jueves, 29 de marzo de 2012

Santi XIII: Rock & Roll

Para mi aquellos años fueron los del rock&roll, una especie de vuelta a los finales de los años 50, pero en una versión más grunge. Éramos ya mayores, fumábamos, bebíamos y nos liábamos con mujeres, algunos con más éxito que otros, éstábamos en plena juventud y a mi lo que me viene a la cabeza es la escena final de Grease, con la chica con el pañuelo y los dos coches peleándose por conseguirlo. Algo así, pero a la gallega.

Renqueábamos en los estudios todos, nos habíamos hecho muchas ilusiones con nuestra carrera pero no habíamos contado con que aquella era de las más complicadas que habían, y el estudiar menos también nos hacía dedicar más tiempo a la buena vida. A luchar por uno de nuestros sueños, el mío, el carnet de conducir, la auténtica independencia y el acceso a miles de chicas ansiosas por estar con un chico con coche. Al poco de cumplir los 18 años, e incluso antes de ir a votar por primera vez decidí que tenía que tener mi carnet de conducir cuanto antes. No habían pasado ni dos meses desde tal fecha y ya tenía aprobado el examen teórico, luego vinieron las prácticas y un mes después, en un segundo intento por aprobar conseguí mi flamante L de novato. Claro que mi sueño no era único y a los pocos meses de disfrutar de mi carnet de conducir se presentó Santi a la autoescuela. A él no le fue tan bien como a mi, al quinto intento, ya desesperado tras un esfuerzo titánico por fin teníamos algo más en común, el coche. A ambos nos encantaba conducir, a los dos nos gustaba llevar a nuestros amigos de paseo con el coche, mini excursiones, salidas nocturnas, auténticos piques en carretera. Unos locos al volante, unos peligros a los que nos encantaba poner el volumen a tope en el radiocasette del coche, sonando el mejor grunge del momento, el mejor rock e incluso el mejor heavy o rap. Disfrutábamos grabando casettes para compartir en un coche o en el otro yo en mi R11 y él en su Kadett. 

Por las noches, los fines de semana nos turnábamos para conducir, y no por aquello de ser un ejemplo social con lo de si bebes no conduzcas, éramos muy inconscientes, y el que conducía bebía como el que más, solamente lo hacíamos para ahorrar gasolina. Todo lo que no se debe hacer y que el tiempo y la madurez te enseña.

Gorka tardó más de un año en sacar el carnet de conducir, le costó bastantes intentos también, no vivió nuestra auténtica locura automovilística en primera persona, siempre como acompañante, el que era el método definitivo para ligar. Fruto de ello y para que luego digan que no se liga con un coche, tuve a mi primer gran amor, Bibiana, una chica preciosa que vió en mi al chico perfecto, guapo, masculino e inteligente y que por desgracia no me duró mucho. A raíz de aquella época, volvieron las auténticas tensiones con Gorka, al que tenía que ver día si y día también. Nos abroncaba cada vez que cometíamos alguna locura al volante diciendo que poníamos en riesgo la vida del otro. Gorka era de esas personas que se desviven por conseguir el asiento de copiloto de su ser amado en silencio, yo no se lo solía discutir, por evitar mayores jaleos, pero sabía que a él le molestaba muchísimo no estar al lado de su amado Santi. Yo si podía, manejaba a la gente para que ocupasen ese asiento del copiloto y otros discutiesen con Gorka. Me encantaba sacarlo un poco de sus casillas. Teníamos varios destinos nocturnos en los que divertirnos, y Gorka siempre procuraba elegir aquellos destinos totalmente opuestos a lo que yo había elegido, si una noche elegíamos salir por Vigo, a él se le antojaba Pontevedra, si elegíamos Pontevedra, a él se le antojaba Vigo, se pasaba gran parte de la semana eligiendo, elucubrando, manipulando a la gente sobre qué destino elegir a la hora de disfrutar los fines de semana. Buscaba una y mil veces la confrontación y la separación, y todo esto, pese a coincidir todos los días y a toda hora conmigo en la universidad, en clase, en el pasillo, en la cafetería.

Un sábado noche me sorprendió negativamente, esa noche se haría no solamente lo que él llevaba tramando toda la semana, aquella noche, por primera vez en la historia, se había elegido un destino diametralmente opuesto al que tocaba y lo que era peor, en aquel coche no había sitio para mi,  había conseguido desbancarme e ignoro los métodos que utilizó para que fuese así, al tiempo descubriría que había llegado a utilizar incluso mentiras del tipo "Pimpf dijo que no salía esta noche". Se había recrudecido la guerra y aunque yo no tenía ganas de discutir, tampoco tenía ganas de ser una auténtica pasiva en aquella difícil situación.

11 comentarios:

  1. Cómo dolían esos desplantes en los que, sin justificación aparente, tus "amigos" decidían no contar contigo sin más. Gorka se nos presenta ya como el personaje "mosca cojonera aspirante a hijoputa mayor" ¡Que perraca! ¿no? Besotes.

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  2. Así es, de hecho es la única persona del mundo con quien yo no tengo trato, y ya es difícil eso. Pero yo siempre he creído que Gorka estaba enamorado en silencio, y atrapado en un armario acorazado.

    Bicos Ricos

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  3. ooh que terrible! nunca he estado en esa situacion. Que ganas de joder las de GORKA!!

    Gorka? es un nombre o un apelativo?

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    1. Es un nombre, ficticio, claro, aunque real. Vamos, que no es su nombre, pero tiene bastante relación.

      Bicos Ricos

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  4. Pasamo de Santi a Gorka como protagonista de este capítulo y creo, de unos cuantos más... la verdad es que siempre, en toda buena cuadrilla que se precie hay un Gorka y simpre, o por lo menos aparentemente... enamorado en secreto de alguien. ¿Que será ahora de Gorka? ¿Seguirá haciendo lo mismo con su cuadrilla actual?

    Un abrazo fuerte.
    destroy114.

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    1. Si, en la realidad ocurrió otro tanto de lo mismo, dejó Santi de ser el chico soñado a convertirse Gorka en un auténtico problema en la mayoría de mis pensamientos. En la actualidad, sé algo, poco pero sé algo, pero no es cuestión de desvelar el final.

      Bicos Ricos

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  5. Cuantas veces he pasado algunas de las situaciones que mencionas...

    ... Snif!!, ¡que recuerdos! ainsss.

    Un abrazo niño !!.

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  6. Nunca he pasado por una situación así. Y eso que simplemente he ido un poco a mi bola, orbitando en varios grupos a la vez.

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  7. que pesado Gorka.
    tengo como 30 y no he sacado licencia xa conducir, tengo algo de fobia con eso

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  8. ¡Ah, esos años mozuelos de juventud! Con qué cariño se recuerdan, y echando la vista atrás, ahora quizás nos arranquen una sonrisa nostálgica recordar, desde la madurez que dan los años, con qué intensidad se vivían esas tragedias de juventud...

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  9. Auuuu, esto se pone interesante. Bueno, esta etapa yo tampoco la he vivido, que los autos no me van desde pequeño. Los que me regalaban de pequeño los rompía. jajajajaja. Cariños.

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