viernes, 6 de abril de 2012

El Teatro Novedades

Muy próximo al mercado de la Cebada en Madrid, en pleno barrio de La Latina, hubo un teatro, situado entre la calle Toledo y la Calle López Silva, conocido como el Teatro Novedades, construido en 1849 y a cuya inauguración acudieron la entonces reina de España, Isabel II y su esposo D. Francisco de Asís, que ha pasado más a la historia por su orientación homosexual que por ser el consorte de la reina.



El teatro Novedades dedicó su escenario tanto a dramas como a comedias, pero destacó sobre todo por el género chico, más conocido como zarzuela. La reina Isabel II era asidua al mismo, y por una u otra razón, este teatro que contó con grandes éxitos a lo largo de su historia con las actuaciones de las mejores compañías de teatro de la época, apareció en prensa por distintos capítulos, como aquel en que se tuvo que suspender una obra por el peligro que causaba el público entusiasmado ante el personaje de un bandolero, o aquel espectáculo dónde una vaquilla saltó al foso donde actuaban los músicos que tuvieron que actuar como improvisados toreros.

Pero sin lugar a dudas, el teatro Novedades pasaría a la historia por su triste final, un incendio el domingo 23 de septiembre de 1928, a cinco minutos del final del sainete "La mejor del puerto". En el escenario había representada una goleta en plena feria de abril sobre el río Guadalquivir luciendo numerosos farolillos de bombillas eléctricas. A las nueve menos cinco minutos de la noche saltó la voz de alarma de uno de los tramoyistas, al grito de "Fuego" y los rápidos intentos de los mismos por sofocar ese pequeño fuego, se tiró con el decorado para que no se propagase el incendio pero este corrió a través de las cuerdas hacia el techo del escenario. El decorado comenzó a arder y con él todo el escenario y el telón. El grito de "Fuego" hizo cundir el pánico entre los asistentes, especialmente en los que estaban situados en las zonas más altas del teatro que huyeron despavoridos por las estrechas escaleras de madera que unían el teatro, la consecuencia fue un gran tapón en los accesos de salida, y con ello, aplastamientos, gente axfisiada por inhalación de monóxido de carbono y varias personas totalmente calcinadas. Cuando se abrieron las puertas del teatro, la corriente de aire hizo propagarse con mayor velocidad las llamas quedando reducido el teatro a escombros en cuestión de horas. Los gritos de terror y dolor aumentaron cuando se apagaron las luces del teatro. Los hubo que fruto de la desesperación se lanzaron desde lo alto del teatro cayendo malheridos o falleciendo contra el patio de butacas. Entre los cadáveres, se encontraron algunos víctimas de puñaladas ante la desesperación a la hora de intentar hacerse hueco para poder salir de allí.  Una tragedia que se cobró 67 víctimas mortales y más de 200 personas heridas entre quemaduras de diverso grado, golpes y fracturas por aplastamiento.

El fuego y el humo se podía divisar desde gran parte de la capital, especialmente desde los barrios más altos, Chamberí o Universidad. El caos reinaba en la zona donde consiguieron reunirse en toda la ciudad cerca de 200 bomberos, así como varias unidades de la Cruz Roja, la Guardia Civil y algunos vecinos que socorrieron a las víctimas. El dictador Jose Antonio Primo de Rivera estuvo presente en todo el dispositivo improvisado de ayuda a las víctimas. Días después, el alcalde de Madrid por aquel entonces cedería una parcela en el cementerio del este donde serían sepultadas las víctimas mortales de esta tragedia que conmovió a aquel Madrid de la época. 

Fruto de este terrible incendio fue la creación de un cuerpo especial de bomberos para los teatros, encargados de vigilar todas las actuaciones, también se tomaron medidas para evacuación de víctimas y protocolo en posibles tragedias. Sin embargo, no sería el teatro Novedades el único en ser pasto de las llamas en aquellos años, otros correrían la misma suerte, todos ellos construidos con vigas de madera, en Europa también sucedería en teatros de renombre, algunos también con víctimas mortales.

6 comentarios:

  1. Históricamente un buen post, que nos narra las vicisitudes de un teatro de MADRID, lo que no entiendo es porqué te ha dado hoy por aquí... o estás haciendo de CICERONE nuevamente de MADRID, o es un post "yo no hablo de política" en el que veladamente nos cuentas los recortes presupuestarios a la CULTURA....jejejeje...

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    1. Jajaja, hombre, fue un post para un día en el que yo no estaba presente, nada más. No se me ocurría nada sobre el Jueves Santo y este del Teatro Novedades lo tenía a medio hacer desde hacía tiempo, pero curiosamente, me vino perfecto para el post del día siguiente, como introducción.

      Bicos ricos

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  2. Autch, que trágica historia, tenía la ilusión que no hubiese muertos, pero me dejaste muy claro que los hubo y también muchos heridos, a qué se debe el recuerdo de esta tragedia Pimpf?, me causó curiosidad lo de Francisco también, casi da para otro post. Cariños Pimpf.

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    1. A nada en especial, a mi gusto por saber lo que había antes en cada lugar, ya lo explico en el post del sábado. Muchas veces he pasado por esas calles que menciono, y muchísima gente ignora que ahí ha fallecido un montón de gente de forma trágica... Sobre Francisco de Asís escribió en su momento Observatorio, quizá algún día yo resucite a ese personaje histórico también.

      Bicos Ricos

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  3. Lo de crear el cuerpo de bomberos a raiz del incendio es típico de la España de gobernar a golpe de titulares. Hace falta un desastre para que alguien se plantee que "igual" habría que hacer algo. Han pasado casi 100 años y las cosas no han cambiado.

    Un beso (de un siempre histórico-curioso)

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  4. No conocía la historia de este teatro. Supongo que en cada ciudad queda, por lo menos, un vestigio con su historia trágica adherida al dorso. Acabo de ver "La voz dormida" y se me ha quedado mal cuerpo, leer tu post me hace sentir que la tristeza histórica sigue palpitando en mí... Supongo que es bueno "no olvidar" Un besote.

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