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viernes, 25 de octubre de 2013

Adiós, Pepe Botella

Si ayer os anunciaba que se iba mi vecinito de enfrente, el del deseo irrefrenable, y pese a ese refrán que dice que las desgracias nunca vienen solas, lo que no me podía imaginar era que mi corazón iba a sufrir otra pérdida importante. Bueno, no tan importante, tampoco nos vamos a engañar, y es que el minillaverito, mi compañero de piso se va también, y nos ha durado nada, ni dos telediarios. Para uno con el que estaba yo super a gusto, con el que alegraba la vista, un chico limpio, ordenado, silencioso, educado y sonriente. Pues se nos va también.
 
Y es que debo tener en mi cuerpo alguna sustancia similar a la que soltaba Jaime la mofeta, porque en los últimos tres meses he tenido ya demasiadas pérdidas personales irreparables. Vale que lo de mi vecino el del deseo irrefrenable era solo una pérdida visual, una alegría menos para la vista, al igual que me ocurrirá con el minillaverito. Pero si a estos dos sumamos lo de Billy y D., se me antoja que por ahí circulan partículas negativas, o como solemos pensar los gallegos en estos casos, me han echado un mal de ojo, que para estas cosas somos muy supersticiosos y es una forma de lamentarnos por las malas rachas que no tenemos cierta explicación y nos sacan cierto peso de encima. Total, que aunque no lo parezca, aunque sea una pérdida mínima, en el fondo me duele un poco. Más me han dolido y me duelen otras.
 
Por otro lado, pienso que (sin generalizar) de dos andaluces que hemos tenido el piso, ambos lo han dejado al poco de estar aquí, ambos para lo mismo para irse con un compañero de estudios (o algo similar) y así, sin mucho tiempo para reaccionar. Precisamente este domingo pasado comentábamos que por fin alguien normal en esa habitación (que debhe ser la habitación de las taras, y también la de follar), que por primera vez estaba yo realmente a gusto con "el tercero en discordia", y sonriente Gordi me decía "acertamos esta vez" y yo le decía "acertar acertar tampoco te pases, que el pobre vino a ciegas, y ha sido más suerte que otra cosa, que tú lo que se dice buscar buscar, lo que se dice buscar... solo has puesto un anuncio".
 
Ahora claro, está Gordi que se tira de los pelos grasientos, buscando a alguien para sustituirlo, con el riesgo que entraña esto, porque Gordi mete en la habitación al primer siquiero que recibe, así hemos tenido los compañeros de piso que hemos tenido. Otra vez, un tiempo de vacante (como cuándo fallece un papa), otra nueva presentación, otra vuelta a explicar un poco el funcionamiento del piso, adaptarse a nosotros, nosotros a esa nueva persona... no sé, ya vuelvo a tener en mente la ilusión de un hombretón empotrador con barba, puestos a pedir..., claro qué, cualquiera entra en esa leonera de piso, así os lo digo, porque Gordi tampoco se mata mucho en recoger todo, ni en adecentar algo el piso, redecorarlo, qué se yo. Pronto, muy pronto tendréis otro post, sobre el nuevo/a. Yo ya le he dicho que a ver si ficha a alguna guiri ligera de cascos, que me apetece.

viernes, 4 de octubre de 2013

Pepe Botella

Si, Caris in love, como diría el Papa si fuese una moderna de mierda. Que no es que este Papa no nos haya salido más moderna que los anteriores, o que muchos creamos que va por el buen camino, es que el post de hoy nada tiene que ver con la religión, ya os lo anuncio. Pepe Botella es mi nuevo compañero de piso.
 
Como ya escribí en un post, os tenía prometido hablaros de mi nuevo compañero de piso. Claro que he querido ser muy prudencial al respecto, y no es por una cuestión de privacidad, o temor a que mi nuevo compañero de piso sea un fans de este blog. Necesitaba conocerlo un poco para poder rajar comentar en este humilde genial blog. Pues bien, si esperábais un post maléfico de estos que hago demonizando a mis compañeros de piso, ya os lo advierto también, Pepe Botella es cuasiperfecto. Y digo cuasi perfecto porque la perfección solo tiene un nombre, Pimpf es muy difícil de alcanzar, el pobre, es heterosexual. ¿Algún defecto tenía que tener, no?
 
Pues bien, aunque no he profundizado lo suficiente en su personalidad, ya me he quedado con datos importantes. Es sevillano lo que le da un acentazo muy bonito, y pese a estas diferencias irreconciliables que siempre subyacen entre los del norte y los del sur (y no me preguntéis pero siempre subyacen, aunque supongo que será por esa diferencia de culturas o por el cambio de un clima a otro), ya os lo digo, me la traen floja las diferencias. Su presentación fue un poco chusquera, y previsible. Gordi me dijo "te presento a Pepe Botella, el nuevo compañero de piso, es sevillano, y supongo que le gustará la Cruzcampo, aunque tú seas más de Estrella de Galicia". ¡Bien por los topicazos, Gordi! Así me gusta, resaltando ya las diferencias norte-sur. Efectivamente, Pepe Botella, antes incluso de comprarse la cena ya se había comprado unas botellas de Cruzcampo. Claro que en cuánto lo vi, en cuánto lo vi no tenía esa imagen tan clara sobre él. Me pareció un minillaverito, y claro, por si no lo sabíais, tengo debilidad por las pequeñeces (no en todos los sentidos, os lo aclaro). Así os lo digo, un chico bajito, rubio con ojos azules, pijo al más puro estilo sevillano, o andaluz si me permitís que caiga en el topicazo, con sus camisas perfectamente planchadas y que siempre salen de casa con un jersey en el culo, aunque allí en el sur no les haga falta ninguna (mala copia de lo que es un gallego por la noche). Si, pijo y con pantalones pitillo ¿Hola, una moderna de mierda en casa? Fue una primera impresión.
 
Claro que, han pasado los días y ya lo veo con otros ojos, o quizá ojitos. Efectivamente, parece un chico bien, pijillo, esa cruz no se la vamos a sacar, clásico vistiendo, quizá. Pero agradable, muy agradable, siempre sonrisa en boca, siempre un saludo, siempre un comentario sobre cualquier cosa. Silencioso, profundamente silencioso y respetuoso. Si habla por teléfono, si pone música o lo que sea, siempre te pregunta si te molesta. Y esto ya lo digo por Jediondi, la Niña, que si te molestaba algo suyo su respuesta era un "te jodes". En este caso no se cumple esa máxima de "otros vendrán que bueno te harán". Limpio y ordenado. Siempre que utiliza la cocina, limpia todo al terminar no como otros que dejan mugre para dar y tomar (y no veo para nadie, aunque mi dedo esté señalando a Gordi). No sé, caris, que no le veo yo defectos.
 
El chico estudia, también os lo digo, ha estudiado lo mismo que yo, y eso es parte de esos puntos de entendimiento a los que hemos llegado, aunque me queda la pena de que, pasado este año se nos vaya a ir, porque yo a este chico me lo pedía ya para los Reyes Magos, o si me apuráis para Santa Claus, que llega unos días antes, y no digo esto porque lo haya visto con su cuerpazo recién salido de la ducha, que también lo he visto, es que temo que este momento tan dulce de convivencia termine pronto. Por eso temo a las busconas, como siempre os he dicho (son una especie que tendría que desaparecer). Y cuándo digo lo de las busconas me refiero a su novia. Efectivamente, este fin de semana se ha traído a su novia, esa buscona del tres al cuarto, también, pijilla sevillana, alta y guapa, así como me la ha presentado. Qué esta se lo va a llevar... al tiempo.