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viernes, 3 de agosto de 2012

Agosto ¿sabático?

¿Se puede decir que un mes sea sabático? Bueno, se dice normalmente que alguien se ha tomado un año sabático, lo que no sé si ese lapso de tiempo se podrá aplicar a un mes. Así es como me lo voy a tomar yo, totalmente sabático, un mes de agosto en el que no pienso hacer nada más que tomarme mi tiempo para descansar, refrescarme, desestresarme, esperar a tener la comida en el plato y que me estén llamando, levantarme a la hora que quiero e irme a una cafetería a desayunar (si la economía lo permite), tumbarme en el jardín de casa a tomar el sol y disfrutar de las barbacoas o de esas sardinas asadas tan propias de Galicia, disfrutar de mis vinos con los amigos y conocidos, de las tapitas del bar, esas que tanto afean después mi figura. Aprovechar para ir a correr un poco, sin abandonar el buen hábito que he cogido estos últimos meses de hacer mis kilómetros entre tres y cuatro días por semana, mi playa, mis rocas de pensar, las fiestas del pueblo, los amigos, la noche, las excursiones.

Qué os voy a contar, que todos sabéis lo que son unas vacaciones. Unas vacaciones pobres, eso si, también lo advierto, que por desgracia no puedo hacer un viaje de esos con los que presumir y deleitar al personal con fotos en el Instagram. Claro, tengo la suerte de ser de costa, de una zona donde el tiempo es bastante clemente, veranos cálidos aunque sin pasarse e inviernos suaves aunque lluviosos, una combinación perfecta y esto significa que ir a casa es ir a la playa.

Si, ya sé que muchos de vosotros estaréis muriendo de envidia. De eso precisamente trata este post, de hacer rabiar al personal, de que me cojáis más manía, si cabe. Y cuando leáis este post yo estaré ya camino de Galicia, en un autobús muriéndome de calor y cansancio, deseando llegar a mi tierra, y esto lo digo para que no me echéis un mal de ojo de esos.

A modo de anticipo ya os digo que el plan es similar al de otros años, primero las fiestas del pueblo con esas actuaciones casposas a las que nos tienen acostumbrados, después la visita de D. en lo que se supone será la semana grande y llega de actos, con visitas a algunas fiestas populares de la zona, con alguna excursión por tierras gallegas o del norte de Portugal. Y para el final dejamos el relax, una carrera popular, un carnaval de verano y poco más, lo suficiente para venir relajado.

Caris, nos os digo más, ni os prometo un post diario, es algo que meditaré en el viaje hacia Galicia, porque, si no hay lectores, tampoco hay prisa por hacer los post. Aunque intentaré dar cuanta más envidia pueda que uno es bicha a más no poder. Si, lo que si tendréis como todos los años es la foto de mi posado a orillas del Atlántico, en las Islas Cíes luciendo trikini, bañadorcito fardahuevos, ajustado, largo, no sé, ya me conocéis y cada año intento sorprenderos.

Bicos ricos

miércoles, 18 de julio de 2012

Fabián no me lleva a la playa

Pensaréis que ya no tengo un novio imaginario porque apenas aparece en los post, sí, ya sé que también pensáis que Angelines es una entelequia y que otras mujeres en mi vida tampoco existen, pero eso es tema para otro post, porque Fabián existe, Fabián es real, Fabián es un novio imaginario real. ¡Qué digo, no solo es imaginario, es perfecto!

Llevaba yo con la mosca detrás de la oreja desde hace unas semanas y es que llevaba sin salir de la capital, con el calor que está haciendo desde mayo, achicharrándome, cayéndome las gotas de sudor por el costado de la tripa, humedeciendo camisetas. Necesitaba salir si o si, una escapada de fin de semana, algo que no fuese respirar bajo esta burbuja de contaminación que ocupa todo Madrid. Y hace un par de semanas, en una cena romántica con Fabián en un restaurante de esos caros dónde te ponen un miniplato con una hoja de lechuga y un vinagre de fresa por encima que parece uno de aquellos famosos hilillos de plastilina, cuándo le saqué a mi Fabián muy sutilmente el tema de las vacaciones de verano. Otro año más con las dudas de siempre, que si su familia en Avilés con sus padres pudientes o si unos días en mi pueblo. O quizá si nos íbamos a coger una semana romántica en algún lugar más romántico todavía tipo Almendralejo, o Puertollano, o mejor algo con mar. Y Fabián, también sutilmente me dijo que este año se iría con sus padres y yo con los míos, que nuestra relación no pasaba el mejor momento y que quizá podríamos descansar unas semanas, del calor, y sobre todo el uno del otro. Pero, también me dijo para compensar que haríamos una escapada también romántica, por supuesto, a alguna ciudad mediterránea con mar. Dicho y hecho. El viernes teníamos las maletas hechas.

Por lo tanto, este viernes cuando estaba a punto de irme a esa ciudad mediterránea con mar, cuando solo quedaba por apagar el gas, el televisor, y cerrar las persianas de casa, me llama Fabián para decirme que le ha surgido un imprevisto y que no podría venir, ya sabéis, esas urgencias médicas que tiene mi novio imaginario, que si no es un congreso médico es un paciente al que hay que atender de urgencia. Y allí me quedé, compuesto y sin novio. Sin novio imaginario, claro. Entonces, yo que soy tan majo, tan romántico, tan atento y cariñoso, pensé que sería bueno decirle algo a mi novio real, si, a D., pensé que ya que mi Fabián no podía venir, podría ir con él. ¡Claro, como no lo había pensado antes! D. no lo dudó ni un instante y al rato estaba en la estación para irnos juntos a esa ciudad mediterránea con mar. El objetivo del viaje era cambiar de aire, playa a poder ser, relajarse y disfrutar. Y claro que lo hubo todo eso, y claro que cambiamos de aire, aunque para uno mucho más caluroso y húmedo que la capital, y claro que hubo playa, y qué playa, porque, no se lo digáis a nadie, pero hasta este fin de semana, Pimpfito, este chico que según D. tiene tan poco mundo, jamás se había bañado en el mar Mediterráneo, y aunque el agua pueda parecer caldo, eso a un gallego le encanta porque tenemos el cuerpo acostumbrado a un agua entre unos 15 y 18ºC. Y claro que también hubo horchata, y paella, y un poquito de agua de esa ciudad mediterránea con mar. Y claro que hubo fiesta, y petardos y petardas que son cosas que por esas tierras nunca faltan, y claro que me encanta todo.

Pimfito, cada vez que se pasa por esa ciudad mediterránea con mar cuenta siempre con La Buscona como anfitriona, como ya anuncié el viernes pasado. Pocas anfitrionas hay como ella, que preparan la comida el día antes de tu llegada para ganar tiempo, que tienen en mente dibujado un planning con las actividades a realizar en todo el fin de semana, actividades que por otra parte nosotros vamos cambiando a medida que pasan las horas. Una buscona que no sé si lo dije pero es la mejor anfitriona que te puedas encontrar. Vale, lo sé, Z también es muy buen anfitrión, pero es el segundo mejor.

Y finalmente volví el domingo a la capital, con la espalda algo quemada por el sol y un tono que se aproxima ya más al Pimpfito este moruno del que os he hablado en una y mil ocasiones. Y volví enamoradísimo de mi D., una vez más y no fue hasta ayer que recibí una llamada de mi Fabián cuando recordé que tenía un novio imaginario. Un novio imaginario que no pudo venirse el fin de semana y que ahora me tendrá de morros varios días, muy enfadado con él, y pensando como novio caprichoso en que me compense de alguna forma en mis vacaciones. Así que, ya se lo puede ir currando porque si no, lo que hoy es un novio imaginario en crisis, mañana puede convertirse en un ex imaginario. Y yo con los ex puedo ser malo no, malísimo, malísimo no, lo siguiente, puede ser hasta Montoriano con ellos.

sábado, 13 de agosto de 2011

Una tarde en barco

Ayer, aprovechando el buen tiempo me di mi tradicional paseo en barco por la ría en buena compañía, los amigos y las cervezas. No unas cervezas cualquiera, Heineken. Bah, que las Heineken de lata no tienen nada de otro mundo, lo sé, pero si la compañía. Mi Darío y su hermano.
Todos los veranos aprovechamos para hacer una pequeña salida en el barco que tienen, que por supuesto no es el de la foto, este es uno que ha atracado ayer en mi pueblo, y que no está nada mal, pero el nuestro tampoco desmerece. Mucho más pequeño, con un presupuesto más sencillo pero igualmente de práctico.

No hemos hecho la ruta de los delfines como el pasado año, algo más tranquilo, hacia la playa a la que vamos habitualmente, y para mi desgracia, con bañador todos. Aún así hemos tenido tiempo a disfrutar como enanos lanzándonos cubos de agua y sacándonos fotos, unas fotos que, no compartiré por aquí por aquello de que no me gusta demasiado hablar ni de política ni de mi vida privada.

Por la noche también hemos salido en grupo, algo que echaba de menos. Muchas risas, muchas alusiones al Golden Member, mucho humor gay que se pudo palpar en el ambiente. Y quizá para otro día en un post con más tiempo y más ganas de escribir pueda contar ese capítulo de la chica del PP que me acosó gran parte de la noche. Claro que mi Darío tampoco se libró de la persecución, pero a mi no me gusta mezclar política con el sexo.

No cuento nada más, que es sábado y me espera mi post de mañana. Un reencuentro universitario.

Bicos ricos

martes, 9 de agosto de 2011

La Acampada

Ya he vuelto de las Islas Cíes, ahora si que ya puedo dar envidia oficialmente. Es más, tenía pensado subir una de esas fotos donde se muestra lo morenísimo que he vuelto, pero por no hacer demasiada sangre, y por esas cuestiones de privacidad mejor lo dejamos para otra ocasión.

Entrada del camping
En poco más de media hora se llega en barco, yo y dos amigos más mientras en el camping nos esperaba el resto de la expedición, con las tiendas ya montadas. El domingo el tiempo fue extraño, algo de calor, nublado, un poco de playa y al rato se cubre el cielo y comienzan a caer unas gotas que paran a los dos minutos y no mojan demasiado pero joden. Así que, calma y campismo puro y duro. A última hora de la tarde, una pequeña excursión por una de las cinco rutas de senderismo que hay, a cada cual más interesante, en esta ocasión la elegida fue un alto con vistas a los acantilados y a la playa donde está el camping.

Vista de los acantilados

Al llegar al camping, lo mejor del día, las duchas, y esos vestuarios donde a uno se le ponen los ojos como platos. Cena, buena compañía y licor café que acompañan a un peculiar juego de adivinar las películas aunque yo, que soy tirando a serio poco más que adivinarlas. Y sin muchas ganas de ir para cama, un paseo hasta la otra isla, en la total oscuridad y donde lo único que podías encontrarte era algún grupo de campistas haciendo botellón (sostenible) y vuelta al camping, a la tienda de campaña, al saco que será lo único que te abrace esos días.

Alba desde la Isla del Faro
En los campings amanece prontísimo, como diría el otro, antes de que coloquen la isla, tu despertador es la propia naturaleza, y como no hay gallos, las gaviotas, que recorren el camping en busca de basura son quienes te despiertan, porque otra cosa en Cíes no, pero gaviotas, lo que más. Ahí puedes disfrutar del amanecer, precioso, aunque dura muy poco y pronto comienza a calentar el sol, el sol que te acompañará el resto del día.

Todavía existen las moras al alcance de la mano
Desayuno tempranero, aseo y nueva ruta preparada en mente, una ruta pequeña, a un faro que está en una de las esquinas de la isla, las vistas son la otra isla, a la que tiene unos pocos chalets y su acceso es casi privado, sin visitantes de turisteo. La ruta atraviesa una pequeña cala de aguas tan cristalinas como frías, un viejo monasterio abandonado y un pequeño muelle, a donde llegan las provisiones del camping, y por donde se van las basuras generadas en el mismo. 

Playa de Nosa Señora
Volvemos bajo un calor de justicia y deciden irse a la playa de Rodas, si, una de las 10 mejoreas playas del mundo, yo que quiero poner el miembro de oro al sol me voy a la nudista de Figueiras, cada año más textil, todo hay que decirlo. Nada reseñable, excepto un señor mayor que me mira, se toca el bañador, se acerca y cuando me hago el dormido se va, luego me quedaría dormido hasta casi la hora de comer. El agua casi ni probarla, congelada. Comida en grupo, una buena comida a base de bocatas de fiambre, patatas fritas y galletas de postre. Y playa nuevamente por la tarde. Esta vez, y puesto que se había levantado algo de viento del norte, decidimos ir a la cala pequeña que habíamos pasado por la mañana más protegida y demasiado petada, la arena blanquísima y el agua, como era de esperar, congelada. Ante el calor excesivo, decido dejar a mis amigos de lado nuevamente y volver a la playa nudista. Allí, del cansancio y el madrugón vuelvo a quedarme frito. Me despierto y a 3 metros de mi, una pareja de mi pueblo, un chico de mi edad que me saluda, volveríamos a coincidir en el camping.

El niño de mis ojos, el chico de mantenimiento del camping
La gente cansada y deshidratada por la tarde comienzan a beber unas cervezas en el bar, mientras nos vamos duchando, sin ganas de más rutas y cenamos, ya los restos, mendigando pan a nuestros vecinos. Con dos bajas, los cuatro que quedábamos teníamos todavía mucha noche por delante, mucho licor café, y algo de fumar, y finalmente ya, cubatas de wishky, y como empezábamos a reir demasiado en alto decidimos irnos fuera del camping a terminar de beber. Por el camino descubrimos que uno de los bares de la isla, esa noche tenía ya la discoteca montada. Otra baja a mitad del camino nos hizo quedar el grupo en tres personas, ya muy borrachas.
 
¿un cardo?
Llegamos a la discoteca, cada uno con una pinta más peculiar que el de al lado, el que llevaba chanclas con calcetines, ligaba con la chica que tenía un chandal y unas botas. Y en el centro de mis miradas, el chico de mantenimiento del camping, qué masculinidad. Al poco desencadenó ya el drama, cuando quise volver, mis dos acompañantes iban demasiado colocados, y a mitad de camino después de hacer miles de Eses y varias paradas, comenzó a vomitar y tuvimos que llevarlo casi a rastras al camping, entre nuestras risas poco o nada silenciosas. Casi a las cinco de la madrugada conseguí meterme en el saco a dormir, o roncar mejor dicho.

Gaviotas en medio de la laguna

El calor dentro de la tienda me hizo despertar, asearme y desayunar, dispuesto a recoger todo el campamento que teníamos montado. Una vez hecho esto, volvimos a la playa, tan solo esperando el barco que nos traería nuevamente a tierra firme. Y es aquí donde termina este largo post que resume mis dos últimos días de vacaciones, y la primera vez que me iba de acampada a estas islas de las que puedo presumir de vivir casi casi al lado, y a las que voy normalmente una o dos veces al año.
 
Hombretón hetero con novia al lado


martes, 2 de agosto de 2011

Siguen en su sitio

Hoy tuve un ligero y fresco contacto con mis rocas de pensar, esas que tanto os llaman la atención. Ese lugar de tranquilidad veraniega, a poder ser, donde tomo el sol tal cual he venido al mundo, donde me enfrasco en alguna que otra lectura, y desde ya, advierto que no me he traído a Galicia "Un Mundo Sin Fin", donde me duermo las siestas escuchando el MP3, o donde disfruto sencillamente con el vaivén del mar.

He ido tarde, como el resto de días que he pisado la playa. Apenas estoy cogiendo ese tono que tanto me gusta y es que el tiempo, aunque bueno, no es lo suficientemente bueno como para pasarse todo el santo día torrándose. Aunque medio os tengo informados. También debo decir que apenas he hecho nada reseñable en lo que llevo de vacaciones. Este año todavía no han habido Cíes, ni barco, ni ninguna fiesta de estas de interés turístico, nada excepto mi jardín, mi sofá, mi familia y salir un poco con los amigos.

Claro, como todos los años, mis rocas de pensar seguían allí, con bastante afluencia de gente en fin de semana, momento en el que he tenido que optar por escapar a las rocas de cancanear, un poco más hacia el sur, donde estaban las mismas caras de siempre, esos viejos verdes que ven a uno con cara libidinosa. Hoy no, primero la niebla lastró las ilusiones de muchos veraneantes, después unas nubes altas que no se decidían a entrar del todo finalizaron por desechar de sus ideas la visita a mis rocas de pensar. Yo estaba ansioso por ellas, y fui, independientemente del tiempo. Protegido del viento se estaba muy agradable, que conste, sumergido en mi tranquila música del mp3 arcaico que tengo me mecí en una especie de siesta de esas que te despiertas cuando notas que la babilla comienza a caer por la comisura de los labios. El sol había casi desaparecido, brillaba con muy poca intensidad bajo unas nubes que amenazan, un día más con no permitir que el verano se instale definitivamente en Galicia.

Así que, me pondré a buscar otro tipo de divertimentos no tan playeros, más de caminar, de bonitos paisajes y donde disfrutar con la fotografía.

viernes, 29 de julio de 2011

Las Vacaciones

Llegan como cada verano, unas veces se van sin pena ni gloria, otras las recordamos como nunca, algunas las disfrutamos como si fuesen las últimas de nuestra vida, pero siempre estamos deseando que lleguen, su final nos produce una sensación de abatimiento. Son las vacaciones.

Por tercer año consecutivo tengo mis vacaciones en el mes de agosto, el mes fuerte de vacaciones, por lo menos en mi pueblo y allí es donde pienso pasarlas. He hecho bastante rápido las maletas, ropa para un mes, pensada para el fresco de Galicia por las noches, para los días de playa, para pequeñas excursiones por el monte. Creo que no me dejo nada atrás. Bueno, algo si me dejo en Madrid pero pronto estaré por aquí de vuelta, para recuperarlo.

El viaje lo haré por la tarde, con visita prevista para la noche y ya el primer acto social de las vacaciones, cena en casa de una amiga, algo tarde, eso si. Y aunque más tranquilas estas que las del año pasado, parece que empiezo a tachar ya los días con esas actividades que tengo previstas, muchas de ellas de obligado cumplimiento, fechas marcadas en el calendario con un "no me lo pierdo" y que me harán recorrer parte de la geografía pontevedresa y estrenar cámara de fotos, como ocurrió el verano pasado, pero esta vez en versión 2.0.

Serán 25 días fuera de Madrid, o 23 según se mire, tiempo más que suficiente para poner los dientes largos a cualquier bloguero que se precie con esos post veraniegos donde restriego a la mayoría con aquello de que estoy en casa, en la playa y/o haciendo mil cosas. Tiempo para hacer algún que otro post desde esas rocas de pensar, para volver a encontrarme con algunos de los personajes de post del pasado año, Jacobo, Miguel, o el mismísimo Muma. Aunque advierto que con Muma he estado casi todos los días durante la campaña electoral, que fue lo más parecido a unas vacaciones que pude disfrutar. Y si os pensábais que irse de vacaciones implica descansar de la política, estais muy equivocados, que yo sabeis que de política no hablo en mis post, ni de mi vida privada, y a veces tampoco de música, pero aunque los Marianos Rajoys y los Zapateros estén más relajados que nunca en sus vacaciones estivales yo tengo tiempo para revolucionar el pueblo con mi política local, poner a andar a los míos y dar un poco más de caña, si cabe a los que gobiernan.

Si, lo sé, muchos de vosotros habeis estado haciendo cuentas con los dedos sobre cuántos días estoy de vacaciones. Habéis acertado. No estaré en Madrid para la visita de BXVI. Y que conste que no me da pena ninguna no ver al papa, no lo cambio yo ni por un solo día en mi pueblo. Conste también que soy católico, pero, que le vamos a hacer, Benedicto debería haber elegido las fechas pensando en mi, como no lo ha hecho pues, tendré que hacerle el post desde la distancia.

No me despido de vosotros. Esta tarde tendreis el post musical que os soleis pasar por el forro cada viernes por la tarde, y mañana tendreis otro para contaros, probablemente como ha sido mi viaje compartiendo coche hasta Galicia. Así que venga, espero vuestros comentarios para desearme unas felices vacaciones, que a buen seguro voy a disfrutar como un enano y sobre todo, para descansar.

Bicos Ricos

domingo, 15 de mayo de 2011

Rocas de pensar y campaña caliente

Dicen que tenemos empapelado todo el pueblo, en ese sentido hemos hecho un buen trabajo cogiendo sitios muy estratégicos, el resto de partidos van un poco detrás nuestra, intentando colocarlos donde más nos pueden molestar, pero para calentito el tiempo.

Estos días está haciendo mucho calor, tiempo de playa que yo normalmente no puedo disfrutar y ayer aproveché para irme un ratito a mis rocas de pensar. Claro que el día tuvo muchas más cosas, si, todas políticas, aunque bien sabeis que a mi no me gusta hablar ni de política ni de mi vida privada en este blog, quizá hoy trate sobre estas cosas.

Ayer me levanté de muy buen humor. Abrí mi facebook y allí empecé a ver la prensa local, muchas noticias de la campaña y todas ellas favorables. Por un lado aparecía en primera plana del periódico la fijación de fecha para el juicio del alcalde y parte de la corporación municipal por imputación en asuntos de prevaricación por urbanismo, con sus fotos, allí estaban él y una de sus candidatas. Aparecían más nombres también de la lista. Una buena noticia, y otra más, un grupo de perceberos se unen a una de las noticias con que hemos revolucionado el pueblo estos días, la adjudicación por parte del alcalde de parte del puerto pesquero para montar una cafetería, ahí es nada. A los perceberos no le cedía el suelo para montar unos vestuarios. Con esas dos polémicas y los buenísimos resultados del debate televisivo me fui relajadamente a tomar un café y a hacer una breve visita al secretario general.

Comí temprano y decidí relajarme, a mis rocas de pensar. Todo un candidato luciendo su esplendor tal y como vino al mundo, escondido de posibles paparazzis que seguramente estarían buscando una foto del impresionante aparato del Pimpf. No apareció nadie, excepto un señor también desnudo que me pidió fuego y que quería algo de charla y algo más, pero yo, me niego a hacer campaña de ese estilo desnudo. No vaya a ser. Y allí me quedé dormido un rato, pensando en mis rocas de pensar. El teléfono me despertó. La candidata que necesitaba mi ayuda en unos temas electrónicos y ya para quedar para después a hacer ese reparto puerta a puerta de los votos. Esta vez me tocaba por la parroquia de mi Angelines. Si, estoy expectante porque lo de su alumbramiento estaba previsto, según mis cálculos para estas fechas. Quizá la blogosfera esté de enhorabuena y seamos ya todos tíos, así que, aprovecho para felicitar a Thiago, el mayor fan de Angelines.

Lo del reparto por la parroquia de mi Angelines fue, digámoslo, un suplicio, con mucho calor, a escasos metros de una playa, en edificios vacíos, por cuestiones mal planteadas urbanísticamente, la gente con pocas ganas de abrir los portales y la mayoría, censados fuera del ayuntamiento. Total, que para qué.

Al terminar nos juntamos un grupo en una plaza de esa parroquia, a tomar algo y hacer acto de presencia. Allí se calentaron los ánimos, fruto, probablemente de los nervios de alguna gente de la lista y la militancia, o eso, o que somos tremendamente exigentes o poco organizados, o una mezcla de todo ello. Yo me vi allí entre dos aguas, un poco con la boca abierta y sin ganas de defender a nadie, siempre poniendo algo de cordura y paz, y avisándoles a todos de que teníamos que tener muy bien preparada la última semana, muy importante y decisiva. Llevamos solamente 6 días de campaña y estamos todos agotados pero con muy buenas vibraciones.

Bicos Ricos