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  3. Eso de no saber para quién trabajas... te entiendo.

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  4. Christian, bienvenido al crudo mundo del trabajo nuevamente, con su blogosfera y demás.

    Observatorio, simbiosis que le llamaría el de la pierna encima, supongo. Siempre hay algo de estrategia, aunque no lo hagamos de forma interesada.

    Munani, jejeje, vamos, si al final trabajo como todo el mundo, para mi mismo.

    Bicos Ricos

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