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jueves, 27 de marzo de 2014

La llamada de Enrique

No gano para disgustos, así os lo digo, y todo por la historia de Fabián, mi exnovio imaginario. Y que conste, que aunque lo he tenido en mente en muchas ocasiones estos días, en esta ocasión él no ha tenido nada que ver con mi pesadilla, es más, Fabián no sabe nada.
 
Volvía yo del gimnasio, cansado pero con adrenalina suficiente para ponerme a lavar a mano la ropa de deporte que estaba sudadísima, porque otra cosa no, pero yo lo de la operación bikini 2017 me la tomo muy en serio, y una dejadez en este sentido podría significar no recibir una invitación para subirme en una carroza del Orgullo de Madrid en 2017, año en el que coincidirán el Europride y el World Pride, vamos, el epicentro LGTB del planeta, y nos quedamos cortos, no habrá provinciana que no quiera estar aquí presente, y yo tengo que lucir mi torso sin camiseta, claro que, me queda mucho entrenamiento todavía. Eso si, volvamos al tema que nos trataba, que tenía a Pimpf frotando las prendas del gimnasio con detergente de lavar a mano. Ahí fue cuándo sonó mi teléfono.
 
Un número sin grabar en mi agenda, con la música horrible que les tengo yo a las llamadas entrantes que desconozco, así que como pude, me sequé las manos en un paño que tenía cerca y cogí el teléfono. Una voz masculina que yo no lograba distinguir al otro lado de la linea:
 
- ¿Hola? ¿Pimpf?- dijo no sin cierta desconfianza
- Si, soy yo, ¿quién eres? - contesté intrigado pues por el tono de voz había descartado que fuese un teleoperador de cualquier compañía que te intentan a veces hasta ofrecer un producto que ya tienes, de su misma compañía.
- Soy Enrique, el exchico de tu exnovio imaginario.
 
Enrique
Y me quedé un poco en blanco, pensando qué querría de mi el exnovio imaginario de mi exnovio imaginario, el desalmado que no hacía mucho lo había dejado plantado y con una pena que al contármelo se le caían los lagrimones (imaginarios, claro). También me intrigaba saber de dónde había sacado este Enrique mi teléfono, que no es el imaginario, es el real, así os lo digo. Que si podíamos tomarnos un café juntos, fue lo que concluyó en lo poco que hablamos. Le dije que no tenía nada que hablar con robahombres imaginarios, me despedí amablemente (y muy falsamente) y le colgué el teléfono. Claro, y esa noche ya no pude dormir tranquilo. Di cincuenta vueltas en la cama, se me pasaba la imagen de mi Fabián llorando como una magdalena sin saber muy bien por qué lo había dejado su chico imaginario turolense, y por otro lado, que a mi no me gusta nada hablar de mi vida privada, pero de la de los demás tampoco me importa mucho, y necesitaba encontrar respuestas para mi Fabián, y saber qué era lo que había motivado a Enrique a dejarlo. Al día siguiente llamé a Enrique, no había grabado su teléfono pero su número imaginario había quedado imaginariamente grabado en mi teléfono. Accedí a desayunar con él.
 
Y ahí estaba yo a las pocas horas, en el lugar convenido, un café para modernas de mierda. Y ahí estaba frente a frente con Enrique, el hombre que me había robado mi sueño en dos ocasiones, al llevarse a mi Fabián y esa noche. Él estaba muy elegante, unos vaqueros y camisa blanca, y ya se sabe que ese es el ideal de machombre que muchos buscamos, el clasicazo de camisa blanca. El camarero, me veía hablando solo en la cafetería y me estaba tomando por zumbado. La conversación con Enrique fue mejor de lo que yo pensaba, muy amable, como me lo había descrito Fabián. Hablamos de Fabián, de como se conocieron imaginariamente, de sus estudios de historia, incluso me enseñó un par de tatuajes que tenía, y me advirtió que tenía algunos más ocultos, hablamos sobre la existencia de Teruel, y le comenté que era un doblemente incomprendido, por ser turolense y por ser un ex imaginario de un ex imaginario, y por fin, sacando yo mi vena cotilla, centré la conversación en su ruptura, porque a fin de cuentas, estaba allí para sacarle información, para poder tranquilizar a mi Fabián,  y me explicó que no había muchos motivos detrás de la ruptura realmente, que eran dos mundos diametralmente opuestos, que mi Fabián no hacía más que tener congresos médicos y que él, pese a ser modelo y estar buscando trabajo en algo relacionado con la historia, lo que necesitaba era algo como él, super tranquilo. Y añadió que yo también era super tranquilo. En ese momento me pasó su mano por encima de la mía, rozándola levemente. Instintivamente la aparté, ante la atenta mirada del camarero con barba hipster que no me sacaba el ojo de encima.
 
Y ahí se desarrolló todo el drama mundial cuándo Enrique me confesó que yo, Pimpfito era realmente el hombre de su vida, que se había acercado a mi Fabián solo para tener más referencias mías. Se había enamorado desde siempre hasta las trancas y me había puesto a mi en el mayor de mis compromisos imaginarios de mi vida imaginaria.
 
PD.: Hoy se celebra el día mundial del teatro, y como veis, mi historia totalmente imaginaria no es más que eso, teatro, puro teatro.

jueves, 13 de marzo de 2014

Marchando una ruptura

Me ha llegado un whatsapp más o menos urgente de Fabián. Si chuchis, ese exnovio imaginario que tenía hasta hace unos meses, que dejó de ser novio imaginario para irse a pendonear en las Islas Canarias. El mensaje era escueto "Lo he dejado con Enrique" y acto seguido un emoticono de esos que le caen los lagrimones.
 
El mensaje llegó mientras dormía la siesta, y aunque tú, mi querido lector no lo sepas, la siesta es sagrada. Al menos eso sí lo sabía mi Fabián. Pero me ha despertado, claro, y lo ha hecho a propósito. Que no digo yo que lo hiciese con mala intención, no, pero vamos, que siendo consciente de que es mi ex imaginario, también podía pasársele por la imaginación no despertarme en el momento más placentero del día. Le dio igual, claro que a los ex imaginarios estas cosas reales les dan un poco igual, viven como en otro mundo. Ya con las legañas en los ojos le he preguntado qué qué había pasado, me dijo que mejor me llamaba, y que si era mal momento me llamaba más tarde. ¡Qué cabrón si sabía de sobra que ya me había despertado!
 
Resulta que ese "lo he dejado con Enrique" se ha convertido en un "Enrique me ha dejado". Y aunque mi Fabián no es periodista si no radiólogo de gran prestigio, sabe hacer titulares vistosos que ya quisieran para si muchos periódicos de provincias. El caso es que su Enrique, su querido novio turolense que le ha durado más bien pocos telediarios, ese chico de familia modesta que era modelo le ha dejado, y no es que se haya ido con nadie, qué va, que le ha dicho que son carácteres totalmente incompatibles, que él está buscando otra cosa, un chico tranquilote, con bastante tiempo libre y que no esté todo el tiempo en congresos médicos, alguien majo, divertido, culto y ya si es guapo y con barba, mejor que mejor. Claro que mi Fabián también tiene barba, al menos la tenía la última vez que lo vi. Enrique también le ha dicho que le quiere mucho, pero como amigo, claro, porque esa frase en una ruptura no puede fallar, y ya, para colmo de todos los males ha recurrido al topicazo por excelencia, y le ha empezado la charla con un "no eres tú, soy yo".
 
A mi la verdad, si os soy sincero, escuchar a mi ex novio imaginario llorándome al teléfono me ha enternecido un poco. Que conste que soy tan tonto que sería capaz de darle una oportunidad imaginaria, pero mi Fabián tampoco se ha atrevido a pedírmela, quizá por miedo al rechazo, miedo a una respuesta dura por mi parte. ¡Parece mentira que no me conozca, si soy todo corazón! A mi que haya tenido un conato de relación con su modelo turolense me da igual, a fin de cuentas yo también he creado imaginariamente a su novio (por deshacerme un poco de Fabián), y a estas alturas ya le he perdonado los cuernos imaginarios que seguramente me haya puesto en las Canarias. Así de tonto y misericordioso soy, por ponerme flores.
 
Fabián quiere tomar un café conmigo, eso sí que lo ha sugerido, le he dado un poco de largas imaginarias, le he dicho que una tarde de estas, aunque realmente sí me apetece verlo. Como Enrique me ha salido díscolo y lo ha dejado, tampoco he sabido muy bien como consolar a Fabián, así os lo digo, así que, me plantearé en los próximos días crear un nuevo novio imaginario para mi ex imaginario. Pero efectivamente, quedaré con él, al menos para un cafelillo, una charla imaginaria y para darle un abrazo imaginario. Tendréis más noticias de Fabián, claro que si. Lo único que me pregunto yo ahora son los oscuros motivos que han llevado a Enrique a dejar a Fabián, que es el novio imaginario ideal para eso lo he creado yo.

martes, 18 de febrero de 2014

El Fan Fatal

Que a mi ni me va ni me viene, que lo sepáis, que Fabián es mi ex novio imaginario, ya no tenemos vínculo, excepto algún mensaje esporádico que me envía al whatsapp, imaginariamente, claro. Que me dice que le va muy bien con su Enrique, y yo me alegro, no os vayáis a pensar, el único problema, el gran problema es que hay por ahí un fan fatal. A mi Fabián le ha salido un fan tipo atracción fatal, y oye, que esto no es fácil ni para un ex, ni para el mismo ex imaginario, así os lo digo.
 
Pintada imaginaria amenazante
Hace unos días me escribía un mensaje por whatsapp que decía, y cito textualmente "Como sigas enviándole mensajitos a tus fans te corto los huevos". Yo le dije que no tenía ni idea de qué iba el mensaje. Resultó ser una pintada que alguien le hizo en el bajo de su edificio, una sucursal abandonada de Bankia. La verdad, es que me cogió un poco desprevenido, si os soy sincero. Pero vamos, que a mi a quién le escriba mi Fabián me la trae ya un poco floja. Le he dicho que tenía toda la pinta de ser un mensaje de su actual Enrique, si, ese chico turolense y modelo, un mensaje para que no me escribiese más y me olvidase imaginariamente. Me ha respondido que imposible, que su Enrique, también imaginario jamás haría una pintada así. Entonces solo se me ocurrió decirle que no fuese tan engreído, que mismo la pintada no era para él, y era para su vecino del quinto, otro buenorro, o para su vecina de enfrente, una chica muy maja que trabaja en Comisiones Obreras y que está potente potente. Ahí quedó la cosa, supongo que mi Fabián se quedó con la mosca detrás de la oreja.
 
Una de las últimas fotos de mi Fabián en las dunas
Y en principio a mi me daba un poco igual el asunto este turbio que se traía entre manos Fabián, su Enrique, sus fans fatales o lo que fuese. El caso es que ayer apareció en el bajo de mi edificio una nueva pintada, que me apunta a mi directamente, aunque mis vecinos no sepan nada, y mejor así, no vaya a ser que me hagan repintar a mi la fachada, con lo bonito que nos ha quedado el edificio tras la capa de pintura color teja que le han metido. La pintada en cuestión decía "Saca de tu mente a mi Fabián. Fabián es mío, ijoputa". Así, sin cortarse un pelo, con falta de ortografía incluida, a modo de engaño. Porque yo otra cosa no, pero como detective valgo mi peso en oro, pero alguien que escribe Fabián con su tilde es alguien que sabe de ortografía, y si ponen eso de "hijoputa" sin hache es para engañar, como aquel que asesina al señor de la casa y revuelve todo, para despistar y hacer creer que el motivo del crimen es un robo. A mi no me la dan, ni imaginariamente, vamos.
 
Llamé a mi Fabián, y le dije que controlase mejor a su Enrique, que éste se había pasado tres pueblos, que a ver qué era eso de escribirme pintadas a mi, que yo a él lo había borrado de mi mente hacía ya unos meses. Fabián con su desparpajo imaginario me contestó que, quizá esa nueva pintada no fuese para mi, y que quizá, y solo quizá nada tuviese que ver con su Enrique, porque en el bajo de su casa, dónde se había puesto una mano de pintura cubriendo la pintada anterior, había aparecido una que decía, misteriosamente "Enrique, eres solo un producto de su imaginación, acabaré contigo pronto".
 
Yo ya no sé si esto del ex imaginario, lo del novio imaginario del ex imaginario o lo que sea, no sé si acabará bien, yo creo que se me está yendo una vez más de las manos todo este asunto de imaginarme cosas que no tengo la necesidad de imaginarme. A ver si al final va a ser cierto eso de que voy a cometer un crimen imaginario, que luego ya me veo yo borrando pruebas que solo existen en mi cabeza. A ver si es que me estoy volviendo loco, que también es una opción, no sé qué pensaréis.

sábado, 25 de enero de 2014

Fabián tontea

Lo habéis visto todos, al menos todos los que os habéis pasado esta semana por el blog y habéis acudido a la gala de presentación de los premios Pimpf, esos premios tan prestigiosos en la blogosfera mundial, Fabián ha aparecido en el escenario de la mano de un tal Enrique.

¿Hola? Y este chico que estaba supuestamente tan enamorado de mi, que así me lo había hecho saber incluso en algún whatsapp últimamente, va y aparece en mi propia gala, ante los millones y millones de espectadores con un maromo, e incluso ha añadido después de la misma, ante la prensa que ambos están viviendo un tórrido romance. A mi se me ha quedado un poco la cara como si me hubiesen dicho que me daban un Goya al mejor guión y después añadiesen que no, que se habían equivocado, la misma cara de sorpresa, alegría, tristeza y rabia a la vez.

¿Pero qué sabemos de este desalmado del Enrique este? Nada, prácticamente nada. Aunque os seré sinceros, no he podido evitar hacer I+D sobre este chico. Enrique cuyos apellidos omitiré por preservar su intimidad y porque así lo exige la Ley de Protección de Datos. Claro que tiene su Facebook abierto, y ello me ha dado cierta información. Es natural de Teruel, y si, al parecer dicha ciudad existe, y es real, como Jon Kortajarena. Y trabaja en una agencia de modelos, por lo que allí pone, pero no una cualquiera, una con mucho prestigio. Enrique proviene de una familia modesta, su padre es mecánico de aeronaves, que puede parecer un puestazo, pero no hace más que pintar aviones, su madre es costurera y diseñadora de trajes medievales en el mismo Teruel. Su madre ha organizado algún desfile de este tipo de trajes y su hijo hizo sus primeros pinitos como modelo en dichos desfiles, de ahí le viene la aficción por la moda, de ahí ese cuerpazo y de ahí que Fabián se haya fijado en él. También dice que ha estudiado en la Universidad Complutense, historia, nada de historia del arte que no sirve para nada, historia, que tampoco sirve de mucho pero ahí lo tenéis, licenciado.

Yo no os voy a engañar, pero hacen buena pareja, así os lo digo desde ya. Los dos son altos, los dos llevan barba y los dos son morenos, los dos lucen unos cuerpazos, y los dos al parecer son super inteligentes. ¿Qué más se puede pedir? Yo me muero del asco al ver que mi Fabián no haya ni tan siquiera hecho duelo por nuestra ruptura imaginaria alegro un montón de que Fabián haya encontrado a alguien que esté a mi altura, que no es poco pedir, claro que también tengo que decir que el mismísimo Fabián también ha puesto cara de póker en la entrega de los premios, y hasta ahí puedo leer. Porque yo soy un ex comprensivo, majo, cariñoso, serio y duro también cuándo hay que serlo, pero también pelín celoso (cuál Perro del Hortelano), egoísta y en ocasiones vengativo.

No sabía hace cosa de un mes qué tipo de ex imaginario sería Fabián, pero ya véis, se me ha adelantado la imaginación y ha aparecido en el mercado con el mercachifle este de ilusiones, y no sé hasta qué punto voy a consentir que mi imaginación vaya por delante de mi. A lo mejor me los cargo a los dos de golpe, un accidente, un crimen pasional imaginario, pero lo único que sé es que por el momento voy a dejarlos ser felices, hasta nuevo aviso.

martes, 8 de octubre de 2013

Las Vacaciones de mi Fabián

No seáis mal pensados, que Fabián ha vuelto de sus merecidas vacaciones anuales. Que no es que mi Fabián y yo estemos en crisis, de esas que tenía con el otro que nos dábamos vacaciones cada dos por tres, que las de mi Fabián son vacaciones de verdad. El pobre, se las coge una parte en agosto, y el resto en septiembre. Este año muy a finales, por lo que me ha vuelto hace dos días. Tenía muchas ganas de volver a verlo, con su barba cuidada y ese aspecto maravilloso que traemos casi todos al volver de vacaciones, siempre y cuándo las hayamos disfrutado, que también hay casos de gente que coge vacaciones y se va a cualquier viaje y ¡chica! que no se lo pasan bien. Muermos.
 
Pero mi Fabián creo que se lo ha pasado de maravilla. No me ha contado mucho, pero lleva varios días con la sonrisa en la cara, y yo sé que eso significa que se lo ha pasado bien. Se ha ido con un amigo de toda la vida, una marica mala, también os lo digo, pero que es de su confianza. De esas maricas que conviene tenerlas a cierta distancia, ni muy cerca, ni muy lejos. Pero ellos son amigos y yo en esas cuestiones ya no entro. Se me han ido a la Playa del Inglés. Que yo, que soy muy de campo, muy básico, y tengo muy poco mundo, jamás he ido a las Islas Canarias, y no por falta de oportunidades, generalmente de tiempo y de dinero, porque podría irme con mi Darío (ese amor platónico de toda la vida) , a su casa unos días, pero el caso es que no he tenido oportunidad de ir. O eso, o que tenía mucha prisa mi Fabián por ir, que tampoco sería de extrañar, porque sabe que yo ahora vuelvo a tener una semana de vacaciones a finales de mes, o a principios del próximo.
 
Pues bien, que mi Fabián ha vuelto muy moreno, nada de ponerse rojo como los cangrejos en una cazuela, o como los alemanes que allí pasan unos días, con ese rojo radiactivo que tienen. No, mi Fabián es de ponerse morenísimo, un moreno precioso que le realza esa sonrisa que solo él tiene, y jamás le he oído presumir de ello, así como tampoco presume de esa tableta de chocolate que luce insconscientemente, ni de esa barba que a mi me pone enfermo. Dice que ha tomado mucho el sol, y no hace falta que me lo diga. Que ha sido todo el tiempo playa-hotel-playa-hotel-copas. Ese ha sido su ritmo de vida. Y que saliendo un par de noches se le acercaron algunos, pero él, que me quiere mil ha rechazado cualquier oferta por suculenta que esta fuese.
 
Claro, que teniendo una joya a mi lado, que me quiere tanto, y que es pretendido por medio mundo, tengo que ser algo celoso, si no yo creo que no estaría ni enamorado. Pues bien, he cotilleado su maleta nada más llegar, unas cuántas facturas y un par de teléfonos anotados, un tal Michael y otro de un tal David. Que me ha dicho que son doctores a los que ha conocido estos días, un cirujano plástico y un otorrino. Que han hablado mucho de medicina. Yo no he dudado ni un momento, aunque el tal Michael este fuese búlgaro, y mi Fabién de búlgaro ni jota. Claro que mi Fabián, al ser un novio imaginario perfecto, sabe un montón de idiomas, entre ellos domina el inglés totalmente, aunque si a mi me pareciese, podría controlar mucho el búlgaro también, pero no es el caso de mi imaginación hoy. Al poco, le ha llegado un mensaje de un tal Jurgen, no he querido cotillear, pero desde arriba, viendo un poco de reojo me ha parecido que el tal Jurgen este le enviaba una foto de su culo, y en una segunda foto que le envió, se les veía a ambos retozando en una toalla. Empecé a ponerme un poco mosca, no os lo voy a negar. ¿Qué hace mi Fabián con un tal Jurgen en una toalla en una playa llena de dunas dónde la gente va a cancanear? ¿Qué necesidad había de esa foto? No le he dicho nada, que soy muy discreto. Como tampoco me ha dado por preguntarle que qué coño hacía con el Bender instalado en su móvil, más teniendo pareja.
 
Vamos, que a mi me da que mi Fabián me oculta algo. A lo mejor me ha puesto los cuernos, o vaya usted a saber, si es que me ha olvidado desde noviembre, o quizá desde diciembre del año pasado.

viernes, 15 de marzo de 2013

Fabian se sube por las paredes

Fabián me ha dado un ultimátum. Y no es un ultimátum por aquello de la boda imaginaria, ni la petición de anillo imaginaria aunque se ha entremezclado todo de una forma que tengo ahora tengo mentalmente un tutum revolutum en la cabeza. Que dice que me da un ultimátum para que me haga apóstata.

Fabián, desde que Benedicto XVI, ahora papa emérito, dejase el trono de San Pedro, está con la mosca detrás de la oreja porque me ha visto demasiado emocionado con el tema, incluso me ha recriminado que he provocado una desaparición suya imaginaria en la nieve para despistar. Ayer mismo me comentaba que si no me había dado cuenta de que el tema se la traía floja a la mayoría de usuarios del blog y sobre todo a él, que si no me parecía algo retrógrado estar hablando e informándome horas y horas sobre una elección de unos señores con sotanas y gorritos rojos que superan los 75 años en su media de edad, que qué me importaban realmente estas gilipolleces de los curas, del Vaticano y demás, que no dejaba de ser un pobre bisexual que vivía en pecado, en pecado imaginario, claro, aunque dicen que no se peca de obra, si no también por pensamiento, palabra y omisión. Y para minarme todavía más la moral, si cabe, añadió que yo era un mal católico que ni iba a misa ni nada.

Pues no le voy a quitar parte de razón, oiga, pero tampoco me preocupa. A fin de cuentas, Fabián es un novio imaginario. Claro que me ha salido rana, siempre lo digo. En esta ocasión me ha sugerido sutilmente con un "o te haces apóstata o lo dejamos". Y yo pensé en mi libertad como español, para elegir la creencia que me salga de los mismísimos y le contesté con un ataque directo "Pues si quieres seguir conmigo, tenemos que casarnos por la iglesia". Entonces Fabián me dijo que muy bien, que tácitamente acababa de darle el sí quiero. Pues ya me ha liado a mi el Fabián este. Vale, que ahora tengo un prometido imaginario, que será pronto un esposo imaginario, que es médico, joven y guapo. Guapo no, guapísimo, todo un hombretón con barba, musculado, hercúleo, atento, simpático, cariñoso, amable, trabajador, perfecto. ¿He dicho ya que es guapo guapísimo?, pero que me exija que reniegue a mi religión por mi vaticanismo me parece muy fuerte.

Quiere que no vuelva a hablar del papa Francisco al menos hasta que éste no de un paso claro de la iglesia católica en favor de los homosexuales, que me esperará para el matrimonio por la iglesia, porque yo ya le he dicho, y solo por buscarme una excusa, que a mi el matrimonio por el juzgado no me convence demasiado, que yo necesito una boda por todo lo alto en una catedral, o al menos en una catedral, o mismamente en la iglesia de mi pueblo, que no es pequeña, y que quiero ver a mi madre y a mi abuela de pamela, que quiero que mi madre me arregle el cuello mientras espero al novio en el atrio de la iglesia, que quiero a todas las vecinas del pueblo en el muro del templo grabando en sus mentes todos los detalles de esta boda imaginaria, los tejidos, los más horteras, los más elegantes, la anécdota curiosa, el traje con brillos de mi Fabián, y a mi suegro, Gregorio sin bigote. Que quiero un banquete por todo lo alto, con muchísimas flores y una fiesta muy animada. Y Fabián me ha dicho que sí a todo. Vamos, que no le saco de la cabeza esa idea peregrina e imaginaria.

Lógicamente, no voy a ser apóstata por él, antes me cambio de novio imaginario, o me quedo con el real, que es apóstata y ya no me hace ningún caso cuándo trato algo relacionado con "esa secta". Si en el fondo, yo creo que sigo con este novio imaginario meramente por una cuestión de fe. Y finalmente, tras darle muchas vueltas a todo esto, he pensado que yo lo que no quiero es oir hablar de matrimonio, a no ser que sea para toda la vida, y por amor, y aunque Fabián sea el candidato ideal ¿Quién me dice a mi que en mi mente no vaya a aparecer un amante imaginario musculado, cani y con pocas luces, las justas para pasar el día y saber todos los resultados de fútbol ideal y que no me complique la existencia metafísica?

viernes, 15 de febrero de 2013

Mi día de San Valentín

Si hay algo que mis queridos lectores saben es que a mi no me gusta hablar de mi vida privada en este blog, y el motivo principal es la devaluación de las exclusivas. Yo para hablar de mi vida privada quiero ser como José Campos, el exmarido de Carmen Martínez-Bordiú, que os preguntaréis también quién es esta Carmen, bueno, yo os lo explico en un momento, es la nieta de Franco, el exdictador español y que ha venido disfrutando del tren de vida de cuándo era nietísima, como si nada hubiese ocurrido, como si parte de su fortuna no proviniese del esfuerzo y a costa de las vidas de muchos españoles, rojos humillados entre ellos. Y sin embargo, me parecía muy cutre pasar por el día de San Valentín sin comentar como ha sido mi día de los enamorados.

Pues sin llegar a ser yo un anti San Valentín, y todas estas cosas, sin llegar a los niveles de aborrecimiento de este día que tienen Gary o G-boy, yo no soy un apasionado de este día, por lo tanto, a mi esto de las cenas románticas muy caras, el comprar un diamante, regalar una rosa y demás parafernalias, para mi no son estas cosas, claro que si me viene un fans con un diamante tampoco le voy a decir que no. Por lo tanto mi día de San Valentín ha sido un día como otro cualquiera, o más complicado, si cabe, porque he tenido un largo día de duro trabajo, y esto no es ironía, ya que ha sido el día que más he trabajado en todo el año, hasta el punto de generarme una tensión que ha ido a parar directamente al estómago. Tanto que he pasado una noche toledana. Pero para llegar a lo que fue la noche toledana, tendremos que hablar de Fabián, si, ese novio imaginario que, como no podía ser de otra forma, hizo acto de presencia este día.

Salí muy tarde del trabajo, y en la puerta estaba mi apolíneo, joven y guapo Fabián. Al mirarlo todo entero, tan bien labrado y pulido, del que mil veces he presumido, que era su padre tornero (licencia de El Lindo Don Diego de Agustín Moreto), con una rosa en la mano, yo no sabía dónde meterme. Pasé por detrás de una funcionaria obesa tipo tonel, mientras él veía embelesado hacia la ventana dónde yo trabajo. Cuando estaba ya lejos de la puerta de mi trabajo le envié un Whatsapp, para que nos viésemos en zona más tranquila. Que yo no tengo reparos a ir con una rosa en mano, oiga, pero en la puerta del trabajo me parece muy fuerte, casi tanto como ver a algunos compañeros míos de trabajo comprando grandes ramos de rosas, que me dirás tú, si se mustian a los días. Y ya, como no podía ser de otra forma, mi Fabián, ese novio imaginario que tengo me tenía reservada una mesa en un restaurante de lujo. Bueno, no era de mucho lujo era un buen restaurante, no de esos que tienen mantel de papel, con un centro de flores en el medio de la mesa y una vela iluminando la velada, mientras de fondo, un pianista tocaba una serenata de Chopin. Yo me temía que me volviese a sacar el anillo de compromiso, y mirad que le dije en su día que yo de compromisos no quería saber nada por el momento, que todavía nos estábamos conociendo, todo por hacerme el interesante, claro. Pero no, no hubo ni diamante, ni anillo de compromiso alguno, ni el violinista incómodo tocándonos música al oído. Ya casi al final sacó una caja de bombones, que sabe que me encantan pero que no debo comer. Respiré aliviado. La velada había terminado.
Y nos despedimos, románticamente, claro. Me fui para casa y allí comenzó mi odisea. Qué dolor de estómago, qué falta de sueño, qué pesadez de estómago, qué tripas revueltas. Sin náuseas, un ir y  venir del retrete a mi habitación. Llamé a Fabián para decirle lo que me pasaba. Fabián no contestaba, ni por la mañana dió señales de vida. Yo no sé dónde se habrá metido este chico, qué habrá hecho con el anillo de la vez anterior. No sé si compensa tener un novio imaginario cuándo tienes uno real. ¿Quería yo algo romántico ayer? Qué va, si yo soy de los que piensan que el amor debe demostrarse todos los días del año. Otra cosa es ya el subconsciente.

martes, 11 de diciembre de 2012

Viaje fallido

Si cuánto antes lo digo, antes va y sale mal el plan. Ese viaje romántico que tenía previsto para el puente de la Constitución a Londres con mi Fabián se ha venido abajo, y todo porque a Fabián le han llamado de urgencia para empezar a trabajar en una de las clínicas más prestigiosas del mundo en lo suyo, o algo así, el caso es que por no ir solo decidí que mejor podía esperar, que total, como allí llevan ya no sé cuántos Juegos Olímpicos, lo más seguro que antes de que vea unos en Madrid, volveré a verlos en Londres. Si es que no se puede tener un novio imaginario.
 
Claro que Pimpf es muy listo, tampoco os vayáis a pensar que me ha salido del pensamiento de buenas a primeras que soy también muy mal intencionado y me gusta mucho jugar con las palabras. Como bien podéis leer, tampoco es que haya dicho en ningún momento que me fuese a Londres, tan solo he mencionado que este puente tocaba Londres, claro, como que tenía preparadas varias fotos de algunos deportistas olímpicos homosexuales, y algunos no homos de los pasados juegos olímpicos de Londres 2012, unos cuerpazos, vamos, como por ejemplo el de nuestro medallista español Craviotto. Así que, espero que no os haya disgustado mucho este juego de palabras que no ha sido más que una forma de expresar un deseo, como otras muchas veces, y que leer el post no os haya provocado reacciones adversas o os hayáis llevado un chasco. A fin de cuentas, es mi blog, y yo, imaginariamente pude haberme ido, y con la mejor de las compañías, lo que no quita que pasase parte del puente buscando las fotos, en lo que ha sido una verdad a medias. Pero también os digo que he aprovechado muy bien el puente, leyendo y viendo mucho cine para tener preparados vuestros post de los lunes.
 
Os dejo ahora con los deportistas, que era el fin de esta pequeña broma.



















jueves, 29 de noviembre de 2012

Fabián y Lo Imposible

No es imposible que venga un novio imaginario y te lleve al cine, ya os lo digo, y mi Fabián otra cosa no, pero cumplidor es rato, y tenerme siempre en mente también, es como un genio de la lámpara al que frotas y...
 
Fabián llevaba unos días agobiado, dice que él lo del paro no lo lleva nada bien y que ha recibido ya varias ofertas para distintas clínicas privadas carísimas de la capital, tan caras que hasta un rey podría en ellas operarse una cadera, pero que se va a tomar unos días para pensar cuál será la opción más provechosa para "nuestro futuro", así ha dicho, por lo que está sopesando la oferta económica, la estabilidad que le ofrezca el empleo, y lo cerca que este esté de nuestras casas. Yo aquí me caso, dadme los papeles que firmo ya, otro como Fabián imposible. Como ha vuelto el frío horroroso este de la capital en otoño-invierno, ha estado unos días sin salir de casa, dice que poniendo música romántica a todas horas, y que le apetecía tener un fin de semana especial con su Pimpfi, así que me ha propuesto para mañana ir al cine, que yo me encargase del resto, que él ponía su disponibilidad para mi, solamente quiere que le diga la hora de la película, que luego me tiene una sorpresa. ¿Me querría llevar a cenar al McDonalds?  - pensaba yo- No, definitivamente no es el estilo de Fabián, y aunque su economía no esté pasando por su mejor momento, dice que por un día tiraremos la casa por la ventana.
 
Por el momento yo he buscado una película que a ambos nos apetecía ver, Lo Imposible, dicen que es española, o al menos su director, que fue medio rodada en la Ciudad de la Luz, y que ha sido un record de taquilla en medio mundo, un dramón vamos, sobre el tsunami en Thailandia en el 2004. Y he elegido la sesión de las 20.30, todo para salir a una hora prudente del cine, nada de sesión golfa. Así que se lo he dicho ya me ha desvelado su sorpresa, y era como yo esperaba una cena, pero nada de McDonalds, que va, que nos iríamos a un restaurante fino, de esos que te ponen vino en la mesa y no sangría. de esos que no huelen a fritanga (aunque a mi también me gusten). Todo para mañana, y yo estoy tirándome de los pelos. Bueno, de los pocos pelos que tengo, y total, porque no me dará tiempo a pedir cita en la peluquería, a hacerme la cera, a comprarme algo bonito de ropa para la velada romántica, y es que otra cosa no, pero a mi Fabián a romántico no le gana nadie y a clásico, a clásico tampoco.
 
Quizá no sería noticia que un novio imaginario me llevase al cine, pero mira, sí lo es, lo es porque hace un montón de tiempo que no iba al cine. Un chico como yo que casi creció dentro de un cine, que con cuatro años ya iba a todas las sesiones de tarde de domingo del cine viejo que había en mi pueblo y dónde trabajaba mi bisabuela como cantinera, porque por aquella época, los cines todavía tenían cantinas, butacas rojas y suelo de madrera, grandes lámparas y olor a lejía. Claro que aquellos cines no fueron eternos, y el cine cerró, dando paso a un cine mucho más moderno con dos pisos, dos salas, una cantina inmensa dónde vendían todo tipo de chucherías que contribuyeron a una pronta caída de los dientes, un cine al lado de casa dónde ponían todos los estrenos del momento, y algunos estrenos de hacía cincuenta años, un cine al que Pimpf iba todas las semanas y muchos días entre semana. Vamos, que si no nací actor (más actor) ha sido porque la economía se cruzó en mi camino. Pues así os lo digo, llevo sin ir a un cine desde 2009, cuando estrenaron Up, y de eso ha llovido muchísimo, tanto que ni me acuerdo y que la persona con la que fui, mi amor platónico ni tan siquiera está ya en Madrid. Pero siempre tiene que haber un novio imaginario que te rescate del tedio de la vida monótona, y es que para eso lo tengo, aunque yo eso no se lo he confesado, y lo mejor, me tiene contento, ilusionado, enamorado, y sin pedir nada a cambio.
 
¿Y vosotros, cuál ha sido la última película que habéis ido a ver al cine?

miércoles, 24 de octubre de 2012

Fabián Vs Cumpleaños

Es 24 de octubre y sigo esperando la felicitación de cumpleaños de mi Fabián. A día de hoy si, Fabián me ha felicitado, de hecho me felicitó el lunes, lo que espero no es la felicitación si no el regalo, así debería haber comenzado yo mi post de hoy, "es 24 de octubre y a mi Fabián no se le pasa por la cabeza hacerle un regalo a su cari". Pues estamos bien.
 
El lunes quedé con él para cenar, y que conste que no fue mi mejor día, porque claro, estar recibiendo mensajes por todos lados, tierra, mar y aire con las felicitaciones de los amigos, que si facebook que te lo recuerda todo, que si llamadas de teléfono, incluso algún sms perdido, que a estas alturas de la vida hay quién los utiliza aún, aunque tampoco daré nombres por no herir sensibilidades, se dice el pecado pero no el pecador, correos electrónicos de compañías de perfumes que te felicitan, incluso de alguna gasolinera. Chicos, esto ha sido un no parar. ¡Qué exitazo! Y yo realmente no sé si a Fabián esto no le ha sentado muy bien, el hecho de estar al lado de una auténtica diva de la blogosfera que es admirada en el mundo entero, o bien que no le prestase mucha atención por estar yo a mis felicitaciones más que al propio Fabián.
 
Pero es que mi Fabián desde que está en el paro, una semana y pico, no es la misma persona, así os lo digo, a este me lo han cambiado en la cola del INEM. Yo lo veo como alicaído, y precisamente, y aprovechando que era mi cumpleaños decidí sorprenderlo y llevármelo a cenar a un sitio sofisticado, nada de McDonalds, al Kebab de la esquina (pura economía de subsistencia). Y allí estábamos los dos, acaramelados, lo acaramelados que pueden estar dos chicos en un local turco sin que te lapiden, cuando yo, de vez en cuando intentaba aproximarme a las bolsas que mi Fabián había dejado en el suelo. Así, a simple vista no parecía haber papel de regalo en ninguna. Yo tenía la mosca detrás de la oreja, pero veía que Fabián no tenía intención de darme el regalo en aquel momento. Y pasa parte de la cena, él muy ilusionado hablándome de los compañeros nuevos de búsqueda de trabajo, un esteticién afrocubano con pluma, un fontanero hetero con ocho kilos de más, una secretaria que había sido de un alto cargo en una empresa de telefonía con cuatro idiomas y un currículum espectacular pese a lo joven que era. ¡Pero de mi regalo ni rastro! Yo le decía a todo que si, pero mi nerviosismo iba en aumento. Y terminamos la cena, e invité a mi Fabián, que me salió más barato que mi D. todo hay que decirlo, pero es que son distintos tipos de glamour. Allí que acompañé a mi Fabián hasta su casa, que vive muy cerca de la mía, como ya había comentado en alguna otra ocasión, me invitó a subir. ¡Fabián siempre pensando en lo mismo! Y yo a la vez me imaginaba que la sorpresa que me tendría sería de tipo sexual, porque las bolsas las dejó nada más entramos en su casa. Si, mucho polvo y lo qué queráis, pero ni una sorpresa sexual. Recogí mis cosas al terminar y de un portazo salí.
 
Ayer hablamos, y no dijo nada del regalo, y hoy, en lo que va de mañana tampoco. ¿A qué esperas? ¿Es un fin de semna romántico? Te lo advierto que tengo el calendario muy saturado - por si estás leyendo estas palabras. Él entre sus palabras en la cena, decía que el panorama está crudo, que iría a la próxima huelga general, que él esto del paro no lo ve nada claro, y yo creo que empieza a húndirseme un poco. No sé, a lo mejor las divas somos un poco así que vemos solo para nuestro ombligo en lugar de preocuparnos un poco por los demás, pero por otra parte lo pienso, y veintiseis años no se cumplen todos los días.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Fabián se va al paro

Bueno, mi Fabián, mi novio imaginario se ha ido al paro, más bien lo han puesto en el paro y pasa a engrosar esa lista de casi seis millones de parados. Esta semana ha ido a hacer cola en el INEM, para arreglar los papeles y cobrar una digna paga. ¡Cari, esto era lo que nos faltaba!
 
Me lo imagino así, parado, en casa, el pobre, triste
Si ya el país estaba sumido en una tristeza-desesperación por la marcha de la economía, ahora con mi Fabián en la lista como ese 25% de los mortales españoles, más todavía, y es que me diréis, qué hace un profesional como la copa de un pino que es mi chico imaginario en el paro, es que me agobio imaginariamente por él solo con pensarlo. Porque si os digo la verdad, a él esto no le ha afectado, dice que se lo va a tomar con calma, que piensa cobrar su paga, darse un mes de descanso y esperar a recibir ofertas de los grandes centros médicos del país, que se lo van a rifar, y no es para menos con su currículum, porque, Fabián, a sus años, porque, os había dicho su edad, ¿verdad? 29 primaveras que tenía mi cari imaginario cuando lo conocí, y ya tiene 30, camino de 31, aunque como es imaginario puedo subirle o bajarle la edad al gusto. El caso es que a su edad, un desempleado médico, y que cada año que pasa engrosa su carrera con cursos y más cursos de especialización. El pobre hasta había pensado en hacerse un Master del Universo en Dirección y Administración de Empresas, fue lo que le recomendaron. Es más, aunque es muy de izquierdas, él es muy práctico y una vez escuchó a nuestro presidente Rajoy decir que lo mejor que podían hacer los jóvenes es prepararse y estudiar, no lo ha dudado, y creo que en su fuero interno también tiene pensado tomar algún consejo tipo "estudiar y hacerse emprendedores". Yo espero que no haga caso de los últimos consejos de nuestros políticos del PP que aconsejan que los jóvenes mejor preparados deben ir a otros paises donde explotar su talento, léase Alemania, que están faltos de personal cualificado. Es que si les hace caso este podría ser el final de nuestra relación, y yo imaginariamente por ahí no paso.
 
El caso, y es que me liáis, mi Fabián dice eso para tranquilizarme, que sabe que yo soy un cari pobre, y él, aun en el paro cobrará mucho más que yo, pero no sé si encontrará trabajo tan pronto como el cree. Es la primera vez que  vivo algo así en mi mente. Puede parecer sencillo, pero hasta los novios imaginarios salen costosos, porque claro, si a él se le mete entre ceja y ceja que quiere irse un fin de semana a Lisboa, con tal de que no se hunda anímicamente tendré que ir con él, y venga a tirar de la cartera cuando no están las cosas para bromas. Yo por si acaso os lo voy vendiendo ya no imaginariamente, os lo voy vendiendo tal cual, aprovechando que este blog tiene una gran difusión, no solo nacional si no internacional y que cualquier empresa importante del extranjero podría encontrar el talento que busca, porque, hasta esas grandes empresas leerán este blog a diario, supongo. Pues mirad, mi Fabián es un chico guapísimo, con una preciosa sonrisa, moreno, un poco más alto que yo, muy masculino, inteligente, bueno, inteligente no, inteligentísimo, que hasta los colegios de educación especial se pelean por él, ahm y muy importante, es médico, la especialidad no os la puedo decir, porque yo en mi cabeza no lo tengo muy claro todavía, pero vamos, que si necesitáis un especialista en oncología, mi Fabián vale, si lo necesitáis en obstetricia también, o en medicina interna, porque este chico sirve para todo.
 
Y lo peor de todo, es que me pongo a pensar, y después de haberlo vendido tan bien, a ver si me lo van a llevar definitivamente, y yo a día de hoy no tengo pensado borrarlo de mi imaginación, que se está muy a gusto con dos caris casi perfectos al lado.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Fabián, ¡aquí estoy, cari!

Jamás había estado tanto tiempo separado de Fabián, ese novio imaginario que tengo y que la mayoría de vosotros ya conoceréis. Si, el médico, de una familia adinerada de Avilés. El mismo que se fue con sus padres a pasar unos días de verano y que no ha vuelto hasta esta semana a la capital, o al menos eso me ha dicho. Y yo tengo ya la mosca detrás de la oreja.

Yo recuerdo empezar a ponerme mal, con subidas de fiebre nocturnas que me dejaban hecho un trapo. ¿A quién acudir? Vaya, por las mañanas me acordaba que tenía un novio imaginario que me habría hecho mucha falta en mi casa en Galicia, para decirle, "Fabián, agonizo", y que él me diese la medicación oportuna, que me pusiese paños de agua fresca en la frente, que me diese cucharada a cucharada a comer una sopa jedionda de fideos con pollo y que me trajese el zumo a la cama. Pues si, para eso quería yo un novio imaginario. ¿Y qué me encuentro? Pues que llamo a Fabián y no me coge el teléfono. Mi suegra, que me dice que Fabián está haciendo surf un día, otro día practicando barranquismo, otro día al cine. ¿al cine? ¿Con quién? Con un amigo. Esta señora, esta suegra lo que es es una auténtica bruja, quiere apartarme de mi novio imaginario, y eso que ella es una suegra imaginaria.

Ambos volvíamos a Madrid el día 27 de agosto. Pues estamos ya a mediados de septiembre y no lo he visto. Lo he llamado a la clínica privada donde gana millones imaginarios y me han dicho que se había cogido una baja por un problema lumbar. Así que me he ido hasta su casa, que es cerca de la mía, y allí no estaba. Lo he llamado unas cuantas veces y no me ha contestado, o me ha colgado. ¿A que me ha salido un golfo imaginario? A ver si se ha aburrido de mi, que podría ser otra opción, como hacía mucho que no escribía en este blog sobre él.

El caso es que esta semana lo he vuelto a llamar insistentemente, y una voz femenina ha salido del otro lado del hilo telefónico ¿a estas alturas se puede utilizar la palabra "hilo"? Bueno, o de las ondas telefónicas, que a los efectos es lo mismo. El acento era asturiano también, imaginario, y me dice muy amablemente "ahora Fabián no se puede poner, soy su hermana que está unos días aquí en Madrid cuidándolo de su lumbalgia, ya te llama él en cuanto esté un poco mejor".

Ay, y mi Fabián imaginario agonizando, tumbado en cama boca abajo (y no quiero malpensar), ni excitarme solo de pensarlo. Yo lo que quiero es que su hermana se vaya para Avilés, y ahora que yo estoy recuperado, cuidar mucho de mi novio imaginario, porque a este paso, mi Fabián va a desaparecer antes que mi paga extraordinaria de navidad.

Bicos Ricos

viernes, 27 de julio de 2012

El competidor de Fabián

Se acercan las vacaciones, y hasta hoy estaba deseando que llegasen, en mente, una semana en Galicia con D. y unos días en Avilés con mis suegros imaginarios, disfrutando de Fabián y la naturaleza de Asturias. El caso es que hoy en el trabajo me he enamorado, una vez más, y en esta ocasión de un técnico de impresoras, y a lo mejor me apetece cada vez menos irme de vacaciones.

Si ya sabía yo que lo de esa especie de ascenso que he conseguido en mi trabajo -que no es que mejore mucho la situación con los recortes-  traería algo bueno, y tan bueno. Estar ahora rodeado de ordenadores, programas informáticos, switchs (o como se escriban), cables, impresoras, toners, e impresoras ¿he dicho ya impresoras? Pues he aquí la suerte, el destino, o la conjunción de astros que han querido que una de las impresoras se estropease -y esto tampoco tiene nada que ver con los recortes-, así que he tenido que pedir que viniese un técnico a ver que le pasaba al dichoso aparato. ¡Oh, sorpresa! Ayer quedaba con el chico este para que pasase por mi despacho a primera hora de la mañana, y hoy, antes de las nueve ya estaban llamando a la puerta. Se abre, tímida, pregunta por mi nombre, le digo que soy yo y me quedo con cara de alelado, la sonrisa de oreja a oreja y esa cara de ilusión ante el mayor logro visual que han tenido mis ojos en el trabajo jamás.

Un chico joven, de mediana estatura, unas zapatillas muy modernas y su uniforme de técnico, aunque yo creo que me lo imaginaba con una caja de herramientas sobre el hombro, para nada, no traía ni maletín, pero dejad que la mente viaje. Él, moreno, fuerte, con unos brazos capaces de sostenerme sin el mayor de los problemas, unas manos preciosas de esas que te imaginas recorriéndote la espalda en un masaje mientras te echa crema en una isla desierta, o en una isla con gente, una panda de maricas envidiosas y señoras con ganas de levantártelo a la mínima de cambio. 

Despierto de mi estado de sueños metafísicos, o físicos y le digo que si, que Pimpf soy yo, y añado "soy el hombre que buscas". Entonces él me contesta "por fin te he encontrado", me pone una mano en la barbilla y me da un beso de enamorado de película, mientras nos revolcamos por el suelo del despacho. Vale, lo admito, seguía soñando. Y le contesté con un "si, soy yo, y esta es la impresora que está averiada". Le echa un visual rápido, hacemos un par de pruebas y en menos de 5 minutos, la incidencia resuelta. Cachis la mar, y yo que lo habría retenido allí toda la mañana. "Y esta impresora suelta polvillo, y esta otra tiene el cable que le falla, y a esta se le va la imagen de la pantalla táctil." Toda la mañana que lo habría tenido conmigo. Pero se despidió zanjando la cuestión que teníamos pendiente. Añadió al irse "Entonces, ¿la próxima vez que haya algún problema tengo que preguntar por ti?", y yo, que empezaba a despertar solo pude decirle "aquí estaré esperándote cuando te necesite". Pops, ayudanops. Estoy deseando que sea el próximo lunes e ir a trabajar y además, sé con certeza que habrá algún otro problema con la impresora.

miércoles, 18 de julio de 2012

Fabián no me lleva a la playa

Pensaréis que ya no tengo un novio imaginario porque apenas aparece en los post, sí, ya sé que también pensáis que Angelines es una entelequia y que otras mujeres en mi vida tampoco existen, pero eso es tema para otro post, porque Fabián existe, Fabián es real, Fabián es un novio imaginario real. ¡Qué digo, no solo es imaginario, es perfecto!

Llevaba yo con la mosca detrás de la oreja desde hace unas semanas y es que llevaba sin salir de la capital, con el calor que está haciendo desde mayo, achicharrándome, cayéndome las gotas de sudor por el costado de la tripa, humedeciendo camisetas. Necesitaba salir si o si, una escapada de fin de semana, algo que no fuese respirar bajo esta burbuja de contaminación que ocupa todo Madrid. Y hace un par de semanas, en una cena romántica con Fabián en un restaurante de esos caros dónde te ponen un miniplato con una hoja de lechuga y un vinagre de fresa por encima que parece uno de aquellos famosos hilillos de plastilina, cuándo le saqué a mi Fabián muy sutilmente el tema de las vacaciones de verano. Otro año más con las dudas de siempre, que si su familia en Avilés con sus padres pudientes o si unos días en mi pueblo. O quizá si nos íbamos a coger una semana romántica en algún lugar más romántico todavía tipo Almendralejo, o Puertollano, o mejor algo con mar. Y Fabián, también sutilmente me dijo que este año se iría con sus padres y yo con los míos, que nuestra relación no pasaba el mejor momento y que quizá podríamos descansar unas semanas, del calor, y sobre todo el uno del otro. Pero, también me dijo para compensar que haríamos una escapada también romántica, por supuesto, a alguna ciudad mediterránea con mar. Dicho y hecho. El viernes teníamos las maletas hechas.

Por lo tanto, este viernes cuando estaba a punto de irme a esa ciudad mediterránea con mar, cuando solo quedaba por apagar el gas, el televisor, y cerrar las persianas de casa, me llama Fabián para decirme que le ha surgido un imprevisto y que no podría venir, ya sabéis, esas urgencias médicas que tiene mi novio imaginario, que si no es un congreso médico es un paciente al que hay que atender de urgencia. Y allí me quedé, compuesto y sin novio. Sin novio imaginario, claro. Entonces, yo que soy tan majo, tan romántico, tan atento y cariñoso, pensé que sería bueno decirle algo a mi novio real, si, a D., pensé que ya que mi Fabián no podía venir, podría ir con él. ¡Claro, como no lo había pensado antes! D. no lo dudó ni un instante y al rato estaba en la estación para irnos juntos a esa ciudad mediterránea con mar. El objetivo del viaje era cambiar de aire, playa a poder ser, relajarse y disfrutar. Y claro que lo hubo todo eso, y claro que cambiamos de aire, aunque para uno mucho más caluroso y húmedo que la capital, y claro que hubo playa, y qué playa, porque, no se lo digáis a nadie, pero hasta este fin de semana, Pimpfito, este chico que según D. tiene tan poco mundo, jamás se había bañado en el mar Mediterráneo, y aunque el agua pueda parecer caldo, eso a un gallego le encanta porque tenemos el cuerpo acostumbrado a un agua entre unos 15 y 18ºC. Y claro que también hubo horchata, y paella, y un poquito de agua de esa ciudad mediterránea con mar. Y claro que hubo fiesta, y petardos y petardas que son cosas que por esas tierras nunca faltan, y claro que me encanta todo.

Pimfito, cada vez que se pasa por esa ciudad mediterránea con mar cuenta siempre con La Buscona como anfitriona, como ya anuncié el viernes pasado. Pocas anfitrionas hay como ella, que preparan la comida el día antes de tu llegada para ganar tiempo, que tienen en mente dibujado un planning con las actividades a realizar en todo el fin de semana, actividades que por otra parte nosotros vamos cambiando a medida que pasan las horas. Una buscona que no sé si lo dije pero es la mejor anfitriona que te puedas encontrar. Vale, lo sé, Z también es muy buen anfitrión, pero es el segundo mejor.

Y finalmente volví el domingo a la capital, con la espalda algo quemada por el sol y un tono que se aproxima ya más al Pimpfito este moruno del que os he hablado en una y mil ocasiones. Y volví enamoradísimo de mi D., una vez más y no fue hasta ayer que recibí una llamada de mi Fabián cuando recordé que tenía un novio imaginario. Un novio imaginario que no pudo venirse el fin de semana y que ahora me tendrá de morros varios días, muy enfadado con él, y pensando como novio caprichoso en que me compense de alguna forma en mis vacaciones. Así que, ya se lo puede ir currando porque si no, lo que hoy es un novio imaginario en crisis, mañana puede convertirse en un ex imaginario. Y yo con los ex puedo ser malo no, malísimo, malísimo no, lo siguiente, puede ser hasta Montoriano con ellos.

martes, 8 de mayo de 2012

Dejándolo con Fabián

Anteayer, charlando con D. e intentando ponerlo celoso de forma cariñosa le dije que en su ausencia el próximo mes, estaría todos los días en casa de Fabián. Se quedó pensativo un rato y me respondió con un sencillo ¿Fabián? ¿Qué Fabián? No sé si es que D. no tiene imaginación, sentido del humor o su respuesta fue de celoso total, el caso es que aunque yo mencionase a Fabián muy rápido, pronto me di cuenta de que Fabián era para mi ya un desconocido. ¿Qué Fabián? Pues mi novio imaginario, que hay que explicarlo todo.
Entonces tuve que reconocer que no había hablado/imaginado con/a Fabián a lo largo de los dos últimos meses. Claro, entre tanto congreso médico que tiene mi cari imaginario pues normal, y si a eso sumamos que yo dedico gran parte de mi tiempo libre a leer libros homosexuales o a lucir piernas por el parque donde voy a correr, pues, que se me ha olvidado mi novio imaginario. Así que llegados a esta altura yo no sé si dejarlo con él, con Fabián, porque yo no sé si compensa tener dolores de cabeza imaginarios por un novio del que apenas te acuerdas. Vamos, que la realidad supera a la ficción, y probablemente haya tenido más dolores de cabeza reales que imaginarios. ¿Será que ya no necesito un novio imaginario? Pues no lo sé, pero Fabián es el chico que todo hombre o mujer hubieran deseado tener a su lado, guapo, inteligente, musculado, varonil, rico, con buena conversación, detallista. ¿he dicho ya lo de que es inteligente? Vamos, que lo tiene todo. Lo peor de todo, es que después de leer tanto libro homo, para mis colaboracíones con Cáscara Amarga, me empieza a ocurrir como a Don Quijote de la Mancha, veo caballeros por todas partes, amenazas fantasma, ogros, princesitas, bichas, maricas malas y todo un sin fin de personajes chuequeriles dónde realmente no los hay, solo necesito a mi lado un Sancho Panza, y ese no es otro que (en versión muy mejorada) mi Fabián, el papel de Dulcinea se lo dejamos a D.

El caso es que yo a Fabián, le voy a dar este mes de margen de confianza, me iré unos días a su casa, incluso dejaré allí un cepillo de dientes y un pijama, y así como nos vaya, decidiré si Fabián sigue siendo o no mi novio imaginario, o si en su defecto debo sacarme de la cabeza estas ideas peregrinas o hacerme con un nuevo novio imaginario, que aunque difícil siempre puede ser incluso una versión 2.0 del mismísimo Fabián. Este mes será crucial, quiero mucho a Fabián pero si no me acuerdo de él mal vamos, o lo que es peor, si me acuerdo más de D. en su ausencia que de Fabián en su presencia.

sábado, 25 de febrero de 2012

Fabián SM

Es que Fabián, cada día me sorprende más. No es el título el nombre completo de mi Fabián, ni las S y la M sus apellidos, no es un Sánchez Martinez, ni un Sañudo Migueláñez. No tengo intención alguna de hacer un post biográfico sobre Fabián, ese novio imaginario que tengo, y que muchos sabéis que es médico y de Avilés, al que conocí hace un año, que complementa mi felicidad y me quiere, imaginariamente, eso sí, día sí y día también. 

Y vamos que si me sorprende.  Anoche me llamó, muy ilusionado para decirme que me tenía una sorpresa, que me duchase y fuese a su casa sin mayor dilación. Yo hice mis cálculos mentales mientras me duchaba, pensando si era alguna fecha en especial. ¿Nuestro aniversario quizá? Efectivamente, iba a ser eso, por estas fechas, aunque no es exacto el día aparecía Fabián en el blog, en el blog, en mi vida y en mi imaginación, pero no fue exactamente en febrero, creo recordar que fue en marzo –aunque no le comentéis nada de que no recuerdo el día exacto- pero a mediados eso seguro. No, nuestro aniversario no podía ser, entonces tendría que ser mi cumpleaños que fue hace unos meses pero a mi Fabián se le había olvidado, no, descartada esta opción, entonces, Fabián debió haber pensado que era mi santo, San Pimpf, un santo muy celebrado a lo largo del año, pues hay que yo sepa como cinco Santos Pimpf, pero precisamente en febrero ninguno. Me dejé llevar por mi propio nerviosismo mientras caía la espuma del gel sobre la ducha.

Y como un clavo ahí estaba yo, media hora después en casa de Fabián. Así, de buenas a primeras ya me sorprendió ver la puerta de su piso entreabierta, la luz tenue, todo en silencio. Pensé que le había pasado algo. Y de repente comenzó a sonar música techno, o hard house o qué sé yo que diablos era aquello. Su voz me dijo que me sentase en el sofá, cerrase los ojos, y yo le obedecí, sus suaves manos me colocaron en los ojos una especie de antifaz, para que no viese lo que sucedía y ya me empecé a impacientar. Acto seguido me colocó unas esposas en las manos, y ya me mosqueé. Rápidamente, antes de que siguiese ese juego erótico me saqué el antifaz, y ahí la sorpresa. Mi Fabián vestido, o semidesnudo con un arnés de cuero, una gorra de capitán malvado y un taparrabos también de cuero, a su lado una mochila de deporte que jamás había visto, y de la que sobresalía … ¿una fusta? Válgame. Fabián se sacó las gafas de sol con las que apenas me podía ver en la penumbra de su salón y allí le espeté un romántico “¿Pero tú estás tonto? ¿De qué coño va esto? ¿Quién te ha dicho a ti que a mi me gustan los jueguecitos SM? Y lo más importante ¿Qué te ha hecho pensar que yo tengo que ser tu esclavo y tú mi amo? Hombre, ya. Ya me estás sacando todo esto”.

Mi Fabián comenzó a ruborizarse, y a dar explicaciones. “Es que yo pensaba”, “es que tú una vez me dijiste…”, “es que pasé por un sex shop y vi esta fusta y tenía ganas de estrenarla contigo”. Ni es que ni nada, hombre. Y me sacó las esposas, le saqué la visera, saqué la fusta de la mochila y me puse sus gafas de sol, me di un golpe contra la mesilla del salón, y le dije “ahora, chuchi, a cuatro patas, quiero que aprendas la lección, a tu cari, no le vuelvas a dar un susto de estos” y descargué en su trasero la fusta. ¿Me has entendido? En una muestra de placer y miedo respondió “si”. Entonces, con otra descarga de fusta le dije “si, ¿qué?” y el respondió alzando la voz “Si, mi Amo”. Lección aprendida y yo que le voy a coger el gustillo a esto de la fusta.

martes, 14 de febrero de 2012

Mira qué día de los enamorados

Y resulta que un año más está entre nosotros San Valentín, el santo de los enamorados que allá por el siglo III d.c. casaba en secreto a muchas parejas de jóvenes ante la prohibición de Claudio II de la celebración de matrimonios entre jóvenes. Algo similar a lo que podría ocurrír en caso de que prosperase el recurso sobre la ley de matrimonio homosexual, con algunas diferencias, claro, pero se dejarían de celebrar dichos matrimonios. Desde luego, los fieles, por mucha peineta que lleve a las procesiones de Corpus Christi la reaccionaria María Dolores de Cospedal no podríamos canonizarla, ni seguir una tradición ancestral aunque modificada con ella, que ayer mismo desautorizaba las palabras del ministro de justicia.

En cualquier caso, hoy he bajado como de costumbre a tomar mi cafelín, allí donde está Minoviescu, guapo y chulesco como siempre. Por la calle se veían auténticas estampas de amor. Parejas románticas muy pocas y es que con la que está cayendo de frío a las parejas no les da por salir a la calle. Sin embargo, algunos enamorados sí que pululan por la zona, Chicos con ramos de flores, cestos con orquídeas, rosas e incluso libros con rosas, menús especiales en muchos restaurantes para la noche de San Valentín. Yo nunca he celebrado este día de forma especial, y de ninguna forma. Y hasta que no entré en la blogosfera el día pasó totalmente desapercibido. Entonces he releído mis correos, y los comentarios de los post, he visto mi facebook, mi whatsapp, pero ni rastro de San Valentín.

Y no os penséis que no soy un romántico empedernido, que soy de los que le gusta cenar con una vela, aunque sea una cena de comida rápida un jueves, de dedicar una tarde a cocinar para tu pareja, de dar un paseo romántico por el Retiro, o de tirarme en un sofá con mi pareja a leer. Y claro, Fabián está encantado conmigo. Si, Fabián, mi novio imaginario. Cuando estamos a punto de cumplir casi un año juntos nuestra relación imaginaria no puede ir mejor, y yo pensaba sorprenderle hoy con algo especial, quizá una dedicatoria en algún programa de radio de alguna canción de esas románticas románticas, de las de toda la vida, un Adamo, un Nino Bravo, o ahora que está tan de moda, de una Whitney Houston, el I Will Always Love You, por ejemplo, por que no se me ocurre ahora nada más pastel. Prepararle una tarta de fresas con forma de corazón y cubrirla con nata, o mismo irnos juntos a tomar unas tortitas a cualquier lado, y finalizar todo con una cena romántica en su casa, el menú encargado, claro que yo también estoy enamorado y no es plan de pasarme el día trabajando para él, que muy enamorado si, todo lo que queráis, pero vago, sigo siendo igual de vago. Me llama minutos antes de preparar un post no político sobre el cristo que se ha montado en el PSOE andaluz, o más detalles sobre la Reforma del mercado laboral para facilitar el envío de personas al paro, para decirme que esta tarde mismo coge un avión después de comer para irse a Murcia a un curso de esos de médicos importantes como mi Fabi. Hoy, precisamente hoy, día de los enamorados lo tengo fuera.

No lo sé, pero ni con pareja ni sin pareja, creo que no celebraré nunca el día de los enamorados, y bien pensado, con la que está cayendo, casi mejor para mi bolsillo.

Bicos Ricos

domingo, 13 de noviembre de 2011

No se lo digáis a Fabián

No se lo digáis a Fabián, y espero que no vayáis por ahí malmetiendo en mi relación ficticia con mi amor imaginario Fabián. Él no debe saber que estos días tengo ganas de tener una aventura por ahí, y no una aventura de lanzarme por un puente sujeto a una goma elástica, ni de bajar en una balsa por un río de aguas congeladas ni nada similar. Una aventura como Dios manda, vamos, desoxidarme que se podría decir.


No es que Fabián y yo estemos en una crisis, aunque no haga un día si y otro también un post sobre él, claro, como es un novio imaginario y lo llevo siempre en la mente no veo la necesidad de contaros mi día a día, y entre otras cosas, porque tampoco quiero que me tengáis envidia de la insana, porque ya se sabe que estas relaciones perfectas luego traen eso, envidias. Yo por eso de que la relación no sea perfecta he decidido tener esta aventura, y todo por salvar mi relación con Fabián, así que no os hagáis pajas mentales, ni estamos en crisis, ni hemos dejado de "hacer el amor", o de pasar tardes románticas, ni estoy aburrido de él, necesito dar emoción a esta relación, y seguro que es algo de mi carácter frío en ocasiones, o la búsqueda de sensaciones nuevas. Toca.

Siempre he pensado que esto del sexo por el sexo, está bien, o muy bien, vaya, pero que le falta algo, que no llena. Efectivamente, por eso pretendo algo más que un polvo rápido, pretendo una aventura amorosa en toda regla, alguien que, cuando esté con Fabián y coincidamos me suba la adrenalina al máximo, como si yo fuese un asesino a punto de ser pillado in fraganti, bueno, in fraganti no, pero pillado si. Así que, qué mejor que aprovechar las generosas oportunidades que Madrid ofrece, todo un abanico de posibles amantes dispuestos a conocer al Golden Member, para poder pasar las tardes lluviosas sin salir de la cama más que para merendar, con quien disfrutar de una tarde de cine a escondidas y con esto no me refiero a un cine X, claro, o con quién pasar una tarde de domingo tumbado en un sofá, mientras recibo los wassup de Fabián contándome su interesante fin de semana en uno de esos seminarios a los que suele acudir. Vale, yo no tengo un teléfono de esos modernos con wassup, pero da igual, tampoco tengo un novio que se llama Fabián y me lo imagino, pues con la tecnología igual, me imagino sus wassup, pero la aventura extra fuera de la relación, a poder ser que no sea imaginaria, claro, faltaría más.

En definitiva, tengo ganas de un buen motivo para esconder mi teléfono de la vista de Fabián, que aunque dice que no es celoso lo es, y aunque dice que no, se muere de ganas por ver mi teléfono móvil, a mi me pone un montón que piense así, y me encanta que después tampoco me revise el teléfono, claro que cuando lo intenta le recuerdo la Constitución Española y eso del secreto de las comunicaciones, faltaría más. Algo que me lleve a poner excusas variopintas cuando Fabián esté empeñado en verme y yo tenga ya una cita concertada con ese amante bandido y por último, esa duda en la mente de si esta aventura terminará por borrar una relación tan perfecta como la que tengo con Fabián, o si Fabián llegará a ser en su día, un amante perfecto. Porque ya no tengo claro si Fabián es mi amante imaginario, mi novio imaginario o que.

Bicos Ricos

jueves, 27 de octubre de 2011

Una carta y un premio

Ayer por la tarde vino a mi casa Fabián, mi novio imaginario al que parece haberle dado estos días un arrebato de cariño, pues no me suelta ni de día ni de noche. Gordi estaba tirado en el sofá con su barriga al aire y disfrutando de la calefacción que ya tiene puesta aunque nos achicharremos, al punto de que estoy pensando en dormir en pijama corto cuando no esté durmiendo con Fabián, claro. Mi chico imaginario pasó a la habitación donde compartimos una tarde con ensaimadas que trajo él de una pastelería cercana y un par de chocolates que hice yo, es que soy muy romántico y muy cursi cuando quiero.

Fabián que se pone muy tontorrón, nada más llegar me enseñó una carta que traía en el bolsillo, metida en un sobre y doblada como las cartas que las mujeres enviaban a los marineros en aquellos sobres de avión de bordes azul y rojo, perfumada, claro, con esa colonia tan rica y tan cara que él lleva. La abrí emocionado y me dijo que se pasó la noche del martes escribiéndola muy emocionado, decía algo así como:

"Mi querido Pimpf,

ya sabes que te quiero mucho, como nadie te ha querido, te quiero de domingo a sábado y no me canso de disfrutar de tu compañía, aunque me gustaría disfrutar mucho más, tontorrón, te voy a dedicar unos versos que ayer se me pasaron por la cabeza, soy todo un poeta, guapetón, ahí van:

Te quiero más que a mis ojos,
te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.

Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.

Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro, compañero;
no debía de quererte,
no debía de quererte
y sin embargo te quiero.

No te pido en matrimonio porque sé que esas cosas te ponen muy nervioso, pero nuestro amor está por encima de esas cosas, aún siendo solteros ambos querría estar toda la vida a tu lado, o bueno, a cinco calles de distancia como ahora. Y ya no te digo más cosas, que te vas a emocionar y no me gustaría que se te pongan las pestañas ultralargas, casi tan largas como las mías.

Te quiero, pimpfito

Tuyo los martes por la tarde, los miércoles, y los viernes por la noche sobre todo,
tu novio imaginario, Fabián"

Me ha llegado al alma, aunque a mi no me la da con queso, que el poema ese es de Quintero, León y Quiroga, el clásico Y sin embargo te quiero, pero da igual, como Fabián es imaginario he hecho como que no me importaba y le he dado un beso que le ha dejado la nariz llena de azúcar glassé de las ensaimadas. todo muy cursi y muy romántico, muy Winnie The Pooh. Para compensarle por algo, ya que me cogió totalmente por sorpresa su carta, aunque sospecho que era una maniobra totalmente orquestada para que me quedase en Madrid el fin de semana; decidí invitarle a Galicia, a junto sus suegros en un fin de semana que se prevé pasado por agua. Yo porque Fabián es imaginario, y tengo la certeza de que es el hombre ideal, pero aún así voy a decirle a mis padres que es un amigo de Madrid, no se vayan a pensar que tienen un hijo que va por ahí acostándose con hombres.

Bicos Ricos