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lunes, 26 de mayo de 2014

Los Lunes Día del Espectador. Ocho Apellidos Vascos

He tardado mucho en verla, las cosas como son, y por motivos que no vienen a cuento, entre otras porque no me apetecía verla en el cine, así que, ayer, en la calma tensa esperando el cierre de los colegios electorales en Italia aproveché para verla, y el resultado.... ni fu ni fa, así os lo digo.

La película es graciosa, y la bis cómica de Dani Rovira es innegable, abriéndosele un gran abanico de posibilidades en comedias españolas, pero para mi no pasa de ahí. Y no es que fuese predispuesto a ver fallar la película, advierto, porque todo el mundo decía que la película era buenísima, que te partías, que reías desde el principio al fin y en base a eso ya me hice la idea de que quizá para mi no fuese tan graciosa, pues me ha arrancado sonrisas pero poco más, y tengo un gran sentido del humor.

Una sucesión de tópicos, muchos de ellos totalmente ciertos, al menos en lo que es la visión del resto de españoles sobre los vascos y los andaluces que quizá me han hecho más gracia en cuánto a la visión que se da de los andaluces. En ese sentido la película va bien encaminada y abre también el camino de muchos apellidos españoles, tantos como autonomías tenemos con sus singularidades. Si bien es cierto que el contraste norte-sur es brutal, y se ve mismo en la forma de ser de la gente a diario, también es cierto que la mezcla andaluces-vascos es complicada, ya ni os digo gallegos-andaluces, que somos mundos diametralmente opuestos, ello no quita que al final, en la vida misma los valores de unos y otros a la hora de enamorarse vayan por otros derroteros.

He visto a un Karra Elejalde incluso forzado, forzado en el acento como jamás se lo había visto, como dando más muestras de ser vasco por el acento. Y a la que he visto muy bien, es a Clara Lago, actriz que no es santa de mi devoción, pero que en este caso el papel de chica vasca, al menos en cuánto al aspecto visual y este carácter serio que tenemos los del norte sí lo mantiene.

Lo que si está claro es que los españoles, en general, lo mostremos o no, tenemos un sentido del humor muy especial. No creo que se haya molestado nadie por la película, nos gusta reirnos de nosotros mismos, y más de nuestros vecinos. Sobre el argumento, partimos de que es una comedia, y que sobre este género cualquier parecido con la realidad es puramente coincidencia, un mar de posibilidades surrealistas que se pueden dar. Trata sobre una chica vasca a la que ha dejado su novio con un pufo enorme, está de despedida de soltera en Sevilla dónde conoce a Dani Rovira, y zas, a su casa se la lleva esa noche. La chica muy raspa, eso si. En su casa se deja el DNI y Dani Rovira, enamorado emprende un viaje al País Vasco para devolvérselo y quedarse con la chica. Allí la chica lo mete en una trama para que se haga pasar por su novio de toda la vida, con el fin de sacarle unos eurillos a su padre que le ayuden a salir del paso, y ya está la trama montada, porque Dani Rovira es andaluz, y que un andaluz se haga pasar por vasco tiene su gracia.

En definitiva, la película está bien para pasar un buen rato, incluso para reirte, pero inexplicablemente tampoco como para ser la película más taquillera de la historia de España. Cosas veredes,

miércoles, 23 de abril de 2014

Día Internacional del Libro

Me vais a permitir un año más conmemorar con vosotros el día internacional del libro, con un texto de la obra más universal de la literatura española, como es tradición en Pimpfiadas, y en algunos lugares de habla hispana, el recitar parte de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha". Yo este año, como sentido homenaje a Gabriel García Márquez podría haberos traído parte de algún texto de sus Cien Años de Soledad, probablemente la novela sudamericana de mayor renombre, pero como ya he dicho, jamás he leído nada de Gabo, y por lo tanto, no me veo con fuerzas para copiar un texto del cuál no sé absolutamente nada. Yo soy muy de Quijote, no en vano es mi libro preferido que ya leí hace unos cuántos años y del que no se me quita ese tono de humor negro que esconde, ni el humor ni todo lo que dice con tan mala leche el escritor ¿alcalaíno? En esta ocasión, el texto es de un capítulo que ya copié el año pasado, pero en su parte final, el capítulo VIII, "Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos, con otros sucesos dignos de felice recordación".

"Tornaron a su comenzado camino del puerto Lápice, y a hora de las tres del día le descubrieron.
 
- Aquí -dijo en viéndole Don Quijote- podemos, hermano Sancho Panza, meter las manos hasta los codos en esto que llaman aventuras, mas advierte que, aunque me veas en los mayores peligros del mundo, no has de poner mano a tu espada para defenderme, si ya no vieres que los que me ofenden es canalla y gente baja, que en tal caso bien puedes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ninguna manera te es lícito ni concedido por las leyes de caballería que me ayudes, hasta que seas armado caballero.
- Por cierto, señor -respondió Sancho- que vuestra merced será muy bien obedecido en esto, y más que yo de mío me soy pacífico y enemigo de meterme en ruidos y pendencias; bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona no tendré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle.
- No digo yo menos -respondió Don Quijote-; pero en esto de ayudarme contra caballeros, has de tener a raya tus naturales ímpetus.
- Digo que sí lo haré -respondió Sancho- y que guardaré ese precepto tan bien como el día del domingo.
 
Estando en estas razones, asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios, que no eran más pequeñas dos mulas en que venían. Traían sus anteojos de camino y sus quitasoles. Detrás de ellos venía un coche con cuatro o cinco de a caballo que les acompañaban, y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaína que ia a Sevilla, donde estaba su marido que pasaba a las Indias con muy honroso cargo. No venían los frailes con ella, aunque iban el mismo camino; mas apenas los divisó Don Quijote, cuando dijo a su escudero:
 
- O yo me engaño, o esta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto, porque aquellos bultos negros que allí parecen, deben ser, y son sin duda, algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer este tuerto a todo mi poderío.
- Peor será esto que los molinos de viento -dijo Sancho-. Mire señor, que aquellos son frailes de San Benito, y el coche debe de ser de alguna gente pasajera: mire que digo que mire bien lo que hace, no sea el diablo que le engañe.
- Ya te he dicho, Sancho -respondió Don Quijote- que sabes poco de achaques de aventuras: lo que yo digo es verdad, y ahora lo verás.
 
Y diciendo esto se adelantó, y se puso en la mitad del camino por donde los frailes venían, y en llegando tan cerca que a él le pareció que le podían oír lo que dijese, en alta voz dijo:
 
- Gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche lleváis forzadas, si no, aparejáos a recibir presta muerte por justo castigo de vuestras malas obras.
 
Detuvieron los frailes las riendas, y quedaron admirados, así de la figura de Don Quijote, como de sus razones; a las cuales respondieron:
 
- Señor caballero, nosotros no somos endiablados ni descomunales, sino dos religiosos de San Benito, que vamos a nuestro camino, y no sabemos si en este coche vienen o no ningunas forzadas princesas.
- Para conmigo no hay palabras blandas, que ya yo os conozco, fementida canalla -dijo Don Quijote.
 
Y sin esperar más respuesta, picó a Rocinante, y la lanza baja arremetió contra el primer fraile con tanta furia y denuedo, que si el fraile no se dejara caer de la mula, él le hiciera venir al suelo mal de su grado, y aun mal ferido si no cayera muerto. El segundo religioso, que vio del modo que trataban a su compañero, puso piernas al castillo de su buena mula, y comenzó a correr por aquella campaña más ligero que el mismo viento. Sancho Panza que vio en el suelo al fraile, apeándose ligeramente de su asno, arremetió a él y le comenzó a quitar los hábitos. Llegaron en esto dos mozos de los frailes, y preguntáronle que por qué le desnudaba. Respondióles Sancho que aquello le tocaba a él legítimamente, como despojos de la batalla que su señor Don Quijote había ganado. Los mozos, que no sabían de burla, ni entendían aquello de despojos ni batallas, viendo que ya Don Quijote estaba desviado de allí, hablando con las que en el coche venían, arremetieron con Sancho, y dieron con él en el suelo; y sin dejarle pelo en las barbas le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo sin aliento ni sentido: y sin detenerse un punto, tornó a subir el fraile, todo temeroso y acobardado y sin color en el rostro y cuando se vio a caballo picó tras su compañero, que un buen espacio de allí le estaba aguardando, y esperando en qué paraba aquel sobresalto; y sin querer aguardar el fin de todo aquel comenzado suceso, siguieron su camino haciéndose más cruces que si llevaran el diablo a las espaldas.
 
Don Quijote estaba, como se ha dicho, hablando con la señora del coche, diciéndole:
 
- La vuestra fermosura, señora mía, puede facer de su persona lo que más le viniera en talante, porque ya la soberbia de vuestros robadores yace por el suelo derribada por este mi fuerte brazo; y porque no penéis por saber el nombre de vuestro libertador, sabed que yo me llamo Don Quijote de la Mancha, caballero andante y aventurero, y cautivo de la sin par y hermosa doña Dulcinea del Toboso; y en pago del beneficio que de mí habéis recibido no quiero otra cosa sino que volváis al Toboso, y que de mi parte os presentéis ante esta señora, y le digáis lo que por vuestra libertad he fecho.
 
Todo esto que Don Quijote decía, escuchaba un escudero de los que el coche acompañaban, que era vizcaíno; el cual, viendo que no quería dejar pasar el coche adelante, sino que decía que luego había de dar la vuelta al Toboso, se fue para Don Quijote, y asiéndole de la lanza le dijo en mala lengua castellana, y peor vizcaína, de esta manera:
 
- Anda, caballero, que mal andes; por el Dios que crióme, que si no dejas coche, así te matas como estás ahí vizcaíno.
 
Entendióle muy bien Don Quijote, y con mucho sosiego le respondió:
 
- Si fueras caballero, como no lo eres, ya yo hubiera castigado tu sandez y atrevimiento, cautiva criatura.
 
A lo cual replicó el vizcaíno:
 
- ¿yo no caballero? juro a Dios tan mientes como cristiano; si lanza arrojas y espada sacas, el agua cuán presto verás que el gato llevas; vizcaíno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo; y mientes, que mira si otra dices cosa.
- Ahora lo veredes. -dijo Agraves, respondió Don Quijote; y arrojando la lanza en el suelo, sacó su espada y embrazó su rodela, y arremetió al vizcaíno con determinación de quitarle la vida.
 
El vizcaíno, que así le vio venir, aunque quisiera apearse de la mula, que por ser de las malas de alquiler, no había que fiar en ella, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada; pero avínole bien que se halló junto al coche, de donde pudo tomar una almohada que le sirvió de escudo, y luego fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos. La demás gente quisiera ponerlos en paz; mas no pudo, porque decía el vizcaíno en sus mal trabadas razones, que si no le dejaban acabar su batalla, que él mismo había de matar a su ama y a toda la gente que se lo estorbase. La señora del coche, admirada y temerosa de lo que veía, hizo al cochero que se desviase de allí algún poco, y desde lejos se puso a mirar la rigurosa contienda, en el discurso de la cual dio el vizcaíno una gran cuchillada a Don Quijote encima de un hombro por encima de la rodela, que a dársela sin defensa, le abriera hasta la cintura. Don Quijote, que sintió la pesadumbre de aquel desaforado golpe, dio una gran voz, diciendo:
 
- ¡Oh señora de mi alma, Dulcinea, flor de la fermosura, socorred a este vuestro caballero, que por satisfacer a la vuestra mucha bondad, en este riguroso trance se halla!
 
El decir esto, y el apretar la espada, y el cubrirse bien de su rodela, y el arremeter al vizcaíno, todo fue en un tiempo, llevando determinación de aventurarlo todo a la de un solo golpe. El vizcaíno, que así le vio venir contra él, bien entendió por su denuedo su coraje, y determinó hacer lo mismo que Don Quijote: y así le aguardó bien cubierto de su almohada, sin poder rodear la mula a una ni a otra parte, que ya de puro cansada, y no hecha a semejantes niñerías, no podía dar un paso. Venía, pues, como se ha dicho, Don Quijote contra el cauto vizcaíno con la espada en alto, con determinación de abrirle por medio, y el vizcaíno le aguardaba asimismo, levantada la espada y aforrado con su almohada, y todos los circunstantes estaban temerosos y colgados de lo que había de suceder de aquellos tamaños golpes con que se amenazaban, y la señora del coche y las demás criadas suyas estaban haciendo mil votos y ofrecimientos a todas las imágenes y casas de devoción de España, porque Dios librase a su escudero y a ellas de aquel tan grande peligro en que se hallaban. Pero está el daño de todo esto, que en este punto y término deja el autor de esta historia esta batalla, disculpándose que no halló más escrito destas hazañas de Don Quijote, de las que deja referidas. Bien es verdad que el segundo autor de esta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que de este famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin de esta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en el siguiente capítulo."

lunes, 14 de abril de 2014

Los Lunes día del espectador. 300 El Origen de un Imperio

He visto la película esta de los torsos, yo también me sumo a esa marea bloguera que considera que 300 El Origen de un Imperio no es más que una sucesión de músculos, torsos, barbas y rostros bonitos, pero tiene también algo más como desgranaré a continuación. Vaya por delante que a mi la película no me ha gustado, como en su momento tampoco me gustó 300.
 
Conste que la película mantiene esa estética tan... tan gris, tan de cómic, resaltando el rojo de la sangre y las capas, una película muy oscura, seguramente basada en la idea de Frank Miller, que fue el que creó originalmente 300, pero aparte de ser una super batalla la película defrauda. Tras el exitazo taquillero de la primera parte dónde los espartanos liderados por Leónidas I caen tras la traición del jorobado Efialtes en el paso de las Termópilas ante el ataque de las tropas del rey persa Jerjes, llega la segunda parte dónde los persas continúan con su intentona de someter la zona de Grecia intentando atacar Atenas. Se mantienen pues los personajes de la primera parte y se añade un protagonista Temístocles, guapérrimo, también os lo digo.
 
La reina Gorgo, la viuda de Leónidas cuenta a los espartanos la historia de cómo surgió la deidad del rey Jerjes, de cómo Temístocles se carga al rey persa Darío, y la lugarteniente (una mala malísima, una lagarta de tomo y lomo que parece hija de Marilyn Manson) Artemisia convence a su hijo Jerjes para que se crea que es un dios y así atacar Grecia. De esas aguas vienen estos lodos, y ya con un Jerjes hecho rey, y una flota increíble de barcos atacan a las tropas atenienses. Temístocles pide ayuda a los espartanos (que en la primera parte solo tenían 300 soldados y ahora se sacan una tropa que para sí ya quisiera Felipe II cuándo envió la Armada Invencible), pero los espartanos que no se llevan desde nunca nada bien con Atenas y se hacen de rogar un poco. Temístocles entra pues en batalla contra los persas.
 
Y la película es una sucesión de ataques, que pudieran ser rings de lucha. Los barcos de Atenas y los de Persia se enfrentan una y otra vez entre sí. Pero chuchis, me váis a perdonar mis maldades, la película no es que sea fantástica, es que es una fantochada, así os lo digo. Una sucesión de arengas, es la conclusión que saco yo de la película después de la observación de los torsos, una sucesión de topicazos dónde el líder intenta subir la moral de sus soldados (a los que dice que son campesinos y comerciantes que luchan por lo suyo), que si prefieren morir de pie que vivir arrodillados (lo que Castelao diría "Denantes Mortos que Escravos"), que si el honor, que si nuestro país ¿nuestro país? Que si Grecia ¿Grecia? Yo no sé que opinaría la reina Sofía de esto, porque antes no existía Grecia como tal, aún tardó un poco en constituirse, no había país, eran ciudades estado, y en este caso defendían la ciudad estado de Atenas, se llevaban fatal con Esparta, que era otra ciudad estado, no tenían esa visión de país que tenemos ahora, con lo que podrían haber sacado una bandera americana y habríamos tragado igual. Y después de las arengas, mucha sangre, muchos efectos, todos ellos muy bien hechos e impresionantes, en el fragor de las batallas estas fantásticas de las cuales yo no tengo nada que criticar. Sobre las arengas, los americanos han cogido una mala manía, quizá para que la gente apoye sus cruzadas contra el islam, o vaya usted a saber si es algún tipo de reprimenda por lo de Vietnam a estas alturas, pero les gusta mucho, desde que en Braveheart, el héroe escocés daba la chapa a los suyos (que otra cosa será otro día destripar esta película). Aburridos hasta la saciedad, que a mi me ha recordado muchísimo a mi padre cada vez que le llevaba las notas del colegio y me hacía el discurso "del día de mañana" (porque si no estudias, el día de mañana... bla bla bla).
 
Después está la mala malísima, Artemisia, que ya os lo digo, es la reencarnación de Damian el de la Maldición de Damian, pero también os lo digo, es una mala "porque el mundo la hizo así porque nadie la ha tratado con amor". Una mala con excusa perfecta que decide que tiene que vengarse de los griegos que encima, pone cara de ser más mala aún. Y para que en medio de todo esto haya una escena tórrida, van y juntan en una escena sin sentido a Artemisia y a Temístocles, para negociar una rendición, o un parón de la guerra o lo que sea, y en medio de la negociación, terminan echando un kiki. Nos han jodido, un kiki más salvaje que el de El Cartero Siempre Llama Dos Veces. Un kiki que no viene a cuento pero que da mucho juego en la película. ¿Hola? Y luego dicen que en el cine español salen tetas por salir, y que hay polvos por todas partes, al menos son kikis lógicos, así os lo digo. Y tras el polvazo así agresivo este, deciden que, por follar mal no habrá paz. Pues ale, la conclusión es que tras un polvo mal echado, la venganza de Artemisia será más cruel si cabe (pues cualquiera se la tira y la deja insatisfecha). ¿Alguna lógica?
 
En fin, a mi la que me ha gustado y me ha parecido que está guapísima es la reina Gorgo, interpretada por Lena Headey, la reina Cersei de Juego de Tronos, en un papel intrascendente que quizá nos depare una tercera parte de la película. Vamos, que la película para pasar el rato está bien, pero poco más, no os vayáis a pensar. Y el resumen básico, torsos, torsos, torsos, mucha sangre y arengas mil.

lunes, 7 de abril de 2014

Los Lunes Día del Espectador. El Médico

Llevaba tiempo con ganas de ver esta película, pese a no haber leído la novela de Noah Gordon, una manía que tengo desde hace tiempo, y que normalmente termina con unas ganas increíbles de leerme los libros. Probablemente, cuándo tenga algo más de tiempo termine leyéndome la novela.
 
La película se estrenó en 2013, y fueron sus guionistas Noah Gordon y su hija, que no han dudado en hacer otro producto, por lo que he leído sobre la novela, que cambia un poco en algunos detalles. Lo digo para aquellos que se ofenden mucho cuándo una novela y una película cambian sustancialmente.
 
La película cuenta la historia de Rob J. Cole, que se queda huérfano junto con sus hermanos a los nueve años, en este momento descubre que tiene un don, tocando a la gente es capaz de adivinar una próxima muerte. Como nadie lo quiere adoptar, decide irse con Henry Croft, un barbero que va recorriendo pueblos con un espectáculo de malabarismos, barbeado, y cura de algunos problemas sencillos de salud. Pero Rob quiere algo más en su vida, conocedor de su don, decide que lo suyo es la medicina, su sueño, pero es consciente de que la medicina practicada en el Londres próximo al año 1000 no es ni la quinta parte de la que se practica en el mundo avanzado musulmán, así que, decide abandonar al barbero e irse a Ispahan, en Persia, dónde se encuentra la mayor y más avanzada escuela de medicina del mundo, practicada y enseñada por Ibn Sina, que aquí es más conocido como Avicena. Sobre su estancia en Ispahan va la película, sobre cómo entra a formar parte de esta academia por llamarlo de alguna forma de medicina, de cómo conoce al Shá de Persia, de cómo conviven la religión judía y musulmana, o de los problemas que por aquella parte del mundo tienen con los cristianos, de cómo los indios intentan invadir esta ciudad tan importante en aquella época, de cómo se propaga la peste, y más cosas que, chuchis, no puedo contar más por no espoilear. ¡Ah, que me dicen que ya lo he hecho!
 
Pues me ha gustado, así os lo digo, las dos horas y media se me han pasado entretenidas. Y como suele ocurrirme últimamente en las películas históricas (e incluso fantásticas), me encanta la ambientación, la recreación de aquel Londres medieval anterior al segundo milenio, la impresionante Ispahan. Me han cautivado los ojos en la película, de la chica con la que se lía el protagonista (vaya, otro espoiler), y de los del protagonista, claro. Me ha vuelto a gustar la interpretación de Ben Kingsley, un actorazo que siempre está a la altura y te resuelve cualquier papel que le pongas por delante. Me ha decepcionado un poco el paso de la peste por la película, así os lo digo. Soy muy fan de la peste bubónica, así os lo digo también, consciente de que fue un problemón que diezmó la población europea en un tercio, llevándose la vida de aproximadamente 25-30 millones de europeos, y en Asía entre 45-60 millones de personas. Sin embargo, aquí se las arreglan para tratar a los enfermos y apenas caer, chicos, no me digáis, en parte de Europa utilizaban esas máscaras tan raras con pico como de tucán, y estos así, sin nada, y no la pillan. En este sentido me esperaba algo más tétrico, como seguramente fue, pues muchos lugares desaparecieron del mapa por dicha plaga. Lo que si refleja son las represalias que tomaron sobre los judíos a los que, como no, acusaron de introducir la enfermedad. No sé cómo será en el libro, pero a este chico siempre parecía que las cosas le salían a pedir de boca, siempre salía bien de todas las adversidades, a lo mejor el libro ahonda mucho más en las penurias, que son lo que a los morbosos más nos gusta de estas historias.
 
No sé a qué estáis esperando para mirarla y destriparla, que seguro lo hacéis mejor que yo. Que antes de que nos demos cuenta, seguro que ya tienen en cartelera la segunda novela del autor, quién sabe. Aunque en algo ha debido flojear, bien en su promoción, bien en su momento de estreno, o en la calidad de la película o de la historia, vaya usted a saber, porque no ha sido el peliculón que yo me esperaba.

jueves, 3 de abril de 2014

Historias de Chueca

Llevo unos días muy cultureta, leyéndome todo lo que cae en mis manos, o lo que yo mismo he buscado, también os lo digo, y entre ellos he vuelto a leer un libro gay, Historias de Chueca, de Abel Arana.

Sobre Abel Arana, la información que hay en Internet es que es un comunicador, que ha trabajado como productor de Kylie Minogue, Cher, Santana, Mónica Naranjo o Marta Sánchez, y que en televisión ha participado en algún programa de Cuatro y Telecinco, además de llevar un blog con más de 125.000 visitas diarias, que para Pimpfiadas ya quisiera yo, aunque aquí somos pocos pero muy majos todos, muy buena gente, que no digo que los suyos no lo sean, o que compartamos fanses, que a mi no me importa. Poco más, pero lo que hay en su biografía se puede ver fácilmente en estas Historias de Chueca.

Historias de Chueca cuenta la historia, como Arana dice, de dos maricas provincianas que pretenden triunfar en Madrid, Ale y Miguel, que se conocen al poco de llegar a Madrid y forjan una amistad de por vida. El libro, básicamente cuenta el periplo de Miguel, un chico mono-monísimo, que pretende llegar a convertirse en marica 10, de lo que le acontece con sus pretendientes a hombres de su vida y de alguna peripecia más, hilariante y divertida. Esta es la línea argumental del libro. Yo os voy a ser sincero. Lo he leído porque el libro es muy chiquitín, me lo he leído en una tarde, así que tampoco es que me haya supuesto un esfuerzo sobrehumano, y aparte de engancharme el final de la historia, que ya os lo digo tiene un final feliz, te queda la intriga de qué ocurrirá a los personajes en el futuro, pero poco más.
 
El libro es una sucesión de chistes fáciles (alguno incluso gracioso), muy marica-elitistas, telecinqueo, famoseo casposo, mucha Belén Esteban, Carmina Ordóñez, Marta Sánchez, Mónica Naranjo y Kylie. ¡Si prácticamente ha ignorado a Madonna, esa diosa de los gayers! Eso si, Arana se maneja como pez en el agua en el mundillo musculoca, las maris de gimnasio que se ciclan para estar perfectas. Y no he encontrado nada más en el libro. Se queda tristemente en el final de la primera década de los 2000, y el paso del tiempo se nota, y mucho, chistes que hoy en día no los verían, un libro que envejecerá y que será para los jóvenes lectores de dentro de unas décadas algo sobre la prehistoria de Chueca. También os lo digo, la acción se desarrolla por Chueca, pero podría ser incluso Barcelona, también os lo digo. Los protagonistas, monos, monísimos excepto Ale, que en ocasiones se pone mono monísimo, normalmente cuándo hay algún chulazo al que ligarse, y los novios que se van echando también, muy guapos, claro que es una novela, y aquí los personajes imaginarios son también como uno quiere, como mi Fabián. Bueno, como mi Fabián no, que mi Fabián es la perfección en imaginaciones. Todos tienen unos trabajos geniales, todos manejan pasta, todos tienen pocas luces en general (y debo decir que me parece un auténtico reflejo del ambiente). Las situaciones, esperpénticas en ocasiones, llegan a niveles surrealistas lo que le da al libro ese toque fantástico que tanto me ha recordado en ocasiones al Orgullo Z de Juan Flahn.
 
En definitiva, un libro flojo, o bastante flojo, y que sin embargo, solo por la inercia de saber qué les ocurrirá a unos personajes a los que les coges cariño, me hará estar pendiente de la segunda parte, Historias de Chueca: Más, que ya os anuncio, chuchis, estoy leyendo.

martes, 25 de marzo de 2014

Historia del Mundo Contada para Escépticos

Entre libro y libro de Canción de Hielo y Fuego (que es el libro que dice que me estoy leyendo actualmente) me he zampado otro, claro, que seguir a los personajes de Juego de Tronos gasta. El libro que me he leído es Historia del Mundo Contada para Escépticos, de Juan Eslava Galán.

El libro cayó en mis manos en mi cumpleaños, un regalo de una persona muy especial que sabía de mi gusto por la historia, pero que por aquel entonces (y creo que ahora tampoco) no podría precisar el período de la historia que más me apasiona (y yo mismo tengo muchas dudas), así que eligió que leyese un poco de toda la historia, y de eso va la Historia del Mundo Contada para Escépticos, de un repaso sarcástico por toda la historia, desde que el planeta es nuestro planeta hasta el día de hoy, con la primavera árabe a las puertas.
Juan Eslava Galán es un filólogo de inglés, profesor y escritor, sobre todo de novela histórica. Ha sido ganador en 1987 del premio Planeta con En Busca del Unicornio. También fue el escritor de La Mula, sobre cuya película recientemente llevada al cine hice un post en su día. Historia del Mundo contada para escépticos es ironía pura, da palos a todo el que puede y son tremendamente interesantes y entretenidas sus notas, así os lo digo, y como diría él, ¡me lo lean!

De como desde que el hombre es hombre y se ha forjado su destino, de cómo una clase, normalmente la trabajadora mantiene a dos tipos de individuos, los religiosos que no dan un palo al agua y la aristocracia, que tampoco lo dan a base de embaucamientos, algo que se repite en todos los períodos históricos sin excepción, vestido ésto de clase dirigente en la Roma Clásica, de caballeros medievales y frailes en la Edad Media, de la burguesía y aristocracia en la Edad Moderna, de los políticos en general en la Contemporánea, aunque éstos también son fuertemente criticados a lo largo de cualquier período histórico. Eslava Galán no deja títere con cabeza, ya lo creo. Un libro gordo que tiene una lectura muy amena, capítulos muy breves que repasan lo más gordo de todo lo que ha ocurrido a lo largo de los años, con la única pega de que quizá deja algunos hechos relevantes fuera, quizá por no hacer el libro muy pesado, y porque, no nos engañemos, la historia, toda la historia, la universal es muy grande. Están muy bien explicados los intereses de los países que manejan el cotarro, y sus posiciones actuales, léase los recientes Estados Unidos, la siempre engorrosa Inglaterra, los fracasos alemanes, el porculerismo de Francia o la caspa española, aunque ésta última solo de pasada, porque supongo, que todo lo gordo de España lo ha contado en su libro, Historia de España contada para escépticos, dónde probablemente aborde más la grandeza y miseria de este país que gobernó el mundo hasta el punto de que en su imperio no se ponía el sol.

Para aquellos a los que no les guste la historia, y puedo citar a quién me ha regalado el libro, es un libro perfecto, una historia contada de forma que te ríes en muchísimas ocasiones con los comentarios irónicos del autor, y dónde entiendes muchas de las situaciones que se presentan a diario en las noticias, muy provocativo y al que no le faltan continuos ataques incluso a la monarquía actual española, con varios comentarios sobre el rey y su aficción a la caza, y es que de los Borbones debe tener una pobre imagen (como la que han proyectado ellos mismos). Sobre el análisis histórico desde el punto de vista izquierda-derecha, Eslava Galán es bastante salomónico, reparte a gusto para todos, no nos engañemos, aquí no hay ni buenos ni malos, en general, y bien explicados los motivos de cada uno de los agentes, incluso puedes llegar a entender las posiciones de ambos. ¡Es que me critica a los comunistas también!

Si no lo habéis leído no sé a qué esperáis, ¡que os vais a reir un montón!

lunes, 17 de marzo de 2014

Los Lunes Día del Espectador: La Gran Estafa Americana

Bajo este título tan largo os traigo la crónica rancia (a estas alturas) de una de las películas con más nominaciones a los Óscar este año, diez en concreto y se han llevado un rosco, cero; con la película La Gran Estafa Americana y que se podría resumir en una única palabra, megatocomocho.
 
El argumento es sencillo facilón complejo, Irving Rosenfeld (Christian Bale) un estafador de créditos bancarios y obras de arte falsificadas conoce a Sidney Prosser (Amy Adams), se enamoran y empiezan a estafar a diestro y siniestro entre los dos. En una de sus operaciones son pillados infraganti, y el agente del FBI, Richie Dimaso (Bradley Cooper) un poco necesitado de un éxito que catapulte su carrera, aprovecha que tiene a los timadores cogidos por los mismísimos para preparar un timo a gran escala en el que se vean implicados políticos locales y nacionales, congresistas, senadores y distintas redes mafiosas, lo que pretendía ser un segundo caso Watergate a finales de los años setenta se convierte por arte de estos timadores en un tocomocho brutal, ese clásico de las estafas dónde te ofrecen el oro y el moro, y pretendiendo timar tú a los timadores, sales esquilmado por todas partes. De eso va la película. Ya os podéis imaginar un poco quién termina ganando.
 
No os voy a decir que la película es un truño, que no lo es, está bien, pero tampoco os voy a decir que es como para tirar cohetes, una película algo larga que a mi en ocasiones me ha recordado ligeramente a El Golpe y en otras ocasiones a Los Timadores (1959) cuyo protagonista era el gran Tony Leblanc vendiendo estampitas. Pero así como os digo una cosa también os digo que seguir la película a mi se me hizo algo complicado, muchos personajes, muchas personas a las que estafar, muchas tramas dónde no sabes cuándo los estafadores están siendo ellos mismos o interpretando sus papeles perfectamente para llevarse el botín esperado. Claro, no lo sabes, pero también te lo imaginas, pues confías en que las argucias de los timadores saldrán adelante, porque damos por hecho que un estafador suele ser alguien inteligente. Y de entre todos los papeles, hay uno que me parece encantador, la mujer de Christian Bale, tan aparentemente ingenua y a la vez, tan dominadora de la situación. Pero os desgranaré a los personajes a continuación, que son sin lugar a dudas uno de los platos fuertes de la película.
 
Christian Bale, como protagonista está genial, yo no sé si para un Óscar, también os lo digo, pero inmenso con su asqueroso pelo con cortinilla para disimular una calva, una fachada falsa de una persona que vive una vida de falsedad, para tapar sus miserias, el que para muchos será conocido por sus papeles en Batman, y que otros tenemos interiorizado ya como un genial actor desde que nos sorprendió a muchos con El Maquinista. Brutal, así os lo digo en ocasiones, un personaje que baila entre dos mujeres, su actual esposa y su compañera de timos. Amy Adams, un papel que bien podría haber protagonizado también Nicole Kidman, tremendamente sexual la chica, guapa que incluso despista al espectador, porque casi te fijas más en sus curvas y encantos en general que en el papel de timadora que hace. Bradly Cooper, otro que está bien, que hace el papel de agente del FBI ambicioso, se ve un poco que van a intentar timarlo, está muy gracioso con los rulos puestos en el pelo, otro que ofrecía una imagen que no era. Jennifer Lawrence, también nominada (como los anteriores) a mejor actriz de reparto, cuyo papel es el que más me ha gustado, la que parece despistada, la que parece tontísima de remate y que en el fondo utiliza también sus armas para vivir bien a costa de su todavía marido, al que tiene cogido por los mismísimos también a costa de un hijo que en su momento Bale había adoptado. Me gusta como mueve al protagonista que, creyéndose un supertimador también termina siendo una marioneta de la mujer, vamos, lo que la mayoría de mujeres hacen con nosotros, por otra parte.
 
Me gusta mucho el aspecto rancio de la película de los años setenta, las gafas grandes, los pelor rizados afro, las pajaritas setenteras, los grandes escotes, las bolas de discoteca y la banda sonora, que me ha parecido genial, sobre todo en la escena discotequera cuándo comienza a sonar el I Feel Love de Donna Summer. En ese sentido la película está grandiosamente ambientada en ese final de los años setenta. Y finalmente, y ya para terminar este post de lunes, también decir que tiene una cosa que me gusta, es rancia, dicen que apesta a naftalina, y sin embargo es más actual de lo que parece (y quizá ahí nos expliquemos por qué no se ha llevado estatuilla alguna), políticos corruptos mezclados con mafias seguimos viendo todos los días, políticos populistas, timadores de todo tipo a los que poco les importa a quién se vaya a estafar con tal de alcanzar avariciosamente ingentes cantidades de dinero. Nada que no veamos hoy en día.
 
Anécdota: Se dice que cuándo presentaron a Bale y De Niro (que hace un pequeño papel de mafioso asesino) en la película, el segundo no reconoció a Bale con tantos kilos y tan cambiado, a quién le ha costado reconocer a De Niro ha sido a mi, que hasta que he escuchado su voz por el actor que siempre lo dobla en España no lo tenía yo muy claro.
 

lunes, 10 de marzo de 2014

Los Lunes día del espectador: Carrie

Si ya me lo decía yo a mi mismo, para mis adentros clarostá, ¿Para qué coño ves tú un remake de una casi obra maestra? Bueno, y si no es una obra maestra de un peliculón. Pues vas y siempre picas, y es que no aprendes, y mira que te habías tragado en su día el bodrio del remake de Psicosis, el The Ring americano y también americano el Vanilla Sky, truños, los remakes solamente son truños, pues con Carrie ocurre prácticamente lo mismo.
No entiendo muy bien el concepto de gastarse el dinero para hacer un producto que ya está hecho, para rehacerlo, en algunos casos dándole ciertos matices, algunas variaciones sobre el guión original. Se supone que con esto enriquecen la obra, pero nunca se ha dado un caso de un remake que sea superior a la versión original, al menos que yo lo sepa. Que con el presupuesto que se gastan estas películas bien podrían hacer otra. Al menos en España no solemos hacer eso, y es que quizá seamos demasiado pobres como para ello o demasiado listos, tampoco lo sé muy bien.
El caso es que esta Carrie se aparta un poco de la imagen ochentera que tiene la original, parecía obvio, la nueva Carrie no se puede comparar con Sissy Spacek, la original, sería como comparar a un negro con un chino, y no es que tenga yo nada contra los chinos, que conste, o los negros, muy al contrario, pero son día y noche. Aquella Sissy Spacek es muy misteriosa, y no tiene tantos super poderes, que sí, que los tiene también, pero de distinta forma. Para empezar, a esta Carrie te dan ganas de llevártela a la cama sin pensártelo demasiado, aunque te haga una manuela telequinésicamente, o como se diga, guapa, buenos pechos, nada que ver con la anterior; a la anterior la ves y un poco comprendes por qué es tan puteada, es totalmente enigmática, está metida en su mundo Carrie y no la ves venir cuándo ocurre lo que ocurre casi al final de la cinta. Te pilla muy por sorpresa. En esta nueva cinta ya la ves venir, porque va desprendiendo mala leche, y aprendiendo sobre sus poderes paranormales. El personaje que está, según mi opinión a la altura, es la madre de Carrie, interpretada por Julianne Moore, casi un valor seguro, tan cerrada en su mundo religioso y tan desquiciada como la anterior, es este personaje el que motiva el giro final de la película.
Esta nueva versión tiene también un poco más de efectos especiales, pero tampoco os vayáis a creer que muchos más, o que los de la versión ochentera tampoco estaban mal del todo. Incluye eso si una versión más moderna en cuánto a la utilización de internet y teléfonos móviles. Quizá el haber colgado un video en Youtube de la protagonista te da más sensación de hijoputez por parte de la mala malísima de la película (que no solo es la madre), pero de la misma forma piensas que, con los avances tecnológicos se podría haber evitado la tragedia final, porque, mismo os estoy espoileando y no me doy cuenta, o si, lo que no me ha gustado es la última escena, chuchis, nada que ver con la ochentera con sustazo incluido.
Daré el beneficio de la duda a esta nueva versión en cuánto a adaptación porque no me he leído la obra de Stephen King, y mira que me he leído muchas. Pero por lo que sé, lo peculiar de Carrie era lo fea y escuálida que era, su transformación en toda una princesa y ver cómo los sueños de princesa no siempre llegan a cumplirse, en este sentido, a nuestra Carrie no le hace falta esa transformación, te sorprende incluso que nadie se anime a invitarla a la fiesta de graduación. 
La mejor escena de Carrie 1976
Si tenéis dinero al cine, y si no, a descargarla por internet, pero mi consejo es que directamente consigáis la versión anterior, eso si es que no la habéis visto.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Polvo Somos

Chuchis, hoy se cierran los carnavales en la mayoría de sitios del mundo, y yo también cierro el ciclo y vuelvo a lo que se supone que es la vida normal, aunque ya os lo advierto, no he tenido carnaval, y mucho le he dado vueltas a esto de que polvo somos. Sin embargo, el miércoles de ceniza, pese a ser también una fiesta católica, también celebra el cierre de los carnavales en muchos lugares, con el entierro de la sardina, en otros queman cualquier tipo de personaje ficticio. Este acto simbólico cierra las fiestas del desenfreno con que se conoce al carnaval.
 
El entierro de la sardina viene de antiguo, de la ribera del mar, normalmente con antorchas y quemando la figura de una sardina, mientras la gente imita un cortejo fúnebre enterrando lo socialmente establecido y al pasado. Vamos, que con este entierro simbólico en el que por supuesto no falta la música se está dando paso a la austeridad que trae consigo la cuaresma. Efectivamente, hay quien apunta que el carnaval debería terminar el día antes del miércoles de ceniza, pues para éste está reservada la celebración litúrgica católica que da paso a este tiempo que precede y prepara a los cristianos para la semana santa que llegará dentro de cuarenta días (y lo digo para los que tengáis que coger algún vuelo, para que tengáis más clara todavía la fecha, que ya sé yo que las vacaciones las tenéis todos muy en mente).
 
Entierro de la Sardina de Fco de Goya
El miércoles de ceniza se celebra una eucaristía en la que se imponen las cenizas a los fieles, estas cenizas proceden de las palmeras quemadas del año anterior el domingo de ramos. El sacerdote suele dejar caer cenizas en la cabeza del fiel o bien le hace la señal de la cruz en la frente con las cenizas mientras dice una de las siguientes frases "recuerda que polvo eres y en polvo has de volver", "convertíos y creed en el evangelio", o "concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida". El origen de esta tradición es antiguo, pues ya en Oriente Próximo y el pueblo judío solían cubrirse la cabeza con ceniza para hacer sacrificios a modo de penitencia, los ninivitas lo hacían como muestra de arrepentimiento y otros pueblos lo utilizaban como señal de duelo. En los primeros años de cristianismo se utilizaban también hábitos penitenciales muy similares a los sambenitos (pero eso ya iba a ser mucho para nosotros). Actualmente se da el sentido a la ceniza para representar lo que ha sido la gloria y que pronto desaparecerá, al igual que nuestro paso por la vida y que lo que hoy somos mañana no será más que ceniza, un paso efímero que nos recuerda de alguna forma que nos vamos a morir (quizá para atemorizar a los que creen que no morirán). Y ya está. Eso en cuánto a las tradiciones y las fiestas, claro que en Pimpfiadas también nos gusta polemizar y dar un poco de cera, en este caso a la iglesia católica, que no se corta un pelo, y marca que el miércoles de ceniza (al igual que el viernes santo) son días de ayuno y abstinencia, esto es, en cuánto al ayuno, hacer solamente una comida fuerte al día y obliga a todos los católicos desde los 18 años hasta lo 59, y la abstinencia en no comer carne y obliga a los mayores de 14 años. Ahí es nada, con lo poco saludable que eso es para cualquier dieta que recomienda cinco comidas al día, y tomando también proteínas, claro. Y esto del ayuno y la abstinencia es según la página catholic.net para "pedirle perdón a Dios por haberle ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para siempre". Tiene guasa la cosa, que algunos le digan que quieran cambiar de vida para siempre y después sigan haciendo tocamientos a críos, aunque eso es un tema en el que no quería entrar en este post tan multicultural. Y es que encima ya presuponen que queremos cambiar de vida, que yo estoy muy contento con la mía, oiga, y seguro que el mismísimo Dios está de acuerdo, y le ahorro un trabajo, y en segundo lugar presuponen que le hemos ofendido, y por ahí sí que no paso, que uno sabe bien cuándo tiene que hacer acto de contrición.
 
Claro que sigue habiendo católicos que practican estas cosas a raja tabla, no sé bien con qué sentido, y otros que lo han amoldado un poco a los tiempos que corren. Quizá lo de abstenerse de comer carne no esté muy de moda, ni el ayuno, y se lleve más aquello de cambiarlo por otras cosas, así lo explicaba en el catecismo el papa Juan Pablo II, que decía que ello dependería de cada una de las conferencias episcopales de cada país, que induzca al hombre a una transformación espiritual que acerque a uno a Dios. Dicho así, tampoco debemos tomarnos al pie de la letra lo de no comer carne, pues hay lugares del mundo dónde hacen penitencia todo el año de forma obligatoria, y otros para los que quizá pegarse una mariscada podría ser mejor forma de ayuno. Eso si, yo recuerdo que mis abuelos, no hace mucho todavía se negaban a ponerte carne para comer cualquiera de los viernes de cuaresma... vamos, como para no preferir el carnaval ¿no?

lunes, 24 de febrero de 2014

Los Lunes Día del Espectador: El Mayordomo

Sigo con mi faceta multicultural renacentista, en pleno gafapastismo asombrando a propios y extraños, unos días antes de que llegue la gala de los premios Óscar, y repasando algunas de las películas nominadas, como hice en su momento con los Goya. Claro que, curiosamente El Mayordomo no está nominada a nada, también os lo digo, lo cual no ha dejado de parecerme algo curioso. Su explicación tendrán, supongo.
 
El caso es que El Mayordomo narra la historia de Cecil Gaines, un negro que desde una dura infancia en una plantación de algodón, llega a trabajar como mayordomo en la Casa Blanca, sirviendo a 8 presidentes de los Estados Unidos (Eisenhower, Kennedy, Lyndon B. Johnson, Nixon, Ford, Jimmy Carter hasta Reagan). Si, ya lo sé, si os habéis fijado son 7 los que aparecen en la lista, pero me falta uno que no sé de dónde lo han sacado. Cecil Gaines se pasa la vida sirviendo discretamente, muy discretamente al hombre más poderoso del mundo, aunque claro, una película así sería un auténtico bodrio, por lo que han metido en el medio de esta película basada en la vida de este hombre algo con lo que yo no contaba, la lucha contra el racismo, en un país, que pese a tener entre sus estrellas a un montón de negros, léase en cuánto a música o deportes, sigue teniendo muchísimos prejuicios, así se entiende en los complicados años de la segunda mitad del siglo XX cuándo los hijos del propio Cecil luchan por el final de este raciscmo, mientras su padre opina poco o muy poco sobre este tema, quizá demasiado centrado en su trabajo. Claro, al final va y se da cuenta del tiempo perdido, y celebrará como nadie la elección del primer presidente de los Estados Unidos negro. Y hasta aquí puedo leer, que luego me tacháis de espoileador.
 
Pues bien, sobre el reparto, muy bien en general, Forest Whitaker muy correcto y muy sumiso en su papel protagonista, su esposa Oprah Winfrey también está correcta en su papel de esposa medio alcohólica (que no lo parece) preocupada de sus hijos y hasta el moño del trabajo de su esposo, pero siempre fiel a su marido, y lo mejor quizá sean los secundarios, secundarios de lujo, también os lo digo, Robin Williams en el papel de Eisenhower, Jane Fonda como Nancy Reagan, John Cusack como Nixon, e incluso un irreconocible Lenny Kravitz como uno de los mayordomos. Un autentico lujazo.
 
Me sorprende cómo han podido hacer una película de alguien a quién le ha ido en general bien, porque vale, el protagonista empieza en una plantación de algodón dónde asesinan a su padre y violan a su madre, pierde a uno de sus hijos por el camino en la guerra de Vietnam dándolo todo por los Estados Unidos pese a ser negro y mal visto en general, pero coño, que el protagonista encuentra trabajo pronto, un trabajo muy bien remunerado, enterándose de todas las intimidades y chismes del presidente de los Estados Unidos. Una vida fácil, por lo que supongo habrán metido el tema este del racismo para darle cierto impulso a la película. Y claro, para un negro que ha estado sirviendo a presidentes blancos toda la vida, lo más, supongo que habría sido haber servido a un presidente negro. Y la película tampoco sorprende demasiado en el sentido de que nada más que cuenta lo que este hombre ha dicho en las escasas entrevistas que ha hecho a lo largo de su vida, ha contado que los Kennedy se portaron muy bien con él, que Jackeline incluso le regaló las corbatas de su marido cuándo a este le pegaron los tiros en Dallas, y que sin lugar a dudas, los que mejor lo trataron fueron los Reagan, que lo invitaron incluso a comer con ellos en una recepción de un embajador o no sé quién alemán, y de lo que cambió para el su visión sobre servir después de haberse visto como uno de los propios comensales.
 
Si, aunque algo larga no está de más verla, porque siempre te da un pequeño aporte histórico, y ya sabéis lo que valoro yo el gafapastismo en este blog, pero si no la veis también podréis sobrevivir, ya os lo digo, nada que ver con la lucha del protagonista de 12 años de esclavitud, que éste si las pasó putas putas, aunque, en este caso también sabíamos que a los 12 años se le terminaría el sufrimiento.

domingo, 23 de febrero de 2014

La Bella Dorita y el Molino

Resulta que hoy es 23F, y todos os esperábais un ladrillazo del Pimpf sobre el golpe de estado en España en 1981, o mejor dicho, el intento fallido de golpe de estado, y más, teniendo en cuenta que este año falleció uno de sus artífices, Milans del Boch, pues no, hoy voy y rescato uno de esos post tan nostálgicos que hacía hace un tiempo, sobre aquellas divas de principios de siglo, grandes divas en cualquier caso de géneros menos vistosos que el cine (que también lo fueron algunas en su época). En esta ocasión quiero rescatar a una grande pero del cabaret, la Bella Dorita, que nació en 1901 (cuando grandes de las divas que he mencionado estaban en su máximo esplendor) tal día como hoy y que falleció, a los 100 años, en su querida Barcelona. En la celebración de su último cumpleaños, muy coqueta ella y ya en silla de ruedas afirmó sentirse emocionada, y que era muy raro que ella se emocionase, como también era raro que se enamorase, en cualquier caso, enamoramientos de 8 días como máximo.
 
Nacía la Bella Dorita, de nombre María Yáñez García, en Cuevas de Almanzora, en la provincia de Almería. Cuándo tiene 12 años, su familia (padres, seis hermanos, el abuelo, el tío, la gallina y el perro) se ven obligados a emigrar a Barcelona, debido al hambre y la falta de medios por el cierre de las minas de plomo y plata. Al llegar a la ciudad condal se instalaron en el popular barrio de Gracia, y ella desde muy niña empezó a trabajar en una fábrica de juguetes. Después llegaría su trabajo en una fábrica de bordados. Fueron esos años quizá los más convulsos de su vida. Con 16 años empieza a trabajar, por sugerencia de una amiga suya de la fábrica de bordados en el alterne, la puta de toda la vida, vamos, y un buen día conoce a un chico, dieciséis días después se escapa de casa y se casa con él. Tendrían un hijo y un matrimonio breve. Tras su paso por el alterne, le sugieren que se dedique al tango, y así es como entra de tanguista en el mundo del cabaret.
 
En 1917 ganaría un concurso de belleza organizado por la Royal Cabaret, en lo que se podría considerar el comienzo verdadero de su carrera. En 1923 debutaría como cantante de cuplés con un nombre artístico que el empresario dónde ella trabajaba le había impuesto, Dorita, en homenaje a una gran amiga suya francesa, Doré. Se inició en clases de canto y voz, aunque la bella Dorita destacaba más por su picardía e insinuación que por otras cosas. Actuó en varias salas de Barcelona, también en los cines y representó algunas obras costumbristas catalanas. Fue en una de sus actuaciones como tanguista que, accidentalmente se le cayó la bata con la que estaba cantando, lo que no hizo más que incrementar su fama, vaya, como a Sabrina enseñando teta en TVE. Era ya una mujer separada cuándo conoció a un joven empleado de banca con el que se casó empezada ya la Guerra Civil, su segundo marido fallecería en la contienda.
 
Y recaló por fin en El Molino, que fue lo que lanzó espectacularmente su carrera, en los años 40 y 50. A su camerino se acercaron personalidades como el general Sanjurjo, el político Lluis Companys o el famoso futbolista Zamora. Tuvo aquí algún altercado. En una ocasión se negó a salir al escenario y fue detenida por ello, acusada de escándalo público, y retenida en un calabozo durante un par de días. Aquí haría famosas sus canciones de La Pulga, El Tren, La Vaselina, o un tema que, seguro a muchos os suena cantado años después por Sara Montiel, el Fumando Espero. Actuó en Madrid, Bilbao, Valencia o Sevilla, y también la llevaron a actuar en París, aunque ella siempre dijo que prefería su Barcelona y su Molino  y en general el Paralelo, que el Montmartré.
 
Siempre usando un doble sentido en sus canciones y actuaciones, tuvo a muchos hombres que se rindieron a sus encantos, al menos así lo escribía la crítica sobre ella, muchos le regalaron muchas joyas que ella coleccionaba y que, cuándo se jubiló le dieron una vejez tranquila. Se despidió de los escenarios en 1960 en el Teatro Victoria, con sus Historias del Paralelo. Volvería a casarse con un tercer marido al que también sobreviviría, y es que 100 años dan para mucho. Después, ya retirada regentaría la Sala Bagdad, la conocida sala de Barcelona. Poco después, se retiraría definitivamente.
 
 
Cuando era casi centenaria, declaró "No soy millonaria, pero si lo fuera, me compraría el Molino, aunque después lo tuviese cerrado". Y eso es amor hacia el Music-Hall que a ella tanta vida le dió, al punto de que fue considerada la vedette del siglo (muy por encima de Norma Duval, me váis a perdonar la gracia).

lunes, 17 de febrero de 2014

Los lunes día del espectador: La Ladrona de Libros

O de cómo hacer una película que tienda a la sensiblería para llevarse un Óscar.
 
Tengo que decir, ya de antemano que no me he leído el libro, y que en general suelo ser un defensor de ver películas y luego leerme el libro, o leerme el libro y luego la película, me da absolutamente igual, así os lo digo. Pero en este caso, he visto la película y me queda todavía el libro, pero ya no estoy tan seguro si leerlo o no. Y no es que la película esté mal, que a mi me ha gustado, es que tampoco la veo una historia super apasionante, o eso, o que la película se ha comido muchas cosas del libro, que tampoco me extrañaría. Como tampoco me extraña que en este caso la niña sea una persona que a lo largo de su vida se va encontrando libros (que tampoco es que robe demasiados) pero sobre lo que he leído, que la niña tiene mucha imaginación y sorprende a todo el mundo con las historias que cuenta a raíz de lo que aprende en los libros, de eso poco ya os lo puedo asegurar.
 
La Ladrona de Libros Emily Watson CineLa historia es sencilla, en la Alemania previa a la Segunda Guerra Mundial, una señora da en adopción a sus hijos a una familia dónde sí los van a mantener, claro que el dramón comienza con la muerte del niño pequeño, quedando sola su hermana con su nueva familia. Un nuevo padre muy amable y atento y una madre muy gruñona. La niña hace amistad con su vecino, un niño de su edad muy rubio. Tiempo después acogen a un judío, y ahí narra las peripecias que les ocurren por tenerlo oculto y enfermo en su casa. Ya lo que sucede después tampoco os lo voy a destripar, ni otros muchos detalles por los que pasa bastante rápido la cinta (aunque otros se hacen especialmente lentos). Claro, la niña se encuentra una serie de libros a lo largo de su existencia, aprende a leer, roba libros en casa del alcalde, estalla la guerra y como en todas las guerras, todo son desgracias.
 
La gente dice que lo mejor de la película es sin lugar a dudas la banda sonora de John Williams, nominado por ello a los Óscar. Yo si os soy sincero apenas me he enterado de la banda sonora, y aunque soy un gran fan de John Williams hay que reconocer que las ha hecho mucho mejores, o al menos más impactantes. Desde luego, si su finalidad era ambientar la película y meterte en ella, lo consigue pero no sobresale en exceso. También dicen que está muy bien la niña protagonista. Ni fu ni fa, así os lo hago saber, está correcta, incluso en las escenas más complicadas (que tampoco os penséis que son muchas). Quién sin lugar a dudas sobresale en todo el reparto es Emily Watson, y es que hay actrices a las que fichas que casi ellas solas te levantan una película, sin ser este el papelón de su vida. La ambientación es impecable y el vestuario también es algo muy a favor de la película.
 
A mi lo que más me ha gustado es el final, si os soy sincero, supongo que en el libro el final será igual, pero esta película sin los últimos 10 minutos sería un auténtico truño, o si le ponéis otro final, sin eso y sin la banda sonora, dicen. Y es que en cuestión de películas de la Segunda Guerra Mundial, de la Alemania Nazi, de judíos que lo pasan fatal hemos visto mil y una películas sobre el tema, y todas a muchos escalones por encima de esta, y no quiero ser cruel si menciono La Lista de Schindler o El Pianista, que son las dos que ahora más recuerda todo el mundo. Tiene una peculiaridad, que no sé si en el libro también, el narrador es la propia muerte, y esto le da un toque, distinto a la película.

martes, 11 de febrero de 2014

Los Goya 2014, la crítica

Otro año más una gala de Los Goya, que ha terminado haciendo grandes a dos películas, en el apartado técnico sobre todo Las Brujas de Zugarramurdi, con 8 estatuillas o "cabezones" y Vivir es Fácil con los Ojos Cerrados con seis, los más artísticos, por decirlo de alguna forma, incluyendo actor, director y película.
 

Vivir es fácil con los ojos cerrados

Así pues, este año presentaba la gala Manel Fuentes y mi opinión es que, aunque él ha estado bien, aunque ha seguido el guión de las últimas galas, con un presentador-humorista-monologuista llevando todo el peso, y varios esketches (o como se escriba) con los chicos de Muchachada Nui (graciosos, surrealistas y casposos premeditadamente), otros de Fuentes metiéndose en las películas, como había hecho anteriormente Eva Hache, y también varios dónde los anteriores presentadores de la gala critican a Manel Fuentes. Todo muy gracioso, que otra cosa no, pero en España sentido del humor tenemos, al menos para reirnos de nosotros mismos, y es algo que utilizamos con bastante acidez, por cierto. Claro que a mi Manel Fuentes no me ha gustado mucho, así os lo tengo que decir, estuvo correcto, incluso seriote, y se puede decir que dio poca cera en sus comentarios, nada que ver con Eva Hache, mucho más sarcástica.

 
Y sin embargo, la gala no es su presentador, que puede estar mejor o peor, no son sus sketches, es una entrega de premios y yo creo que en general han estado bien. Los mejores momentos, como siempre son el homenaje a los artistas y trabajadores de la industria cinematográfica que se han ido a lo largo del año, Alfredo Landa, Sara Montiel, Marifé de Triana, Pepe Sancho, el técnico de sonido Luis Castro que ponía los efectos de sonido en David el Gnomo, Jesús Franco el director, Amparo Soler Leal o la gran Amparo Rivelles, son algunas de las pérdidas más sentidas y más aplaudidas por el auditorio. Pero para mi el momento más bonito fue el Goya para Terele Pávez, de las Brujas de Zugarramurdi, el único premio a la interpretación de la película que no estaba nominada ni a mejor director ni a mejor película. Una inmensa Terele Pávez (envuelta en un vestido de papel de cebolla), miembro de una familia de artistas, nieta de compositor e hija de un facha, que a sus 75 años, con ese genio que tiene, tenía ya más que merecida una estatuilla, y que le ha llegado en un papel de bruja (algo que ha bordado, aunque parece que para papeles así, o de mala en general no le hace falta currárselos demasiado). Se ha emocionado, y mucho, y yo me he emocionado al verla, y me he acordado de su hermana otra grande del cine que se fue sin un cabezón. También me ha gustado el reconocimiento a Jaime de Armiñán, por tantos años dedicados al cine, normalmente como guionista, no todo van a ser actores, claro.
 

Manel Fuentes
Pero toda gala que se precie tiene que tener un fuerte componente político. La crítica que la industria del cine tiene que hacer al gobierno, si es que se la tiene que hacer no puede faltar, y este año ha sido así también. Comenzó bastante suave en este sentido, y es que, curiosamente, el ministro de cultura ese día no pudo asistir a la gala, por un problema de agenda, que me dirás tú que problema puede tener un ministro un domingo por la noche, pues él no podía y es que se sabía que sería uno de los protagonistas y quizá no quiso serlo, siendo benevolente con él, y es que aseguran que estaba en Londres, reunido con el ministro de educación británico. Cuando el director de la Academia del Cine salió a leer su discurso anual, no le faltó la crítica, e incluso puntualizó mencionando a las críticas que por atrás hacía el presidente de la Comunidad de Madrid y le recriminó que no las hiciese en público, metiendo así una doble puñalada al Partido Popular, ahondando más si cabe sus sangrantes heridas, criticó al ministro, y se acordó de los muchos trabajadores que viven de esta industria y que están en el paro. Este punto del paro en el cine fue una tónica predominante en muchos de los premiados que subieron al escenario, eso y el IVA, aunque este año un poco menos quizá. Se alabó mil y una veces a Enrique Cerezo, el presidente del Atlético de Madrid en su labor como productor de cine y se le agradeció que pudieran seguir haciéndose películas gracias a él. Cuándo subió al escenario Javier Bardem me temí lo peor (quiero decir, lo mejor), sabía que de su boca saldrían pestes hacia el gobierno, y es que los de la ceja no fallan, y así fue como bautizó al ministro Wert, el ministro de "anticultura". Él fue quién dió el Goya a Terele Pávez.
 
Terele Pávez
Sin embargo a mi este año la gala se me hizo pesada, más que otros años. Quizá estuviese pidiendo a gritos que volviese a presentar la gala Antonia San Juan, no lo sé, o quizá mi falta de una película favorita por desconocimiento de las candidatas, aunque acababa de ver La Gran Familia Española y también hacía unas semanas me había tragado Las Brujas de Zugarramurdi. El desconocimiento de algunos actores, lo poco crítico de Fuentes, y los discursos a los que quizá por miedo les faltó un poco más de dureza. Me deja la gala con las ganas de ver la otra gran premiada que no he visto, Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba. ¡Y que tampoco vi a Mario Casas! a lo mejor por eso se me hizo eterna, y el Duque no tenía su barba de tres días

lunes, 10 de febrero de 2014

Los Lunes día del espectador: La Gran Familia Española

Rápidamente, tras la gala de los Goya de ayer me ha dado por hacer este post sobre una de las películas candidatas a estos galardones que pese a llevar el mayor número de nominaciones y de ser la favorita, curiosamente ha sido la gran perdedora.
 
Partía con once nominaciones, y muchas papeletas para llevarse muchos de los galardones, y finalmente se ha llevado las de mejor canción original y mejor actor de reparto, la primera fue para Do You Really Want To Be in Love? de Josh Rouse y el segundo para Roberto Álamo que competía con su compañero de reparto Antonio de la Torre.
 
La película es fresca y divertida, ya os lo advierto, probablemente una buena elección para ir al cine, aunque también es comprensible que no le hayan llovido más premios, que no es un peliculón, vamos, una comedia, la española al uso, moderna y sin exceso de tetas (como siempre habían sido las comedias aquí). El guión es sencillo. Una familia formada por un padre y cinco hermanos en lo que era un proyecto familiar del tipo siete novias para siete hermanos, sus nombres por orden alfabético, Adán un hombre con una hija futbolera que no sabe si es lesbiana con una depresión de caballo y problemas económicos; Benjamín un hermano con retraso mental; Caleb el hermano que ha estado unos años fuera, médico, serio y responsable; Daniel el que crece a la sombra de su hermano Caleb y de hecho recoge el testigo siendo el novio de la que fuera novia de su hermano Caleb y Efraín el joven protagonista. El proyecto no pudo seguir adelante y se quedaron en cinco, pero el pequeño de ellos tiene en mente seguir con esa ilusión de su padre, por eso decide casarse y pronto tener un hijo al que le correspondería un nombre por la letra F. Desde pequeño había pedido matrimonio a una chica, y en cuánto pudieron fijaron fecha para la boda, el 11 de julio de 2010. Claro, lo que nadie contaba era con que ese día, a esa misma hora, España llegaría a la final del Mundial de Sudáfrica de fútbol. Y sobre esta coincidencia ronda la película, en cómo afronta cada uno de los protagonistas el decisivo momento de la boda del hermano pequeño, cada uno con sus asignaturas pendientes y sus problemas. Y hasta ahí puedo leer, que luego me acusáis de espoileador.
 
A destacar varios momentos, alguno glorioso. La celebración de la boda es muy especial, llegando los novios y principales invitados haciendo un baile de la mano de Feel So Close de Calvin Harris, muy bien montado, muy divertido que te dan ganas de hacer algo así el día de tu boda (de la tuya, no de la mía). También es destacable un momento ya casi hacia el final en el que se entremezclan las conversaciones de Efraín con sus hermanos y resto de familia y las conversaciones de la novia con su familia, muy divertido y muy bien mezclado. Destaca también la actuación tanto de Antonio de la Torre como de Roberto Álamo, y de ahí sus nominaciones. Aparece un guapísimo y joven protagonista Patrick Criado, al que algunos conoceréis por su papel de Nuño en Águila Roja, tanto película como serie. Destaca Daniel, uno de los hermanos hombretón y de barba que también sale muy bien. Vamos, que en general el reparto masculino es bastante bueno y también la banda sonora, muy fresca.
 
Se echa en falta más presencia femenina en el guión, o quizá alguna presencia de importancia entre las mujeres, que no digo yo que no tengan su parcela, la novia medio choni lo hace muy bien, y la golfa de su hermana melliza también. Cuenta varias historias en lo que se supone que dura la final de España (y reproduce algunas de las imágenes del partido), pero saben quizá a poco, se profundiza poco en ellas, algunas tienen momentos hilariantes y otras caen un poco plastas.
 
 
Aunque quizá sea la gran familia española, la comedia tiende mucho a la comedia romántica estadounidense, esa que yo tanto odio, pero qué en España le damos otro toque, un toque más cañí, y por supuesto, la temática del mundial le viene que ni pintado en lo que fue una parálisis nacional, pero los españoles no somos americanos y quizá sea algo que falle. Para apoyarse en lo ridículas de muchas de sus escenas, nos deja ver claramente lo inmaduros que son todos los protagonistas, tanto hermanos como las protagonistas por parte de la novia.

lunes, 3 de febrero de 2014

Los Lunes Día del Espectador... La Mula

Bien, muchos me diréis que odiáis el cine español, que no os gusta nada, y probablemente la película de esta semana de esta sección de Los Lunes Día del Espectador no sea la ideal para que os aficcionéis a nuestro cine. Pero os aseguro que podría hacer un largo listado de películas españolas buenas.
  
La Mula es la película de la que os quería hablar, no es un peliculón, de hecho solamente se ha llevado una nominación a los Goya 2014, y en el apartado de mejor música original, vamos, la banda sonora de toda la vida.
 
La Mula es la adaptación de la novela del mismo título del autor Juan Eslava Galán (del que me estoy leyendo yo actualmente Historia del Mundo para Escepticos), una historia a su vez basada en la experiencia del padre del autor en la Guerra Civil Española como mulero, aunque también os lo digo que yo esta novela no me la he leído. Narra la historia de Castro (Mario Casas), un joven jienense que está en el bando nacional en plena guerra civil, encargado de los caballos y las mulas. Y he aquí la historia que comienza con la aparición de una mula blanca que acompañará a nuestro protagonista a lo largo de la película. Claro, la película también es una película de amor, por decirlo de alguna forma, y Castro conoce a Conchi (María Valverde), una joven de buena familia de un pueblecito alrededor del cual se está llevando a cabo la más cruda guerra entre españoles. Tampoco voy a espoilear más.
 
A mi la película me ha gustado, así os lo hago saber, me ha gustado mucho Mario Casas en uno de sus mejores papeles hasta el momento, al punto que lo floja que puede llegar a ser la película en algunos aspectos queda totalmente cubierta por su interpretación, y me ha gustado María Valverde en su papel de chica de pueblo casadera, y también me ha gustado (nuevamente) Secun de la Rosa que le da ese toque cómico a una historia que podría haber sido más cruda, pero que quizá esa no fuese su intención, por que si, es una película sobre la guerra, pero sobre aspectos de la vida cotidiana (si en estado de guerra se puede decir coticiano) de los combatientes y lugareños. La película no ha estado exenta de polémica, también os lo digo. Michael Radford, su director abandonó la dirección de la cinta a una semana de la conclusión del rodaje, y también tuvo problemas posteriores con el ministerio de cultura al que se demandó por censura. Hombre, no sé yo hasta qué punto podría tocar las narices esta película al Ministerio, no he visto grandes consignas contra uno u otro bando de la guerra, no la he visto hacer campaña, no he encontrado buenos y malos, y curiosamente el protagonista está en el bando fascista, si, ese bando en el que lucharon muchos de nuestros abuelos, que no eran franquistas, pero que fueron a la guerra en ese bando porque no les quedaba otra y porque no querían complicarse la vida yéndose al bando republicano.
 
Yo ya lo digo, no es la mejor película del cine español pero si una película entretenida, que te hará pasar un buen rato, te meterá de lleno en el conflicto español, sacándole la sonrisa en medio del drama y dramatizándola en momentos más alegres. No es La Vaquilla, y quizá tenga cierto aire con La Marrana, más que nada por el tema que tocan. Si, son de la Guerra, ese tema tan recurrente en nuestro cine, pero la forma de tratarla es lo que la hace diferente.
 
Venga, al cine, que le echéis un vistazo y ya me diréis qué tal Mario Casas.