martes, 11 de noviembre de 2014

Mi compañero de piso entiende (VII)

Sé lo que vais a pensar nada más leer este nuevo post de la saga de mi compañero de piso del que tengo una teoría bien desarrollada sobre su presunta homosexualidad. Estáis pensando que le he hecho un auténtico placaje a mi compañero de piso, que lo tengo controlado a todas horas y que empiezo a estar obsesionado con estas teorías para ver si es o no un invertido, que me debería dar igual y que vaya dejando al chico en paz. Pues tenéis razón, no os la voy a quitar, pero voy a seguir desarrollando estas investigaciones, porque soy muy sesudo y cuándo digo que por las noches refresca es que por las noches refresca, y si digo que este chico es un sodomita, no pararé hasta demostrarlo.

Pues la última novedad en mi investigación fue la semana pasada, porque aparte de levantarse con su música techno-porno no había hecho nada especial, ni me ha escrito a esas aplicaciones del demonio, es más, ha borrado una de ellas, en el caso de que sea él, que es una teoría todavía sin demostrar. Ah, sobre la novedad. Tengo una cena romántica a mitad de semana con mi chico de los ojazos, una cena de estas de velas y piano pero en un restaurante muy cuco del centro de Madrid, una cena de homosexuales en toda regla (que precisamente es lo que pensaba yo que haría la semana pasada mi compañero de piso con su botella de vino, más íntima y en casa pero que se fue al traste esta teoría), y llego a casa. Mi compañero de piso está en la habitación. Me pongo a estudiar un poco, muy poco porque no tenía yo un día muy estudioso y cuándo me dispongo a dormir, cuándo apago la luz y me pongo el gorrito blanco con un pompón encima para dormir, escucho la puerta de mi compañero que se abre, apaga la luz, unos ligeros pasos por el pasillo y la puerta de la calle que se abre y cierra. ¿Se ha traído a un marroquí con el cipote descapullado con el rabo hasta las rodillas para que le de mambo a altas horas de la madrugada? No escucho ningún ruido en el piso, a excepción de los ronquidos de Gordi, todo parece en orden salvo que, mi compañero de piso sobre el que tengo la teoría de que es gayer ha salido de casa.

Ya sé lo que estáis pensando, que no compartiríais piso conmigo para no sentiros observados, hacéis bien, pero ojos que no ven... el caso es que empiezo a dar vueltas en mi cama, y en mi mente empiezan a surgir pensamientos lascivos, y ya me lo vuelvo a imaginar a cuatro patas con su bote de popper en la mano y algún vecino dándole mambo. Porque sé que soy muy mal pensado, pero no puedo borrar esas imágenes de mi mente sucia, y no puedo dormir. Abro una de estas aplicaciones del demonio y veo que mi compañero de piso está a 200 metros. Sin lugar a dudas, ha tenido un encuentro sexual a altas horas de la madrugada. Intento averiguar si ha quedado con alguno en concreto pero no logro ningún resultado. Sigo dando vueltas en la cama, incapaz de dormir, y cada vez me parezco más a una madre preocupada. Y poco a poco, sin darme cuenta el cansancio me vence y caigo rendido. Cuarenta y cinco minutos pasan hasta que me vuelvo a despertar, y lo hago por el ruido de la puerta. Llega mi compañero de piso. Afino el oído y solamente me falta apoyar un vaso contra la pared para escuchar algo, pero se cierra en su habitación y no se escucha ningún ruido más a lo largo de la noche. ¿Qué ha hecho en esos 45 minutos a 200 metros de casa? Creo que ya no hace falta ni que lo diga. Solo me queda investigar que nacionalidades podrían haber petado a mi compañero de piso. Porque yo creo que esta salida de madrugada por tiempo determinado no puede ser otra cosa que una cita de estas a través de esas aplicaciones del demonio, que a esas horas está todo cerrado.
 
Y pese a todo ello, también he pensado que pudo haber salido a por tabaco, no sé a dónde, y tampoco fuma, así que ... quizá salió a por una farmacia de guardia, pero no suele haber a esa distancia, ni ningún centro médico de urgencias. Claro, ya sé, pudo haber ido a dejarle a una amiga las llaves de casa... no lo sé, pero esto me huele a un salmantino le ha puesto el culo fino filipino. Pero no es prueba concluyente, solo una sospecha más.

6 comentarios:

  1. Lo que me fascina de tu sesudo estudio no es que tengas tan clara la homosexualidad de tu compañero de piso sino lo clarísimo que tienes que es un pasivo de manual y que siempre que sale es para que le dejen el ojal como un bebedero de patos. El día que lo veas andar raro (si es que no lo has visto ya) es porque ha quedado con un empotrador especialmente dotado.

    Bicos.

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  2. Bah, seguro que tenía insomnio y fue a dar un paseo para coger sueño. ¡Malpensado!

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  4. JAJAJAJAJA te acabo de imaginar como personaje principal de un thriller! JAJAJAJA que miedo! jajajajaaja
    Bueno yo creo que ya es evidente jajaja

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  5. Mi Hércules Poirot favorito conduce sus pesquisas con paso lento, pero firme. Te acercas hacia la verdad... Y si es verdad... Posibilidades de un encuentro conjunto??? Existe algo de química??? Besotes.

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