martes, 26 de julio de 2016

Yo tengo un primo... (II) (La visita)

Se hizo de rogar el crío. Y le llamo crío porque podría ser su tío. Soy por lo menos 15 años mayor que él. Lo he visto nacer, he visto como le cambiaban los pañales, sus primeros pasos, su comunión con cara de chico bueno cuándo era muy pillo. Y poco a poco lo hemos visto crecer en la familia. Ahora, dicho sea de paso, aunque le llame primo, no es primo, es hijo de un primastro, que quede claro, para que nadie me diga nada de incesto. Ni un apellido en común. Nada.



Las negociaciones fueron para largo, lo que en principio era una visita inminente fue prorrogándose con el tiempo. Unos exámenes del crío, la falta de dinero, que si este fin de semana voy yo a Galicia, que si son los carnavales en Galicia. Y mientras, preguntas sobre la capital, en la que él había estado, pero con compañeros de estudios, y estas visitas dejan poco margen a hacer ciertas escapadas. ¿Por dónde sales en Madrid? ¿Y me vas a llevar a algún sitio en especial? No insistí en la oferta por no hacerme el pesado, le dije que, cuándo quisiese, me avisase, que le haría un sitio encantado. Ya a primeros de junio si llegó el aviso. Ya tenía fecha para venir a hacerme una visita a Madrid. Y podéis adivinar cuándo. Del 30 de junio al 3 de julio. Curiosamente, fechas coincidentes con el Orgullo. Casualidades de la vida, oiga. Al momento le dije que había elegido un buen fin de semana, que aunque iba a hacer mucho calor, por otro lado iba a tener fiesta desde su llegada a su partida. La mala noticia para mi, que mi padawan venía acompañado, de un "amigo", y lo de "amigo", lo entrecomillo yo, que soy así de mal pensado. Finalmente venía con un amigo a pasar el fin de semana, se reunirían con otros amigos y si coincidía, nos veríamos por ahí (mentalidad de los de pueblo, que estamos acostumbrados a salir de casa y encontrarnos a los amigos).



Y llegó el Orgullo de Madrid 2016. Un orgullo al que yo le tenía especiales ganas, un orgullo especial para mi por diversos motivos que ahora no vienen a cuento. Y con el orgullo llegó el primo a Madrid. Pero poco o casi nada se supo de él. Se perdió entre la marabunta. Casi doce horas después de su llegada llegó su primer mensaje, para recordar que estaba por tierras madrileñas, y que hacía un calor. Me lo iba a decir a mi que hacía calor. Volvió a contestar a altas horas de la madrugada. Eso fue un jueves.

El viernes volvió a dar señales de vida, aunque dijo que el jueves se había quedado sin batería. Que había estado en la plaza de Chueca tomando unas cervezas de pakistaní. Que le estaba gustando todo mucho. Pero de ver a su primo no dijo nada. Intuí, que él y sus amigos. Tendrían unos súper planes. Y parece que fue así. Al parecer, habían vuelto a hacer botellón público en la plaza de Chueca, ese epicentro gayer. Terminarían la noche en la Joy Slava. ¿En la Joy? ¿Hola? ¿Se puede buscar una excusa más hetero - cutre? Si en el Orgullo a la Joy no va ni el tato. Hice como que me colaba la excusa.

El sábado, el día grande, con su manifestación y esas cosas, seguimos en contacto por teléfono. Me decía, que saliese un poco más, que estaba muy mayor, y solo le pude responder con un simple "si tu supieras". Y no hubo más señales de vida hasta las cinco de la madrugada del sábado. El domingo, a primera hora, un mensaje al teléfono. Era él, preguntando si tenía sitio para que pasase la noche del domingo, pues, aunque tenían prevista la salida del avión el domingo por la mañana, habían decidido seguir un día más de fiesta. No pude evitar decirle que sí, que había sitio. Aunque, por otro lado yo tenía un venezolano pasando el Orgullo en mi casa, un chico que, tampoco durmió ningún día en mi casa (y es que mi habitación, sigo insistiendo, es la habitación de la maldición dónde no se folla ni a la de tres).

Llegó él solo, con cara de resaca monumental, el domingo por la noche (después de golfear todo el día), y un gorrito, para protegerse del sol en las horas centrales del día. Pensé que vendría con su amigo, pero no, esa noche dormiría él solo. Cenamos en un Mc Donalds, mi amigo el venezolano, él y yo. Comentamos el fin de semana a grandes rasgos.

Y llegó la hora de irse para casa, y de distribuir la forma de dormir. El súper anfitrión en su camita de 105. Los invitados desperdigados, uno en un colchón de 105 en la misma habitación y el otro en un colchoncito de 90, en el salón, corriendo el riesgo de ver pasearse en calzoncillos ( o en nada) a mi compañero de piso, ese del que tengo la ligera sospecha de que es homosexual. El reparto se hizo pensando en el madrugón de mi primo, que dormiría en el salón, y en mi habitación, cama de al lado, el venezolano. Claro que, éste último, tenía en su mente, salir por tercera noche consecutiva de caza. Así que, decidimos un cambio de última hora (y todo ello porque había quién quería que ellos dos durmiesen juntos esa noche). Conmigo mi primo, y el venezolano al salón.

Y ya comenzamos una charla desahogada, dónde ninguno sabíamos la gaycidad de nadie, y todos conocíamos la gaycidad del vecino. Hablamos de mis fotografías, hablamos de los Titanes, ese equipo de rugby gayer al que quién sabe si algún día intentaré unirme, y me pidió que le enseñase su calendario poblado de hombretones. Alguna charla más insustancial. Y a dormir. Un metro ochenta y cinco de jovencito guapérrimo a mi lado durmiendo a mi lado en calzones. Y yo desvelado, ventana abierta para que entrase el aire y la tenue luz de la calle que iluminaba su espalda.... Y tuve que contenerme, así os lo digo, que yo estos rollos entre familiares no los veo nada claros. Si, ya sé que estaréis pensando que soy un madurito muy salido, que si estas historias de Lolitas, que si es un crío todavía. Ya, la carne es débil, y la mente frágil, y ese torso desnudo, esa barba casi juvenil, esa sonrisa....

Por la mañana, madrugó un montón, y se fue, y como buen primo mayor, le di un Actimel para el camino. Nos veríamos pronto en Galicia.

2 comentarios:

  1. Ohhhhhhhhh!
    Estas hecho un anfitrión cojonudo! Y muy respetuoso... un paterfamilias en toda regla!
    Lo que me parece fatal es que lo mandaras a casa sin duchar! Es algo que yo no podría perdonarte!
    En fin! Que el nene disfrutó de lo lindo en Madrid viendo el museo del Prado jajaja!

    Besotes

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  2. No, no, que lo hice pasarse por la ducha por la noche y por la mañana. Faltaría más.

    Bicos ricos

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