domingo, 20 de abril de 2014

Crónicas Borbónicas. El Infante de los Malditos (I)

Cuándo creíais que había terminado con nuestras reinas borbónicas, que no tendría tema para dar la paliza los domingos, vuelvo hoy, Pascua de Resurrección con un tema de estos sobre nuestros Borbones, unos personajes de tomo y lomo que han venido mangoneando en la historia de España en los últimos siglos y que, además de ostentar un enorme poder, y un enorme capital sableado a los españoles por todos sus sacrificios personales, también son personas humanas, que diría el otro, personas con sentimientos, personas en muchos casos ruines, y luego también hay personajes, incomprendidos o que han llevado una vida hasta los límites, en esta ocasión os traigo la historia de Luis Fernando de Borbón, el Borbón al que le quitaron sus títulos porque no era digno de llevarlos y daba muy mala imagen a la monarquía. No era republicano pero tampoco era del agrado de su primo Alfonso XIII.
 
Nació Luis Fernando María Zacarías de Orleáns y Borbón en el Madrid de 1888, en plena regencia de María Cristina, dos años después de que naciese su primo Alfonso XIII. Hijo de Antonio de Orleáns que era descendiente directo de Luis Fernando de Francia (que no llegó a ser rey) y de Eulalia de Borbón, la hija díscola de la díscola reina Isabel II, hermana de Alfonso XII. Era por lo tanto, tío abuelo de nuestro actual Juanca. Cómo veis muy bien emparentado, con unos apellidos impresionantes, siendo el segundo hijo del matrimonio.
 
Luis Fernando vivió desde niño muy solo, con unos padres que se odiaban y que no tardaron en hacer aguas en su matrimonio concertado, Luis Fernando se debatía en las luchas de su madre y su padre por la custodia, una lucha que, no nos engañemos, no era tal, cada uno de sus progenitores iban muy a lo suyo, la madre se dedicaba a viajar y su padre a ser un putero por el sur de España. Así fue que Luis Fernando solamente encontró apoyo en su tía Paz que vivía en Alemania. LuisFer, al que llamaremos así cariñosamente no solo era rechazado por la inquina de sus padres, también lo era por ser homosexual, no nos engañemos, y es que hasta en los Borbones, con toda su sangre azul tenía que haber un invertido. Si es que pasa incluso en las mejores familias.
 
Desde joven tuvo ganas de destacar, y no precisamente en ser el Borbón ejemplar que debía ser, él quería ser, como no, artista, y ser actor, e incluso quiso firmar un contrato con una compañía para irse por América de gira a hacer teatro, se ve que sus padres o alguien hizo que éste contrato no llegase a buen puerto, y sin embargo él actuó en alguna obra de beneficencia para esos pobres piojosos españoles, ya sementiende. Pronto lo enviaron junto con su hermano a estudiar a Inglaterra, al Beaumont College, que era un colegio de jesuítas y desde donde escribía a su padre y a su madre para sacarles pasta, diciendo que quería más a uno o al otro según le conviniese.
 
El niño se nos hizo mayor y se nos fue a vivir a París, y aquí es dónde empieza la vida más interesante de este infante de España, su vida más golfa también llena de incidentes escabrosos. LuisFer tenía un amante portugués, o una pareja, o un compañero de juergas y cama, llamado Antonio de Vasconcellos que se había hecho pasar por hijo de un exportador de vino de Oporto, con él tenían lo que se llamaba las noches de "Caza de los Apolos". La Caza de los Apolos consistía en escapadas nocturnas por el París de la Belle Epoque por los barrios de La Villette, Las Hallas o La Bastilla recorriendo todo tipo de antros llenos de homosexuales. Comenzó pronto a trabajar como relaciones públicas en el Hotel Marigny, un local o antro sadomasoquista por el que también se pasaban personalidades como Proust, que llegó a ser amigo de nuestro "Príncipe de los Maricas" como era conocido en Madrid. En este local fue sorprendido con jóvenes menores de edad por lo que se le acabó el chollo, primer problema con la justicia.
 
Cierta noche se fue con Vasconcellos a un hotel situado en la Rue des Tournelles, un lugar con escasa decoración, muy oscuro y con una sala al fondo llena de golfos y delincuentes vestidos con pantalones largos de ciclistas, chaquetas entalladas, pañuelos de seda sobre el cuello y gorras sobre los ojos. Ambos se llevaron a dos chicos a una de las habitaciones del hotel. Solían dar rienda suelta a tremendas orgías con cocaína de por medio para cubrir sus fantasías sexuales. En esta ocasión, los chicos a los que se llevaron a la habitación les pedían más de 20 francos de la época por sus servicios, conocedores de quién era Luis Fernando de Orleáns, se pusieron amenazantes y el infante tuvo que salir por una ventana pidiendo auxilio. Total, que pasa por allí un gendarme en bicicleta que les auxilia, y escándalo nuevamente. No se llegó a poner denuncia por este incidente.
 
Pero el mayor de los problemas le llegaría en otra noche de Caza de Apolos, el incidente con el marinero. Corría el año 1924, y aquella noche conocieron a un rudo marinero, un hombretón cliente de esos antros gay que frecuentaba LuisFer, decidieron él y el portugués llevárselo a una habitación. Y entre rayas de coca por aquí y por allí, el éxtasis llevado al límite, y no se sabe muy bien si víctima de algún juego sadomasoquista, estrangulamiento, sobredosis o mutilamiento, el caso es que el marinero francés falleció allí mismo. LuisFer y Vasconcellos, ante el problemón que se les avecinaba solo atinaron a envolver el cadáver y llevarlo hasta la embajada española en París, confiando que les resolviesen la papeleta, pero allí les negaron la atención. Acudieron después a la embajada de Portugal, que tampoco les hicieron caso. Nuevo lío , y esta vez muy gordo. Un Borbón metido en un asunto de drogas con resultado de un fallecido, una imagen genial para la monarquía en España que no pasaba sus mejores momentos, con la dictadura de Primo de Rivera y el consentimiento del propio Rey. Intentan evadir la justicia francesa y ya se sabe que todos somos iguales ante la ley, pero si media el rey de España por el medio pidiendo que se haga un poco menos de justicia con un primo suyo éste se va de rositas, algo similar a lo que nos encontraremos con la infanta Cristina actualmente. Decide el gobierno francés expulsar del país vecino a Luis Fernando y a Vasconcellos.
 
El rey Alfonso XIII emite un decreto retirándole la dignidad de infante de España y los títulos a su primo, y éste le contesta con una carta que dice:
 
"Me retiras lo único que no puedes ordenar, pues nuestros títulos son inherentes a nuestra persona. He nacido y moriré siendo infante de España. Como tú has nacido y morirás siendo rey de España, mucho tiempo después de que tus súbditos te den la patada en el culo que te mereces".

3 comentarios:

  1. Vaya con el niño. Al menos éste no era tonto como algunos otros de su familia...

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  2. Dices: Hijo de Antonio de Orleáns que era descendiente directo de Luis Fernando de Francia (que no llegó a ser rey)

    La realidad: Anonio de Orleans, duque de Montpensier, fue el hijo menor de Luis Felipe I, rey de los franceses, y de María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, princesa de las Dos Sicilias.

    Error subsanado.
    Saludos

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  3. El padre de Luis Fernando era hijo de Antonio de Orleáns y Borbón, hijo a su vez de Antonio María de Orleáns, que era hijo de Luis Felipe I y María Amalia de Borbón Dos Sicilias. Por tanto, descendiente directo del último rey de Francia

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