Surge este post a raíz de un comentario que Christian Ingebrethsen dejó en el blog el viernes pasado, un comentario en el que decía que yo era un poco hipócrita (o mucho) por tener una doble moral. Le respondí que probablemente hablase un poco desde el desconocimiento, y acto seguido le envié un whatsapp que llevó a una conversación whatsappera en la que llegó a la conclusión de que me apreciaba mucho pero no me creía, sobre todo en lo relativo al armario y a mi bisexualidad, algo que ya os lo digo, me parece fatal, no me llega a enfadar pero me parece algo feo, es como si en el blog digo que soy de izquierdas y todos pensáis que soy de derechas, es como si digo que no me gusta la tortilla de patata y todos pensáis que es mi comida preferida, es en definitiva, como si me consideráseis un mentiroso. No trata este post de convencer a nadie de nada, no he hecho un blog para justificarme ante nadie, mucho menos ante blogueros que no conozco, por lo que me entristece vuestra pérdida de tiempo, algo similar a cuando a mi me da por ver Intereconomía.

En nuestra charla le hice un par de preguntas finales, a modo de reflexión, la primera era que, siendo yo un chico anónimo con una vida totalmente anónima y que hago un blog, un blog donde se cuentan cosas de chicos, de novios, ex, ídolos, novios imaginarios y demás fauna masculina, con alguna breve mención a las mujeres ¿Qué necesidad tengo de decir en el blog que soy bisexual y más sabiendo que me gustan los chicos? La respuesta es, NINGUNA.

En nuestra charla le hice un par de preguntas finales, a modo de reflexión, la primera era que, siendo yo un chico anónimo con una vida totalmente anónima y que hago un blog, un blog donde se cuentan cosas de chicos, de novios, ex, ídolos, novios imaginarios y demás fauna masculina, con alguna breve mención a las mujeres ¿Qué necesidad tengo de decir en el blog que soy bisexual y más sabiendo que me gustan los chicos? La respuesta es, NINGUNA.
El blog, para los que no lo siguen desde el principio nace un 22 de enero, el mismo día que mi ex (chica) Angelines (ese personaje que tanta gracia le hace a Thiago) está de cumpleaños; en unos días de tremendo aburrimiento, con bastante tiempo libre y muchas horas por llenar de mi trabajo dónde el internet está capado y el acceso a cualquier tipo de red social está restringido. Por esas fechas estaba pasando con D. una profunda crisis, una de nuestras primeras grandes vacaciones sentimentales y unos días de auténtica soledad. D., un chico de la capital fuera del armario, rodeado de sus amigos a los cuales tiene la posibilidad de contar sus alegrías y sus penas, con gente que le escuchase, para ponerme verde, para criticarme, para decirles cuánto me quería y cuánto me odiaba. Mientras yo, en el armario, sufriendo en silencio como aquel que tiene hemorroides y solo un par de exrolletes a los que darles la tabarra con un asunto que ni les iba ni les venía. Si, una vida algo triste, reconozcámoslo, y una falta de valor tremenda aunque nada delictivo. Así que vi en el blog una forma de descargar mi rabia, de contar a alguien, quién fuese, o a nadie esa parte de mi de la que nunca hablo, entre otras cosas porque no me gusta mucho hablar de lo mío, y no es una muletilla fácil que suelte a menudo en el blog, es que realmente soy muy reservado, y quién me conoce puede dar fe. Empieza el blog entonces como una necesidad de hablar de lo mío, de esa parte de la que jamás había hablado a nadie, o a casi nadie, sería por lo tanto un blog dónde hablaría de todos esos chicos, una especie de blog de alguien de pueblo que empieza su vida en la capital, miles de experiencias y sensaciones vividas que contar y sin tener un claro receptor.
Así nacieron las Pimpfiadas, un pequeño espacio para contar esas cosas que jamás contaba, un espacio en el que hablar de hombres, de deseos, a veces de política, de anécdotas graciosas o tristes, una especie de diario en el que anónimamente explayarme. Así empecé contando mis penas con D., luego la extraña historia que tuve con Billy dónde precisamente aparecía Angelines, mi ex, la chica con la que estuve 6 años y que tampoco me privé de contar, y ello dio pie a contar más historias de más hombres que aparecieron en mi vida y que fueron importantes para mi.
Y mirad, que hoy ya me habéis hecho hablar más de la cuenta, y eso que a mi no me gusta hablar de política en este blog, algo que hoy no he hecho, mucho menos de mi vida privada.
Y mirad, que hoy ya me habéis hecho hablar más de la cuenta, y eso que a mi no me gusta hablar de política en este blog, algo que hoy no he hecho, mucho menos de mi vida privada.
