Y cuando os pensábais que no se podía ser más gafapasta, voy yo y rizo el rizo todavía más, como si de una trenza de una niña dominicana se tratase. En mi búsqueda del conocimiento máximo, de dar a conocer la cultura mundial, vuelvo a una exposición fotográfica, en esta ocasión una Antología de Gervasio Sánchez.
Gervasio Sánchez, para quienes no lo conozcan es un fotoperiodista cordobés, zaragozano de adopción que se ha recorrido parte del mundo como corresponsal de el diario El Heraldo de Aragón, un experto en fotografía que plasma con toda la intensidad la actualidad que sucede a su alrededor. El fotoperiodismo es un oficio, o un arte según se vea difícil de valorar. Su antología muestra la cara de la fotografía y la cruz del mundo que nos rodea, con un dramatismo desmedido que muchos podrían confundir con el morbo. Así es el fotoperiodismo, precisamente la parte de la fotografía que a mi más me gusta, por lo que llega a transmitir. El fotoperiodismo debe mostrar la realidad en toda su crudeza, sus reportajes deben hacerte sentir lo que se siente en medio de un conflicto armado, una situación de hambruna, un barrio marginal, un país en guerra, miles de situaciones sobre injusticias en el mundo.
Gervasio Sánchez ilustra en esta exposición al visitante en estos aspectos, haciendo un recorrido por lo que ha sido su carrera, desde Latinoamérica entre 1984 y 1992, recorriendo los principales paises en continua convulsión política, desde la Guerra Civil de El Salvador, la Nicaragua sandinista, los desaparecidos de Guatemala, el Panamá post invasión norteamericana o el Chile bajo la dictadura de Pinochet. Los Balcanes entre 1991 y 1999 en sus años de guerra civil y descomposición como estado, dando paso a los nuevos paises de la zona, un crudo conflicto que encogió el corazón de todo el mundo, en medio de Europa y hace muy poco tiempo. África entre 1994 y 2004, paises en guerra como el Congo, Sierra Leona, o paises con hambrunas como Sudán, desde niños soldado a cientos de mutilados por las minas antipersona, ejecuciones a pie de calle y un salvajismo inherente a la humanidad. Vidas Minadas entre 1995 y 2007, repasa los estragos de las minas en distintos conflictos de Asia, África y los Balcanes. Y finalmente Desaparecidos, entre 1998 y 2010, tras el horror de Guatemala a lo largo de todos los paises que ha recorrido muchos han sido los desaparecidos, entre ellos, y documentándose, los de España en la Guerra Civil, ahora desenterrados. Una exposición que llega muy hondo, que te hace dudar de la condición humana, de la necesidad que se crea el hombre para inventarse guerras inútiles que siembran el terror a lo largo del planeta.
La exposición cuenta con 148 fotografías, 100 retratos y seis audiovisuales muy bien ambientados para dar si cabe un realismo mayor a las mismas, en un escenario sin el cual la exposición no habría sido lo mismo, la Tabacalera en Embajadores, una antigua fábrica de tabaco abandonada y recuperada como centro cultural pero que ha sido muy poco rehabilitada, largas salas que dan a la misma un realismo con el que no te esperas recibir una exposición tan grande.

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