domingo, 4 de mayo de 2014

La Vampira de Barcelona

Decir vampira es ponerle un nombre muy poético a Enriqueta Martí Ripoll, proxeneta, secuestradora de niños y la mayor asesina en serie de niños en España. El próximo 12 de mayo se cumplirán 101 años de su fallecimiento, por eso en Pimpfiadas, dónde tanto nos gusta lo negro, volvemos con una de estas historias truculentas que aterran.
 
Podría parecer que hablamos de un cuento para asustar a los niños, por el lenguaje utilizado, por los nombres de los protagonistas, pero se trata de una historia real que escandalizó a la España de principios del siglo XX. Teresita, Angelita y Pepito sus tristes protagonistas. ¿A que ya por los nombres parece un cuento?
 
Teresita Guitart Congost venía con su madre de dar un paseo cuándo ésta se paró a hablar con una vecina, cuándo se dió cuenta, la niña que estaba con ellas había desaparecido. Con la excusa de darle unos caramelos, Enriqueta Martí se llevó a la niña, viendo ésta que se iban muy lejos comenzó a gritar y la secuestradora no dudó en cubrirla con una saca negra. Lo primero que hizo al llegar a su casa fue convencer a la pequeña de que ya no tenía madre, que ahora ella era su madrastra y que así debía llamarla en público, después le convenció de que debía cortarle el pelo y la rapó. Dos semanas estuvo la ciudad de Barcelona buscando a la niña desesperadamente. Aparece en escena Claudia Elías, la vecina cotilla, porque no puede haber una historia sin una cotilla de aúpa, y esta fue la que vio algo raro en el entresuelo primera del 29 de la calle Ponent. Dos niñas se asomaban por un pequeño ventanuco de un baño, dos niñas que no conocía, y eso se sumó a la extrañeza que la vecina cotilla tenía por no ver a un niño que vivía allí tiempo atrás. La vecina se puso manos a la obra y empezó a divulgar que la cara de la niña le era familiar, sospechaban que pudiese ser Teresita, y así fue como diez días después de dar aviso de ello, se presentó allí el brigada Ribot, con la excusa de una falsa denuncia por tenencia de gallinas en el piso. Con esto se coló en la casa, y ante la negativa de Enriqueta para que entrase, poco pudo hacer la proxeneta cuando el agente encontró en el piso a las dos niñas.
 
Pronto Teresita y Angelita declararon ante el juez por el secuestro. Y aquí comenzó a salir todo lo horrible que Enriqueta había hecho, que no era poco. Tras el relato sobre el secuestro de Teresita, urgía conocer de dónde procedía Angelita. La propia niña decía que su padre se llamaba Joan, pero se desconocían sus apellidos. Pocos días después declaró ante el juez Joan Pujaló, el que había sido marido de Enriqueta Martí. Joan era un pintor con muchas pretensiones y poco éxito, se había casado diez años antes con Enriqueta pero su matrimonio se había ido a pique. Tras más de seis separaciones, hacía cinco que se habían separado definitivamente, él alegó que el matrimonio se había roto porque Enriqueta acudía a locales de muy mala reputación.
 
Efectivamente, Enriqueta provenía de un pueblo de la provincia de Barcelona y aunque se había dedicado en primera instancia a cuidar niños, pronto vio que aquello no tenía futuro y se hizo prostituta, así era conocida en prostíbulos de la ciudad condal y en el puerto de Barcelona o en el Portal de Santa Madrona. Nunca dejó atrás esa vida, aseguraba Joan, ni esos locales, ni dejó de ver a aquellas gentes de mal vivir, y mantuvo siempre su carácter extraño, impredecible, falso y su afición por los hombres. Joan descartó que la niña fuese suya, pues su exmujer jamás había dado a luz, como después comprobaron los forenses. Declaró entonces la acusada, que Angelita era hija de su cuñada, que se la había llevado para cuidarla desde que había nacido.
 
Su principal dedicación era utilizar a las niñas por las mañanas para mendigar, vestían con harapos y vivían de la caridad. Pero por la tarde, Enriqueta cambiaba totalmente, con el dinero que obtenía por las mañanas vestía lujosamente y acudía al Liceu dónde se relacionaba con gente de mayor poder económico, probablemente para prostituir a las niñas. Fue detenida en 1909, cuándo la semana trágica de Barcelona por regentar un burdel con niños entre los 3 y 14 años. Junto a ella aparecía el nombre de una persona influyente de la ciudad catalana, y al final aquella detención se quedó en nada.
 
¿Pero qué fue lo que declararon las niñas y por lo que hoy conocemos la historia de Enriqueta? ¿Qué fue de Pepito? ¿Quién era? ¿Por qué le llaman la Vampira de Barcelona? ¿Cómo terminó sus días Enriqueta? Venga, mañana os quiero ver por aquí que desvelaremos todo lo sucedido.

6 comentarios:

  1. Esta información cae en ciertas manos y seguro que lo relacionan con el insoportable clima de crispación por la deriva soberanista.

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  2. aaaaahhh!! como me haces esto!! me dejas en pindinga!! jajajaja
    caray! y uno que piensa que es la gente de estos tiempos la que esta retorcida! pero bueno! estas joyitas uno las encuentra en todas las epocas!
    escalofriante realmente!!

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  3. que miedo con ella, me recordó una peli donde secuestran a una niña, no la hacen prostituirse pero igual da miedo.

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  4. Estoy leyendo cogiendo fuerte mi almohada.....

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  5. Leí la historia de este psrsonaje en una compilación de asesinos en serie de España... La foto de ella me heló la sangre y su historia más... Besotes.

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