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lunes, 14 de octubre de 2013

El Pene de Mar

Que no, que aunque esta semana se ha hablado muchísimo sobre transexualidad, no estoy diciendo que ningún transexual que se haga llamar Mar tenga pene, que lo habrá, ni que ninguna espabilada que se llame Mar sea coleccionista de penes, o que esté más contenta que unas castañuelas al verse feliz disfrutando de un falo. Que lo que me ha llamado la atención ha sido una noticia que he leído en Qué! "Encuentran un pene en una playa de Canarias".

Vamos por partes, que el tema tiene mucha miga. Qué digo miga, lo que tiene es mucha carnaza, por decirlo de alguna forma. Primero os cuento la noticia, y procuraré no caer en los típicos chistes sobre penes que se aparecen en las playas, aunque seguro que más de uno me sale, ya veréis. Resulta que una bañista se encontraba nadando plácidamente en la playa cuándo se dio de bruces contra un pene que flotaba, un pene humano, claro, ahí la gracia del asunto, ni un pene de plástico ni nada. La bañista avisó rápidamente a la policía que acudió enseguida y llamó al juez para que "levantase el pene", porque, cadáver, lo que es cadáver no había. Tampoco está muy claro si es humano, aunque así, a primera vista sí que lo parece. El caso es que han estado viendo denuncias y consultado en hospitales, por si alguien había perdido su pene de forma violenta, pero no parece ser el caso. También han consultado los últimos desaparecidos de la zona denunciados, por si se tratase de la parte íntima de alguno de ellos. Por el momento, lo que está claro es que en los juzgados no constan pérdidas de miembros viriles. Así que, el misterio sigue en pie. El misterio o lo que sea.

Yo lo primero que he hecho al enterarme de la noticia es ir a desnudar a mi Fabián, mi novio imaginario. Él tenía cara de felicidad cuándo llegó de sus vacaciones de Canarias, pero, hasta el momento no habíamos podido intimar y yo estaba un poco con la mosca detrás de la oreja. No le fuese a desaparecer el pene por arte de magia, o vaya usted a saber si por el mordisco de algún fan enfervorecido. Porque otra cosa no, pero a mi Fabián, fanses no le faltan. Comprobé que tenía todo en su sitio y respiré aliviado. Que chicos, no os imagináis qué angustia es tener un novio imaginario al que un tiburón, o mejor dicho, un turista sueco, se le lance a comer el rabo y me lo desgracie. Si, ya sé que es imaginario, pero chuchis, se sufre igual.

Ignoro cuál es el siniestro origen de tal pingajo, del que desconocemos más detalles, pero exijo desde ya que hagan pública una noticia con el análisis del asunto, de la cosa esa.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Regreso del Paraíso

He estado unos días en el paraíso, ya os lo digo yo, disfrutando del sol y de la tranquilidad en una incómoda acampada en medio de un parque natural del que ya os he hablado en más de una ocasión, el Parque Natural de las Islas Atlánticas, allí mismo, en las islas Cíes.

Desde el pasado domingo hasta ayer, me fui con unas amigas de acampada, lo que supone las incomodidades de la vida contemplativa al aire libre, dormir en saco dentro de una tienda, cuatro personas en una tienda de cuatro personas, cargados de comida y preparados para disfrutar de mucho sol y mucha playa. Y así ha sido. Creo que es la primera ocasión que me recorro todas las playas que tiene la isla. El tiempo ha sido mejor de lo esperado pues las predicciones daban cielo cubierto, sin embargo la temperatura ha sido agradable, y las nubes nos han permitido disfrutar de muchas horas de sol.

También os lo tengo que decir, las islas Cíes han dejado de ser un paraiso a ser un paraiso explotado, y a la vez, a ser un paraíso de ambiente. Si, en Galicia tenemos nuestra Mikonos particular, porque otra cosa no, pero parejas de chicos, o de chicas, un montón, todas las islas llenas de primas. También hay mucho hombretón, que yo no sé de dónde salen, pero muchísimo, y la vista, ains, la vista se te nubla.

Finalmente, y sobre mi compañía, qué decir, qué bien se han portado conmigo, qué cariño me tienen, y también cuánto me han puteado, todo por muchísimas horas de risas, porque ha habido momentos que hemos llorado con las gracias de estos tres soles que me han acompañado en la aventura.

Os dejo con algunas imágenes de las islas, pocas, que me ha dado un poco de pereza sacar la cámara.