domingo, 9 de febrero de 2014

Crónicas Borbónicas. Un reinado breve

Hace la friolera de 290 años, por lo que probablemente ninguno de vosotros lo recordéis, ni la mismísima Sara Montiel si estuviese en vida lo recordaría, reinó en España un tal Luis I, aunque reinar lo que se dice reinar poco pudo, pues su reinado duró menos de un año, concretamente 229 días, el más corto de la monarquía española, superando al breve Amadeo I de Saboya. Pero este post quería dedicarselo especialmente a un bloguero que se nos ha unido recientemente, Jnkrlos, monárquico convencido en cuyo blog trata temas sobre la realeza. Aquí en Pimpfiadas nos gusta ilustrar a todo el mundo, y pese a que Pimpf es republicano convencido, las historias sobre reyes también le gustan, por qué no.

El ocaso de la casa de Austria tendría su fin con el fallecimiento de Carlos II el embrujado, un pusilánime y enfermizo rey que dejó a España sin herederos a la corona al no tener descendencia. Aunque no es exacto que no dejase herederos, que la historia también nos trata de vender cosas que no son, de hecho, nombró como su sucesor a José Fernando de Baviera, primogénito del delfín de Francia, y por lo tanto, nieto del rey de Francia, Luis XIV. Sin embargo, su muerte poco antes de la de Carlos II hizo que, sobre el segundo hijo del delfín francés recayese la monarquía española, concretamente en Felipe de Borbón, duque de Anjou, que era nieto de una hermana del rey español, a fin de cuentas. Y fue así como fue proclamado rey de España, con un tratado que se hizo a espaldas de España en el cual se hacía un reparto de los territorios de España por toda Europa. Claro que, cuándo las sucesiones no están nada claras y los intereses son tan grandes, siempre hay otros que se apuntan a este festín de cuervos, y así fue como el archiduque Carlos, de Austria también se disputó el trono. Como siempre, se montó la de Dios es Cristo en España. 

Con Felipe V ya reinando en España, las tropas del Archiduque Carlos entraron en territorio español intentando apropiarse de lo que consideraban su trono. Total, que la historia terminó con un Felipe V victorioso, un tratado de Utrecht que repartía casi todo el imperio español en Europa y no me digáis cómo, repartió Gibraltar y Menorca a los ingleses, que ni pinchaban ni cortaban en toda esta historia, pero por ayudar se quedaron con parte del botín (y hasta hoy que no nos lo han devuelto, todo sea dicho). Así, con buen pie entraron los Borbones en España, con el mismo pie que parece que han continuado a lo largo de la historia, porque no recuerdo un rey español borbón que lo haya tenido medianamente fácil, ni nuestro Juanca lo ha tenido.
Pasada la guerra de sucesión española, ya en el año 1724, Felipe V de Borbón decide que abdica, que ya ha reinado lo suficiente y que debe dar paso a su hijo, Luis I, y así, tal día como hoy fue dicha abdicación, que dio paso a este breve reinado del cual apenas hay referencias en los libros, por corta. Mucho se ha especulado por cuál fue la causa de dicha abdicación. Se dice que pudo haber abdicado, esperando el pronto fallecimiento del que era rey de Francia, esperando ser él el heredero a la corona francesa, pero cuyo acceso al trono estaba limitado por el tratado de Utrecht (ese tratado que he mencionado antes que arruinó a España todavía más), este tratado impedía que el rey de Francia y España fuese la misma persona. Sin embargo, otra teoría, la más aceptada dice que Felipe V abdicó sencillamente por una depresión. Era un rey al que le aburría muchísimo sentarse a gobernar el país, no era ni siquiera constante y tenía ganas de descansar. Su mujer no pensaba lo mismo, como demostró meses después.
Comenzó pues el reinado de Luis I, un reinado que tuvo tela para contar, cosa que haré en otro post, y no sobre él, precisamente, más bien sobre su mujer. El rey enfermó en el verano de 1724 de viruela, y tras una penosa agonía, fallecía el 31 de agosto, recuperando para si el trono su padre, Felipe V, quién bien se aburrió de su retiro voluntario, o bien obedeció una vez más a su esposa, o sencillamente, no quería que reinase todavía su hijo, el que con el tiempo se convertiría el Fernando VI de España. Pero del regreso al trono de Felipe V trataremos en otro entretenido post de gafapasta, y sobre Luisa Isabel de Orleáns, esposa de Luis I también.

3 comentarios:

  1. Vaya jaleo de Austrias y Borbones... Cómo es las gastaban... Me resulta ya imposible no filtrar esta información desde el mundo de Juego de tronos y su lenguaje... Besotes

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  2. Pimfito... realmente yo creo que ya no nos gobiernas los Borbones... jajajaj! Porque según tengo entendido María Luisa de Parma era más puta que las gallinas, y al parecer ninguno de sus hijos era hijo del Rey... por lo tanto... nos gobiernas Parmesanos.. jajaj! ¿No ves la cara de bobos que tienen todos? jajajaj! Son la viva imagen de Maria Luisa de Parma... jajaj!
    En fin... eso sí... trincan, trincan como ellos sólos... jajaj!

    Angel. Premio Bicha 2014

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    1. Es que tengo que puntualizar, claro, jajaja, si no no me quedo a gusto... o sea que por ser parmesanos tienen cara de bobos todos... que pasa... que la genética borbónica es mejor? Yo creo que tendrían la misma cara de alelados, o incluso peor... vete tú a saber.

      Bicos Ricos

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