lunes, 26 de enero de 2015

Alfalfa

Si os digo alfalfa os irá la mente directamente a esa planta herbácea que se utiliza como forraje para animales, pero yo no os quería hacer un post cultureta sobre la planta. Porque, al mencionar Alfalfa, a los que sois un poco más viejunos os habrá recordado al personaje más famoso de una serie de televisión del siglo pasado, y cuándo digo siglo pasado me refiero a hace mucho tiempo. La Pandilla, cómo se conoció en España fue una serie creada en los años 20 en Estados Unidos, que empezó siendo una serie de cortos mudos, y que con el paso del tiempo fue evolucionando. Todos recordaréis a personajes como Alfalfa, Spanky o Stimy. Pues yo vivo con uno de ellos, con Alfalfa, así os lo digo.
En la semana de frío invernal lo que menos le apetece a mi compañero de piso es ducharse, así os lo digo, y otra cosa que no le apetece es pasarse por la peluquería. Resultado, un pelo bastante largo y lleno de grasa, y cuándo digo lleno de grasa es muy lleno de grasa. Pues bien, hace cuestión de unos días salgo de mi habitación, y veo en el salón a mi compañero de piso, Gordi (no confundir con ese chico de un país católico del este sobre el que tengo la teoría de que es homosexual). Pero veo a Gordi y se me va la vista a su coronilla, sobre ella un mechón de pelo un poco levantado. Seguí mi camino a la cocina. Al volver a la habitación, Gordi estaba sentado de espaldas al pasillo, con los auriculares puestos, mirando hacia la pared, y en su coronilla, lo que antes era un mechón de pelo un poco levantado se convirtió en un auténtico mechón muy de punta, de aproximadamente doce centímetros, totalmente apuntando al techo. Os habría recordado a Mary, de Algo Pasa con Mary, así os lo digo, solo que éste no era blanco. Me hizo gracia y no dije nada, una maldad mía.
Volví a pasar por él, y volví a la cocina, y mientras estaba lidiando con todo lo que había aprendido de Masterchef, haciendo una crema de champiñones, apareció Gordi en la cocina, dirigiéndose a mi me dijo "Has visto lo de....." mientras señalaba con su mano el mechón de pelo. Me quedé un poco pillado, y le contesté que si, que lo había visto. Y se arrancó diciendo, "lo del pelo". Volví a afirmar que sí había visto lo del pelo. Su mechón desafiando la ley de la gravedad apuntando directamente a las estrellas, y pensando si había una cámara oculta cerca. Continuó diciendo "lo de la noticia, de los investigadores del cáncer, que han encontrado una solución a la calvicie". Entonces me sentí totalmente desorientado. Lógicamente no había visto noticia alguna sobre la calvicie, pero justo en ese momento que Gordi señalaba su cabeza lo que menos se me habría pasado por la mente es que unos científicos habían encontrado solución a la alopecia. Pensé que, quizá él se había puesto en manos de un tratamiento experimental para evitar la caída del cabello, que se había puesto en la cabeza cualquier tipo de ungüento para evitar la pérdida de pelo. Le contesté que no tenía ni idea sobre la noticia y le pregunté si él estaba ya en tratamiento, respondió que no, ante mi risa interior que casi delata mi maldad. Me volví a mi habitación.
Pensé salir y decirle algo, por si le daba por irse a la calle de esa guisa. Claro que, después de darle un par de vueltas, decliné decirle nada. A fin de cuentas, Gordi cuándo sale de casa siempre se pasa un peine por el cabello, un peine que después deja en el lavabo.

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