miércoles, 27 de julio de 2016

Chonis no, cariño

A mi que las empresas contraten chonis, no me gusta nada, ya os lo digo, y me pongo en plan diva, pero chonis no, por favor. Bueno, quizás hay que matizar, que las chonis también tienen derecho a tener su trabajo, aunque no hayan estudiado nada, aunque se dediquen a comer pipas, porque entre otras cosas son sentimientos y también tienen personas humanas. Trabajo para todos, y que no falte, pero luego, eso si, les pido un poco de modales y de saber estar, que es lo mínimo.



Ya os lo cuento yo a vosotros, este fin de semana me ha ocurrido una desgracia que me ha restado no sé cuántas horas de playa en Galicia. Una desgracia terrible, por supuesto. Una tragedia, como le dije en su momento a la chica de Orange, esa compañía de teléfono en la que he puesto todas mis esperanzas telefónicas. Se me ha estropeado el teléfono, mi radiante y flamante terminal que no tiene todavía un año. Funciona todo correctamente, tiene su pantalla bien sin ningún arañazo, pero, se ha estropeado la toma por dónde se hace la conexión, lo que viene terminando normalmente en un USB, y sin esta toma, se me ha hecho imposible la carga de batería.

En un intento desesperado por arreglar este asunto he acudido a mi oficina más cercana de Orange, a tres kilómetros de mi casa en Galicia, o cuatro. Y allí me atendió una chica muy maja, que me puso en la senda de la reparación del teléfono, que si tengo que llamar a no sé qué número gratuito y contarles mi vida, incluido que tengo un par de primos invertidos y que mi compañero de piso, yo creo que entiende, o sugerirme, como solución más rápida, que me comprase un cargador Wifi para el teléfono. Seguí sus instrucciones, y la reparación en teoría me la hacen en Madrid. Cuestiones de calendario me impiden realizarla en próximas fechas, pero me he comprado el cargador Wifi, con lo que tengo medio resuelto el problema por el momento, al menos para pasar unas vacaciones tranquilo. ¿Qué pinta una dependienta choni en este post cuándo la chica de Orange de Galicia fue súper maja y nada choni? En Madrid se ha gestado el post.

He ido a la oficina de Orange más cercana a mi casa, y a mi trabajo, en la que había solicitado que me enviasen un teléfono de sustitución, para decirles que, pese a tener una orden de reparación, yo por el momento no disponía tiempo para ir a recoger el teléfono, que mismo estaba yo de vacaciones. Y ya nada más entrar por la puerta, el megachonismo.

- Hola, cariño, ¿En qué te puedo ayudar?

¿Cariño? ¿Hola? Habré escuchado mal, o a lo mejor nos conocemos de algo, quizás una vida anterior. Pero no la tenía en mi agenda de caris. ¿Una prima de Thiago quizás? Pero este chico era más de Cari que de Cariño.

Le cuento mi problema, incluido lo del compañero de piso que quizás entienda, lo del otro que es un poco puerco, lo del armario, lo de las aplicaciones móviles y lo de los primos, le cuento que tengo un blog y básicamente, le digo que, por el momento no puedo llevar a reparar el teléfono. No sé qué parte no ha entendido la chica, quizás cuándo le mencioné a los 9 senegaleses de mi compañero de piso más el congoleño y un egipcio que le han dado por todos lados en un sling.

- Es que yo ahí no te puedo hacer nada, cariño.

¿Otra vez con lo de cariño?

- Con este DNI que me das, y a ese nombre, no tengo ninguna orden de reparación, a lo mejor la están cursando en estos momentos. Acaba de llegar a esta oficina un envío de teléfonos de sustitución y no hay ninguno a ese nombre, cariño. Así que no te puedo ayudar. ¿Entiendes, cariño?

Ella masca su chicle mientras me comenta todo esto, sin, al parecer, haber escuchado nada de lo que yo le decía. Pues tan sencillo como, echar atrás esa orden de reparación, si fuese posible, o informarme, de qué tengo que hacer para que NO me lo reparen ahora, o simplemente, que me diga el plazo en el que se termina la orden de reparación.

- Cariño, es que a mi no me ha llegado nada. Así que no te puedo ayudar, cariño.

Cariño, cariño, cariño, cariño. No, no soy su cari, lo de los caris lo tengo reservado, como ya he dicho para parejas, ex parejas si hay buen trato, o incluso me lo pueden llamar mi madre y mi abuela. Vamos, personas muy especiales en mi vida, y no la primera choni de barrio que haya contratado Orange para sustituir a alguna otra en verano, y menos alguien que ni me ayuda, ni hace nada por escucharme, y menos la primera poligonera de turno que se me cruce.

Si es que en el fondo va a tener razón el PP, que no trabaja quién no quiere. Porque, caris, o digo, chuchis, ese puesto, cualquier licenciado se lo podría haber llevado.

Bicos Ricos

martes, 26 de julio de 2016

Yo tengo un primo... (II) (La visita)

Se hizo de rogar el crío. Y le llamo crío porque podría ser su tío. Soy por lo menos 15 años mayor que él. Lo he visto nacer, he visto como le cambiaban los pañales, sus primeros pasos, su comunión con cara de chico bueno cuándo era muy pillo. Y poco a poco lo hemos visto crecer en la familia. Ahora, dicho sea de paso, aunque le llame primo, no es primo, es hijo de un primastro, que quede claro, para que nadie me diga nada de incesto. Ni un apellido en común. Nada.



Las negociaciones fueron para largo, lo que en principio era una visita inminente fue prorrogándose con el tiempo. Unos exámenes del crío, la falta de dinero, que si este fin de semana voy yo a Galicia, que si son los carnavales en Galicia. Y mientras, preguntas sobre la capital, en la que él había estado, pero con compañeros de estudios, y estas visitas dejan poco margen a hacer ciertas escapadas. ¿Por dónde sales en Madrid? ¿Y me vas a llevar a algún sitio en especial? No insistí en la oferta por no hacerme el pesado, le dije que, cuándo quisiese, me avisase, que le haría un sitio encantado. Ya a primeros de junio si llegó el aviso. Ya tenía fecha para venir a hacerme una visita a Madrid. Y podéis adivinar cuándo. Del 30 de junio al 3 de julio. Curiosamente, fechas coincidentes con el Orgullo. Casualidades de la vida, oiga. Al momento le dije que había elegido un buen fin de semana, que aunque iba a hacer mucho calor, por otro lado iba a tener fiesta desde su llegada a su partida. La mala noticia para mi, que mi padawan venía acompañado, de un "amigo", y lo de "amigo", lo entrecomillo yo, que soy así de mal pensado. Finalmente venía con un amigo a pasar el fin de semana, se reunirían con otros amigos y si coincidía, nos veríamos por ahí (mentalidad de los de pueblo, que estamos acostumbrados a salir de casa y encontrarnos a los amigos).



Y llegó el Orgullo de Madrid 2016. Un orgullo al que yo le tenía especiales ganas, un orgullo especial para mi por diversos motivos que ahora no vienen a cuento. Y con el orgullo llegó el primo a Madrid. Pero poco o casi nada se supo de él. Se perdió entre la marabunta. Casi doce horas después de su llegada llegó su primer mensaje, para recordar que estaba por tierras madrileñas, y que hacía un calor. Me lo iba a decir a mi que hacía calor. Volvió a contestar a altas horas de la madrugada. Eso fue un jueves.

El viernes volvió a dar señales de vida, aunque dijo que el jueves se había quedado sin batería. Que había estado en la plaza de Chueca tomando unas cervezas de pakistaní. Que le estaba gustando todo mucho. Pero de ver a su primo no dijo nada. Intuí, que él y sus amigos. Tendrían unos súper planes. Y parece que fue así. Al parecer, habían vuelto a hacer botellón público en la plaza de Chueca, ese epicentro gayer. Terminarían la noche en la Joy Slava. ¿En la Joy? ¿Hola? ¿Se puede buscar una excusa más hetero - cutre? Si en el Orgullo a la Joy no va ni el tato. Hice como que me colaba la excusa.

El sábado, el día grande, con su manifestación y esas cosas, seguimos en contacto por teléfono. Me decía, que saliese un poco más, que estaba muy mayor, y solo le pude responder con un simple "si tu supieras". Y no hubo más señales de vida hasta las cinco de la madrugada del sábado. El domingo, a primera hora, un mensaje al teléfono. Era él, preguntando si tenía sitio para que pasase la noche del domingo, pues, aunque tenían prevista la salida del avión el domingo por la mañana, habían decidido seguir un día más de fiesta. No pude evitar decirle que sí, que había sitio. Aunque, por otro lado yo tenía un venezolano pasando el Orgullo en mi casa, un chico que, tampoco durmió ningún día en mi casa (y es que mi habitación, sigo insistiendo, es la habitación de la maldición dónde no se folla ni a la de tres).

Llegó él solo, con cara de resaca monumental, el domingo por la noche (después de golfear todo el día), y un gorrito, para protegerse del sol en las horas centrales del día. Pensé que vendría con su amigo, pero no, esa noche dormiría él solo. Cenamos en un Mc Donalds, mi amigo el venezolano, él y yo. Comentamos el fin de semana a grandes rasgos.

Y llegó la hora de irse para casa, y de distribuir la forma de dormir. El súper anfitrión en su camita de 105. Los invitados desperdigados, uno en un colchón de 105 en la misma habitación y el otro en un colchoncito de 90, en el salón, corriendo el riesgo de ver pasearse en calzoncillos ( o en nada) a mi compañero de piso, ese del que tengo la ligera sospecha de que es homosexual. El reparto se hizo pensando en el madrugón de mi primo, que dormiría en el salón, y en mi habitación, cama de al lado, el venezolano. Claro que, éste último, tenía en su mente, salir por tercera noche consecutiva de caza. Así que, decidimos un cambio de última hora (y todo ello porque había quién quería que ellos dos durmiesen juntos esa noche). Conmigo mi primo, y el venezolano al salón.

Y ya comenzamos una charla desahogada, dónde ninguno sabíamos la gaycidad de nadie, y todos conocíamos la gaycidad del vecino. Hablamos de mis fotografías, hablamos de los Titanes, ese equipo de rugby gayer al que quién sabe si algún día intentaré unirme, y me pidió que le enseñase su calendario poblado de hombretones. Alguna charla más insustancial. Y a dormir. Un metro ochenta y cinco de jovencito guapérrimo a mi lado durmiendo a mi lado en calzones. Y yo desvelado, ventana abierta para que entrase el aire y la tenue luz de la calle que iluminaba su espalda.... Y tuve que contenerme, así os lo digo, que yo estos rollos entre familiares no los veo nada claros. Si, ya sé que estaréis pensando que soy un madurito muy salido, que si estas historias de Lolitas, que si es un crío todavía. Ya, la carne es débil, y la mente frágil, y ese torso desnudo, esa barba casi juvenil, esa sonrisa....

Por la mañana, madrugó un montón, y se fue, y como buen primo mayor, le di un Actimel para el camino. Nos veríamos pronto en Galicia.

viernes, 22 de julio de 2016

Mi Compañero de Piso Entiende (X)

O el Orgullo, que podría ser el título de este post, en el cual, sigo, años después, con esa teoría que dice que mi compañero de piso es homosexual, vamos, que entiende, que como dirían ciertos elementos, es un invertido.

Pues bien, mucho ha pasado, y mis teorías siguen siendo teorías, más que nada porque no hay un certificado de homosexualidad que diga que mi compañero de piso, ese chico que viene de un país del este de Europa, que estudia una carrera de letras y que tiene cremas de todo tipo en su baño, desde hidratantes, a esas que evitan las arrugas, a aquellas que quitan ojeras o mismamente, las que te quitan el aspecto cansado, pues bien, ese chico, yo creo que es homosexual. Así os lo digo.

Y no me invento nada, que hayan ido chicos a dormir a su habitación, podría dar lugar a malos entendidos, que tenga un bote de Popper bajo su cama también, que algunas noches gima en la intimidad otro tanto de lo mismo. Yo creo que es homosexual, entre otras cosas por una conversación que tuvimos a las puertas del orgullo. Ya lo creo.

Mientras yo cocinaba, con mi pantaloncito de fútbol sin nada debajo, marcando lo que Dios y la genética me ha dado (y no me refiero solo a paquete), se acercó la también conocida como "Mariflaca" y ante la proximidad de las fiestas del Orgullo, me preguntó si el sábado iría a la cabalgata (término que odio para la manifestación estatal, pues, cabalgata se hace con caballos, ¿no?). No quise entrar en disquisiciones sin importancia con un extranjero, que mismo tienen otra mentalidad al respecto, pero le contesté afirmativamente, le dije, que como todos los años, iría a hacer fotos, que es lo que verdaderamente me apasiona, y ver a todos esos hombretones y esas bolleras disfrutando de la fiesta. El me dijo que también iría. Le dije, que este año yo tenía la posibilidad de subir al balcón del Ayuntamiento de Madrid, y entonces él ya se emocionó a contarme parte de sus orgullos, claro que, omitió esa parte en la que 12 senegaleses y un ciudadano de Burundi se lo trajinaron al gusto en un sling (teoría todavía no demostrada).

Me contó que, hace dos años él había ido en una de las carrozas, pero que se disfruta más el orgullo a pie de calle, disfrutando de las bellas vistas, que arriba hay mucha fiesta, pero que se ve todo distinto. Puse cara de sorprendido, imaginándome a un heterosexual subido en una de las carrozas. Siguió contándome, que el día anterior había ido a una macrofiesta de estas que celebran esos días en Madrid dónde te desvalijan la cartera solamente por plantearte ir. Yo le dije que yo era más de ir a cualquiera de los escenarios a disfrutar de cosas del estilo de Regina dos Santos o Leticia Sabater (sin pelos en la lengua).

Claro que, lo que me quedo es con la duda. ¿Por qué me pregunta especialmente a mi por la manifestación y la fiesta? ¿Se habrá planteado montar algo en casa en mi ausencia? ¿Quizás llevarse a casa a tres marroquís, dos cubanos y un húngaro para que le den por todos lados? A ver si es que este chico, también está desarrollando en paralelo una teoría de que yo soy homosexual, porque, ya os lo digo, se equivoca, aunque penséis vosotros que si, que lo mío, a día de hoy sigue siendo la bisexualidad. Y yo creo que este será el punto para echar a bajo todas las teorías del chico este del país del este que comparte piso conmigo.

Porque claro, que un chico de un país del este disfrute de la manifestación del orgullo encima de una carroza, supongo que no será una prueba definitiva, así que, no decaigo en mi intento y seguiré buscando pruebas que demuestren que mi compañero de piso entiende.

jueves, 21 de julio de 2016

Yo tengo un primo... (I) (La mente)

En mis últimos post antes de mi retiro voluntario, os hablé de que tenía un primo..., más bien, os hablé sobre ciertas aplicaciones del teléfono móvil mediante las cuales uno buscaba bien pareja, amistad, o básicamente, y reduciendo la ecuación, sexo, y que,  me encontré un usuario sorpresa en dicha aplicación, que era precisamente este primo; en el post "Esas Aplicaciones del Demonio". Pues bien, hablemos sobre su gaycidad.



Aquel chico que, escondido tras la aplicación, buscaba "colegueo", y que me envió una foto que revolucionó mis neuronas, resultó ser un primo mío jovencísimo. Buscaba también discreción, y se la di, enviándole una foto falsa (aunque solo mirando por su bien), y haciéndome el ignorante en cuánto a su sexualidad. En esas seguimos, poco hemos avanzado sobre ese asunto, yo sigo siendo totalmente discreto. Aunque habrá que matizar toda este asunto, que dará de si algún que otro post.

Poco a poco, fui enfriando la relación de este primo con su interlocutor (yo), dejando que se le pasase el calentón, con un buenos días, hola muy buenas, parece que hace sol, si, pues está soleado, hasta que, aquel chico con el que hablaba un buen día desapareció, como desaparece tanta gente de las aplicaciones. Incluso yo me olvidé algo del tema.

Y pasó el tiempo, los meses, y el chico se fue poniendo cada vez más y más guapo, como está ahora, muy guapo e interesante, y no penséis mal, que no tengo intenciones ocultas con él. Llegó la nochevieja, y en un pueblo con mar, una noche, después de un concierto...; no, que lo que quiero decir es que es muy común en sitios pequeños coincidir de fiesta. En la noche de fin de año coincidimos, él con un montón de copas encima, yo con alguna menos. Él muy cariñoso, que si un brazo por el hombro, que si te doy la mano y te jugueteo con los dedos, que si vámonos tú y yo a tomar una copa. Y ahí fue cuándo salió mi vena protectora. Intenté que se fuese para casa ya, dada la hora, que hasta las chocolaterías estaban ya cerrando. Pero él insistía en la copa. Y empezó a hablar, muy cerca, casi en la oreja. A preguntarme por Madrid. Terminé invitándolo a pasar unos días, qué mejor plan para un joven marica de provincia. Unos días de relax, él y yo, una habitación, fiesta, un jovencito en la cama de al lado.... (se me pasaron mil diablos intentando llevarme por el lado incorrecto), que si ponerle un arnés, que si juego de roles tío-sobrino, que si intentar darle clases particulares o dejar que me las dé él, o mismamente, dejar que haga prácticas de su carrera con mi cuerpo. Aceptó.

Ha pasado el tiempo, si, pero ha venido. Claro que él no sabe nada de mi, y yo tampoco de su gaycidad. Pero es tan mono, tan alegre, y le queda de bien esa barbita....



martes, 12 de julio de 2016

Una camisa muy bonita

Mañana de un lunes de agotador sol que empieza a estar casi en lo más alto. Mediodía, el momento de descanso del trabajo, un merecido descanso tras aguantar durante casi dos horas a la zorra de mi jefa y sus caprichos, salir a la calle y que esa ola de calor de invada desde el suelo hasta la cabeza, y comenzar a chorrear sudor. Un café con hielo en una cafetería cercana y atender algunos mensajes en el teléfono acumulados durante la mañana. Finalmente, acercarse a la frutería para comprar algo fresco de fruta que llevarme a la boca, y encontrar una calle tranquila en la que poder comerla y que a su vez me de algo de sombra. Misión conseguida.

Mientras ojeo el teléfono, por el rabillo del ojo veo a una señora mayor que se aproxima por un lado, provista de una pequeña sombrilla cerrada para, dado el caso, protegerse del sol. Se trata no de una señora mayor, es una anciana, con el pelo largo y rizado, entre castaño y blanco, muy delgada, preparada para hacer sus labores matinales sin pasar excesivo calor. Se acerca y me gana al segundo. Me llama "Joven", en un mundo en el que ya me llaman señor, y no es cuestión solo de que lleve barba.

No era esta, pero un aire le gastaba
"Joven, sepa usted que lleva una camisa muy bonita" - mi mirada de sorpresa ante la "loca" que se acerca a decirme algo en la calle. Pienso que me va a piropear - "Puede usted felicitar a su mujer, que tiene muy buen gusto, ya lo creo que lo tiene, le ha comprado una camisa muy bonita". - sigo mirándola con cara de sorpresa, pero le respondo que además de bonita, que ya lo creo que es bonita, es muy veraniega. 

"Pues si, señor, muy veraniega, muy apropiada para Madrid, supongo que habrá dado ya las gracias a su mujer por comprársela". Le contesté afirmativamente, como para sacarle esa idea de la cabeza, de que no había realmente ninguna señora, es más, ni ningún señor, que me la había comprado yo, una simple camisa barata en una de estas grandes superficies de ropa, una camisa de manga corta y cuadros, blanca y azul, bonita, eso si, que yo no compro cualquier cosa. No le quise sacar la idea de la mente.

"Es que le voy a decir una cosa, hoy en día nadie dice las cosas, y las cosas hay que decirlas, las buenas y las malas, las buenas no sé por qué no se dicen más, no cuesta nada decirlas, y esta camisa es bonita y así se lo digo, las cosas malas también hay que decirlas, si la llevase usted sin planchar, yo se lo diría, muy amablemente, no hay que ofender, aunque no es el caso, o si la llevase mal, o tuviese mal el cuello, sin faltar al respeto, pero sería bueno que lo supiese, y no tendría por que enfadarse. ¿Sabe? Así me lo enseñó en su día mi madre, cuándo eramos mis hermanos y yo muy pequeños, a todos nos inculcó esto de que las cosas hay que decirlas, las buenas y las malas, pero que hay que ir siempre con la verdad, sin hacer daño a nadie. Ahora es una pena, que gente como ella, que nos enseñó esas cosas ya no esté con nosotros."

Le contesté que era ley de vida que unos se fuesen antes que otros, pero que sin embargo, aunque ella no estuviese ya entre nosotros, por razones obvias, había dejado algo muy bonito, una enseñanza preciosa a su hija, y unos valores que ya le gustaría a muchos tener. Tanteé si esa mujer estaba mal de la cabeza, no me lo pareció, pese a ese discurso tan extraño en la calle. Le dije que mensajes así, transmitidos de unos a otros podrían llegar a otras generaciones si los íbamos transmitiendo unos a otros. Volvió a felicitarme por la camisa, que habrá cientos de camisas preciosas.

Esta mañana repetí la operación, volví a tomarme mi café y a comer algo de fruta en la sombra del callejón, un momento después volví a encontrarme con la misma señora, que venía en otra dirección, me saludó, me había reconocido, no estaba loca, aunque mi camisa ese día no era tan bonita como la del día anterior.


viernes, 8 de julio de 2016

FNF nº 224

Tocaba. Tocaba como todos los viernes, como hacíamos siempre, un momento musical para acompañar a este fin de semana, un friday night fever, en lugar de los sábados, que ya estáis golfeando duramente.

Esta semana os traigo un tema que estuve recordando el fin de semana pasado, un temón, como dirían en Asturias, que salió por 1998, pero que fue lanzado con una nueva versión en 2008, con motivo de sus diez años, petándolo directamente.

El grupo es alemán, y la canción estáis hartos de conocerla, y seguramente de bailarla. Tócame. No, no que me toquéis, que así se llama el tema de esta semana.


Espero que lo disfruteis y buen finde, chuchis.


jueves, 7 de julio de 2016

Mi Jefa

Si, chicos, entre esos cambios que anunciaba hay uno que me trae de cabeza, y que os aseguro que dará muchos post, tengo una nueva jefa, y la muy jodida ha venido con la intención de hacernos trabajar. ¡Pero si somos funcionarios!



Y yo no soy de esos funcionarios típicos a los que nos les gusta trabajar, que para eso me pagan y para eso voy allí, pero chuchis, así de golpe.... Pero no, no es eso lo que realmente me molesta de ella, me molesta ella en general, su forma de ser, y su forma de trabajar, pero habrá tiempo de destripar esto.



A primeros de marzo recibimos la noticia de que mi jefe nos dejaba, que lo enviaban a otro destino, cosas que pasan, a eso estamos sujetos los funcionarios, y algunos más que otros, eso suponía un cambio, que de buenas a primeras esperábamos iba a ser a peor, porque como el jefe que teníamos, ningún otro. Y efectivamente, lo que era una suposición se convirtió en una dura realidad.


A mi nueva jefa, la llamaré Livia, porque es mala de cojones, como la esposa de César Augusto, aunque ella se autoetiquetó como la "liquidadora" en su día de presentación, porque allá por dónde iba arrasaba. Lo está haciendo,  creedme. Por el momento ha empezado por desmantelar su anterior destino, trayendo gente de su confianza, y la segunda fase, mucho me temo que sea la de minarnos la moral. Está en ello.


Livia es géminis, estuvo de cumpleaños hace unos días, y se le ve en el carácter. Yo no creo en el horóscopo, pero si hay gente a la que la define un signo zodiacal, y no me preguntéis por qué, esos son los tauro y los géminis. Esta es tal cual, con sus dos caras. Un encanto de mujer, una persona maravillosa - decían sus ex compañeros -, que incluso la despidieron con alguna lágrima. Nosotros apenas hemos visto esa cara, más allá de algún rasgo de humanidad con alguna compañera. Muy mal encarada, mal hablada, muy segura de si misma (lo que en este caso se convierte en un defecto), y no nos engañemos, tampoco es que predique con el ejemplo. Su horario es un tanto libre, pero jamás la he visto en su puesto antes de las diez de la mañana, ello la lleva después a tomarse su tiempo para hacerse con su sitio, llamar a alguna amiga, y cuándo creemos que arranca a trabajar, en ese momento, pues le toca el café, que es, no nos engañemos, como el nuestro, sin mucha prisa por volver a su trabajo. Luego si, le entran las prisas, el agobio, la gente que necesita ver, las cosas que tiene que firmar, las llamadas de teléfono y el jaleo, que se traduce en jaleo para los que estamos cerca de ella, y los caprichos, como no, fundamentales (quiero una fotocopia de todo este tochazo a una cara, sin nada de bolígrafo negro porque para mi el negro no existe y lo quiero todo encanutillado. ¿Hola?) Un rato después, una llamada de teléfono, les comenta que está agobiada, que tiene muchísimo trabajo, que no ha respirado ni un minuto (un nuevo ¿hola?, bonita, que te lo dan todo en bandeja) y es que según ella a su interlocutor (ni tiempo tiene para un café), es ese el momento que aprovecha para pedirme que le haga cualquier tarea nueva, y es el momento en que recibe mi primera contestación "tengo que bajar a tomar el café, yo también necesito descanso, si es que es por ley, no es cosa mía, es por aquello de no estar mirando fijamente una pantalla durante toda la mañana", lo entiende, aunque recalca que ella a veces no tiene tiempo de tomar un café, bonita, ¿eso irá en tu salario no? Que por cierto, su salario no tiene nada que ver con el mío, salvo que nos paga la misma empresa. Y finalmente, le llega la hora de irse, no muy tarde, aún tiene tiempo, y cara de decirnos que si hay alguna llamada importante se la pasemos al móvil. Así como desaparece por la puerta, desaparecemos nosotros, respirando aliviados.


Yo creo que la que mejor la podría definir sería La Veneno, con un sencillo, "Cachoputa". Porque si lo hiciese bien, por caprichosa que fuese, nosotros a apechugar, pero viendo lo poco que hace, y lo que está desmontando, y los atascos que ha creado ella sola y que no ha sabido solucionar... en la vida habíamos tenido tales atrasos, lo nunca visto, chuchis. Así va la administración, con divas histriónicas de estas.


PD.: El próximo día que hable de ella será sobre sus modelitos, algo que no ha pasado desapercibido para nadie de este departamento, y si me apuráis, de todo el edificio.

miércoles, 6 de julio de 2016

El Retorno de Jesi

¿Acaso nos hemos ido del todo alguna vez?


Debo ser sincero con vosotros, chuchis, os he echado mucho de menos. Bueno, os he echado algo de menos. Bah, mejor dicho, en ocasiones os he echado de menos. ¿Qué digo? Alguna vez me he acordado de vosotros. El caso es que por el motivo que fuese, he sentido esa necesidad de retomar el blog, eso que decimos los blogueros venidos a menos que por simple vagancia abandonamos a nuestros fanses, pero que en ocasiones buscamos la autodisculpa de una presunta falta de tiempo, cansancio mental, falta de inspiración, pero que ya os lo digo yo, es vagancia o como en mi caso, algo de vagancia y también una tiempo mal invertido..


Me han ocurrido muchísimas cosas en este aproximadamente año y medio de ausencia, desde una enajenación mental transitoria que me ha cambiado mucho la vida, tanto que ha sido el motivo de mi salida del armario (parcial, porque si no se perdería un poco el morbillo del asunto), una relación terminada, un paso por psicólogo y psiquiatra (y no relacionado con el punto anterior), unas pastillas, un vaivén de peso, y aunque no lo parezca, una serenidad mental y una madurez, que jamás me había imaginado. Pero parte de estos desvelos pueden ser objeto de próximos post, material tengo para ello, no adelantemos acontecimientos.

Eso si, lo advierto, he venido convertido en una diva, gafapasta multicultural renacentista, el mismo militante de izquierdas que sigue y seguirá defendiendo a Zapatero, ahora también anti-podemita, y más crítico, si cabe contra esos partidos de derechas que gobiernan estos países. Pero también tengo que comentar, que he aprovechado parte de este tiempo de reseteo en mi vida para decir que soy un escritor, así os lo digo, que aunque no haya publicado nada en mi vida, ahí tengo en proyecto una súper investigación y un proyecto de dos libros, inicialmente que me absorben gran parte de mi tiempo, y esto es algo que tiene esto de crear, porque yo, chuchis, no escribo, yo creo. ¡Tiembla Negro de Ana Rosa!


Otras cosas no han cambiado, ya os lo digo, son mis compañeros de piso, entre ellos, aquel chico del que yo siempre sospeché que era homosexual, que también os digo que no he confirmado la noticia y no por falta de pruebas, sino por mantener aquello de la intriga blogueril, pero al que llamaremos alternativamente "mi compañero de piso presuntamente homosexual" o "La Mariflaca", nombre con que lo ha bautizado DriverGT. Otro que no ha cambiado ha sido Gordi, ese clásico de la suciedad y el desorden de mi piso de estudiantes cuándo estoy próximo ya a la cuarentena.


Debemos añadir el regreso de otro clásico, D.; que por unas razones u otras no ha desaparecido de mi vida, y junto Driver GT ha estado ahí en los momentos más difíciles de mi enajenación mental transitoria. Y la aparición de nuevos personajes, como por ejemplo lacachoputademivecinadearriba, que es Ppera de bandera, con todos mis respetos para su bandera. Mi primo homosexual, del que yo no sé nada de su homosexualidad. Y qué se yo, si este post es para dejaros un poco con la intriga... solo queda una cosa muy importante que hasta ahora no había contado.... he tenido un lío en el pasado con un colaborador de Telecinco (irónico), pero sobre esto, chuchis míos, no puedo hablar hasta que no salga publicada la exclusiva correspondiente previo paso por la máquina de hacer dinero.


Os espero, por estos lares como en los viejos tiempos, que sois los que le habéis dado la vida a este blog, sempiterno y me dais alas a que escriba esas tonterías que escribo.