Tranquilos, hoy no tengo ninguna gana de polemizar, ni el título del post de hoy es una alegoría a lo comentado ayer en este blog, que luego me pasa como en el blog de AntWaters, y voy perdiendo fanses casi a diario. Pues hoy, para que os quedéis tranquilos, y en mi afán educativo, os traigo un cuento muy especial, el de Pinocho, el mentiroso de los mentirosos, aquel al que le crecía la nariz cada vez que mentía.
Pero yo he versioneado este cuento, claro, sin llenarlo de pollas como haría Observatorio Gay Granatense, pero lo contaré a mi manera, y es que, como bien sabéis, hay dos temas que procuro no tocar en el blog, mi vida privada y la política. Nuestro particular Pinocho tenía de nombre Mariano, Mariano Pinocho era su verdadero nombre, y era conocido en su país como La Trotona de Pontevedra (aunque esta gracieta parezca que vaya un poco en sentido contrario a lo hablado ayer), y en general lo apodaban Rajoy, pero a nivel internacional era ya más conocido como Pinocho. Sus padres putativos eran Gepeto Aznar y Gepeto Fraga, Pero nuestro Pepito Grillo particular no era un simple grillo que funcionaba a modo de conciencia, no, nuestro Pinocho tenía muchos Pepitos Grillo, en Alemania tenía una Pepita, Pepita Merkel que la llamaban, en España varios, Pepito Rouco, Pepito Rosell, Pepita Espe, Pepita Neocon, Pepitos en general que manejaban a nuestro Pinocho al gusto. Pero nuestro Pepito, aún sin una conciencia clara de las cosas, tenía la facilidad pasmosa de mentir, de mentir mucho, y cada vez que este mentía, en lugar de crecerle la nariz, le crecía la prima de riesgo tanto que esta podía llegar a niveles insospechados jamás vistos con anterioridad.
El sueño de Gepetto Fraga y Gepetto Aznar siempre fue que su pequeño Mariano llegase a ser Presidente del Gobierno, la Marea Azul consiguió que Mariano llegase a serlo, todo un presidente del Gobierno pero con cuerpo de títere. Mariano Pinocho comenzó con pequeñas mentirijillas, a nivel nacional, que si no iba a subir impuestos, que si no iba a tocar la sanidad o la educación, que si las pensiones y los sueldos de los funcionarios eran intocables, que si no iba a haber ningún rescate de la banca española, que si los españoles no tendrían que pagar dicho rescate, que si no afectaba al déficit, que si ´#tudicestomateyyodigorescate, que si no iba a hablar de herencia recibida, que si los mercados generarían confianza con la sola llegada al gobierno del PP, que si iban a bajar el IRPF, o si no iban a abaratar el despido, que si no iba a subir la factura eléctrica, que si no iba a haber amnistía fiscal, o que si no iba a darse un solo euro a los bancos que no tuviese que ir antes a las familias. Después, las mentiras se hicieron a nivel internacional, que si el rescate no había sido rescate aunque él había negociado y solicitado la concesión de ayudas a la banca, unas ayudas sin contraprestaciones y sin medidas restrictivas para los españoles, un chollazo, vamos. Estas mentirijillas enfadaron mucho a Pepita Merkel, a los mercados, al resto de europeos en general. ¡A este paso Mariano jamás sería un auténtico Presidente del Gobierno! Y sin embargo, cuando se reencontró con sus Gepettos, se dió cuenta que aquello de ser presidente del Gobierno era más complicado de lo que parecía, y lo que era mucho peor, terminaría su mandato siendo una marioneta.
Y sin embargo, a los españoles les dio un poco igual que les mintiese y los ahogase un poco más, Zapatero había sido el culpable. ¡Pero qué digo! ¿Gepetto no era relojero? Es lo mismo, que menos mal que España ya está en semifinales de la Eurocopa y si hay una final con España, Rajoy irá al palco, y todo pese a que los líderes europeos, en protesta por el caso Timoshenko habían asegurado que no irían a los palcos ucranianos a ver los partidos, Mariano ya ha anunciado que él la final no se la pierden en directo, y eso es lo que realmente importa, una nueva mentira hasta en el fútbol, que poca palabra, ¡hombre!
Bicos Ricos