domingo, 20 de julio de 2014

El atentado contra Alfonso XIII

Hoy voy a aunar ese Madrid misterioso que a mi tanto me gusta, con esos post truño que a ninguno de vosotros os gustan sobre los Borbones y finalmente, con la actualidad política, política de aquel momento, el atentado contra Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia de Battenberg, el día que se casaron en su paseo triunfal.

Un 31 de mayo de 1906 contraía matrimonio Alfonso XIII con la reina que traería a la casa Borbón el mal de la hemofilia, Victoria Eugenia de Battenberg. La boda se ofició en la Basílica de San Jerónimo, detrás del museo del Prado, y el cortejo nupcial, con el desfile de los recién casados se dirigía hacia el Palacio Real, entre vítores de los madrileños, y al llegar a la altura del número 88 de la calle Mayor un ramo de flores lanzado desde un balcón que contenía una bomba provocó una gran masacre entre el público, y no consiguió su objetivo, el magnicidio real.

Días antes de la boda de los reyes de España, Mateo Morral un anarquista catalán hijo de un empresario textil, decidió instalarse en la Fonda Iberia, al principio de la calle Mayor, y a través del diario El Imparcial consiguió alquilar una habitación en la misma calle, en otra pensión situada en la tercera planta del 88 de la calle Mayor, actualmente el 84, encima de la Casa Ciriaco. Mateo Morral pagó por adelantado la habitación a razón de 25 pesetas diarias durante 14 días, en ambas fondas firmó en el libro de registros de viajeros con su propio nombre.

El mismo día de la boda, Mateo Morral escondió una bomba de fabricación casera, que al parecer le llegó por correo desde Francia, envuelta en una bandera francesa, una bomba de inversión, o más conocida como bomba de orsini, como la que se utilizó en el atentado del liceo. Cuándo la comitiva real pasó por delante de su balcón, este lanzó el ramo con la bomba dentro, con la mala o buena fortuna, según se vea de que ésta chocó contra el tendido eléctrico del tranvía, desviando la trayectoria prevista que pretendía acabar con la vida de los reyes. Así pues, la bomba cayó en zona cercana, acabando con la vida de 23 personas, entre miembros de la guardia real y civiles que disfrutaban del recorrido. 

La reina, Victoria Eugenia de Battenberg, con el traje todavía lleno de sangre se presentó ante los invitados al evento. Y es que una vez consiguieron llegar al Palacio Real, lo primero que se hizo fue un consejo de ministros extraordinario, para analizar si se habían tomado todas las medidas de seguridad oportunas, y para decidir si se debían o no suspender los actos nupciales. La conclusión fue que la fiesta debía continuar, así era un poco el carácter de Alfonso XIII, tras un atentado que había costado la vida de 23 personas y causado más de 100 heridos.

La policía pronto acudió a la pensión, pero Mateo Morral había escapado ya con ayuda de un periodista de el diario El Motín, perdiéndose entre la multitud. En la pensión se encontraron distintas cosas, pero ni rastro del terrorista, entre las cosas que allí habían estaba varios frascos con sustancias químicas que formaron parte de la bomba.

Mateo Morral salió de Madrid, y se dirigió a Torrejón de Ardoz. Allí fue reconocido por Fructuoso Vega, un guarda jurado de campo, que invitó a Morral a seguirle hasta una comisaría cercana. Morral no opuso resistencia alguna, y lo acompañó. Pero a mitad del camino, sacó de entre sus ropas un arma y asestó un disparo mortal al guarda jurado, instantes después, y con la misma pistola se pegó un tiro en la sien, cayendo así el único responsable conocido de esta trama que pretendía realizar este magnicidio. No fue sin embargo Morral el único que estuvo detrás, éste contó con ayuda de otros anarquistas, pero nadie llegó a cumplir condena por dicho atentado.

1 comentario:

  1. Muy propio de monarcas eso de continuar con la fiesta pasé lo que pase y pese a quien pese.... Terrible historia por otra parte.... Besotes.

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