domingo, 11 de mayo de 2014

La Vampira de Barcelona (II)

Teresita y Angelita declararon que en uno de esos momentos del día en que Enriqueta las dejaba solas, se dedicaron a investigar la casa. Allí dijeron encontrar en uno de los armarios un saco con un cuchillo ensangrentado y ropa de niño o niña. La policía hizo una segunda inspección en la casa y lo que se encontraron fue aterrador. Por una parte, encontraron lo que las niñas declararon, el cuchillo de deshuesar manchado de sangre, ropa del niño que debía tener unos cinco años. Angelita declaró que efectivamente, ella había convivido en aquel piso con Pepito, un niño al que vio una noche cómo Enriqueta lo tumbaba en la mesa y allí le clavaba el cuchillo, yéndose asustada a la cama haciéndose la dormida.
 
Tiempo después declaró en contra una señora que aseguraba haber dado a luz un pequeño, que con la excusa de darle un vaso de leche para el niño y un poco de pan, se lo arrebató Enriqueta de la que nunca más volvió a saber. Encontraron en el piso, un salón con toda clase de lujos y un armario con ropa elegante de niño y niña. Más allá, en una habitación que siempre permanecía cerrada aparecieron los primeros restos humanos, un total de 29 huesos con claros indicios de haber sido cocidos y varios frascos con grasa humana y sangre. Decidió la policía ampliar la búsqueda de pruebas a Sant Feliu de Llobregat, localidad de dónde era oriunda Enriqueta y dónde tenía una casa. Y lo que allí encontraron fue espeluznante.
 
Aquí entra en juego la Enriqueta a la que también acusaron de falsa curandera y bruja. Un libro antiguo con tapas de pergamino escrito con muy buena caligrafía, una libreta con mensajes cifrados y una lista de nombres de personas de Barcelona. La lista hizo correr ríos de tinta porque se presuponía que eran clientes bien de niños prostituidos o por el consumo de los tan preciados productos que la falsa sanadora vendía como remedios para afecciones de salud, tisis, tuberculosis entre ellas. Se decía por aquel entonces que bebiendo sangre de un infante se ayudaba a combatir tales males. También utilizaban la grasa para hacer jabones, los tuétanos mismos de los huesos y era poco lo que no se aprovechaba para llevar a cabo estos hechizos. En total se encontraron los restos de al menos 12 niños y niñas, imposibles de identificar porque de los mismos quedaban apenas algún resto de cabello adherido a algún cráneo, en el mejor de los casos. Cincuenta jarras, potes y palanganas con restos en conservación, grasa hecha manteca, sangre coagulada, restos de polvo hecho a partir de huesos.
 
En el juicio, Enriqueta declaró que a Teresita se la había encontrado abandonada y que ella la había acogido. Sobre Angelita, dijo que se la había robado a su cuñada, haciéndole creer que su hija había nacido muerta, y sobre Pepito dijo que el niño ya no estaba con ella, que se había puesto enfermo y se lo había llevado al campo, esta teoría se deshizo con la declaración de Angelita, la aparición de los restos del crío, la ropa y el cuchillo ensangrentado, no supo dar más explicaciones. Sobre los botes con potingues y el resto de huesos, declaró que ella misma hacía prácticas de anatomía humana. Al verse acorralada, pidió que revisasen bien el resto de pisos en los que ella había vivido hasta la época, y de los que normalmente terminaban echándola por no pagar los alquileres, allí encontraron más pruebas de su proxenetismo. Confiaba Enriqueta que alguno de sus clientes le sacase del apuro, y aunque no llegó a dar ningún nombre, estaba condenada al patíbulo.
 
Fue así como ingresó en la prisión Reina Amalia, que se destruyó en 1936, a la espera de concluir el juicio. En esta larga espera, tuvo varios intentos de suicidio. Colocaron su cama estratégicamente incluso para que pudiese ser vigilada por sus compañeras de celda en todo momento. Sin embargo, cuándo todos esperaban que Enriqueta fuese pasada por el garrote vil, la muerte le llegó un 12 de mayo de 1913, oficialmente por una larga enfermedad, realmente por una brutal paliza de sus compañeras en la prisión.Fue enterrada en la fosa común del Cementerio del Sudoeste de la montaña de Montjuic.

3 comentarios:

  1. ooh dios! de terror! Caray! su castigo me parecio el mejor! Que feo! Esto es material para una pelicula de terror!

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  2. Una de esas historias que hielan la sangre... La he visualizado y no puedo evitar el escalofrío...Besotes.

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  3. No se me ocurre un insulto lo suficientemente fuerte para esta señora.

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