Si ayer os anunciaba que se iba mi vecinito de enfrente, el del deseo irrefrenable, y pese a ese refrán que dice que las desgracias nunca vienen solas, lo que no me podía imaginar era que mi corazón iba a sufrir otra pérdida importante. Bueno, no tan importante, tampoco nos vamos a engañar, y es que el minillaverito, mi compañero de piso se va también, y nos ha durado nada, ni dos telediarios. Para uno con el que estaba yo super a gusto, con el que alegraba la vista, un chico limpio, ordenado, silencioso, educado y sonriente. Pues se nos va también.
Y es que debo tener en mi cuerpo alguna sustancia similar a la que soltaba Jaime la mofeta, porque en los últimos tres meses he tenido ya demasiadas pérdidas personales irreparables. Vale que lo de mi vecino el del deseo irrefrenable era solo una pérdida visual, una alegría menos para la vista, al igual que me ocurrirá con el minillaverito. Pero si a estos dos sumamos lo de Billy y D., se me antoja que por ahí circulan partículas negativas, o como solemos pensar los gallegos en estos casos, me han echado un mal de ojo, que para estas cosas somos muy supersticiosos y es una forma de lamentarnos por las malas rachas que no tenemos cierta explicación y nos sacan cierto peso de encima. Total, que aunque no lo parezca, aunque sea una pérdida mínima, en el fondo me duele un poco. Más me han dolido y me duelen otras.
Por otro lado, pienso que (sin generalizar) de dos andaluces que hemos tenido el piso, ambos lo han dejado al poco de estar aquí, ambos para lo mismo para irse con un compañero de estudios (o algo similar) y así, sin mucho tiempo para reaccionar. Precisamente este domingo pasado comentábamos que por fin alguien normal en esa habitación (que debhe ser la habitación de las taras, y también la de follar), que por primera vez estaba yo realmente a gusto con "el tercero en discordia", y sonriente Gordi me decía "acertamos esta vez" y yo le decía "acertar acertar tampoco te pases, que el pobre vino a ciegas, y ha sido más suerte que otra cosa, que tú lo que se dice buscar buscar, lo que se dice buscar... solo has puesto un anuncio".
Ahora claro, está Gordi que se tira de los pelos grasientos, buscando a alguien para sustituirlo, con el riesgo que entraña esto, porque Gordi mete en la habitación al primer siquiero que recibe, así hemos tenido los compañeros de piso que hemos tenido. Otra vez, un tiempo de vacante (como cuándo fallece un papa), otra nueva presentación, otra vuelta a explicar un poco el funcionamiento del piso, adaptarse a nosotros, nosotros a esa nueva persona... no sé, ya vuelvo a tener en mente la ilusión de un hombretón empotrador con barba, puestos a pedir..., claro qué, cualquiera entra en esa leonera de piso, así os lo digo, porque Gordi tampoco se mata mucho en recoger todo, ni en adecentar algo el piso, redecorarlo, qué se yo. Pronto, muy pronto tendréis otro post, sobre el nuevo/a. Yo ya le he dicho que a ver si ficha a alguna guiri ligera de cascos, que me apetece.
