Nada te turbe
Nada te espante
Todo se pasa
Dios no se muda
Ya lo escribía Santa Teresa de Ávila, o Santa Teresa de Jesús, de nacimiento bautizada como Teresa de Cepeda y Ahumada, y proclamada como una de las doctoras de la Iglesia Católica, ahí es nada. Pues menos mal que el gobierno de Mariano Rajoy cuenta con su ayuda, si no, qué sería de los españoles.
Y es que ahora en España ya podemos dormir más tranquilos, sabemos que el ministro del Interior, Fernández Díaz ha puesto el gobierno en manos de la santa mística abulense, y esto nos da una paz interior y un relajamiento que ni te cuento. Se lo digan a los parados, o a esa gente desahuciada, a aquellos que han tenido que emigrar buscando trabajo en otros lugares del mundo, o a aquellos que están siendo explotados por crueles empresarios amén de esa reforma laboral que en su día aprobó el gobierno, ya ni te cuento de los abuelos repagando sus medicamentos, o aquellos que están ahogados por los impuestos.
Atrás queda la intercesión divina de la virgen del Rocío que en su día pidió la ministra de empleo, que se ve que o una de dos, o ha dado por imposible el caso español, o bien ha dado por imposible a la propia ministra, que más bien creo yo que ha sido lo segundo. Ahora, Fernández Díaz, ese ministro del Opus Dei en pleno 2014 nos saca una teoría religiosa para sacar a su gobierno las castañas del fuego, y es que Santa Teresa era muy Santa Teresa. La santa entraba en "éxtasis" y en este estado se le aparecía Jesús, o sea que, si el ministro confía plenamente en Santa Teresa hace bien, porque la santa tiene acceso directo a lo más sagrado, al mismísimo Jesucristo, y esto es ya a lo máximo que podemos aspirar los españoles, que Eurovisión no la ganaremos nunca, pero por este método tendremos la economía saneada, y por qué no, la situación interna también, algo estable últimamente.
No quisiera ser hiriente con los muchos devotos de la santa, pero hay quién dice que dichos éxtasis podrían haber sido confundidos con un orgasmo múltiple, o quién asegura que, para paliar los sufrimientos de cierta enfermedad que tenía, la medicación que le habían dado era tan fuerte que a saber de qué estaba compuesta, que si María, que si éxtasis, qué se yo. El caso es que los que no hemos estado allí tendremos que conformarnos con la fe, como los españoles para esto. Y es que el gobierno de Rajoy no nos deja otra opción que confiar en los santos, porque en ellos no confía ya ni su madre, y como el ministro dice "ella manda mucho desde arriba". Pues que mande, que mande bien, y el ministro que arregle el pinganillo, porque no vayamos a quedar en ridículo hasta con el mismísimo cielo y sean desatendidas nuestras justas peticiones.