miércoles, 17 de septiembre de 2014

1957

Hoy vuelvo con literatura, chuchis, porque sé que os encantan esta serie de post dónde mi gafapastismo ilustrado os ilumina, una vez más, y porque os encantan las recomendaciones, y más si son literarias.
 
Estos días he devorado 1957, de Joaquín Simón Martínez, y qué queréis que os diga, a mi me ha gustado. Pero vamos un poco a espoilearos antes, que también sé que sufrís con ello. El libro de Simón es autobiográfico y nos cuenta la historia de Joaquín, un chico que vive con su madre en un bloque de pisos en el barrio de Salamanca, y contra lo que cabría esperar, la vida en ese bloque no es lo pija que nos esperaríamos todos, las historias de portera, las discusiones entre vecinos en unos años en los que España intentaba arrancar a marchas forzadas de una guerra civil que había devastado todo y con un régimen que seguía ahogando a los españoles. Pues bien, Joaquín en la novela tiene 17 años, y además de la historia de sus vecinas, tiene dos grandes pasiones, leer y escribir y además, el cine. Con un compañero de colegio, escriben a medias una novela, que terminarán presentando ante Marisa Villardefrancos, escritora de novelas y guiones para seriales de la Cadena Ser, que se convertirá en su madrina literaria, y el cine, porque la novela pivota alrededor del estreno de la que fue ese año la película más taquillera, El Último Cuplé, protagonizado por una jovencísima Sara Montiel. Pero, la chicha de la novela está quizá en los sentimientos que Joaquín va descubriendo poco a poco sobre su homosexualidad, y finalmente, su amor por Jesús.
 
Pero si destaca por algo es por hacer natural el costumbrismo de aquel Madrid de finales de los años cincuenta, cuándo prácticamente mis padres aún no habían nacido, la España super cañí, dónde destaca el papel de la madre del autor, que para ganarse la vida tiene que vender tabaco a escondidas por las noches para que nada le falte al joven Simón, pero esto es parte de los malabarismos que hacían las madres españolas de aquellos años. Pero Simón tiene padre, también lo leemos en la novela, un señor supuestamente "rojo" al que un día su mujer echa de casa. Y así son las familias desestructuradas, ya os lo digo, ¡una auténtica fábrica de homosexuales! Porque a mi esa parte dónde el joven Simón va descubriéndose homosexual mientras vive horrorizado por toda educación ultracatólica recibida sobre la abominación que ello supone, dejando bien claros lo que para él son sus sentimintos, y el valor muy por encima de esa educación que éstos tienen. Claro, cómo no sentirse identificado con el autor, porque muchos de nosotros, conscientes también de nuestros sentimientos, hemos tenido también a algún "amigo" con el que nos sentíamos en la gloria con su sola presencia, lo que es el amor a primera vista pero que, mientras no lo tienes muy claro es un sentimiento muy distinto.
 
Sin embargo, yo creo que hay un salto brutal de generaciones, o al menos eso a mi me ha parecido (y es que el autor es casi de la edad de mis abuelos). He visto a los protagonistas un poco infantiles, a los niños, clarostá. He visto un Madrid muy bien dibujado de los años cincuenta pero he comparado cosas y todo es muy distinto a cómo lo he vivido yo. Yo con 17 años estaba pensando en mil cosas y tenía más que clara mi sexualidad, había hecho mis escasos pinitos pero siendo consciente de lo que hacía desde unos años atrás, pensaba más bien en sacarme el carnet de conducir y votar al año siguiente y la carrera que estudiaría. El protagonista todavía no tiene muy claro a qué se va a dedicar, y está descubriendo a esos años su sexualidad. ¿Es posible? ¿Era Simón un inocentón sobreprotegido por su madre? Es que yo veo a los chicos de ahora con 17 años y el salto es abismal, pero veo a la generación de mi padre y con 17 años estaban todos trabajando desde hacía ya unos cuántos años, y muchos siendo ya padres. Claro que estamos en otra época. Por lo que me ha parecido que Joaquín Simón cuenta una historia que yo bien pude haber vivido con 12 años.
 
Y la novela termina como tienen que terminar las buenas novelas, ya os lo digo, emplazándonos para un 1958, porque la vida continúa, y la montaña rusa de sensaciones que tiene el autor con su amigo Jesús pueden ser parte de su siguiente novela. Ahora ya me ha dejado con la intriga. Me ha gustado no leer un libro gayer de Odisea, un libro dónde se pueden mostrar un montón de cosas sin caer en el sexo por el sexo, y un libro bien escrito, con un lenguaje muy de calle, algo que cada vez es menos habitual en la literatura gay.

3 comentarios:

  1. Ahora hay niños o muy atontaos o demasiado espabilados.

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  2. pues habrá que ver si llega a México cari.

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  3. pues suena interesante, yo estoy entre un libro autobiografico y otro de star wars , el primero es buenazo, cuenta con detalles su vida que es interesante poque podemos vernos reflejados en ella, ya que todos sufrimos lo que al le paso, el terrorismo, el schock fujimorista, la captura de abimael guzman, la caida del fujimorato, historias asi, son interesantes de leer!

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