jueves, 11 de julio de 2013

Mi Efrén

Mirad que anteayer fue martes y no sabía que hacer. Se ha acabado Masterchef, ese programa que yo veía los martes por la noche y que ha llegado al final de su primera temporada. El éxito de audiencia (que inicialmente no fue tal) se ha debido a que la cadena pública ha basado gran parte de su programación en el programa.
 
Empezó flojo, con muchas críticas que los entendidos en la materia le hicimos, bueno, le hicieron, y los que íbamos de listillos también. Con una presentadora poco creíble aunque guapísima, un jurado seco y estirado y dónde lo único que salvaba al programa era mi Efrén, así os lo digo ya. El concursante gallego más guapo que haya pasado por el programa, un auténtico hombretón de 25 años. Pero estas cosas de televisión están estudiadas al máximo, conscientes de los picos de audiencia que -imagino yo- tenía mi Efrén, decidieron darme un pequeño correctivo y el joven lugués finalizó su paso por el concurso antes que la mitad de sus compañeros, y todo por hacer una lasaña mal hecha. Hombre, que lo de los gallegos no es la pasta... un buen marisco... si es que no aprendemos. O si, porque, casualidades de la vida, y no me refiero a que una prima de Efrén fuese compañera en Salamanca de un conocido bloguero que se pasa muchas veces por aquí, la casualidad de la vida quiso que yo, en plena operación bikini 2013 fuese a El Corte Inglés (como buen funcionario) a comprar una goma elástica para hacer ejercicios, que me entrase el hambre y decidiese ir al supermercado y he aquí la sorpresa cuándo apareció Efrén, con su polo rojo, guapo no, guapísimo, qué digo, lo siguiente, y mucho más delgado que en televisión (si al final va a ser cierto eso de que la televisión engorda, excepto en el caso de Paquirrín). Tan guapo él, haciéndo su compra mensual que la cadena de supermercados le regaló en el programa... Un momento, si yo me encontré con él en el supermercado en abril, eso suponía que... Efrén ya había salido del programa. Y así de desgraciado fui el resto de programas hasta el final, pero ya me había enganchado.
 
El caso es que lo que comenzó siendo un truño del tres al cuarto, pronto empezó a enganchar, la crudeza de muchos de los comentarios del jurado comenzaron a hacerse creíbles cuándo llevaban los concursantes varias semanas y se veían pocos avances, cuándo, por fuentes extraoficiales te enterabas que la comida que preparaban era un auténtico churro (que no de los que hace el churrero) que jamás se cocinaría ni en el más remoto de los bares de carretera que pueblan España, y que, Masterchef, no dejaba de ser un producto televisivo. Sin embargo, la piña que poco a poco fue haciéndose entre los concursantes, los concursantes más soberbios, los pequeños grupos que se fueron montando, los concursantes más graciosos, muchos comentarios graciosos de todos ellos, y finalmente, el buen rollo vestido de rivalidad entre el chef Pepe Rodríguez y Jordi Cruz. Ni que decir tiene que, semana tras semana esperaba ansioso escuchar a Jordi Cruz hablar, con ese tono de voz tan masculino, pero eso es ya otro cantar. Esta pseudorivalidad y el buen rollo que se fue dando entre jurado y concursantes hizo de mi un fan de Masterchef. Qué también os lo digo, pero de cocina aprendí más bien poco, solo que hay ciertos sabores que no es bueno mezclar, y que si la protagonista de tu plato es una merluza, el plato debe saber a merluza y que la merluza no es bueno mezclarla con galletas.
 
Finalmente, hemos visto como la mayoría de concursantes han resuelto su futuro más inmediato tras su paso por el programa, contratos de un año trabajando en lugares de cierto prestigio, cursos de cocina (que les van a hacer mucha falta), y dinero, sobre todo para el ganador, porque lo que es la segunda clasificada, se ha llevado un esquema. Yo me alegro muchísimo, por mi Efrén, al que ha contratado Jordi Cruz y que se nos irá a Barcelona, como dijo en el último programa, que abandonaría a sus compañeros de piso, ante el comentario de una concursante que decía "algo raro debéis tener para no tener novia ninguno de los compañeros de piso". ¿Habrá sugerido que probablemente Efrén sea el niño de mi vida?
 
Sobre esto de los trabajos como premio ha habido numerosas críticas, del estilo qué, dada la situación del país, los concursantes se movían por buscarse un trabajo, que terminaríamos viendo a concursantes peleándose por un mendrugo de pan. Y yo a estos críticos les respondo, ¿Cuándo no se han movido los concursantes por buscarse las castañas? ¿Qué diferencia hay entre un trabajo y un piso en la Manga del Mar Menor? ¿No han buscado los concursantes ganar dinero desde que los concursos son concursos? ¿Qué han hecho si no los concursantes de Gran Hermano en cada edición más que buscarse huecos en programas de televisión y bolos en discotecas el resto del año? Tampoco es cuestión de ser tan fariseos.

5 comentarios:

  1. Pero qué lucense más requeteguapo.

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  2. Yo no me enganché nada en el último que ví... Y la presentadora... Bueno...ella y Pilar Rubio de la manita van.... Reventando programas con su talento natural...jajaja.... Besotes.

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  3. Ah, pues otro de esos programas que pasó sin que me enterara de nada; he tenido a Jorge currando en Barcelona, y..., qué difícil eso de tener que salir a por rabo.

    El tal Efrén me gusta en la primera foto, y en la segunda, pero la tercera es como si se la hubiese hecho su madre.

    Besos

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  4. Pues he visto algunos minutos del programa en Youtube y la verdad que me quede perplejo! No pasara mucho tiempo para que copien ese formato en Perú! Que tanto nos jactamos de tener la comida mas rica (sabias que se intoxico Morrisey??? Con una papa rellena Peruana? Jajajaja) Bueno habra que ver que sucede en la nueva temporada no? Mientras al zapping!!!

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  5. No seguí ese programa... Yo soy más de Chicote, pero efrén es guapiño.

    Un abrazo chiquitín !!.

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