jueves, 21 de julio de 2016

Yo tengo un primo... (I) (La mente)

En mis últimos post antes de mi retiro voluntario, os hablé de que tenía un primo..., más bien, os hablé sobre ciertas aplicaciones del teléfono móvil mediante las cuales uno buscaba bien pareja, amistad, o básicamente, y reduciendo la ecuación, sexo, y que,  me encontré un usuario sorpresa en dicha aplicación, que era precisamente este primo; en el post "Esas Aplicaciones del Demonio". Pues bien, hablemos sobre su gaycidad.



Aquel chico que, escondido tras la aplicación, buscaba "colegueo", y que me envió una foto que revolucionó mis neuronas, resultó ser un primo mío jovencísimo. Buscaba también discreción, y se la di, enviándole una foto falsa (aunque solo mirando por su bien), y haciéndome el ignorante en cuánto a su sexualidad. En esas seguimos, poco hemos avanzado sobre ese asunto, yo sigo siendo totalmente discreto. Aunque habrá que matizar toda este asunto, que dará de si algún que otro post.

Poco a poco, fui enfriando la relación de este primo con su interlocutor (yo), dejando que se le pasase el calentón, con un buenos días, hola muy buenas, parece que hace sol, si, pues está soleado, hasta que, aquel chico con el que hablaba un buen día desapareció, como desaparece tanta gente de las aplicaciones. Incluso yo me olvidé algo del tema.

Y pasó el tiempo, los meses, y el chico se fue poniendo cada vez más y más guapo, como está ahora, muy guapo e interesante, y no penséis mal, que no tengo intenciones ocultas con él. Llegó la nochevieja, y en un pueblo con mar, una noche, después de un concierto...; no, que lo que quiero decir es que es muy común en sitios pequeños coincidir de fiesta. En la noche de fin de año coincidimos, él con un montón de copas encima, yo con alguna menos. Él muy cariñoso, que si un brazo por el hombro, que si te doy la mano y te jugueteo con los dedos, que si vámonos tú y yo a tomar una copa. Y ahí fue cuándo salió mi vena protectora. Intenté que se fuese para casa ya, dada la hora, que hasta las chocolaterías estaban ya cerrando. Pero él insistía en la copa. Y empezó a hablar, muy cerca, casi en la oreja. A preguntarme por Madrid. Terminé invitándolo a pasar unos días, qué mejor plan para un joven marica de provincia. Unos días de relax, él y yo, una habitación, fiesta, un jovencito en la cama de al lado.... (se me pasaron mil diablos intentando llevarme por el lado incorrecto), que si ponerle un arnés, que si juego de roles tío-sobrino, que si intentar darle clases particulares o dejar que me las dé él, o mismamente, dejar que haga prácticas de su carrera con mi cuerpo. Aceptó.

Ha pasado el tiempo, si, pero ha venido. Claro que él no sabe nada de mi, y yo tampoco de su gaycidad. Pero es tan mono, tan alegre, y le queda de bien esa barbita....



3 comentarios:

  1. Eres muy mala persona... qué pretendes malandrin? Cuantas veces te he invitado yo con las mismas intenciones y no me has hecho puñetero caso? Ehhhhh? Jajajaja.... cari.... yo creo que tu primo lo sabe todo y lo que busca son clases particulares. ...
    Besos, guapetón!

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  2. Eres muy mala persona... qué pretendes malandrin? Cuantas veces te he invitado yo con las mismas intenciones y no me has hecho puñetero caso? Ehhhhh? Jajajaja.... cari.... yo creo que tu primo lo sabe todo y lo que busca son clases particulares. ...
    Besos, guapetón!

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    Respuestas
    1. Pero qué dices que es un jovencito inocente y un alma pura, vamos, que lo veo, este chico no se entera de la misa un cuarto.

      Bicos Ricos

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